Venecia comienza a rastrear a los turistas para aliviar el hacinamiento





Cuando la pandemia ahuyent√≥ a los visitantes, algunos venecianos se dejaron so√Īar con una ciudad diferente, una que les pertenezca tanto como los turistas que los persiguen desde sus plazas, callejones adoquinados e incluso sus apartamentos.





En la tranquila ciudad, la banda sonora dominante se compuso de repente con el ta√Īido de las campanas de sus cien campanarios, el sonido de las aguas de los canales lamiendo a los lados y el dialecto veneciano hablado. Los cruceros que arrojaron a miles de visitantes y generaron olas que azotaron la ciudad que se hund√≠a desaparecieron y luego fueron prohibidos.

Ahora, sin embargo, el alcalde de Venecia est√° llevando el control de multitudes a un nuevo nivel, proponiendo soluciones de alta tecnolog√≠a que preocupan incluso a aquellos que llevan mucho tiempo haciendo campa√Īa para devolver Venecia a sus habitantes.

Los líderes de la ciudad están adquiriendo datos de teléfonos celulares de los turistas, sin que los turistas lo sepan, y están usando cientos de cámaras de vigilancia para monitorear a los visitantes y evitar que se formen grandes multitudes. Para el próximo verano, planean instalar puertas en los principales puntos de entrada a la ciudad. Los turistas que vengan por un día solo tendrán que reservar con anticipación y pagar una tarifa para ingresar. Si demasiadas personas quieren ingresar, algunas serán prohibidas.

El alcalde Luigi Brugnaro es conservador y favorable a los negocios. √Čl y sus aliados dicen que su objetivo es crear una ciudad m√°s habitable para los venecianos, que se sienten asediados.

‚ÄúO somos pragm√°ticos o vivimos en el mundo de los cuentos de hadas‚ÄĚ, dijo Paolo Bettio, director de Venis, la compa√Ī√≠a que maneja los datos computarizados de la ciudad.





Pero muchos residentes ven los planes para monitorear y controlar los movimientos de las personas como distópicos, ya sea un truco publicitario o un intento de atraer turistas más ricos, que pueden desanimarse de venir por la multitud.

‚ÄúEs como declarar de una vez por todas que Venecia no es una ciudad, sino un museo‚ÄĚ, coment√≥ el fot√≥grafo y artista veneciano Giorgio Santuzzo, de 58 a√Īos.

Seg√ļn muchos criterios, Venecia ya es una ciudad muerta. Muchos venecianos se sienten frustrados por tener que salir de la ciudad para comprar camisetas, porque las tiendas de souvenirs que venden objetos de cristal de Murano falsificados han reemplazado a los establecimientos que atienden a la poblaci√≥n residente.

Est√°n hartos de escuchar a los turistas preguntar c√≥mo llegar a la Plaza de San Pedro, est√° en Roma, y ‚Äč‚Äčde que los pol√≠ticos locales expriman el dinero de los turistas del ayuntamiento mientras ignoran las necesidades de los lugare√Īos.

A√ļn as√≠, dicen muchos venecianos, las soluciones de alta tecnolog√≠a no les devolver√°n una Venecia m√°s aut√©ntica. En cambio, el temor es que se roben algo del romanticismo que a√ļn conserva la ciudad.

En una reciente ma√Īana de verano, la pareja espa√Īola Laura Iglesias y Jos√©p Paino, vagando entre antiguos palacios y serpenteantes canales, se hab√≠a rendido a la fascinaci√≥n de la ciudad. Ambos dijeron que se sent√≠an transportados al pasado.

‚ÄúVenecia es el lugar perfecto para perderse‚ÄĚ, coment√≥ Iglesias con un suspiro.

Pero Venecia no los había perdido de vista.

Por encima de sus cabezas, una c√°mara de alta definici√≥n filmaba a unos 25 fotogramas por segundo. El software rastre√≥ la velocidad y la trayectoria seguida por la pareja. Y, en una sala de control a unas pocas millas de distancia, los funcionarios de la ciudad estaban estudiando detenidamente los datos telef√≥nicos obtenidos de Iglesias, Paino y pr√°cticamente todos los dem√°s en Venecia ese d√≠a. El sistema est√° dise√Īado para registrar la edad, el sexo, el pa√≠s de origen y la ubicaci√≥n anterior de las personas.

‚ÄúSabemos minuto a minuto cu√°ntas personas pasan por cada punto y ad√≥nde van‚ÄĚ, dijo Simone Venturini, directora de turismo de Venecia, siguiendo las ocho pantallas en la sala de control que mostraban pinturas en tiempo real de la Plaza de San Marcos. ‚ÄúTenemos el control total de la ciudad.

“Las cámaras que transmitían las imágenes se instalaron originalmente para monitorear el crimen y las personas que conducen imprudentemente sus embarcaciones. Ahora, sin embargo, también cumplen la función de rastrear a los turistas, una forma de que las autoridades visualicen las multitudes que quieren dispersar.

Las autoridades dicen que los datos de ubicación de los teléfonos también los alertarán para que puedan evitar el tipo de multitudes que hacen que cruzar los puentes venecianos más famosos sea una lucha diaria.

Además, están tratando de determinar cuántos de los turistas son visitantes de un día que gastan poco tiempo y dinero en Venecia.

Una vez que hayan podido identificar estos patrones, la información se utilizará para rastrear el uso de las puertas y el sistema de reservas. En ciertas fechas, cuando se espera que lleguen multitudes, el sistema sugerirá itinerarios alternativos o fechas de viaje. Y en los días en los que se espera un movimiento intenso, el precio de la entrada se reajustará al alza, llegando a los 10 euros (R $ 63).

La ciudad rechaza a los críticos que expresan reservas sobre la invasión de la privacidad, diciendo que todos los datos telefónicos se recopilan de forma anónima. La ciudad está adquiriendo los datos en virtud de un contrato con la telefonía italiana Tim, que, como muchos otros, está capitalizando la creciente demanda de datos de la policía, las empresas de marketing y otras empresas.

Pero Luca Corsato, un administrador de datos en Venecia, dijo que la recopilaci√≥n de datos plantea problemas √©ticos porque los usuarios de tel√©fonos probablemente no tengan idea de que la ciudad podr√≠a comprar sus datos. Dijo que si bien los municipios de otras ciudades han adquirido datos de ubicaci√≥n telef√≥nica para monitorear multitudes en eventos espec√≠ficos, no tiene conocimiento de ninguna otra ciudad que est√© haciendo este uso ‚Äúmasivo y constante‚ÄĚ de datos para rastrear a los turistas.

‚ÄúEs cierto que son acosados‚ÄĚ, dijo, hablando de los l√≠deres de la ciudad. ¬ęPero es peligroso transmitir la idea de que todo el que entra en Venecia est√° etiquetado y acorralado¬Ľ.

Algunos turistas lamentan la pérdida de privacidad y algo menos tangible.

‚ÄúEl romanticismo de Venecia desapareci√≥ debido a las multitudes‚ÄĚ, se quej√≥ el holand√©s Martin Van Merode, de 32 a√Īos, que estaba fotografiando la Bas√≠lica de San Marcos con su tel√©fono inteligente. Pero la vigilancia electr√≥nica, para √©l, ‚Äúes a√ļn menos rom√°ntica‚ÄĚ.

Incluso los venecianos que rechazan los planes del alcalde, sin embargo, reconocen que tienen aspectos positivos.

‚ÄúNo me gusta la idea de ser monitoreado constantemente‚ÄĚ, dijo el mesero Cristiano Padovese, del restaurante La Zucca. ¬ęPero si nos ayuda a sacar provecho del turismo, que as√≠ sea¬Ľ.

La proliferaci√≥n de casas de hu√©spedes, casas de hu√©spedes y opciones de alojamiento al estilo de Airbnb ha dejado los alquileres de Venecia fuera del alcance de los lugare√Īos, y el sector tur√≠stico bien conectado sofoca la mayor√≠a de las dem√°s actividades econ√≥micas.

De m√°s de 170.000 personas en la d√©cada de 1950, el n√ļmero de residentes en el centro hist√≥rico de Venecia se ha reducido a alrededor de 50.000 en la actualidad. En los √ļltimos d√≠as, aunque los vuelos internacionales a√ļn son limitados, los operadores de la sala de control dijeron que el n√ļmero de turistas en el centro hist√≥rico sigue superando a los locales.

Muchos venecianos que viven esta realidad coinciden en que algo debe cambiar. Algunos de ellos han aprovechado la pandemia para proponer ideas, incluida la vivienda protegida para jóvenes profesionales y emprendedores, con la esperanza de atraer a profesionales creativos y altamente capacitados que puedan devolver a Venecia su antigua gloria.

Esto, para ellos, es muy diferente y mucho menos invasivo que la visión que el alcalde Brugnaro quiere implementar con su proyecto de las puertas.

Santuzzo, el artista, dijo que la iniciativa de la ciudad es un gesto vac√≠o o un esfuerzo por mantener a Venecia dependiente de los turistas, pero de turistas m√°s adinerados que pueden pasar la noche en la ciudad y cuyo n√ļmero no estar√° sujeto a l√≠mites.

Las asociaciones de comerciantes locales se quejan de que Venecia estar√° ¬ęenjaulada¬Ľ. Y los peri√≥dicos advierten que la ciudad podr√≠a convertirse en ‚Äúun Gran Hermano al aire libre‚ÄĚ.

‚ÄúMe sentir√≠a a√ļn m√°s como vivir en una ciudad que no es una ciudad‚ÄĚ, dijo la hermana de Santuzzo, Giorgia Santuzzo, de 63 a√Īos, una trabajadora jubilada de una f√°brica en una l√°mpara de vidrio. ¬ę¬ŅHar√© que mis amigos paguen por venir a visitarme?¬Ľ

Quiz√°s no tenga otra opci√≥n. Al igual que los turistas que pernoctan, los parientes cercanos de los venecianos no tendr√°n que pagar la tarifa de entrada seg√ļn el plan de la ciudad, pero sus amigos s√≠.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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