TV, interrumpida: a Archive 81 le falta otra caja de cintas





Las razones por las que «Archivo 81» suscitó una gran promesa como espectáculo de terror descarnado son múltiples: incorporó algunos medios mixtos realmente geniales para impulsar su apasionante historia, permitió que sus personajes crecieran sin saltar inmediatamente a la siguiente gran cosa y ofreció historia convincente sobre el misterioso demonio, Kaelego. Ahora, me encanta una buena historia demoníaca (cuanto más loca, mejor), y «Archive 81» logró establecer la combinación correcta de temor y ansiedad insuperable, especialmente a través de los muchos cultos dedicados a la deidad del siglo XIV, que claramente es hasta nada bueno.





Melody de Shihabi era un personaje dinámico que valía la pena apoyar, aunque el borrado extraño en términos de su identidad sexual en el contexto del podcast «Archive 81» fue decepcionante, por decir lo menos. Sin embargo, el arco de Melody, desde el momento en que entra en el Visser y se ve sometida a los sucesos inquietantes que ocurren en el edificio, es puro horror a fuego lento, repleto de elementos sónicos y visuales genuinamente perturbadores, que se suman a la emoción de ver a otra persona. La historia se desarrolla en imágenes encontradas.

Esta ventana al mundo de Melody fue el corazón del espectáculo, y los momentos en los que Dan y Melody se comunican en un estado de limbo son absolutamente destacados. Las discordantes realizaciones de Dan en el presente profundizan el misterio central, mientras que necesita combatir el aislamiento y las miradas indiscretas de su jefe, Virgil Davenport (Martin Donovan), quien alberga sus propias intenciones nefastas. Y, oh, no me hagan hablar sobre el culto a Visser y la Sociedad Vos de 1924: dos historias que encajaron perfectamente, ofreciendo una visión de la naturaleza crédula de la mente humana y el deseo innato de desafiar verdades universales como el dolor, la pérdida, y muerte

Ver «Archivo 81» por primera vez evoca la emoción constante de «¿qué diablos está pasando?» de una manera sólidamente positiva, ya que el espectáculo mezcla la mitología antigua, las prácticas rituales de la vida real y la idea de un demonio interdimensional no confiable de una manera bastante inquietante. Pequeños detalles narrativos como el Kharonite de otro mundo, que induce a la locura y la expresión creativa febril en las personas que entran en contacto con él, se sumaron a la emoción del espectáculo.

En cuanto al asombroso suspenso de Dan hacia el final, en el que es transportado accidentalmente a 1994 como sobreviviente del incendio de Visser, lo que afecta los resultados temporales para siempre… esa historia sigue sin resolverse. Gracias, lo odio.





Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *