Una nueva normalidad para el interior









A principios de marzo comencé a escribir un artículo sobre el discurso que existe en torno a los territorios de baja densidad, iba a titularlo «No es baja densidad, son oportunidades». En poco tiempo, me di cuenta de que no valía la pena publicarlo. La pandemia, el encierro, la crisis, la cuarentena y muchas otras palabras «nuevas» se han apoderado de nuestro léxico y nuestros asuntos. Lo mejor sería esperar.

Vuelvo a ello ahora con una perspectiva diferente. En un par de meses, muchas cosas han cambiado, pero muchas cosas también pueden volver a ser lo que eran. Estos tiempos de crisis trajeron incertidumbre, miedo, pero también la oportunidad de pensar las cosas de manera diferente y poder definir una «nueva normalidad».

En primer lugar, ya estaba sobre la mesa reprogramar el marco plurianual para los fondos de cohesión (un momento decisivo para las regiones y países que necesitan tanto estos fondos para progresar), así como una promesa de una inversión constante en la cohesión territorial por parte de la corriente Gobierno.

Mientras tanto, se agregó una pandemia que trajo «nuevas normalesidades»: el teletrabajo, la intensificación de las compras en línea, la creciente demanda de productos nacionales y proveedores locales, o el aumento de la colaboración entre entidades públicas, privadas y sociales que rápidamente respondió eficientemente a los diversos desafíos que aparecieron.

Esta tormenta perfecta de eventos que ya se habían previsto y una pandemia que lo cambió todo, creó una oportunidad (que puede que nunca exista) para las regiones interiores y los territorios de baja densidad. La oportunidad de pensar con las empresas sobre cómo pueden invertir en estos territorios, apostar por sectores estratégicos y estimular a otros a reducir la dependencia de productos extranjeros, crear o revitalizar ecosistemas que promueven la colaboración y las cadenas locales, para fortalecer el autonomía y condiciones de las instituciones locales que pueden actuar de manera más consistente, efectiva e incluso más rápida cuando surgen estos nuevos desafíos. En resumen, la oportunidad de definir una «nueva normalidad». La oportunidad de dar vida al interior.

Pero hay amenazas. Por un lado, la ilusión que creará el globo de oxígeno de las medidas temporales tomadas durante la pandemia y los posibles buenos resultados durante el verano (debido al aumento esperado en el turismo interno acompañado por la llegada habitual de emigrantes). Por otro lado, las elecciones (presidenciales y principalmente municipales) que dirigirán la atención y los esfuerzos hacia todo menos reformas, estrategias y planes para desarrollar el Interior, y que, como ha sucedido en los últimos años, solo interrumpirán el trabajo realizado durante los ultimos años. Estas amenazas (y otras que ciertamente surgirán) llevarán a muchos a pensar que todo va a cambiar, que el camino ya se está tomando o que ya estamos en la «nueva normalidad» del Interior.





Pero no será tan fácil, es necesario pensar juntos y más allá, actuar con convicción y, sobre todo, tener coraje y un gran sentido de responsabilidad para dar esta oportunidad a los dos tercios del territorio que tan pocas oportunidades han tenido en los últimos años. décadas.

Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

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