Un paseo por los corredores ocultos del Palacio Nacional de Sintra





La deuda de Mar√≠a Pia, el misterioso sistema hidr√°ulico y el cuadro de D. Sebasti√£o … o no. Este jueves es el d√≠a del Monumento. Vagamos por las salas desconocidas del Palacio Nacional de Sintra.





T√© verde, 1.500 reyes. Bacalao, 2.145 reyes. Patatas, 1.080 reyes. El 4 de octubre de 1910, Mar√≠a Pia de Saboya, un "√°ngel de la caridad", una "madre de los pobres", pero a√ļn mujer con inclinaci√≥n hacia los lujos y algo shopaholic"¬°Qui√©n quiere reinas, paga!", dijo a la AFP. Nunca tuvo tiempo de saldar. Al amanecer del d√≠a siguiente, 5 de octubre de la revoluci√≥n derroc√≥ a la monarqu√≠a constitucional y estableci√≥ la Rep√ļblica en Portugal. Mar√≠a Pia tuvo que huir.

La deuda que Mar√≠a Pia dej√≥ en una tienda de comestibles en la v√≠spera de la Implantaci√≥n de la Rep√ļblica. Cr√©ditos: Pedro Lopes

Ya no se quer√≠an reinas y ya nadie las quer√≠a pagar. Maria Pia, reina-viuda desde la muerte de Luis I de Portugal, "el pueblo" en 1889, y psicol√≥gicamente debilitado por la muerte de su hijo y su nieto durante el regicidio 1908, se exili√≥ en Italia. Muri√≥ all√≠ y por all√≠ fue sepultada, en el pante√≥n real de los Saboyas en la Bas√≠lica de Superga, en Tur√≠n. Ya en su lecho de muerte, le pidi√≥ que regresara a Portugal y ser enterrado a los pies de los hijos, nietos y esposo. El deseo nunca le fue satisfecho. Mar√≠a Pia se convirti√≥ en el √ļnico miembro de la familia real que nunca regres√≥ al pa√≠s tras el exilio.

Un d√≠a, muchos a√Īos despu√©s, dos mujeres golpearon a la puerta del gabinete de Mar√≠a In√™s Ferro. "Eran dos se√Īoras sintrenses, madre e hija, que con alg√ļn humor me dijeron: "Sot√īra, el Palacio tiene una deuda con nosotros"", Cuenta al Observador la directora del Palacio Nacional de Sintra. En las manos tra√≠an unas facturas amarillentas y ro√≠das por el tiempo dejadas por un antepasado, "un tetrab√≥n de una de ellas, tal vez", que era proveedor de la "Real Ucharia de Cintra".





En el caso de que se trate de una persona que no sea de su agrado, la persona que se encuentre en el lugar de trabajo, Los alimentos que Mar√≠a Pia compraba – t√© verde, caf√©, tocino, pasta napolitana, manteca de cerdo, chorizo, az√ļcar arado, alcohol o patata, por ejemplo – iban a la "ucharia", es decir, a la despensa de la casa real. En aquel d√≠a, la comida lleg√≥ al Palacio. Pero el dinero nunca lleg√≥ al bolsillo de Antonio. La deuda de Mar√≠a Pia fue entonces sellada de "incobrable" a la cuenta de la Implantaci√≥n de la Rep√ļblica.

Esta es una de las historias escondidas entre las paredes del Palacio Nacional de Sintra. De todos los palacios enviados acumulaci√≥n durante la Edad Media por los reyes que gobernaron Portugal, este es el √ļnico que fue a trav√©s de los siglos y se ha conservado en gran parte intacto. Incluso despu√©s de tantos siglos de vida-tantos que no se sabe con certeza cuantos pasaron desde que fue erguido-, el Palacio de la Villa sigue vivo y de puertas abiertas. Un t√≠pico paseo por el interior no requiere m√°s de media hora. Necesit√°bamos seis horas para explorar las salas (y las historias) nunca antes visitadas del Palacio.

Esto se debe a la historia del Palacio Nacional, la m√°s antigua de Portugal y √ļnico sobreviviente √≠ntegro entre los patos reales medievales, se hace de capas. En el siglo XI, por las descripciones de Al-Bakr√ģ, un ge√≥grafo √°rabe, en el siglo XI, por las descripciones de Al-Bakr√ģ, un primer ge√≥grafo √°rabe. Cuando D. Afonso Henriques, primer rey de Portugal, Lisboa conquistada a los moros, como el Palacio Nacional se levant√≥. Desde luego observ√≥ en todo momento de la monarqu√≠a portuguesa. Incluso a su decadencia.

A lo largo de todo ese tiempo -que probablemente casi a los mil a√Īos- el Palacio pas√≥ por varios cambios. La fachada norte es la m√°s antigua, pero fue reconstruida y alterada por el rey D. Dinis a finales del siglo XIII. Despu√©s el rey Juan I, a principios del siglo XV, construy√≥ todo lo que est√° alrededor del patio central, as√≠ como las dos enormes chimeneas, no hay m√°s palacio en Europa con dos chimeneas de este tama√Īo, 33 metros de altura, lado a lado. El resto se a√Īade a D. Manuel I a principios del siglo XVI, que manda destruir la Torre de Meca y alza la Torre de los Escudos.

Todo esto nos es explicado por Claudio Marques, antropólogo y técnico superior del Palacio que lleva en los bolsillos las llaves de todas las puertas de este palacio real. Fue él quien, a lo largo de este paseo, nos orientó por los corredores laberínticos del Palacio, nos llevó a los bastidores del monumento y nos desveló las historias escondidas en los espacios que todo el mundo puede visitar. No es tarea fácil: en la misma habitación podemos encontrar puertas góticas, esculpidas con detalles microscópicos, y columnas lisas más manieristas. "Es en esa complejidad que se desvela la vivencia del palacio", resume Cláudio.

Una de las salas veladas a los ojos de los turistas queda m√°s all√° de una puerta de madera discretamente colocada al lado de una de las mayores atracciones del Palacio, el Pagode Chino – una obra con casi 2,50 metros de altura con piezas milim√©tricas (incluyendo peque√Īas campanas) hechas en hueso, marfil y madera. El que se deja deslumbrar por la opulencia de la pagoda, se ofreci√≥ a la reina Mar√≠a I por el senado de Macao, no s√© que m√°s all√° de esa puerta, el lavavajillas son colecciones de reyes de Portugal. Incluso la porcelana que Mar√≠a Pia compr√≥ en Par√≠s para recibir la reina brit√°nica Alexandra en 1905, en un momento en que las relaciones diplom√°ticas entre Portugal y el Reino Unido estaban todav√≠a melindradas el mapa de color rosa episodio y el ultim√°tum brit√°nico.

En el interior, un batall√≥n vestido con batas blancas y guantes quir√ļrgicos de l√°tex organiza las tazas, platos, traviesas, cobardes, frascos, terrinas y saleros que los reyes dejaron atr√°s en el Palacio Nacional de Sintra. Hace poco, estos t√©cnicos hab√≠an estado en la Sala Manuelina, debajo de una ara√Īa de murano con 600 kilogramos y 90 l√°mparas, a desenrollar, cent√≠metro a cent√≠metro, una alfombra de colecci√≥n que hab√≠a sido retirada para que una fiesta privada sucediera en este sal√≥n – que en el tiempo fue el cuarto de D. Luis. A veces, si la alfombra no se quedaba en la posici√≥n deseada, los t√©cnicos volv√≠an a enrollar para empezar todo de nuevo. "La trama, por ser tan antigua, si no es tratada con delicadeza, se deshace", justifica Claudio Marques.

Ahora, el mismo equipo está en la sala oculta a vaciar uno de los armarios de madera y vidrio donde las reservas reales que no están en exposición quedan guardadas. Están redistribuyendo las estanterías de los armarios para reorganizar las colecciones: "Hay demasiados platos apilados en una misma columna. Los platos de abajo están aguantando con demasiado peso y esto puede afectarlos. "Vamos a sacar algunos a otro lado para aliviar ese peso", nos explica Joana Amaral, que está comandando el equipo. Cada pieza es llevada cuidadosamente al interior del armario y tapada con una hoja de polietileno. Así, cuando otra pieza se coloca encima de ella, ella está protegida del choque y de los raspones.

En una conversaci√≥n con el Observador, Joana Amaral, responsable de la "conservaci√≥n preventiva", explica que es "como un m√©dico de familia" para las reservas del Palacio Nacional de Sintra: "Los m√©dicos de familia reciben a los pacientes y les dicen para comer menos az√ļcar y hacer m√°s ejercicio antes de que las cosas corran mal. Soy como un m√©dico de familia para estas piezas ", compara. Por eso es que los guantes y las batas son tan importantes: "Los guantes tambi√©n sirven para protegernos a nosotros de lo que pueda haber en los objetos. Por ejemplo, antiguamente se usaban productos para desinfestaciones que ahora est√°n prohibidos por ser nocivos para la salud. Adem√°s, nuestra propia piel tambi√©n transporta part√≠culas a las piezas ", explica la t√©cnica.

Joana Amaral y los colegas est√°n constantemente de ojo en todo lo que pueda da√Īar no s√≥lo estas piezas, sino tambi√©n el propio edificio del Palacio, que ya por s√≠ es una reliquia – "Deb√≠amos caminar todos aqu√≠ a levitar, que esto es todo patrimonio", bromea. Y esa es una tarea que exige mirar de lince, describe: "La gravedad es siempre un problema porque si colocamos un objeto en la posici√≥n equivocada, puede deformarse con el paso del tiempo. Hasta la limpieza se tramita, aunque sea necesaria, debido a la abrasi√≥n. Al limpiar, se pierde siempre material. Aunque sea s√≥lo un √°tomo, ya se est√° deteriorando ".

Pero estos factores ni siquiera son de los m√°s preocupantes. Uno de los que realmente quitan el sue√Īo a Joana Amaral es la radiaci√≥n electromagn√©tica porque "nosotros no la podemos simplemente apagar, nos llega a la boleia de la luz" y "ayuda a potenciar algunas reacciones qu√≠micas, que podemos retrasar pero nunca frenar o revertir", concreta la t√©cnica. "Algunas cosas pueden durar miles de a√Īos, otras pueden sobrevivir mientras estamos vivos, pero muchas no duran mucho m√°s que eso si se ven afectadas", prosigue. Por eso, en el Palacio, todas las ventanas y l√°mparas tienen filtros contra la radiaci√≥n ultravioleta. Algunas de las salas que reciben exposiciones son m√≠nimamente iluminadas. Y los objetos en exposici√≥n se cambian de vez en cuando para volver a las sombras.

El otro gran enemigo del equipo de la conservación preventiva es el polvo traído por los visitantes, que está limpio con pinceles para llegar hasta las reentradas de las piezas y de los muebles. Un estudio preliminar constató que cada turista lleva 0,38 gramos de polvo al interior del Palacio da Vila. Son 177 kilogramos de polvo que se instalan anualmente en el monumento. "Esto es todo fibras que se desprenden de la ropa de los visitantes, basura que viene en la suela de los zapatos, partículas de piel, cabellos. "Es incontrolable", describe Juana Amaral. Había tres soluciones posibles para este problema. Una era obligar a los turistas a vestir hechos desarrollados en laboratorio, lo que no es posible. Otro, también imposible, era crear una presión atmosférica superior que la de la calle, para que el aire tendría que escapar allí en lugar de entrar y llevar impurezas.

La tercera soluci√≥n era la √ļnica viable y aquella que el Palacio Nacional de Sintra adopt√≥: coloc√≥ dos alfombras, y no s√≥lo uno, a la entrada del monumento. "Inicialmente pusimos s√≥lo una alfombra y no hubo alteraci√≥n en la cantidad de polvo diario en el interior del palacio. Quien tiene pasos largos, como los holandeses o alemanes, pod√≠a ni llegar a pisarlo. Pero con dos ya vimos diferencia porque los dos pies pisan el tejido al menos una vez ", explica Joana Amaral.

Es decir, el trabajo del equipo de la conservaci√≥n preventiva no se ci√Īe a los preceptos exigidos dentro de esta sala oculta. En realidad, se extiende tambi√©n a otra, anidada en un laberinto de corredores en los confines del Palacio Nacional de Sintra. Es muy fr√≠a y tiene un ambiente muy controlado: la temperatura y la humedad se equilibran al detalle seg√ļn las necesidades de los materiales aqu√≠ guardados. Es que, dentro de las cajas blancas que llenan los armarios y las paredes, est√° uno de los tesoros m√°s apreciados del Palacio de la Villa: los objetos encontrados en las excavaciones arqueol√≥gicas y los ejemplares de los gigantescos paneles de azulejos que embellecen (o ya embellecen) el monumento .

En los armarios, cada estante tiene una letra y cada caja tiene un n√ļmero acompa√Īado por una etiqueta y una fotograf√≠a de lo que est√° en el interior. Y en el interior est√°n los famosos azulejos del Palacio de Sintra. "Este es el sitio de Europa con los azulejos m√°s antiguos in situ. En esta reserva tenemos azulejos que hay tanto tiempo que ni siquiera sabemos cu√°nto. Pero tambi√©n tenemos los que fueron instalados a mando de los reyes que pasaron por aqu√≠ ", describe Juana. Algunos de los azulejos en el interior de estas cajas nunca llegaron a ser usados, algo que se repara por estar completamente libres de mortero en el reverso.

Seg√ļn la t√©cnica, "cada vez que se hace un agujero en el Palacio se encuentra un azulejo". Literalmente. Son tantos que algunos se utilizaron a lo largo de la historia del monumento para tapar los agujeros en las paredes. Ahora, cuando se encuentran, aunque no pasan de peque√Īos fragmentos, se guardan en estas cajas blancas. Algunos, sin embargo, no paran ah√≠ para siempre: hubo un conjunto de 84 azulejos, por ejemplo, que ya sirvi√≥ para restaurar la cocina – ahora decorada con ollas de bronce y equipadas con espetos, cocinas a carb√≥n y un gigantesco horno de le√Īa.

"Es un problema porque muchos de estos azulejos son todos iguales. Lo mismo sucede con las vajillas. ¬ŅC√≥mo distingo una de la otra? Puede ser importante a efectos de exposici√≥n porque es posible, por ejemplo, que yo pueda decir que esta taza en espec√≠fico fue usada por una determinada reina cuando vino aqu√≠ a visitar el Palacio. Con los azulejos sucede eso porque queremos descubrir la historia de cada una de las piezas ", concreta la responsable.

Pero, ¬Ņpor qu√© tanto preciosismo alrededor de los azulejos? porque su historia en Portugal se entrelaza con la historia del propio Palacio: aqu√≠ est√° la mayor colecci√≥n de azulejos hispano-moriscos in situ de Europa, procedentes mayoritariamente de Sevilla, Espa√Īa. M√°s que eso: la azulejer√≠a lleg√≥ aqu√≠ a trav√©s de la cultura √°rabe presente en la Pen√≠nsula Ib√©rica – la misma cultura que est√° en los genes de este monumento.

Esta azulejer√≠a no congel√≥ con el tiempo. Por el contrario, evolucion√≥ con nuestra monarqu√≠a. Por ejemplo, la habitaci√≥n donde Alfonso VI fue encarcelado – y donde no, no hay signos de desgaste en el suelo causado por el monarca de la desesperaci√≥n, seg√ļn la leyenda – muestra los pisos hispanomorisco m√°s antigua de Portugal. Alrededor del palacio, tan r√°pido son paneles con motivos geom√©tricos, flor lis y dise√Īos vegetales, mientras cruzamos con paneles de color azul y blanco, t√≠picamente portugu√©s, que en el siglo XVIII llegaron a la sala de capas.

Se trata de una habitaci√≥n que exuda el patriotismo del siglo XVI, cuando los descubrimientos hab√≠an llegado a la cima de la expansi√≥n portuguesa en todo el mundo. Las ventanas tienen vistas a los cuatro puntos cardenales, las paredes est√°n ornamentadas con paneles de azulejos con motivos de caza y, en la c√ļpula, tallas doradas elevan el escudo de la familia real en la √©poca de D. Manuel I. Estamos, adem√°s, en la zona donde el rey hizo la mayor contribuci√≥n al Palacio: un verdadero trono a las conquistas portuguesas en el mundo. "El rey quer√≠a que hubiera aqu√≠ una sacralidad. Por eso es que parece que estamos en una esfera con un centro de luz en el techo. Es como si el rey estuviera diciendo que es un representante divino que act√ļa sobre los hombres en la tierra ", interpreta Claudio Marques.

Aquí, donde una vez se levantó la torre de Meca, de los cuales muy poco o nada, el rey Manuel I ordenó la construcción de "una especie de homenaje a todas las familias que han contribuido al prospersidade de Portugal," dijo Claudio. Mirando hacia el techo, incluso en el medio está el escudo del rey rodeado de ocho blasones de los ocho hijos que tuvo durante el segundo matrimonio. "D. Manuel se casó tres veces, tuvo 13 hijos y en este período entre 1516 y 1520 tenía ocho. Dos de ellos tienen brujos en rombos porque pertenecen a las infantas D. Isabel y D. Beatriz. Ambas tienen un espacio en blanco porque, cuando el techo fue concluido, todavía estaban solteros. El espacio servía para colocar los blasones de los maridos ", contextualiza el museólogo.

Todos los negros de los infantes son iguales, excepto uno: el del "infante D. Yoam", que no tiene pendientes de otras casas reales a semejanza de los blancos vecinos. De acuerdo con Claudio Marques, es porque este es el pr√≠ncipe: "En Portugal y Espa√Īa s√≥lo llamar pr√≠ncipe que ser√°n herederos de la corona. Y como √©l va a heredar las armas del padre, el escudo no tiene que hacer menci√≥n a otras armas ". A continuaci√≥n se presentan pinturas de 72 ciervos que simbolizan a las familias nobles m√°s influyentes del reino, como la de Vasco de Gama o la de Pedro √Ālvares Cabral. Enseguida abajo, a rodear toda la sala, est√° la frase: "Porque con esfuerzos leales servicios se han ganado con √©stas y otras tales deben ser conservadas".

Los detalles como estos son esparcidos por todo el Palacio. La Sala de los Cisnes, por ejemplo, hereda el nombre del hecho de que el techo est√° completamente decorado con 27 pinturas de esos animales. El motivo comienza en una leyenda que suger√≠a que el duque de Borgo√Īa hab√≠a ofrecido una pareja de cisnes a la infanta D. Isabel. Ahora bien, el cisne era el emblema de Enrique IV de Inglaterra, hermano de Filipa de Lencastre, t√≠o de la infanta. Y era tambi√©n un s√≠mbolo de fidelidad eterna com√ļn de los romances de la √©poca, en que los caballeros navegaban por los r√≠os en una barcaza tirada por un cisne para salvar a las damas.

Otra sala tan llena de historia como esta es la Sala de las asas, donde don Sebasti√°n habr√° escuchado a Luiz Vaz de Cam√Ķes a leer "Los Lus√≠adas". Es aqu√≠ donde reside la leyenda que Almeida Garrett cuenta en "El Romanceiro", una obra de 1843. "Se cuenta que D. Jo√£o I fue apresado alg√ļn d√≠a a dar un beso en la mejilla o en la frente a la doncella m√°s bella de la Corte de Sintra de su nombre do√Īa M√©cia. Y fue atrapado por D. Filipa de Lencastre, reina inglesa y adicta al orden moral ", comienza por contar Claudio Marques. El rey, al ser atrapado, habr√° dicho: "Fue un beso por bien. Ella es muy bonita y quise darle un beso, nada m√°s que eso.

La reina acept√≥ las excusas del rey, pero detr√°s de la puerta estaban otras doncellas y fueron a hablar mal del beso del rey. "El rey, cuando supo, no le gust√≥. Y para castigar mand√≥ pintar 136 asas en el techo de esta sala, supuestamente el n√ļmero de doncellas de la Corte que exist√≠an en Sintra en la √©poca. Las asas tienen fama de hacer ruido. Y como ellas hicieron ruido a decir por mal, √©l mete en el pico una frase a decir: "Por bien". Pero, como estaba siendo acusado de infidelidad, en el asa que corresponde a la reina coloc√≥ una rosa – s√≠mbolo de la casa de Lencastre – y la frase: "A quien soy fiel y agarrado, a mi mujer ya ninguna otra"".

Todo indica que esta historia no pasa de una leyenda. Incluso porque la Sala de las asas era, en realidad, una sala de reuniones. Se ha venido aqu√≠, por ejemplo, que D. Jo√£o I decidi√≥ la conquista de Ceuta. "Un Prior del Hospital le dijo al rey que no le explicar√≠a a Ceuta a no ser que le tra√≠a unas cosas, que eran una escudela, arena, habas y una olla de cintas. Los infantes all√≠ convencieron al rey a ceder. El Prior se sent√≥ en esta sala y dibuj√≥ a Ceuta: donde hab√≠a murallas pon√≠a cinta, donde hab√≠a casas pon√≠a habas. Y dise√Ī√≥ Ceuta en 3D para que el rey vea ", cuenta Cl√°udio Marques.

Ahora bien, es esta vivencia de D. João I en esa misma sala que nos obliga a mirar de nuevo hacia arriba. Es que "Por bien" Рla frase en el pico de las asas Рera el mote personal del rey, "Maestro de Avis" y "O de la Buena Memoria": "Lo que hagas, haz por bien", desvela el antropólogo. Además, "el asa es un ave que, por hacer sonidos muy ricos y variados, está asociada a la elocuencia y aquí era un sitio donde la gente hablaba mucho", concluyó Claudio.

Leyendas como éstas se desvelan Рpero también se desmontan Рpor la mano de dos técnicos del Palacio. Uno de ellos se llama Bruno Martinho, es conservador y está equipado de guantes blancos de tela, parecidos a los que los atletas de billar utilizan durante los partidos. Sobre la pesada mesa de madera oscura donde nos recibe, Bruno tiene varias cajas negras. Es dentro de ellas que guarda los documentos, incluso cartas, que fueron enviadas a o desde el Palacio mientras él era habitado. La documentación más antigua es por norma guardada en la Torre del Tombo o en la Biblioteca Nacional.

pero a nuestro frente tenemos algunos de los documentos posteriores a 1800. Son 220 a√Īos de historia. "La mayor parte de nuestro archivo tiene la correspondencia que entra y sale del Palacio. "Hemos logrado reconstruir la historia del Palacio casi d√≠a a d√≠a", comienza por contarnos el conservador. De una caja con la documentaci√≥n de entre 1837 y 1844, Bruno retir√≥ una carta con "unas cuestiones importantes", afirma √©l: "Es una licencia que la reina da para el marqu√©s de Saldanha poder tener la sobra del agua del Palacio. Todo el monumento es abastecido por agua que viene de la Sierra, pero era habitual que las familias de Sintra, principalmente las nobles, pidieran para usar lo que sobraba de forma gratuita ", contextualiza.

Para contarnos todo esto, Bruno Martinho tiene que hojear los documentos con mucho cuidado. El papel está envejecido, debilitado y mordido por el tiempo. Se guarda dentro de cajas con un inventario hasta que se pueda restaurar: "Las hojas deben ser limpiadas y consolidadas individualmente. Se rellenan con papel japonés para su manipulación. Y luego se almacenan en salas con temperaturas y humedad controladas ", describe Bruno.

Durante el siglo XIX, se hac√≠a una copia de todos – incluso toda – la correspondencia que sal√≠a del Palacio. "Si hubiera alg√ļn problema, el almac√©n, que es el funcionario principal del Palacio, responsable de la gesti√≥n de todo el edificio, ten√≠a un registro que pod√≠a consultar para resolver fallas de comunicaci√≥n. Es un cargo antiqu√≠simo, que acumulaba esas tareas con las fiscales en la √©poca en que el Palacio era no s√≥lo una residencia real sino tambi√©n la capital de un territorio ", recuerda el conservador.

Las cartas guardadas en el Palacio no s√≥lo hablan de la vida de los reyes. En realidad, esta es una dimensi√≥n muy peque√Īa cuando se explotan estos documentos. "Hablan sobre todo de la gesti√≥n de las personas que hac√≠an el edificio funcionar. Por ejemplo, lo que pasa con el mozo de los recados, es decir, si est√° trabajando bien o no. Hay un documento que cuenta c√≥mo el almac√©n ha estado preparando con todo el cuidado la venida de la Familia Real al Palacio, pero todo se hab√≠a arruinado porque el boticario hab√≠a estado haciendo experimentos de alquimia y contamin√≥ las salas con gases y con azufre " , recuerda Bruno Mart√≠n.

pero uno de los documentos m√°s curiosos del Palacio Nacional de Sintra es el "Libro de las Alturas de los Cimientos y de las Cosas ocultas del Palacio de Cintra de 1689", el √ļnico registro inferior a 1700 que est√° en el monumento. Est√° tan viejo y deteriorado que Bruno no puede hojear para nosotros porque s√≥lo eso amenazar√≠a la integridad del papel. Pero el conservador nos adelanta todav√≠a que nada tiene de sobrenatural, aunque el t√≠tulo sugiere que s√≠: "Es un libro de mediciones de todo lo que no se ve, es decir, de la estructura arquitect√≥nica de las vigas, del tejado y de las ca√Īer√≠as ", Desvela Bruno.

Una de esas "cosas ocultas" del Palacio de la Villa es la Madre de Agua, un peque√Īo reservorio donde raramente falta agua y que, a pesar del tama√Īo sencillo, todav√≠a hoy logra alimentar las salas del monumento, todos los jardines y fuentes que lo embellecen. Seg√ļn la arquitecta paisajista Ana Sanches, el Palacio es abastecido por minas y manantiales ubicados en la Sierra de Sintra, principalmente dentro del Parque de la Pena. De ah√≠, el agua recorre galer√≠as, galga peque√Īos acueductos, escava t√ļneles en la roca – siempre conducida por la gravedad – y entra en ca√Īos de plomo hasta llegar al dep√≥sito.

Es un sistema complejo e intrincado, una obra de ingenier√≠a innovadora para la √©poca, pero tambi√©n intrigante. Es que a√ļn hoy se est√° por percibir exactamente de d√≥nde viene el agua. Y hasta d√≥nde va. Ana Sanches explica que las ca√Īer√≠as de plomo que el agua recorre tienen un problema: "Esta tuber√≠a es muy fr√°gil y queda r√°pidamente aplastada por las ra√≠ces de los √°rboles. Y por eso a lo largo de los a√Īos, las tuber√≠as fueron siendo sustituidas por manillas de gres. Actualmente se utilizan tubos de pl√°stico, que son m√°s eficientes, pero se instalan dentro de las ca√Īer√≠as originales para reducir el costo de la rehabilitaci√≥n y para no comprometer la integridad del sistema ", nos cuenta la arquitecta.

As√≠ como el Palacio evolucion√≥ en funci√≥n de quien llegaba al trono, tambi√©n el complejo sistema hidr√°ulico del edificio fue adaptado para responder a las necesidades de cada √©poca. Hoy en d√≠a, algunas tuber√≠as ya fueron cortadas, otras fueron readaptadas para responder a nuevas funciones. Pero hay una buena parte de esta tela de plomo cuya funci√≥n a√ļn es desconocida. "Hacemos campa√Īas arqueol√≥gicas con excavaciones para responder a las dudas que tenemos. O bien ponemos un poco de colorante y vemos donde el agua coloreada va a tener ".

A partir de la Madre de Agua se ramifican los tubos que serpentean el Palacio de Sintra. En el caso de que se trate de una de las más importantes de la historia de la humanidad, se ha convertido en una de las más antiguas del mundo. la habitación va hasta el patio central. Pero unos brotan de la base del depósito, mientras que otros se localizan más arriba. De acuerdo con Ana Sanches, "eso revela prioridades distintas": "En principio, las tuberías que está más abajo alimenta una región más prioritaria del Palacio. Si hubiera escasez de agua, se aseguraría de que esas zonas se rieguen de seguro. Las zonas menos prioritarias se quedaban en segundo plano ", concluye.

Mientras aquí se investiga el intrigante sistema hidráulico del Palacio, allá dentro se estudian las obras de arte del monumento. Esta es la función de Fernando Montesinos: "Mi responsabilidad son las colecciones. Mientras mi colega Joana Amaral está en la parte de la conservación preventiva, estoy en la parte de la investigación. Siempre que sea posible también organizo exposiciones ", nos describe él. Una de las exposiciones organizadas por Fernando fue una reconstitución de la época final de la monarquía constitucional en que los investigadores colocaron una mesa de comedor tal como María Pia había hecho cuando recibió a Alexandra del Reino Unido.

El proyecto era internacional, promovido por la Asociaci√≥n Europea de Residencias Reales, y se llamaba "A Place At Royal Table". En esa iniciativa se expuso "un servicio comprado por la reina en Par√≠s para este palacio": "Siempre que efectuaba un viaje a alg√ļn evento en Europa, aprovechaba para visitar las principales capitales. Y Francia era ineludible ", nos cuenta el investigador. Y a√Īade: "Debemos mucho a Mar√≠a P√≠a la riqueza que tenemos en el palacio. Pero, a pesar de los mitos, no exced√≠a en valor lo que otras reinas gastaban. En verdad, es la √ļnica cuyo orden nunca ha cambiado desde que se cas√≥ hasta el final de su lugar en el trono.

Fernando Montesinos lleg√≥ al Palacio Nacional de Sintra en 2012. Naci√≥ en Espa√Īa, pero fue por aqu√≠ despu√©s de caer en el amor con un portugu√©s. En siete a√Īos, el investigador ya ha profundizado muchos de los conocimientos que se tienen de las colecciones y obras de arte de estos monumentos. Pero una de las m√°s sonantes es la del cuadro del Caballero de Calatrava, que toda la gente juzgaba mostrar a D. Sebasti√°n. Fue este investigador que descubri√≥ no s√≥lo que esta tabla no ilustra el mal rey portugu√©s suerte ya que el hombre de la pintura. Los resultados de la investigaci√≥n pueden consultarse aqu√≠.

Este misterioso cuadro fue adquirido por la reina Mar√≠a Pia en 1885 en Par√≠s. Se le vendi√≥ como un cuadro de D. Sebasti√°n pintado por Antonio Moro, en un momento en que era muy cr√≠tica por los gastos que ten√≠a. Sin embargo, decide comprar la obra a la misma porque es un retrato de cuerpo entero: "Eso ser√≠a una rareza. A√ļn hoy no hay en las colecciones nacionales ning√ļn retrato de cuerpo entero de D. Sebasti√°n. Deben todos haber desaparecido durante el terremoto del siglo XVIII. Por eso ella lo compra para ofrecer al marido, que en ese momento estaba constituyendo la Galer√≠a de D. Luis en la Ayuda ", contextualiza el investigador.

Una vez llegado en Lisboa, las dudas sobre la identidad del hombre de la foto comenzaron a ser puesto en duda. Las miradas m√°s conocidas y atentas percibieron, por ejemplo, que el noble que aparec√≠a en la obra ten√≠a al cuello una medalla de la Orden de Calatrava, mientras que D. Sebasti√°n pertenec√≠a a la Orden de Cristo. El tiempo pasa y los investigadores contin√ļan para torcer la nariz a la verdadera identidad del hombre en la foto, aunque con reservas en absoluto que es un rey portugu√©s. S√≥lo en 1960 es que un historiador de arte viene a negar esa idea por la primera. Y dijo que el retratado era "un joven hidalgo de la Orden de Calatrava".

En 2006, m√°s de noticias: Peter Flor, ahora un reconocido historiador portugu√©s, toma un simposio en Sintra Palacio Nacional para sugerir que esa imagen era de m√°s edad que se pensaba – fue a finales del siglo XVI, desde el cambio de siglo XVII – y se hab√≠a producido por Juan Pantoja de la Cruz, el principal retrato de Felipe II Corte de Portugal y III de Espa√Īa. En 2011, publica esta teor√≠a m√°s actualizada. Y es entonces que, pocos despu√©s, entran la aportaci√≥n de Fernando Montesinos.

‚ÄúQuando entrei no Pal√°cio estava especialmente interessado em algumas pe√ßas e este quadro era uma delas‚ÄĚ, recorda o investigador. Tinha dez perguntas sobre o ‚ÄúRetrato de um Jovem Nobre da Ordem de Calatrava‚ÄĚ e para cada uma delas delineou linhas de investiga√ß√£o. Foi assim que deu raz√£o a Pedro Flor: o quadro era mesmo de Juan Pantoja de la Cruz. E tamb√©m foi assim que descobriu que o homem no quadro n√£o era de todo D. Sebasti√£o, mas sim Diego Gomez de Sandoval y Rojas, comendador-mor da Ordem de Calatrava, Conde de Salda√Īa.

Ent√£o, Maria Pia cometeu um grande erro a comprar este quadro? Na verdade n√£o, explica Fernando Montesinos: ‚ÄúDiego Gomez de Sandoval y Rojas era o filho mais novo do duque de Lerma, que era um protegido de Filipe III de Espanha e II de Portugal, tio da que seria a rainha consorte D. Jo√£o IV‚ÄĚ, o homem que rep√īs a independ√™ncia em Portugal. Al√©m disso, ‚Äúh√° muitas coisas que me levam a pensar que, √†s vezes, o destino est√° l√°‚ÄĚ, confessa Fernando: ‚ÄúEm 1885, quando Maria Pia compra a obra, h√° apenas duas ou tr√™s linhas sobre isso numa publica√ß√£o chamada ‚ÄėO Ocidente‚Äô. Na mesma p√°gina havia, na coluna da esquerda, o in√≠cio da biografia de D. Lu√≠sa de Gusm√£o, mulher de D. Jo√£o IV.

Aqui no Pal√°cio Nacional de Sintra, as obras de arte n√£o s√£o apenas loi√ßas, quadros ou m√≥veis. S√£o tamb√©m os jardins, como comprova a per√≠cia e o minimalismo com que Cristina Teixeira cuida dos buxos, pequenos arbustos comuns nos grandes jardins, mas t√£o sens√≠veis a pragas que exigem muita aten√ß√£o dos t√©cnicos do Pal√°cio. ‚ÄúN√£o usamos qu√≠micos. Arrancamos as ervinhas uma a uma e √† m√£o, fazemos planta√ß√£o e transplante de plantas. E limpamos, conforme a altura do ano. √Č assim porque de outra forma estar√≠amos a fazer muito mal ao ambiente‚ÄĚ, descreve a jardineira.

De todos os arbustos, rosas e √°rvores espalhados pelos 2.036 metros quadrados de √°rea √ļtil que comp√Ķe os jardins, o buxo √© o mais exigente. Fica mesmo ao lado de uma escava√ß√£o arqueol√≥gica onde foi descoberto um canalete, um sistema tradicional de passagem de √°gua neste caso para irrigar os talh√Ķes da horta. Sempre que vem para c√°, Cristina vem preparada com um balde cheio de √°gua e uma tesoura. ‚Äú√Č para limpar regularmente a tesoura, porque depois a seiva das plantas seca e come√ßa a ser mais dif√≠cil utiliz√°-la‚ÄĚ, explica-nos a jardineira, que usa umas pedras pr√≥prias para afiar as l√Ęminas e garantir que o corte √© o mais reto poss√≠vel.

A parte mais importante, no entanto, √© esterilizar periodicamente a tesoura. ‚ÄúImagine que existe um fungozinho s√≥ neste arbusto. Quando o cortar, o fungo vai passar para a tesoura. Mas se depois a for utilizar noutro arbusto qualquer posso contaminar o jardim inteiro. Assim fica mais contido‚ÄĚ, justifica Cristina. Esses cuidados t√™m sido redobrados nos √ļltimos tempos porque h√° um fungo que tem atacado os buxos por toda a Europa, sendo capaz de o dizimar. ‚ÄúComo temos buxo centen√°rio, temos sempre a preocupa√ß√£o de desinfetar as ferramentas quando transitamos de zona para zona‚ÄĚ, prossegue.

O objetivo final √© fazer com que o buxo fique amanhado √† regra, como se uma l√Ęmina gigante tivesse passado por cima dele para criar uma superf√≠cie homog√©nea no topo. Para que esse efeito seja obtido, Cristina Teixeira procura o corte anterior e elimina as folhas mais recentes. ‚ÄúTem de ser um corte que fique direitinho. Isso √© o que exige mais cuidados, principalmente quando trabalhamos estes arbustos em grandes extens√Ķes‚ÄĚ, conclui ela, que j√° traz esse conhecimento dos jardins privados em que trabalhou no passado: ‚ÄúIsto requer muita experi√™ncia. Aqui no Pal√°cio estou h√° meio ano, mas em jardins privados j√° trabalhei durante seis ou sete anos‚ÄĚ.

Quem p√Ķe todas estas m√°quinas a funcionar √© a Parques de Sintra, que investe 33 milh√Ķes de euros para cuidar tanto do Pal√°cio Nacional de Sintra, como de outros nove lugares e monumentos: o Castelo dos Mouros, o Pal√°cio Nacional da Pena, o Pal√°cio Nacional de Queluz, o Parque de Monserrate, o Convento dos Capuchos, o Chalet da Condessa d‚ÄôEdla, a Quntinha de Monserrate, a Quinta da Pena e a Escola Portuguesa de Arte Equestre. ‚ÄúEste √© um pal√°cio onde √© poss√≠vel ver todos os momentos incontorn√°veis da nossa hist√≥ria. Foi aqui que D. Manuel recebeu a not√≠cia de que t√≠nhamos descoberto o Brasil, foi aqui que nasceu e morreu D. Afonso V, foi aqui que foi encarcerado D. Afonso VI, foi aqui que D. Jo√£o II foi tornado rei. Tudo isto faz de n√≥s o povo que somos‚ÄĚ, enumera Jos√© Lino Ramos, administrador da Parques de Sintra.

De acordo com ele, o que torna o projeto da Parques de Sintra especial √© que ‚Äú√© auto-sustent√°vel‚ÄĚ: ‚ÄúTudo o que √© investido aqui decorre √ļnica e exclusivamente da gest√£o. N√£o h√° subs√≠dios nem Or√ßamento de Estado ou dinheiro dos contribuintes e acionistas a serem colocados aqui. O dinheiro vem da gest√£o do que √© recolhido nas bilheteiras, nas lojas, nos restaurantes, nas cafetarias e nos eventos‚ÄĚ, descreve Lino Ramos. E concretiza: ‚ÄúQuando as pessoas investem nos nossos espa√ßos, sabem perfeitamente para onde √© que o dinheiro vai. E vai para a requalifica√ß√£o dos monumentos‚ÄĚ.

√Č tamb√©m por isso que a Parques de Sintra tem uma pol√≠tica diferente quando o Pal√°cio da Vila est√° em obras: quase nunca fecha. Na verdade, s√≥ encerra no Dia de Natal (25 de dezembro) e no Dia de Ano Novo (1 de janeiro). Ou seja, nunca est√° ‚Äúfechado para obras‚ÄĚ: ‚ÄúA nossa filosofia √© que ele esteja sempre ‚Äėaberto para obras‚Äô. Estamos em manuten√ß√£o constante. Precisamos de recuperar a Sala das Pegas, a Sala dos Bras√Ķes, a Igreja e as chamin√©s‚ÄĚ, explica Essas chamin√©s, por exemplo, s√£o melhoradas v√°rias vezes: como n√£o s√£o pintadas, para que se mantenha os modos de constru√ß√£o hist√≥ricos, mudam para cinzento e amarelo muitas vezes, por isso h√° sempre t√©cnicos a garantir que voltam a ser brancas.

Mas nem s√≥ no que j√° c√° esta interv√©m a Parques de Sintra. Lino Ramos desvendou que em breve ‚ÄĒ provavelmente ainda este ano ‚ÄĒ vai ser exposta no Pal√°cio Nacional de Sintra a cama recuperada dos Duques do Cadaval. ‚ÄúEsse leito foi adquirido em 2017. √Č uma cama √ļnica do final do s√©culo XVII ou in√≠cio do s√©culo XVIII, que durante muito tempo foi propriedade da fam√≠lia Cadaval e que depois veio a aparecer no Circuito das Antiguidades em 2000. √Č uma pe√ßa de ineg√°vel valor hist√≥rico‚ÄĚ, descreve Lino Ramos, feita de pau preto, prata e lat√£o.

Esta cama tem 2,90 metros de altura e 2,30 metros de largura. Em 2000, a comunidade cient√≠fica e hist√≥rica quis que o Estado portugu√™s comprasse a pe√ßa, que em 1953 Reinaldo Santos dizia que era ‚Äúa mais bela da arte portuguesa‚ÄĚ. Acabou mesmo por ser comprada, mas s√≥ em 2016 e pela Parques Sintra. A cama passou dois anos a ser recuperada e restaurada e agora est√° prestes a ser exposta ao Parque Nacional de Sintra. O Observador pode espreitar a pe√ßa e mostra-lhe aqui em baixo os pormenores do leito de aparato.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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