Un algoritmo que no aprende se queda obsoleto en la lucha contra el fraude





Ignorar el cambio es como intentar detener el viento con las manos. El mundo se enfrenta al futuro y la Inteligencia Artificial (IA) será inevitablemente una parte integral del mismo. Pasamos del enfoque deductivo de sistemas especializados basados ​​en reglas preprogramadas al enfoque inductivo impulsado por la IA estadística del aprendizaje automático, llegando, hoy en día, al enfoque creativo y sintético de la IA generativa (GenAI). Hemos sustituido el determinismo por el probabilismo y el potencial es inimaginable sea cual sea el sector y la lucha contra el fraude no es una excepción.





Pero si la IA ha contribuido significativamente a prevenir y detectar el fraude, no es menos cierto que es igualmente explorada por todos aquellos que anhelan formas más sofisticadas de cometerlo, ofreciendo los mecanismos necesarios para automatizarlo, escalarlo y personalizarlo e incluso sugerir nuevas Esquemas nunca pensados. Los ejemplos son claros: creación de cuentas/contenidos falsos destinados a la manipulación cognitiva de comportamientos, robo de identidad, relleno de credenciales, entre otros.

Si quienes cometen fraude ya están explotando gran parte de lo que la IA tiene para ofrecer, quienes la combaten no pueden quedarse atrás. Las ventajas son evidentes y no reconocerlas es ignorar lo obvio: detección de anomalías, aprendizaje automático, modelos predictivos, procesamiento del lenguaje natural, reducción de falsos positivos, protección en tiempo real, mayor eficiencia y, no menos importante, aprendizaje adaptativo para adaptarse a nuevos estándares. .

No perdamos el optimismo, aunque este es un camino que presenta obstáculos. Existen desafíos (compatibilidad con las regulaciones existentes, necesidad de crear nuevas regulaciones, explicabilidad, implementación compleja, alto costo inicial, calidad/sesgo y volumen de datos), pero es necesario enfrentarlos para poder superarlos.

Pero quizás el mayor desafío sea la compatibilidad entre la IA y los humanos. No se trata de sustituir a los humanos por tecnología, sino de potenciar sus habilidades. La IA puede funcionar con o sin intervención humana, pero los beneficios del uso colaborativo de herramientas de IA traducidos en el concepto de inteligencia aumentada son el verdadero motor del futuro.

La lucha contra el fraude mediante la IA es, aparentemente, una apuesta ganadora. Se estima que las organizaciones que lo adoptan experimentan un aumento del 40% en la detección de fraude. El potencial prácticamente ilimitado de la IA, combinado con la urgencia de la inevitabilidad de quienes ya la explotan para cometer actividades fraudulentas, sugiere que las organizaciones que no adopten esta tecnología rápidamente quedarán obsoletas. Un algoritmo que no aprende sólo se vuelve menos eficiente en la lucha contra el fraude.





Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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