Vaticano condena a un sacerdote jesuita acusado de abuso infantil en la c√°rcel









El Departamento de Fe del Vaticano conden√≥ a un ex profesor de un colegio jesuita en Barcelona, ‚Äč‚ÄčEspa√Īa, a prisi√≥n por abusos sexuales a menores durante las d√©cadas de 1980 y 1990. A Pere Sala, de 95 a√Īos, se le prohibi√≥ realizar sus deberes p√ļblicamente. actividades profesionales, administrar penitencia y mantenerse en contacto con menores, informa La Vanguardia.

Los delitos presuntamente cometidos por Pere Sala fueron denunciados por dos hermanos que fueron abusados ‚Äč‚Äčsexualmente por el sacerdote jesuita que ense√Īaba en la escuela a la que asistieron en la d√©cada de 1980. El 1 de marzo, Jordi de la Mata present√≥ una denuncia por abuso sexual en los Mossos d'Esquadra contra Pere. Sala y contra Llu√≠s T√≥, otro sacerdote jesuita que ha muerto. Quince d√≠as despu√©s, el hermano de Jordi, Oriol de la Mata, tambi√©n denunci√≥ los cr√≠menes.

La ley can√≥nica indica que los delitos de esta naturaleza prescriben solo 20 a√Īos despu√©s de que las v√≠ctimas de abuso sexual alcancen la mayor√≠a de edad. Este per√≠odo puede extenderse si las quejas son particularmente graves. El Vaticano entendi√≥ que este era el caso y, despu√©s de un per√≠odo de prueba, conden√≥ a Pere Sala.

En conversaci√≥n con El Per√≠odico, Jordi de la Mata record√≥ los abusos que sufri√≥ hace 35 a√Īos: ‚ÄúDe ni√Īo era muy regulento y a menudo lo enviaban a la oficina del padre Llu√≠s T√≥. Fue el primer maestro en abusar de m√≠, ten√≠a 11 a√Īos ". Jordi fue castigado con las manos y las nalgas. Si lloraba, Llu√≠s T√≥ lo abrazar√≠a y tocar√≠a sus nalgas: ‚ÄúA veces lloraba y √©l me abrazaba para consolarme y acariciar el √°rea adolorida. Si tambi√©n me hubieras pegado en el culo ‚ÄĚ, describe.

Pere Sala se ve√≠a diferente, juzg√≥ a Jordi de la Mata: ‚ÄúMe gust√≥ mucho. Me hizo cosquillas, nunca pens√© que me estaba abusando. Nunca fue agresivo, fue como si estuvi√©ramos enamorados ". En una entrevista, Jordi explica que Pere Sala tomar√≠a sus manos y las colocar√≠a en los genitales del sacerdote: ‚ÄúEra para masturbarse. Estaba en mi. En una ocasi√≥n, me penetr√≥ y me rog√≥ que no comentara con nadie ‚ÄĚ, record√≥.

Los abusos ocurrieron entre los 12 y 14 a√Īos de edad. Luego, la familia de De la Mata emigr√≥ a M√©xico y Jordi se sumi√≥ en un v√≥rtice de fracaso acad√©mico, abuso de drogas e intentos de suicidio: "No pod√≠a sacarlo de su mente", dijo, creyendo que hab√≠a fallado como padre. dos hijas engendr√≥ con dos mujeres, con quienes tambi√©n fracasaron los matrimonios.





En la d√©cada de 1990, cuando visit√≥ a su familia en Barcelona, ‚Äč‚ÄčJordi de la Mata le dijo a una t√≠a que hab√≠a sido abusado por el padre Pere Sala. La noticia pronto lleg√≥ a los padres de Jordi. Su padre se suicid√≥ poco despu√©s porque "se sinti√≥ culpable", dijo Jordi a El Peri√≥dico. El hermano, Oriol, comenz√≥ negando que √©l tambi√©n hubiera sido v√≠ctima del jesuita. Unos a√Īos m√°s tarde, ella le dijo a su madre la verdad.

En una entrevista con El Periódico, Oriol de la Mata dice que Pere Sala pondría una película pornográfica para iniciar el abuso sexual y llevarlo a acampar, con el permiso de sus padres, amigos del sacerdote, para cometer los crímenes toda la noche. En una de estas ocasiones, después de una noche de abuso, Oriol recuerda que Pere Sala preparó una misa solo para él: "Hizo un altar con algunas piedras, vino y pan e hizo una ceremonia solo para mí, después de tocarme toda la noche, el bastardo ".

Oriol de la Mata no entró en el camino de la autodestrucción que Jordi siguió durante su juventud. Pero ahora comprende lo que motivó el comportamiento de su hermano: “Estoy seguro de que lo que llevó a su destrucción de esta manera fue el Padre Sala. Jordi tenía un gran potencial, conocí a algunos tipos más inteligentes que él, y ninguno tan generoso. Creo que buscó refugio en las drogas y el alcohol y, afortunadamente, en el trabajo ".

Sin embargo, y despu√©s de que los cr√≠menes se hicieron p√ļblicos, Pere Sala emiti√≥ una declaraci√≥n pidiendo a las v√≠ctimas que perdonaran: ‚ÄúS√© que te debo una disculpa, a pesar de que ha pasado tanto tiempo desde que te conoc√≠. Perd√≥n por los momentos en que mi conducta hacia usted era inapropiada para un jesuita y educador; y c√≥mo puede haber afectado negativamente sus vidas. Lo que m√°s deseo es terminar mis d√≠as en paz conmigo mismo y con las personas que se han cruzado en mi camino ‚ÄĚ.

Pero para El Periódico, los hermanos dicen que no aceptan las disculpas. Solo sienten "alivio": "Al menos de esa manera nadie puede llamarnos mentirosos".

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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