Una nueva carta encíclica de Benedicto XVI





Ecclesia et scandali. No sé si este mi latín es correcto, pero podría sonar algo así el título de una nueva y posttuma encíclica -con el tiempo de su pontificado, se nota Рdel Papa Benedicto XVI, no fuera el texto al que me refiero el de un su trabajo, de cerca de veinte páginas, que fue escrito para, originalmente, salir en una revista del clero de su Baviera natal.





El t√≠tulo del largo art√≠culo, atribuido por el propio autor, es La Iglesia y el esc√°ndalo del abuso sexual (1), y el contenido, por su profundidad anal√≠tica y elevaci√≥n teol√≥gica, bien vale la pena escuchar y meditar como cualquier persona que lee un documento autorizado de la m√°s alta magisterio eclesi√°stico. No es ciertamente por casualidad que Benedicto XVI nos da a entender que el texto a publicar tuvo el conocimiento previo del Secretario de Estado del Vaticano y hasta del propio Papa Francisco a quien, adem√°s, dirige, en el √ļltimo p√°rrafo del art√≠culo, un cort√©s y humilde agradecimiento. En efecto, explica Benedicto XVI en la peque√Īa introducci√≥n: ¬ęHabiendo contactado al Secretario de Estado, el cardenal [Pietro] Parolin y el propio Santo Padre [o Papa Francisco], parece apropiado publicar este texto en el Klerusblatt (2)'. Hay quien cree que esta "autorizaci√≥n" se ha concedido algo ir√≥nicamente porque no implicar√≠a para la Iglesia consecuencias relevantes; pero tambi√©n hay quienes ya piensan que el texto -el m√°s extenso publicado hasta ahora por el Papa Em√©rito que se retir√≥ para permanecer en un silencio mon√°stico de oraci√≥n por la Iglesia- quedar√° en la historia … ¬Ņpor qu√©, digo yo, como su testamento anticipado.

El Papa Benedicto XVI ha anunciado la convocatoria papal de los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo para una reuni√≥n de algunos d√≠as en el Vaticano (efectivamente realizada a finales de febrero de este a√Īo), para centrarse en ¬ęLa protecci√≥n de los menores en la Iglesia¬Ľ (sic– aunque el Papa Em√©rito, prefiere escribir que fue ¬ępara discutir la corriente crisis de fe y de la Iglesia¬Ľ, comenz√≥ a compilar ¬ęalgunas notas por las que podr√≠a contribuir con dos o tres observaciones con las que pudiera ayudar en esta dif√≠cil hora¬Ľ (sic).

Divide Su Santidad su escrito en tres partes: la primera sobre el contexto social del problema, mencionando algunos rasgos de la revoluci√≥n transcurrida en los c√©lebres a√Īos 60 del siglo XX; en la segunda, analiza sobre todo el impacto de esta revoluci√≥n en los seminarios y en la vida de los sacerdotes y obispos; y en la tercera parte, espiritualmente la m√°s profunda, desarrolla algunas pistas para una adecuada respuesta de la Iglesia al problema. Una vez que los medios de comunicaci√≥n en Portugal, hasta ahora, no han dado que la cobertura, pienso, este documento merece, aqu√≠ s√≥lo quieren divulgarlo, mediante la revisi√≥n de los estados clave, sin m√°s comentarios:

I parte (elementos de diagnóstico):

  • Comienza por afirmar las secuelas de una falsa y libertina "educaci√≥n" sexual apoyada por el Estado, con ejemplos verificados en Alemania y Austria; con la cultura, los espect√°culos y la publicidad, impregnados de pornograf√≠a; y el consentimiento, al menos impl√≠cito, de la pedofilia como comportamiento ¬ęaceptable y apropiado¬Ľ;
  • Describe el ¬ęcolapso de la teolog√≠a moral cat√≥lica¬Ľ comprobado con la contestaci√≥n por parte de ciertos acad√©micos de la noci√≥n de ley natural; y con la idea de que no hay bienes absolutos, ni males intr√≠nsecos;
  • Se refiere a la crisis de la relaci√≥n entre el magisterio de los obispos y el desempe√Īo de los te√≥logos, que tuvo especial incidencia entre los a√Īos 80 y 90;
  • Recuerda la reacci√≥n negativa y hasta la oposici√≥n declarada de algunos te√≥logos moralistas a la enc√≠clica Veritatis Splendor (El Esplendor de la Verdad) de Juan Pablo II, publicada en 1993, as√≠ como al Catecismo de la Iglesia Cat√≥lica, de 1992, documentos donde aquel Papa procur√≥ reafirmar y sistematizar los fundamentos de la moral cat√≥lica contestada;
  • Afirma con vehemencia que hay valores morales que pueden exigir, en cierto sentido, una experiencia de martirio – ¬ęcategor√≠a b√°sica de la existencia cristiana¬Ľ;
  • Declara que hay ¬ęun conjunto m√≠nimo de cuestiones morales que est√°n √≠ntimamente relacionadas con el principio fundamental de la Fe¬Ľ, relaci√≥n que tambi√©n cuestionada por sectores progresistas de la teolog√≠a moral;
  • Reafirma el hecho de que la Iglesia no se puede silenciar en las cuestiones de la moral, sobre todo cuando ¬ęse encuentra en juego la frontera entre la verdad y la mentira¬Ľ; as√≠ como la absoluta necesidad de la declaraci√≥n b√≠blica de la ¬ęimagen de Dios¬Ľ seg√ļn la cual todos los humanos somos hechos y que se ha manifestado plenamente en Cristo-hombre como nosotros …
  • En fin, sugiere la necesidad que haya ambientes donde el modo de vida cristiano, hoy, pueda ser vivido y protegido.

II parte (impacto y reacciones):

  • Benedicto XVI, comienza esta parte, con la afirmaci√≥n concluyente de que ¬ęel proceso desde hace mucho preparado y en marcha para la disoluci√≥n del concepto de moralidad ha sido marcado [‚Ķ] por el radicalismo sin precedentes de los a√Īos 60 ¬Ľ;
  • En cuanto a la preparaci√≥n para el sacerdocio en los seminarios hubo ¬ęde hecho un fracaso de largo alcance¬Ľ, reconociendo, sin embargo, que hubo alguna mejora desde los a√Īos 70;
  • Cuenta que "en varios seminarios se establecieron clics homosexuales, que actuaron m√°s o menos a las claras y que cambiaron significativamente el clima";
  • Se√Īala que se ha dado un cambio de criterios para la selecci√≥n y nombramiento de los obispos, con el consiguiente cambio de relaci√≥n de √©stos con los seminarios; y que uno de esos nuevos criterios, fue aquello que designa "conciliaridad" – ¬ęactitudes conciliares, entendidas como teniendo modos cr√≠ticos o negativos con respecto a la tradici√≥n existente hasta entonces y que necesitaba ser sustituida por una relaci√≥n nueva, radicalmente abierta al mundo¬Ľ;
  • Afirma que hab√≠a ¬ęobispos – no s√≥lo en Estados Unidos – que individualmente rechazaban totalmente la tradici√≥n cat√≥lica y buscaban una nueva y moderna¬ę catolicidad ¬Ľen sus di√≥cesis¬Ľ;
  • El an√°lisis del impacto a nivel del derecho can√≥nico tambi√©n se revisa, as√≠ como la reubicaci√≥n de las competencias para la Congregaci√≥n de la Doctrina de la Fe (CDF), para garantizar un mejor equilibrio de las garant√≠as de defensa de todos los implicados en los casos de abuso sexual. Especialmente impresionante es la afirmaci√≥n de Benedicto XVI de que ¬ęs√≥lo el llamado¬ę garantismo ¬Ľ, [uma esp√©cie de proteccionismo processual] era todav√≠a considerado como "conciliar". ¬ęEsto significa que, sobre todo los derechos del acusado, ten√≠an que estar garantizados, en una extensi√≥n tal que pr√°cticamente exclu√≠a cualquier condena¬Ľ;
  • A continuaci√≥n, tras un breve comentario a Mc 9, 42, concluye ¬ęque no es s√≥lo el derecho del acusado que es importante y requiere una garant√≠a. Grandes bienes, al igual que la fe, son igualmente importantes ¬Ľ, que deber√≠a defenderse tambi√©n como un bien legal;
  • Se concluye esta segunda parte, aludiendo a las dificultades de medios de la CDF Para garantizar una justicia atempada, lo que motiv√≥ reformas ulteriores promovidas por el Papa Francisco.

III parte (pistas para una respuesta):





  • En esta parte, la m√°s larga, Benedicto XVI no ahorra su talento de te√≥logo, sino m√°s que eso, su pasi√≥n por la Iglesia, por el sacramento de la Eucarist√≠a y por Cristo. Comienza por preguntar, retoricamente no sin una cierta iron√≠a: ¬ę¬ŅQu√© se debe hacer? Tal vez deber√≠amos crear otra Iglesia para que las cosas resulten? ¬ĽPara luego anticipar la gran respuesta de que¬ę s√≥lo la obediencia y el amor por nuestro Se√Īor Jesucristo pueden indicar el camino ¬Ľ; "Que el poder del mal surge de nuestra negativa a amar a Dios"; que ¬ęaprender a amar a Dios es el camino de la redenci√≥n humana¬Ľ;
  • Desarrolla la cuesti√≥n de que sin la certeza de la existencia de Dios, el mundo pierde sentido y s√≥lo nos queda el poder; por lo que la fe es tambi√©n una necesidad;
  • Pero se trata de un Dios que se comunica, no siendo una simple presunci√≥n folos√≥fica; que comunica algo de su ser, que no s√≥lo es creador, pero lo es por amor! Y hacer que el mundo consciente de este alegre mensaje se convierta en la ¬ęprimera y fundamental tarea que nos es confiada por el Se√Īor¬Ľ;
  • Y sin esta medida divina, la sociedad se pierde, idolatrando una falsa libertad sin medida o regla, s√≥lo dependiente del m√°s fuerte;
  • Y as√≠, esta vida, vivida como si Dios no existiera, lleva a una inevitable p√©rdida de humanidad. La difusi√≥n de la pedofilia que el ambiente descrito fue tolerando y que alcanz√≥ al clero de la Iglesia, en las proporciones que se conocen, va a beber su causa primera precisamente en esta ¬ęausencia de Dios¬Ľ; y aqu√≠ surge como una confesi√≥n: ¬ęnosotros, cristianos [leigos] y los sacerdotes, tambi√©n preferimos no hablar de Dios, pues este discurso no parece ser pr√°ctico ¬Ľ;
  • Por tanto, de todas estas perturbaciones de orden moral, resulta la necesidad primordial de que ¬ęnosotros, nuevamente, empecemos a vivir de Dios y para √Čl¬Ľ;
  • Observa que en la vida concreta, Dios parece un tema irreal, removido lejos de las cosas que nos preocupan: pero urge reconocerlo ¬ęcomo el centro de nuestros pensamientos, palabras y acciones¬Ľ;
  • Y aqu√≠, Benedicto XVI, pasa a un tema central de la vida lit√ļrgica, es decir, del modo en que la vida de Dios nos es comunicada y manifestada por Cristo, que haci√©ndose hombre, ¬ęentr√≥ en la historia humana de manera muy pr√°ctica¬Ľ. No duda en denunciar algo, desgraciadamente muy actual: que ¬ęnuestra forma de lidiar con la Eucarist√≠a s√≥lo puede generar preocupaci√≥n¬Ľ; que lo que se asiste predominantemente ¬ęno es una nueva reverencia por la presencia de la muerte y resurrecci√≥n de Cristo, sino una manera de lidiar con √Čl que destruye la grandeza del Misterio¬Ľ; que ¬ęla Eucarist√≠a se desvaloriza en un mero gesto protocolar [‚Ķ]Y que ¬ęla manera en que las personas, a menudo simplemente, a la manera de una rutina, reciben en la comuni√≥n el Sant√≠simo Sacramento, muestra que muchos ven la comuni√≥n como un gesto puramente protocolar¬Ľ;
  • Horroriza el desprecio blasfemo a que pudo llegar a la Eucarist√≠a por un sacerdote, ilustrado por la siguiente historia a la que el Papa Em√©rito no nos ahorra: ¬ęUna joven que hab√≠a sido ac√≥lita me dijo que el capell√°n, su superior mientras ella serv√≠a en el altar, preced√≠a siempre el abuso sexual que iba a cometer contra ella, con las palabras: "Este es mi cuerpo que ser√° entregado por ti" ¬Ľ. Y as√≠, concluye las palabras que dedica a la Eucarist√≠a con un vehemente llamamiento: ¬ęTenemos que hacer todo lo que podamos para proteger del abuso el don de la sagrada Eucarist√≠a¬Ľ;
  • Y pasa al √ļltimo gran tema de su clamoroso texto: ¬ęel Misterio de la Iglesia¬Ľ. No vacila tambi√©n aqu√≠ expresando un grave sentimiento que lo intenta, invirtiendo el sentido de una c√©lebre frase de Romano Guardini. Benedicto XVI: "La Iglesia est√° muriendo en las almas [das pessoas]¬Ľ. Ya no mueve a las personas dentro de sus corazones. Ya s√≥lo se habla de ella utilizando nociones pol√≠ticas y ¬ęeso se aplica incluso a obispos que formulan su concepci√≥n de la Iglesia de ma√Īana casi exclusivamente en t√©rminos pol√≠ticos¬Ľ;
  • Y as√≠, la crisis de los abusos sexuales lleva a que se mire err√≥neamente a la Iglesia ¬ęcomo algo casi inaceptable¬Ľ que ¬ętenemos que tomar en nuestras manos y redise√Īar¬Ľ;
  • Pero el Papa Em√©rito nos recuerda dos par√°bolas evang√©licas de la Iglesia a√ļn peregrina: la de la red de pesca donde hay buenos y malos peces (Mt 13, 47-50); y la del campo donde el trigo crece junto con ¬ęla mala hierba que un" enemigo "secretamente lanz√≥¬Ľ (Mt 13, 24-30). Y, por lo tanto, es necesario proclamar bien alto que la Iglesia no deja, por tanto, de ser la red o el campo de Dios donde nunca, durante su larga historia, solamente "Mala hierba o peces malos"!
  • Y despu√©s de brindarnos un hermoso comentario b√≠blico sobre un pasaje del libro del Apocalipsis donde el demonio es identificado como el acusador (cf 12, 10), relacion√°ndola con un aspecto central del libro de Job (1, 2, En el que este personaje es sometido a las m√°s extremas pruebas provocadas por Satan√°s, de las cuales sale finalmente vencedor, nunca habiendo hablado mal de Dios y de su creaci√≥n, Benedicto XVI, alerta al siguiente error:
  • "Hoy la acusaci√≥n contra Dios est√°, por encima de todo, en la caracterizaci√≥n de la Iglesia como enteramente mal, as√≠ nos disuadi√≥ de ella. La idea de una Iglesia mejor, creada por nosotros mismos, es en realidad una propuesta del Diablo, con la que desea apartarnos del Dios vivo, por una l√≥gica falsa, a trav√©s de la cual somos f√°cilmente enga√Īados ¬Ľ;
  • Y Benedicto XVI exclama finalmente, como en un grito de alma: "es muy importante oponer toda la verdad a las mentiras y medias verdades del Diablo: s√≠, hay pecado y mal en la Iglesia, pero a√ļn hoy existe la Santa Iglesia, que es indestructible . [‚Ķ]. Dios, hoy, tambi√©n tiene sus testigos (martyres) en el mundo. [‚Ķ]. En el juicio contra el Diablo, Jesucristo es el primer y verdadero testimonio, el primer m√°rtir que desde entonces ha sido seguido por muchos otros. [‚Ķ]. Hoy podremos encontrar testigos [do Deus vivo] por todas partes, especialmente entre las personas comunes, pero tambi√©n entre la alta jerarqu√≠a de la Iglesia que se mantienen en la defensa de Dios con su vida y sufrimientos. Es una inercia del coraz√≥n lo que nos lleva a no querer reconocerlos ¬Ľ;
  • Y, al final, indica otra ¬ęgran y esencial¬Ľ tarea evangelizadora: ¬ęestablecer h√°bitats de fe y, por encima de todo, encontrarlos y reconocerlos ¬Ľ.

De hecho, más que comentarios, pienso que hay aquí mucha materia que merece una profunda meditación de los que nos profesamos católicos. Gracias querido abuelo Bento!

Médico y laico católico 12 de abril de 2019

notas:

  1. De lo que seguir√© la traducci√≥n en ingl√©s publicada por el National Catholic RegisterDado que la √ļnica traducci√≥n al portugu√©s disponible en el momento, es de muy mala calidad.
  2. Título del periódico alemán que se edita mensualmente para el clero de las diversas diócesis de Baviera.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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