Un escándalo burgués en el Bloque de Izquierda





Sé perfectamente que, después de todo lo que se escribió sobre la curiosa historia del edificio Robles, prácticamente todo lo que viene a continuación es, para todos los efectos, llover en el mojado. Pero el episodio es tan interesante que es difícil resistir. Interesante, tenga en cuenta, no en lo que respecta al propio Robles. De ahí, todo, desde las justificaciones estrafalgadas y absolutamente inverosímiles para la adquisición y remodelación del edificio hasta la propia responsabilidad de la familia por los actos de un hombre adulto, entra ampliamente por el patético dentro y lo mejor es no perder tiempo con la historia. Interesante, sí, por lo que nos revela sobre esa singular organización política que es el Bloque de Izquierda y que confirma a las mil maravillas lo que muchos de nosotros desde hace mucho pensamos.





Aparentemente, el Bloque se escandalizó por su concejal lisboeta haber hecho una cosa perfectamente legal. Se dirá: legal, pero contrario a los principios del Bloque. El escándalo sería tan eminentemente demostrativo de la grandeza moral de una asociación política que plantea no sólo la legalidad como un ciego respeto por elevados principios en el fundamento de su acción política. Bueno, bueno para ser verdad? "Si, porque la historia del edificio apareció en la prensa, luego las tres figuras más conocidas del Bloque – Catarina Martins, Mariana Mortágua (en debate con un estupefacto Adolfo Mesquita Nunes) y Francisco Louçã – aparecieron en la televisión a proclamar la perfecta inocencia de" Robles y la pureza de sus intenciones. Dicho de otra manera: los principios, en los cultores de un delirio de virtud que se ve en combate contra aquellos que defienden una legalidad por ellos vista como poco virtuosa, están al menos abiertos a excepciones. Sólo cuando el mal estaba hecho, cuando la incoherencia gritante del comportamiento de Robles fue percibida como pudiendo herir gravemente al Bloque, cuando la mirada de los otros súbitamente se clavó en ellos, los principios volvieron en fuerza, dirigiéndose contra las opciones del "Ricardo y de su familia "(Catalina Martins). Es lo que se llama una virtud ágil.

Sociológicamente, el Bloque es una entidad muy interesante. Desde su fundación, e incluso por sus orígenes, sus dirigentes (trotskistas, maoístas, ex-PCs) representaban convenientemente las formas más anquilosadas del marxismo, visceralmente comprometidas con el horror totalitario o (caso de los trotskistas) eternamente buscando la posibilidad de una conciliación con él en nombre de principios doctrinales originariamente comunes (el marxismo y sobre todo el leninismo, por supuesto). Es lícito suponer que el curso del mundo y la simple edad no hayan borrado ese fondo de convicciones. En otras palabras: que no hayan contrariado en su más profundo una visión de las cosas asentada en la más brutal y simplista visión del mundo, que hoy en día por aquellas bandas no se atreve a decir su nombre con las letras todas. Es claro que se vistieron desde temprano con la mágica armadura de las causas fracturantes y que fue por ese modo que se transformaron en el caso de éxito (uso la expresión intencionalmente) que todos conocemos. Pero la armadura no disuelve el esqueleto que dentro de ella está, muy sonriente.

Si ese es el caso de los dirigentes, no lo es sin duda el de mucho de su electorado, cuya vocación marxista-leninista es claramente inexistente. El Bloque fue para esta gente una feliz sorpresa: el descubrimiento de la posibilidad de abrazar un partido que les asegura una plena buena conciencia "progresista" e incluso "revolucionaria" (pero no demasiado, o no en el sentido más popular) y de, simultáneamente, pueden vivir una vida privada donde los restaurantes de la moda y demás requisitos de una vida con tradicionales delicias burguesas sean adornos corrientes e imprecindibles de la existencia. No es de admirar, por tanto, la admiración acífala de esa gente -particularmente notoria en el mundo de la "cultura" – por el increíble exhibicionista Varoufakis, que ostenta a la perfección ese tipo de duplicidad y el gusto de con ella chocar a los burgueses más conservadores. La gente "con pinta" es otra cosa.

Este tipo de actitud, que, en pasadas alturas de rigores estalinistas de pensamiento y de controles burocráticos de comportamientos, podía hasta tener un contenido liberador (toda una literatura de otros tiempos se dedicó, con algún didactismo, a resaltar este aspecto), no representa hoy más que el más impecable conformismo. Ni siquiera hay ya de sí dudosa provocación cínica. Es sólo patetice. Y es precisamente ese patetice que permite el desprecio indisolublemente reaccionario frente a los orígenes humildes de Cavaco Silva oa la casa de Massamá ya los hechos de Pasos Coelho. Y ahora, que muestra la flagrante deshonestidad en la relación con las ideas y el oportunismo de la adhesión a ellas.

Una de las lecciones de la historia del edificio Robles es que, siendo la seducción del Bloque dictada por una inconfesable duplicidad, el principal error de Ricardo Robles fue el de pensar que podía comportarse como la mayoría de la gente de su clase que vota en el Bloque y, con la que probablemente se da. Y, en un partido doble y "burgués" como el Bloque de Izquierda, el error es hasta un poco perdonable, ¿no es así? En el fondo, tiene razones para considerarse víctima de una injusticia. Unos pueden y otros no? La única cosa verdaderamente inexcusable fue haber metido a la familia al ruido. Pero eso, cada uno es como es.





Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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