Una campa帽a de 5 a帽os





La Uni贸n Europea ha vuelto. Por el continente, los datos indican una disminuci贸n de la abstenci贸n,





despu茅s de que en las 煤ltimas elecciones se haya alcanzado el m铆nimo hist贸rico de participaci贸n. Los datos provisionales apuntan a un r茅cord de 20 a帽os en ese campo. Eso debe dejarnos satisfechos, porque significa una victoria de la democracia. En un an谩lisis m谩s sutil, parece tambi茅n una victoria de la idea de Uni贸n Europea, despu茅s de a帽os dif铆ciles en los que su subsistencia estuvo en peligro.

Si los resultados de la participaci贸n parecen indicar que los europeos siguen queriendo serlo, no menos nos parecen decir que quieren serlo de otra manera. Por primera vez, los dos mayores partidos, representantes del centro-derecha y del centro-izquierda, no podr谩n sumarse en una mayor铆a parlamentaria. Fuerzas hist贸ricamente minoritarias, como los liberales y los ecologistas, pero tambi茅n la derecha euroc茅tica, salen reforzadas de las urnas y parecen dispuestas a vender caro su apoyo a una soluci贸n. En los pr贸ximos meses asistimos a una curiosa negociaci贸n de puestos y programas pol铆ticos para la pr贸xima Comisi贸n, pero tambi茅n en el Parlamento, el Consejo Europeo y el Banco Central Europeo. Esta nueva fragmentaci贸n puede marcar el inicio de un verdadero 谩gora europeo, con las grandes decisiones que se negociar谩n finalmente fuera de las oficinas y se traen al espacio p煤blico de debate.

Esta ser铆a una reforma estructural importante. La Uni贸n Europea es ya m谩s que una uni贸n de Estados, incluso si como resultado de marco (complejo) institucional que se estableci贸 en el Tratado de Lisboa. Sin embargo, la tela pol铆tica y burocr谩tica que rodea cualquier decisi贸n es todav铆a considerada distante y absolutamente incomprensible por aquellos que se pretende servir. Una gran parte de los votantes que la semana pasada se desplaz贸 a las urnas para dar un voto de confianza o de aviso a la Uni贸n no lo hizo por discrepar de los criterios necesarios para obtener una mayor铆a cualificada por querer una pol铆tica de competencia m谩s proteccionista o por encontrar a Manfred Weber el hombre adecuado para liderar una comunidad de 500 millones de personas en la pr贸xima legislatura; lo hizo a pesar de eso. Burke escribi贸 hace mucho sobre el peligro de una sociedad que, en vez de fundarse en las relaciones de confianza y afecto entre sus miembros, se organizara de la cima a la base -aunque en la forma de una burocracia benevolente y no propiamente en una dictadura sanguinaria-, por ello se desbran r谩pidamente los mecanismos de responsabilidad de los que deciden ante aquellos que son destinatarios de las decisiones.

Ten铆a toda la raz贸n. No hay poder justo y leg铆timo sin una comunidad que lo sostenga. Este es el problema del proyecto europeo, sobre todo a partir de Maastricht, pero esa fue tambi茅n la soluci贸n que surgi贸 en los 煤ltimos a帽os. En la 煤ltima d茅cada, Europa ha enfrentado todo tipo de problemas que bastan para cuestionar la existencia de Estados consolidados, a excepci贸n de un conflicto armado dentro de sus fronteras: hubo una crisis financiera brutal, el ascenso de movimientos pol铆ticos extremistas que pretend铆an derribarla y la declaraci贸n de secesi贸n de uno de sus territorios. Ahora bien, la Uni贸n Europea no es, ni debe ser, un Estado. Sus mecanismos para responder a este tipo de creaciones eran inexistentes o gravemente disfuncionales, de tal forma que no deber铆a haber sobrevivido a la sucesi贸n de golpes.

Y pur se muove. Las diversas crisis y la amenaza de Brexit en particular, llevaron a un resurgimiento de las apreciaciones positivas de la Uni贸n Europea. Los estudios de opini贸n siguen mostrando que pocos se sienten c贸modos con la democracia bur贸crata de Bruselas, pero menos a煤n se quieren ver libres de ella. Los europeos se dieron cuenta de que durante una tormenta siempre se va mejor dentro de casa, aunque no sea una mansi贸n de ensue帽o. Las fuerzas europeas se moldearon para el colaboracionismo, abandonando deseos de implosi贸n a cambio de m谩s populares propuestas de reforma. Sigue faltando, sin embargo, el elemento burkiano: la comunidad. Los temas europeos se toman a nivel nacional como sensibles o simplemente ignorados. El discurso pol铆tico, en general, raramente es pedag贸gico y normalmente depende de un conocimiento m铆nimo previo de lo que se discute. La pol铆tica europea se convierte en asunto cada media d茅cada, s贸lo por unos meses y de forma circunstancial. Cualquier campa帽a de dos semanas es a la salida in煤til, condenada al risible, porque no es ah铆 donde verdaderamente se establecen y discuten posiciones – ni ninguna elecci贸n se gana como si fuera un examen de cultura espec铆fica para el cargo que se quiere desempe帽ar. Una discusi贸n pol铆ticamente 煤til de los temas pertinentes para el Parlamento Europeo, como cualquier otra asamblea, es un proceso especialmente gradual, en qu茅 posiciones se van sedimentando a lo largo de la legislatura y ya est谩n establecidas en los meses anteriores al voto.

El reto es la creaci贸n de esta comunidad, capaz de controlar y tener una opini贸n sobre la vida cotidiana de Estrasburgo y cuenta con m谩s de Lisboa, Berl铆n o Par铆s. No es imposible que resulte: a prop贸sito de la directiva relativa a los derechos de autor, fue posible desencadenar un curioso sistema de responsabilizaci贸n directa de los representantes al Parlamento, generando considerable inter茅s de los m谩s j贸venes, t铆picamente los m谩s desinteresados 鈥嬧媎e las decisiones europeas. La verdad es que esa comunidad de ciudadanos europeos deber铆a haber precedido a las instituciones que hoy nos gobiernan. Es, como mucha de la construcci贸n europea, un proceso en el que el encadenamiento l贸gico se ha invertido y por eso se tiene que correr tras el perjuicio. El esfuerzo conjunto pasa por todos, de los pol铆ticos a la sociedad civil, pasando por los medios. La mejor manera de evitar las rid铆culas campa帽as europeas a las que hemos asistido es hacerlas durar cinco a帽os. Desde el principio al final de la legislatura. Faltando, no se ve c贸mo pueda sobrevivir esta forma de Uni贸n.





Nacho Vega

Nacho Vega. Nac铆 en Cuba pero resido en Espa帽a desde muy peque帽ito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes茅 por el periodismo y la informaci贸n digital, campos a los que me he dedicado 铆ntegramente durante los 煤ltimos 7 a帽os. Encargado de informaci贸n pol铆tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:聽https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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