Trump, Portugal y Europa en la transición a una nueva era





En una época presidida y dominada por los afectos, le gusta o no le gusta, parece ser, de hecho, todo lo que importa, sino todo lo demás.





No parece muy sano.

Se dirá que, en política, la forma, a veces, cuenta tanto o más que el contenido, pero confundir una y otra no deja ser un error a poder tener a veces no sólo las más nefastas como, eventualmente, incluso, las más catastróficas consecuencias.

Que el modo de actuar del actual Presidente de los Estados Unidos desencadena siempre las m√°s pasionales reacciones es tan patente que ni siquiera vale la pena siquiera referirlo. Sin embargo, es importante percibir si su modo de actuar no puede ser propuesto, incluso estudiado, como, m√°s importante a√ļn, si detr√°s de una aparente inconsecuencia de actuaci√≥n, a veces hasta aparentemente demasiado histri√≥nica, no podr√° haber algo m√°s que ni siquiera siempre estaremos dando, como resultado de la misma inmediata reacci√≥n emocional, la debida atenci√≥n.

Es decir, en una formulaci√≥n simple, si la estrategia es el arte de conducir a terceros a actuar en nuestro beneficio, aun sin conciencia de ello, lo que importa no ser√° percibir si la actuaci√≥n de Donald Trump, como Presidente de los Estados Unidos, leg√≠timo representante del Norte -Americanos, no beneficia, en √ļltima instancia y por encima de todo, los intereses de los mismos norteamericanos, llevando a terceros a reaccionar, con o sin conciencia de ello, en favor de los mismos Estados Unidos y, consecuentemente, a conferir a Donald Trump popularidad Donald Trump, me gusta o no la figura de Donald Trump, congrega entre sus paisanos?

Si nos ponemos del otro lado del Atlántico y calzamos los zapatos de un norteamericano, como se suele decir, tal vez no parece muy difícil percibir algunos factores determinantes de su visión, perspectiva y actitud ante el mundo actual y la correlativa popularidad de Donald Trump.

En primer lugar, tenemos la dimensi√≥n, la extensi√≥n territorial, los recursos y una consiguiente capacidad de los Estados Unidos a cerrarse al mundo, tal vez poco otras naciones lo podr√°n hacer, o so√Īar ni siquiera pueden hacerlo, y m√°s a lo largo de un momento en el que han venido superando, casi en absoluto, como tambi√©n es sabido, su m√°s tradicional tal√≥n de Aquiles como era la conocida dependencia energ√©tica, no s√≥lo por la decisiva revoluci√≥n del gas de esquisto, que no se refiere s√≥lo al gas, sino tambi√©n al petr√≥leo as√≠ como por los avances que, poco a poco, van estableciendo en las energ√≠as renovables y que a largo plazo no dejar de tener, evidentemente, tambi√©n la debida repercusi√≥n





Pr√°cticamente aut√≥nomos en t√©rminos energ√©ticos, exportando ya, un gas natural licuado un poco para todo el mundo, la posici√≥n de los Estados Unidos es hoy, evidentemente, muy distinta de la que era hace algunos a√Īos, permitiendo que la siempre latente divisi√≥n entre los m√°s aislacionistas y los m√°s mundialistas, o internacionalistas e intervencionistas, si as√≠ podemos decir, eventualmente m√°s se acent√ļe tambi√©n, cediendo los primeros, en relaci√≥n a los segundos, s√≥lo y mientras, en los tiempos de nuevo realismos y pragmatismos que estamos viviendo, tal posici√≥n conduzca a ganancias y ventajas pol√≠ticas, econ√≥micas y geoestrat√©gicas, tangibles y mensurables.

En una época tan dominada por un nuevo realismo político y por un no menor y hasta casi extremo pragmatismo, como se ha dicho, no es natural que se vaya dejando pasar a la historia los días de asunción de una especie de divina misión de llevar la libertad y la justicia al mundo, como antes, en pro de otras más inmediatas razones, eventualmente menos nobles e incluso posiblemente más egoístas, como la afirmación de una tan amplia posible garantía de seguridad y defensa de su propio territorio, así como de una igual protección sus intereses propios esparcidos un poco por todo el mundo, aparte, evidentemente, del refuerzo de una prosperidad económica lo más visible y robusta posible?

Así se parece.

Nada de nuevo, se diría, con toda razón.

La cuestión del mayor o menor aislacionismo, de la mayor o menor preponderancia hacia un más efectivo internacionalismo y consecuente intervencionismo en el mundo, ha atravesado la Historia de los Estados Unidos y evolucionado también de acuerdo con la visión más personal o institucional de sus respectivos Presidentes, también con las circunstancias del mundo, como sucedió más, por ejemplo, más recientemente con George Bush, tendencialmente defensor de un mayor aislacionismo pero comprendiendo, después del 11 de septiembre, no pudiendo los propios Estados Unidos, en la prosecución de sus superiores intereses, aislar y en el mundo, es preferible tener a sus tropas a combatir a miles de kilómetros de distancia, evitando el riesgo de que, en contrapartida, ven un día, eventualmente, a tener que combatir al enemigo dentro de las puertas.

La cuestión de un mayor aislacionismo frente a un mayor internacionalismo o intervencionismo de los Estados Unidos no es, sin embargo, cuánto más nos importa aquí, pero, mirando con ojos de ver al mundo actual, intentar percibir un poco mejor la trama global cuando es nítida la persistencia de una Potencia dominante, como siguen siendo, a pesar de todo lo que se dice y se va poco a poco alterando, Estados Unidos, ante el reto de una nueva Potencia Desafiante, como se afirma, indiscutiblemente, China, y de una Potencia que hoy se dirá Exponente, como la actual Rusia tras los días de Gran Potencia vividos en los viejos de la vieja Unión Soviética y después del descalabro vivido tras la caída del Muro de Berlín.

En este panorama, Europa ya no ejerce sino un papel relativamente crepuscular, a√ļn con valor sobre todo en t√©rminos econ√≥micos pero poco m√°s.

Sobre los Estados Unidos, Potencia dominante, no parece haber muchas dudas sobre su real y efectiva capacidad econ√≥mica, tecnol√≥gica y militar, superando a√ļn, y de lejos, a las dem√°s naciones del mundo sin que se prevea por ahora ya corto plazo, la posibilidad de cualquier inversi√≥n de la situaci√≥n actual.

¬ŅHabr√°, por cierto, el desaf√≠o de la Potencia Desafiante, pase la redundancia, entre otros?

Por supuesto, pero sigue siendo ancha a la distancia y si es previsible una reducción relativa de esa misma gran distancia, no es previsible, a corto plazo, una completa inversión de la situación actual.

En términos económicos, se diría exactamente lo que se está comprobando, por ejemplo, en relación con China.

As√≠ es, de hecho, pero s√≥lo muy relativamente, es decir, las asimetr√≠as y los problemas internos persistentes en el Imperio del Medio todav√≠a llevar√°n muchos a√Īos a superar para que se pueda poner en verdadero paralelo su evoluci√≥n con la de los Estados Unidos, para ya ni referir los problemas pol√≠ticos a que esas mismas asimetr√≠as, por un lado, y la propia evoluci√≥n econ√≥mica y superaci√≥n, por otra, no dejar√°n de tender, tarde o temprano, a conducir tambi√©n.

A pesar de toda la aparente defensa de un cierto liberalismo econ√≥mico y de la libertad del comercio, no es posible olvidar nunca la profunda contradicci√≥n de un r√©gimen a√ļn hoy estructuralmente Marxista-Leninista, profundamente estatista y con pr√°cticas de mercado todo menos claras, no pudiendo todo esto augurar nada bueno a largo plazo.

Por supuesto, en un mundo cada vez m√°s globalizado, es natural que exista una progresiva disminuci√≥n de las diferencias tanto econ√≥micas como tecnol√≥gicas, sobre todo en relaci√≥n con las grandes Potencias, pero, en este caso, necesitando la evoluci√≥n y el desarrollo econ√≥mico y tecnol√≥gico de un ecosistema que no se crea para el otro, y menos a√ļn por simple decreto, tampoco se ve c√≥mo pueden Estados Unidos ser r√°pidamente superados por terceros, especialmente por China, que, a pesar de todos sus innegables y enormes avances, sigue siendo muy dependiente para su propia efectiva concreci√≥n de pr√°cticas tan aparentemente condenables y contraproducentes como, por ejemplo, tanto como es ampliamente mencionado, el total incumplimiento de la propiedad intelectual.

Adem√°s, en t√©rminos puramente militares, donde m√°s directamente se compara el poder efectivo de las grandes Potencias, el avance de los Estados Unidos, incluso contando con sus actuales capacidades, como reconocen los principales expertos, no deja de garantizarles una supremac√≠a dif√≠cil en un horizonte de entre 10 y 15 a√Īos, ya sea por China o por Rusia.

¬ŅNo puede cambiar la situaci√≥n?

Puede. Y porque la situación siempre puede cambiar, es importante tener en cuenta también otro importante factor como el interés de los propios norteamericanos en que tal supremacía, de un modo u otro, persista, no dejando así de aplaudir los anunciados incrementos en los inversiones dedicadas a las Fuerzas Armadas en general ya la Marina muy en especial, por la actual Administración.

Lo mismo que la Potencia Desafiante también hace?

Por supuesto, no dejando de ser igualmente patentes sus inversiones en las Fuerzas Armadas en general y en la Marina muy en particular, de tal forma que hoy se ha vuelto capaz de construir desde sofisticados Buques Hidrogr√°ficos a Porta Aviones, como Submarinos, tanto nucleares como y no dejando a su flota a expandirse de forma gradual, sistem√°tica y continua desde hace algunos a√Īos y exactamente en esta misma √°rea, es decir, en el √°rea militar, que los expertos afirman detectar los m√°s significativos avances tecnol√≥gicos del Imperio del Imperio, Medio, no limit√°ndose a la reingenier√≠a del material adquirido principalmente a Rusia, como antes, pero incluso mucho m√°s all√°.

Y, como se informa de varios medios de informaci√≥n, China en este momento no s√≥lo tiene planes para la construcci√≥n de otros 3 a 4 portaaviones, disponiendo de tecnolog√≠a equiparable, seg√ļn se comenta, al USS Nimitz, para la construcci√≥n el nuevo Destroyer, eventualmente comparable al Zumwalt, como de nuevos y igualmente sofisticados aviones furtivos conocidos por la designaci√≥n Chengdu J-20, siendo todav√≠a reconocidos importantes avances en la Inteligencia Artificial y computaci√≥n cu√°ntica.

La distancia a√ļn ser√° significativa, pero es, y el hecho, susceptible de ser acortada y el poder efectivo de una naci√≥n nunca respeta tan s√≥lo estricta y exclusivamente a la dimensi√≥n militar.

En este sentido, junto al refuerzo de la capacidad militar m√°s pura y dura, China no ha dejado de buscar tambi√©n a lo largo de los √ļltimos a√Īos una creciente influencia econ√≥mica y diplom√°tica en todo el mundo, siendo el m√°s perfecto ejemplo de ello la conocida y gen√©ricamente designada iniciativa ¬ęUna franja, una ruta¬Ľno dejando emular en parte lo que Estados Unidos ha venido haciendo desde hace d√©cadas, disponiendo hoy, por ejemplo, las m√°s de 700 Bases Militares que mantienen dispersas por m√°s de 60 pa√≠ses en todo el mundo.

A pesar de que hay quien prevea el fracaso de la iniciativa ¬ęUna franja, una ruta¬Ľ, en gran medida incluso por las astron√≥micas inversiones implicadas, el hecho es que hasta ahora se est√° ampliando y ha permitido no s√≥lo de acentuar la capacidad de influencia de Pek√≠n en t√©rminos econ√≥micos como servir, incluso, en algunos casos, de instrumento de presi√≥n pol√≠tica, o pol√≠tico-econ√≥mica, como sucedi√≥ en el caso de Sri Lanka, obligado a ceder el control del puerto de Hambantota por contrapartida de deudas anteriormente contra√≠das a empresas chinas, mayoritariamente estatales, naturalmente.

Volveremos a la cuestión.

Sin embargo, entre la Potencia Actual y la Potencia Desafiante, hay siempre, naturalmente, Rusia, Potencia Exponente, en recuperaci√≥n de su pret√©rito poder pero a√ļn en una posici√≥n relativamente debilitada tras el derrocamiento del Imperio Sovi√©tico y los d√≠as en que disputaba la supremac√≠a mundial con Estados Unidos, decayendo a continuaci√≥n, hasta el punto de que hoy se ha visto ya superada por China como la segunda Potencia Militar del mundo.

Sin embargo, a pesar de ser econ√≥micamente m√°s d√©bil, tanto respecto a Estados Unidos como a China, muy dependiente de las exportaciones de hidrocarburos, no ha dejado sin embargo de perseguir una consistente modernizaci√≥n de sus Fuerzas Armadas y, una vez m√°s, con especial √©nfasis en la Marina, desarrollando y construyendo no s√≥lo nuevos y submarinos, tanto sofisticados submarinos nucleares como no menos sofisticados e innovadores submarinos electrodiesel, as√≠ como, en diferente pero correlato plano, los m√°s sofisticados buques rompehielos, incluyendo buques rompehielos nucleares, √ļnicos, afirmando tambi√©n, por razones sobre las cuales no valdr√° quiz√° la pena ahora mucho m√°s elaborar, una supremac√≠a en el √Ārtico inimaginable todav√≠a hace un par de a√Īos, aspecto al que regresar tambi√©n m√°s adelante.

Adem√°s, no dejando de seguir poseiendo el mayor arsenal at√≥mico del mundo, Rusia no deja nunca de verse, de querer verse y ser reconocida como una de las Grandes Potencias del mundo, como, hasta cierto punto, su dimensi√≥n territorial, no deja de ser comprensible, pudiendo as√≠ suspender moment√°neamente la producci√≥n y el desarrollo de los nuevos tanques por razones de orden econ√≥mico, pero no de proseguir el desarrollo y construcci√≥n de nuevos y m√°s sofisticados cazas furtivos como los SU-.57, bombarderos TU-22M3M, nuevos submarinos, como ya se mencion√≥, y misiles, de los SS-400 a los KH-32, anunciados por Putin como un arma inigualable, a un ritmo que no s√≥lo no ha disminuido como hasta ha venido, seg√ļn algunos entendidos, a acentuarse.

En brevísima síntesis, este es el panorama actual en lo que se refiere a los desarrollos más significativos, sobre todo en términos militares, en relación a las mayores Potencias del mundo, siendo exactamente con estas Potencias que el mundo de hoy cuenta y tiene que contar, no nos puede olvidar también sus principales y consecuentes intereses estratégicos y geoestratégicos.

Esto no significa, por supuesto, tan s√≥lo las naciones pertinentes en la actualidad y que otros actores igualmente significativos, de Ir√°n a Turqu√≠a, pasando por Afganist√°n y Pakist√°n, para no mencionar ya el caso de Corea del Norte que se plantea en un plano diferente, no contiene, as√≠ como una India que no deja de tender a vencer a China en casi todos los aspectos, de la dimensi√≥n poblacional a la pujanza econ√≥mica, del desarrollo tecnol√≥gico incluso, si es as√≠, a la eventual capacidad militar, no manifestando sin embargo, en este momento, al menos, de querer transformarse en una Potencia Global, manteni√©ndose, por lo tanto, en una posici√≥n siempre un poco m√°s retrocedida, en la sombra, salvo, naturalmente, en su m√°s directa √°rea de influencia tanto desde un punto de vista territorial, tanto en relaci√≥n con Pakist√°n, con respecto a China, as√≠ como, por supuesto, en t√©rminos mar√≠timos, en lo que Oc√©ano √ćndico donde la misma China no deja de afirmar tanto su creciente inter√©s, como su presencia y marcada influencia en muchos casos ya.

De todos modos, el juego, en este momento, es entre Estados Unidos, China y Rusia,

En esa perspectiva, regresando al punto de partida, si nos interrogar sobre cuál podrá ser la mayor pesadilla para quien mira al Globo desde los Estados Unidos, tal vez mucho no erramos si admitir que la mayor pesadilla será incluso ver una excesiva aproximación en conjugación de la conjugación intereses, esfuerzos y acciones entre Rusia y China, como en muchos aspectos ha venido y ya está sucediendo.

De hecho, mirando el mundo desde Estados Unidos, la primera gran preocupaci√≥n debe ser, sin lugar a dudas, la militarizaci√≥n verificada en el Mar del Sur de China donde Pek√≠n no reconoce ning√ļn otro derecho, aunque se arrogue como derecho internacional, lo que defiende son sus prioritarios derechos hist√≥ricos en esa √°rea, como qued√≥ patente, por lo dem√°s, en la absoluta desconsideraci√≥n votada a la decisi√≥n del Tribunal Arbitral de La Haya en relaci√≥n a la disputa mantenida con las Filipas en esa cuesti√≥n, continuando construyendo verdaderas bases militares en las peque√Īas las islas, o incluso s√≥lo los arrecifes, ubicados exactamente en las zonas mar√≠timas en disputa con varias naciones de la regi√≥n, como sucede en las Spratly, Paracels o Woody Island, ni se cohibe de intensificar las advertencias a toda la navegaci√≥n a√©rea y mar√≠tima para abandonar sus rutas cuando se entiende que est√°n superados los l√≠mites de lo que es unilateralmente determinado como zon la mar√≠tima y a√©rea bajo exclusivo jur√≠dico del Imperio del Medio.

Defendiendo lo que consideran que, en virtud del derecho internacional, las zonas internacionales y, por consiguiente, de libre navegación, los Estados Unidos han marcado de forma vehemente su posición, navegando libremente en las mismas áreas pero no sin el riesgo de que puedan encontrarse con situaciones, como mínimo, más equívocas.

La cuestión, sin embargo, es compleja porque no sólo se trata de una mera medición de fuerzas bilaterales, sino también la necesidad de defensa de las naciones de la región en disputa con Pekín, como el Brunéi, Taiwán, Malasia y Vietnam, además de las ya mencionadas Filipinas sin ninguna posibilidad de confrontación con el gigante vecino, así como, en diferente ángulo, tanto Corea del Sur como, muy específicamente, Japón.

De hecho, la misma tendencia hegemónica hacia el Mar del Sur de China se ha aplicado también a Pekín, aunque sigue en diferente escala, al Mar de Japón, donde mantiene igualmente la disputa sobre las islas Senkaku / Diaoyu, pero no dejando obligar a Tokio a cambiar su tradicional doctrina de Defensa ya acelerar nuevos planes de refuerzo de su Marina, y sobre todo cuando, a Norte, la disputa por las Curilas con Rusia no deja de mantenerse igualmente activa.

Como no ser√° dif√≠cil de percibir, mirando desde Washington, toda esta situaci√≥n en un punto tan estrat√©gico como el Mar del Sur de China y todo el Sudeste Asi√°tico, no dejar√° de ser, muy probablemente, la mayor preocupaci√≥n actual de la Diplomacia de los Estados Unidos, y tanto m√°s cuanto desde el punto de vista geoestrat√©gico, la aproximaci√≥n entre China y Rusia en el √Ārtico, no s√≥lo por los proyectos desarrollados conjuntamente en la Pen√≠nsula de Yamal para la extracci√≥n de gas natural, sino m√°s seria y gravemente por la creciente militarizaci√≥n de la regi√≥n con la construcci√≥n de nuevas bases Militares Rusas en Novaya Zemlya, en el Mar de Kara, al Norte del Mar de Barents y no muy lejos de Noruega, no eximiendo siquiera a la instalaci√≥n de los m√°s recientes y sofisticados misiles SS-300 y SS-400.

La importancia estrat√©gica, o geoestratr√©gica, del √Ārtico, hoy, ya no ofrece ninguna duda, ya sea por los recursos disponibles, sobre todo en relaci√≥n a los hidrocarburos, ya sea por las nuevas rutas mar√≠timas que ya proporciona, y por el retraso que los Estados Unidos tienen en la regi√≥n con respecto a Rusia que dispone ya de medios muy superiores a sus rivales desde rompehielos nucleares a todo tipo de veh√≠culos terrestres, con una efectiva ocupaci√≥n por fuerzas debidamente preparadas y listas para entrar en acci√≥n en las m√°s heladas e inh√≥spitas condiciones, por consiguiente, una superioridad que no dejar√°, por cierto, de preocupar a Washington y muy en particular al propio Pent√°gono, no sorprendiendo, por eso mismo, el creciente incremento del n√ļmero de militares y ejercicios que Estados Unidos ha estado estacionando y realizando en Alaska, as√≠ como en diferente √°mbito, es decir, en el marco de la OTAN, en el norte de Noruega.

Despu√©s del Mar del Sur de China y del Sudeste Asi√°tico en general, la preocupaci√≥n con el √Ārtico no dejar√° de ser, ciertamente, otra de las mayores preocupaciones de Estados Unidos, ya que incluso afirman temer encontrarse en este momento exactamente en estos m√°s g√©lidos ambientes del globo, los m√°s ardientes y explosivos puntos cr√≠ticos de la actualidad.

En este marco, si recordamos que China es ya observador permanente del Consejo de √Ārtico, no se excluye siquiera la realizaci√≥n de importantes ejercicios militares conjuntos con Rusia en la regi√≥n, a√ļn mejor se pueden percibir las preocupaciones de los Estados Unidos, m√°s a√ļn cuando a todo esto juntamos igualmente las gestiones de Pek√≠n, sin ninguna implicaci√≥n en las disputas de l√≠mites territoriales que se oponen a la Regi√≥n, Canad√°, Dinamarca, Estados Unidos y Rusia, en establecer alianzas con otras naciones con inter√©s o conexi√≥n directa a la regi√≥n, como una Finlandia, Noruega o Groenlandia, donde algunas de sus empresas mineras, en asociaci√≥n con terceras empresas europeas, como la brit√°nica London Mining, buscan la explotaci√≥n de metales no f√©rreos como el cinc, el uranio y las tierras raras, as√≠ como el establecimiento y el desarrollo de relaciones cada vez m√°s estrechas con una Islandia, regi√≥n donde los E los Estados Unidos ya no poseen ninguna base permanente, pero que no deja de seguir constituy√©ndose como uno de los puntos m√°s cr√≠ticos y decisivos de paso entre el √Ārtico y el Atl√°ntico.

Otras áreas críticas como el Oriente Medio, una vez derrotado el ISIS, con su activo compromiso, han perdido, naturalmente, alguna importancia estratégica tal como se ha tenido anteriormente, para los Estados Unidos.

No es que sus intereses en Oriente Medio hayan desaparecido completamente, pero la aproximación puede ser, y es hoy otra.

Aunque ha pasado relativamente desapercibido, uno de los resultados m√°s importantes de la √ļltima Cumbre entre Trump y Putin en Helsinki fue precisamente el acuerdo establecido para un alto el fuego permanente entre Siria e Israel, negociado por Estados Unidos, Rusia e Israel, teniendo como contrapartida el mantenimiento de Bashar al-Assad en el poder.

Una soluci√≥n importante para la regi√≥n, naturalmente, que ha recibido todo el apoyo tanto de Arabia Saudita como de los Emiratos √Ārabes Unidos, seg√ļn se inform√≥ tambi√©n, as√≠ como de Turqu√≠a, dado tanto la creciente aproximaci√≥n como la misma influencia de Mosc√ļ sobre Ankara.

Es decir, en este panorama, no olvidando los ejercicios militares conjuntos realizados por China y Rusia tanto en el Mar Báltico como en el Mediterráneo, no sorprenderá mucho admitirse como una preocupación primordial de los Estados Unidos una excesiva aproximación entre China y Rusia, la Potencia Desafiante y la Potencia Exponente, como antes referido, buscando así, diplomáticamente, acentuar los intereses divergentes que ambas, sin embargo, mantienen y que, se imagina, así se esperará que siga siendo.

En esta perspectiva, una estrategia posible parece ser precisamente la de evitar que el Kremlin se siente muy acosado, permitiéndose una cierta libertad de movimiento y acción en defensa de lo que puede considerarse como su área natural de influencia, seguridad e interés estratégica.

La Rusia de hoy no es la Uni√≥n Sovi√©tica de ayer pero hay intereses, perspectivas y doctrinas que permanecen, como, m√°s all√° de Ucrania, es el caso de Georgia donde el Kremlin no deja de ir conquistando terreno paso a paso, y cuya posible la entrada en la OTAN sigue siendo considerada por Mosc√ļ como casus bellicomo permanece la rivalidad de siglos, no sin su emulaci√≥n tambi√©n, en relaci√≥n a Europa, no dejando nunca de hacer todo lo posible para debilitarla, pero no siendo, cu√°nto importa ahora considerar.

La situaci√≥n de equilibrio no deja, sin embargo, de ser, evidentemente, delicada. En algunos casos, incluso muy delicada, pero el hecho es que tambi√©n est√° entrando en una nueva era, como las celebraciones del D√≠a de la Armada rusa, realizadas simult√°neamente en San Petersburgo, Vladivostok y en el puerto de Sirio de Tartous, no dejan, de modo que, de se√Īalar, as√≠ como la presente demostraci√≥n de fuerza con el Ejercicio Vostok 2018 llevado a cabo por Mosc√ļ, involucrando, como ampliamente noticiado, n√ļmeros en el orden de los 300 mil militares, m√°s de mil medios a√©reos, entre aviones, cazas, helic√≥pteros y VANT (Veh√≠culos a√©reos no tripulados), unos 80 buques y unos 36.000 medios terrestres, divididos entre tanques y varios medios blindados de transporte de tropas y log√≠stica, que se celebrar√°n en tres mares, mar de Jap√≥n, Mar de Bering y Mar de Okhotsk o Oc√≥stsqui, en la que China y la Manchuria se har√°n representar y participar oficialmente con una peque√Īa delegaci√≥n militar.

De hecho, atendiendo y revisando todo lo que pasa actualmente en el mundo, no parecerá exagerado si afirmamos estar viviendo el fin de un Ciclo que no es más que el fin del Ciclo de la Revolución Francesa, si así podemos decir.

Lo que también sucede en estos momentos de transición es que, entre el final de un Ciclo y la entrada en una Nueva Era, la tendencia natural es para atravesar un período confuso en el que, a pesar de afirmarse con relativa nitidez algunas de las nuevas tendencias, todo no siempre es susceptible de ser inmediata y completamente aprehendido dada la propia naturaleza del proceso en consecuencia acelerada mutación y evolución en busca de nuevas constantes y, quizás, de una nueva estabilidad hasta.

En el caso, sin embargo, algunas de las nuevas tendencias parecen ser perfectamente perceptibles, razón que justifica y legitima poder estar hablando, de hecho, del final de un Ciclo, como el Ciclo de la Revolución Francesa, y en la entrada en una Nueva Era, aunque no sepan perfectamente como a designar todavía.

Para lo que aqu√≠ debe considerarse, sin embargo, la primera y quiz√°s m√°s importante tendencia respeta el regreso de la idea de Naci√≥n como principio fundador de la existencia y organizaci√≥n com√ļn, dando as√≠ una determinante prioridad a la defensa de los intereses nacionales en abandono de la preocupaci√≥n por la diseminaci√≥n e imposici√≥n de los mismos ideales universales, tal como fue concebido por la Revoluci√≥n Francesa, a toda la Humanidad.

En ese marco y en un momento dominado por un nuevo realismo político, a la par de un extremo pragmatismo, tiene como cosa casi natural el primado casi absoluto conferido a la economía, casi todo justificándose y legitimando igualmente en su nombre.

Ahora bien, cuando se habla de economía, se piensa, acto inmediato, en recursos, a empezar, evidentemente, en este marco, por los recursos naturales, sean recursos energéticos, ante todo, como recursos alimentarios, una preocupación siempre, no obstante, hoy , como desde hace pocas décadas, la humanidad logró alcanzar la capacidad de producir, por primera vez en la historia, la cantidad suficiente de alimentos para, teóricamente, suplir todas sus necesidades, así como recursos minerales, por razones ambientales, en un caos, por agotamiento en otros, de explotación cada vez más compleja, difícil o incluso imposible en tierra firme, así como, crecientemente más importante todavía y signo de los nuevos tiempos así como de la presente evolución científica y tecnológica, recursos biológicos, decisivos en áreas tan críticas como las biotecnología, biogenética, farmacología, nutracéutica o biomateriales, para referirnos sólo a algunas de las más significativas ac ya presentes y del futuro más próximo.

En parte, en parte, de este nuevo marco, así como de una cierta estabilización tanto posible en el ámbito político, de las fronteras terrestres, como del progresivo agotamiento de muchos de estos recursos minerales en tierra, así como de la necesidad de avanzar decididamente para la investigación , la recogida y explotación de nuevos recursos biológicos marinos, la tercera gran tendencia a marcar la nueva era es precisamente la disputa por la conquista de nuevos territorios, en este caso, marítimos.

El punto cr√≠tico de lo que pasa en el Mar del Sur de China, en el Mar de Jap√≥n, en el √Ārtico, como en el Atl√°ntico, es el mismo.

Extra√Īamente, sin embargo, ni Europa, como Uni√≥n Europea, ni nosotros, como primera Naci√≥n Mar√≠tima que deber√≠a ser consciente de lo que es, no parece prestar suficiente atenci√≥n a nada de ello o atribuir siquiera la importancia al Atl√°ntico que el Atl√°ntico tiene , y seguir√° teniendo, a diferencia de los Estados Unidos, que, como en reciente editorial, tambi√©n hemos escuchado la atenci√≥n, no cometen el mismo error, como el anuncio de reactivaci√≥n de su II Escuadra, a tener su sede en la Base Naval de Norfolk, El Estado de Virginia y sede del ACT de la OTAN, es particularmente manifiesto y significativo, sobre todo cuando las incursiones y la creciente demanda de influencia tanto por parte de China como de Rusia en toda la dimensi√≥n del Atl√°ntico son tambi√©n en vez de arrojadas, y notables.

Europa, la Uni√≥n Europea como personificaci√≥n de la actual Europa, Potencia en Decadencia, cuenta poco ya y, desde un punto de vista estrat√©gico, parece completamente perdida, no valiendo mucho la pena ni siquiera estar muy a la hora de elaborar m√°s sobre la total ausencia de verdadera pol√≠tica sobre temas tan diversos como el disparate de la Moneda √önica, desde el modo y razones como fue creada hasta la forma en que ha sido gestionada, al pat√©tico de la evoluci√≥n y constantes tergiversaci√≥n a lo largo de las supuestas negociaciones para una posible integraci√≥n de Turqu√≠a, ya no referir la permanente incongruencia e inconsistencia en las relaciones con Rusia, la incomprensi√≥n de las Primaveras √Ārabes, el descalabro en el modo de lidiar con el problema de las migraciones o la incapacidad de comprender, primero, y saber gestionar, despu√©s, el Brexit, para referirnos el m√≠nimo de ejemplos.

La misma Europa que a√ļn hoy se muestra m√°s preocupada en elogiar a Barack Obama, olvidando los tremendos errores cometidos, sea en relaci√≥n a Irak, a Siria o incluso a la propia Europa y la Uni√≥n Europea y al Atl√°ntico, pero no cans√°ndose de perder tiempo a verberar alegremente o penteado de Donald Trump, demonstrando plenamente n√£o s√≥ n√£o conseguir compreender nada de quanto mais importante est√° a ocorrer verdadeiramente no mundo como pouco ter a oferecer ao mundo que existe realmente muito para al√©m do velho do eixo Paris-Berlim, efectivamente, cada vez mais decadente e tr√īpego.

A menos, evidentemente, que alguma subtileza da política Alemã ainda surpreenda e infirme tudo quanto aqui dito, o que se afigura importante à Europa compreender é que Donald Trump é muito mais do que Donald Trump, mas o representante, o actual e efectivo Presidente dos Estados Unidos.

Para nós que não somos cidadãos Norte-Americanos, não é a figura de Donald Trump que nos deve preocupar, muito menos o seu penteado, mas exactamente o seu papel enquanto Presidente dos Estados Unidos, para todos os efeitos, ainda a maior Potência do Mundo e, por consequência, em torno do qual o mesmo Mundo ainda gira, bem como o sentido da respectiva política, sobretudo em termos internacionais, porque não compreender a mesma política no sentido mais marcadamente geoestratégico, conduz, naturalmente, a não compreender o que realmente se passa hoje no mesmo mundo, não deixando tal incompreensão de vir a poder gerar e ter as mais graves, senão mesmo dramáticas, consequências.

Neste enquadramento, independentemente da err√Ęncia estrat√©gica da Europa, ou at√© mesmo por causa disso, Portugal tem uma oportunidade extraordin√°ria para se afirmar como a verdadeira Na√ß√£o Mar√≠tima da Europa, i.e., como a Na√ß√£o que, pela afirma√ß√£o da sua Vis√£o Mar√≠tima, poder√° conduzir a pr√≥pria Europa a um novo e mais elevado plano de consci√™ncia geopol√≠tica e geoestrat√©gica mar√≠tima, a come√ßar exactamente pelo Atl√Ęntico.

Com isto, n√£o estamos nem queremos, ou podemos sequer, diminuir a import√Ęncia, consci√™ncia e efectivo contributo de outras na√ß√Ķes da Uni√£o Europeia t√™m tido, e t√™m, no desenvolvimento de uma consci√™ncia e consequente ac√ß√£o mar√≠tima.

Se criticamos o modo como foi gizado, preparado e lan√ßado o embri√£o de uma poss√≠vel futura verdadeira Guarda Costeira Europeia atrav√©s da subtileza da actual Ag√™ncia Europeia da Guarda de Fronteiras e Costeira, tal cr√≠tica implica, naturalmente, o reconhecimento a outras na√ß√Ķes europeias de um prop√≥sito que n√£o pode deixar de significar um m√≠nimo de consci√™ncia mar√≠tima, sem o que nada teria sentido.

Para al√©m disso, √© igualmente imposs√≠vel n√£o reconhecer e assinalar os ineg√°veis esfor√ßos, com escassa ou mesmo nula repercuss√£o, do Presidente Fran√ßois Hollande para conjugar esfor√ßos no sentido de tornar poss√≠vel delinear uma efectiva pol√≠tica europeia para o Mar do Sul da China, para onde chegou a enviar o Porta-Avi√Ķes Charles de Gaulle, tal como Inglaterra n√£o deixou de enviar igualmente em miss√£o algumas das suas Fragatas, para reafirma√ß√£o do entendimento Europeu no que respeita ao exerc√≠cio da liberdade de navega√ß√£o em √°guas internacionais, ou at√© a decis√£o da Dinamarca de se tornar uma Na√ß√£o Oce√Ęnica, desfazendo-se, h√° anos j√°, dos famosos Patrulhas de Costa Stanflex para aquisi√ß√£o de novos Patrulhas Oce√Ęnicos, al√©m da continuidade de desenvolvimento da capacidade de constru√ß√£o de navios militares por parte de It√°lia, Fran√ßa e Alemanha, mantendo mesmo, neste caso, independentemente de todas as relut√Ęncias em rela√ß√£o ao desenvolvimento de uma efectiva Pol√≠tica de Defesa Europeia, uma das mais avan√ßadas tecnologias no que respeita √† constru√ß√£o de submarinos, para referirmos apenas alguns casos mais not√°veis.

N√£o, o queremos dizer e significar √© que, n√£o existindo uma verdadeira vis√£o Europeia, global, coerente e integrada, Portugal tem todas as condi√ß√Ķes para a conceptualizar e, por consequ√™ncia, liderar, sobretudo no que respeita ao Atl√Ęntico que dever√° ser o elemento decisivo de toda a Pol√≠tica Mar√≠tima Europeia e em fun√ß√£o da qual todas as demais se dever√£o orientar e, de algum modo, subordinar.

Curiosamente, algumas iniciativas, desde a aproxima√ß√£o a Cabo Verde ao projecto do Air Centre nos A√ßores e ao estreitamento das rela√ß√Ķes com os Estados Unidos para tornarem Sines no porto de refer√™ncia para a recep√ß√£o de LNG Norte-Americano na Europa, podem ser vistas como um bom pren√ļncio mas ainda falta uma vis√£o de conjunto a agregar todas essas mesmas iniciativa, n√£o permitindo que se percam como iniciativas desgarradas, singulares, √ļnicas, sem que cheguem verdadeiramente a constituir-se como os elementos mais vis√≠veis de um todo muito mais amplo, determinante e decisivo.

Esse √© o desafio. E a quest√£o a saber agora √© se temos condi√ß√Ķes e se queremos, efectivamente, seguir tal des√≠gnio ou se preferimos continuar a discutir o penteado de Donald Trump, confundindo o essencial com o acess√≥rio.

Diretor do Jornal da Economia do Mar

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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