Un presupuesto incompetente, una legislatura perdida





El actual Gobierno de António Costa se dio dos misiones: agradar a los socios de la izquierda para derrotar al Gobierno del PSD y hacer olvidar los años de gobernanza socialista que llevaron al país a una situación de pre-bancarrota. El resultado final de este presupuesto, tras semanas de negociaciones, es bien la señal de ello.





La bendición de crecimiento que resultó de buenos vientos del exterior y de reformas pasadas fue derrochada. Y se perdió la oportunidad de hacer el país más resistente a los choques externos. La consolidación presupuestaria es prácticamente inexistente. En 2019, el Gobierno cuenta reducir el déficit nominal en 0,5 pp y mejorar el saldo estructural en 0,3 pp. Estos valores son insuficientes para cumplir con el tratado fiscal, sino más bien salir de Portugal en la línea de agua, ya que se basan en las previsiones de crecimiento demasiado optimistas de cara a los riesgos globales que están surgiendo.

Por otra parte, la opción de aumentar el gasto corriente, que tiende a ser rígido, y financiar con más impuestos, pone Portugal, con el cuchillo en el cuello en caso de un enfriamiento global. El nivel de déficit y deuda hace difícil responder a una reducción de los ingresos ya un aumento del gasto en prestaciones sociales derivadas de un enfriamiento en la actividad. Sobre todo porque el valor de los impuestos y las contribuciones en porcentaje de la renta ya está en máximos históricos (el 34,7% del PIB en 2018 y el 34,6% en 2019).

Pero las ausencias del presupuesto son también altamente significativas. Por nombrar sólo unos pocos casos más emblemáticos, Portugal se enfrenta a un grave problema de nacimiento, situación para la que este presupuesto hace muy poco, ya que persiste en penalizar fiscalmente las familias con más hijos. Las propuestas del PSD para aumentar las deducciones de IRS en los gastos de salud y de IRS (que tendrían un impacto global mínimo pero que harían diferencia a las familias numerosas) fueron a la izquierda, que prefiere crear un incentivo fiscal a los emigrantes que regresen. Excluyen, sin embargo, a todos aquellos que emigraron durante los últimos años del Gobierno socialista. Por otra parte rechazar una propuesta de PSD a crear un plan especial de apoyo a la integración del portugués que han regresado de los países donde los inmigrantes son por crisis humanitaria o por razones políticas. Para este gobierno y la mayoría parlamentaria incluso allí Portugués primero y segundo.

Para las empresas, el Gobierno se felicita de la estabilidad fiscal, pero lo que quiere decir es que las empresas pagan la tasa de IRC más elevada después de Francia y la carga fiscal que soportan no para crecer debido a los aumentos de otros impuestos, sea ​​sobre los combustibles o sobre las energías renovables. El peso de los impuestos y contribuciones como porcentaje de los ingresos de las empresas portuguesas en 2017 alcanzó el nivel más alto desde 2008 (un 21%) y no hace nada a predecir que esta tendencia se invierta. El Gobierno no presenta medidas que puedan cambiar significativamente el descenso de la productividad que se ha producido en los últimos tres años.

La mayoría mostró de nuevo con este presupuesto que tiene alergia a entidades independientes, rechazando la propuesta del PSD que reforzaba la autonomía de las autoridades reguladoras. Estas entidades han reconocido en el Parlamento que les faltan medios financieros y humanos, dejando a veces de hacer inspecciones que son fundamentales para la seguridad de las actividades económicas. Pero esta mayoría no quiere nada fuera del control socialista. Aún más preocupante es haber rechazado el refuerzo del presupuesto de la Policía Judicial para combatir la corrupción. El PSD proponía 5 millones, aprobaron 500.000 euros.

La sostenibilidad económica, la justicia fiscal, las políticas de natalidad, la lucha contra la corrupción, se sacrificaron al altar de la ideología del Bloque de Izquierda y del PCP. Y por lo que este gobierno perdió una oportunidad histórica para continuar con el programa de reformas que Portugal necesita desesperadamente para tener éxito en el mundo globalizado.





Los signos de desaceleración mundial se están acumulando, ya sea por desequilibrios en los mercados emergentes (como es el caso del galopante endeudamiento en China), a los riesgos derivados de una guerra comercial entre Estados Unidos y China, oa los efectos aún muy inciertos del Brexit. Las principales organizaciones internacionales están revisando a la baja sus previsiones económicas, incluyendo a Portugal. Después de cuatro años de presupuestos socialistas y comunistas, el país no está mejor preparado para enfrentarlo.

Diputada del PSD

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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