Trump, Portugal y Europa en la transición a una nueva era





En una época presidida y dominada por los afectos, le gusta o no le gusta, parece ser, de hecho, todo lo que importa, sino todo lo demás.





No parece muy sano.

Se dirá que, en política, la forma, a veces, cuenta tanto o más que el contenido, pero confundir una y otra no deja ser un error a poder tener a veces no sólo las más nefastas como, eventualmente, incluso, las más catastróficas consecuencias.

Que el modo de actuar del actual Presidente de los Estados Unidos desencadena siempre las más pasionales reacciones es tan patente que ni siquiera vale la pena siquiera referirlo. Sin embargo, es importante percibir si su modo de actuar no puede ser propuesto, incluso estudiado, como, más importante aún, si detrás de una aparente inconsecuencia de actuación, a veces hasta aparentemente demasiado histriónica, no podrá haber algo más que ni siquiera siempre estaremos dando, como resultado de la misma inmediata reacción emocional, la debida atención.

Es decir, en una formulación simple, si la estrategia es el arte de conducir a terceros a actuar en nuestro beneficio, aun sin conciencia de ello, lo que importa no será percibir si la actuación de Donald Trump, como Presidente de los Estados Unidos, legítimo representante del Norte -Americanos, no beneficia, en última instancia y por encima de todo, los intereses de los mismos norteamericanos, llevando a terceros a reaccionar, con o sin conciencia de ello, en favor de los mismos Estados Unidos y, consecuentemente, a conferir a Donald Trump popularidad Donald Trump, me gusta o no la figura de Donald Trump, congrega entre sus paisanos?

Si nos ponemos del otro lado del Atlántico y calzamos los zapatos de un norteamericano, como se suele decir, tal vez no parece muy difícil percibir algunos factores determinantes de su visión, perspectiva y actitud ante el mundo actual y la correlativa popularidad de Donald Trump.

En primer lugar, tenemos la dimensión, la extensión territorial, los recursos y una consiguiente capacidad de los Estados Unidos a cerrarse al mundo, tal vez poco otras naciones lo podrán hacer, o soñar ni siquiera pueden hacerlo, y más a lo largo de un momento en el que han venido superando, casi en absoluto, como también es sabido, su más tradicional talón de Aquiles como era la conocida dependencia energética, no sólo por la decisiva revolución del gas de esquisto, que no se refiere sólo al gas, sino también al petróleo así como por los avances que, poco a poco, van estableciendo en las energías renovables y que a largo plazo no dejar de tener, evidentemente, también la debida repercusión





Prácticamente autónomos en términos energéticos, exportando ya, un gas natural licuado un poco para todo el mundo, la posición de los Estados Unidos es hoy, evidentemente, muy distinta de la que era hace algunos años, permitiendo que la siempre latente división entre los más aislacionistas y los más mundialistas, o internacionalistas e intervencionistas, si así podemos decir, eventualmente más se acentúe también, cediendo los primeros, en relación a los segundos, sólo y mientras, en los tiempos de nuevo realismos y pragmatismos que estamos viviendo, tal posición conduzca a ganancias y ventajas políticas, económicas y geoestratégicas, tangibles y mensurables.

En una época tan dominada por un nuevo realismo político y por un no menor y hasta casi extremo pragmatismo, como se ha dicho, no es natural que se vaya dejando pasar a la historia los días de asunción de una especie de divina misión de llevar la libertad y la justicia al mundo, como antes, en pro de otras más inmediatas razones, eventualmente menos nobles e incluso posiblemente más egoístas, como la afirmación de una tan amplia posible garantía de seguridad y defensa de su propio territorio, así como de una igual protección sus intereses propios esparcidos un poco por todo el mundo, aparte, evidentemente, del refuerzo de una prosperidad económica lo más visible y robusta posible?

Así se parece.

Nada de nuevo, se diría, con toda razón.

La cuestión del mayor o menor aislacionismo, de la mayor o menor preponderancia hacia un más efectivo internacionalismo y consecuente intervencionismo en el mundo, ha atravesado la Historia de los Estados Unidos y evolucionado también de acuerdo con la visión más personal o institucional de sus respectivos Presidentes, también con las circunstancias del mundo, como sucedió más, por ejemplo, más recientemente con George Bush, tendencialmente defensor de un mayor aislacionismo pero comprendiendo, después del 11 de septiembre, no pudiendo los propios Estados Unidos, en la prosecución de sus superiores intereses, aislar y en el mundo, es preferible tener a sus tropas a combatir a miles de kilómetros de distancia, evitando el riesgo de que, en contrapartida, ven un día, eventualmente, a tener que combatir al enemigo dentro de las puertas.

La cuestión de un mayor aislacionismo frente a un mayor internacionalismo o intervencionismo de los Estados Unidos no es, sin embargo, cuánto más nos importa aquí, pero, mirando con ojos de ver al mundo actual, intentar percibir un poco mejor la trama global cuando es nítida la persistencia de una Potencia dominante, como siguen siendo, a pesar de todo lo que se dice y se va poco a poco alterando, Estados Unidos, ante el reto de una nueva Potencia Desafiante, como se afirma, indiscutiblemente, China, y de una Potencia que hoy se dirá Exponente, como la actual Rusia tras los días de Gran Potencia vividos en los viejos de la vieja Unión Soviética y después del descalabro vivido tras la caída del Muro de Berlín.

En este panorama, Europa ya no ejerce sino un papel relativamente crepuscular, aún con valor sobre todo en términos económicos pero poco más.

Sobre los Estados Unidos, Potencia dominante, no parece haber muchas dudas sobre su real y efectiva capacidad económica, tecnológica y militar, superando aún, y de lejos, a las demás naciones del mundo sin que se prevea por ahora ya corto plazo, la posibilidad de cualquier inversión de la situación actual.

¿Habrá, por cierto, el desafío de la Potencia Desafiante, pase la redundancia, entre otros?

Por supuesto, pero sigue siendo ancha a la distancia y si es previsible una reducción relativa de esa misma gran distancia, no es previsible, a corto plazo, una completa inversión de la situación actual.

En términos económicos, se diría exactamente lo que se está comprobando, por ejemplo, en relación con China.

Así es, de hecho, pero sólo muy relativamente, es decir, las asimetrías y los problemas internos persistentes en el Imperio del Medio todavía llevarán muchos años a superar para que se pueda poner en verdadero paralelo su evolución con la de los Estados Unidos, para ya ni referir los problemas políticos a que esas mismas asimetrías, por un lado, y la propia evolución económica y superación, por otra, no dejarán de tender, tarde o temprano, a conducir también.

A pesar de toda la aparente defensa de un cierto liberalismo económico y de la libertad del comercio, no es posible olvidar nunca la profunda contradicción de un régimen aún hoy estructuralmente Marxista-Leninista, profundamente estatista y con prácticas de mercado todo menos claras, no pudiendo todo esto augurar nada bueno a largo plazo.

Por supuesto, en un mundo cada vez más globalizado, es natural que exista una progresiva disminución de las diferencias tanto económicas como tecnológicas, sobre todo en relación con las grandes Potencias, pero, en este caso, necesitando la evolución y el desarrollo económico y tecnológico de un ecosistema que no se crea para el otro, y menos aún por simple decreto, tampoco se ve cómo pueden Estados Unidos ser rápidamente superados por terceros, especialmente por China, que, a pesar de todos sus innegables y enormes avances, sigue siendo muy dependiente para su propia efectiva concreción de prácticas tan aparentemente condenables y contraproducentes como, por ejemplo, tanto como es ampliamente mencionado, el total incumplimiento de la propiedad intelectual.

Además, en términos puramente militares, donde más directamente se compara el poder efectivo de las grandes Potencias, el avance de los Estados Unidos, incluso contando con sus actuales capacidades, como reconocen los principales expertos, no deja de garantizarles una supremacía difícil en un horizonte de entre 10 y 15 años, ya sea por China o por Rusia.

¿No puede cambiar la situación?

Puede. Y porque la situación siempre puede cambiar, es importante tener en cuenta también otro importante factor como el interés de los propios norteamericanos en que tal supremacía, de un modo u otro, persista, no dejando así de aplaudir los anunciados incrementos en los inversiones dedicadas a las Fuerzas Armadas en general ya la Marina muy en especial, por la actual Administración.

Lo mismo que la Potencia Desafiante también hace?

Por supuesto, no dejando de ser igualmente patentes sus inversiones en las Fuerzas Armadas en general y en la Marina muy en particular, de tal forma que hoy se ha vuelto capaz de construir desde sofisticados Buques Hidrográficos a Porta Aviones, como Submarinos, tanto nucleares como y no dejando a su flota a expandirse de forma gradual, sistemática y continua desde hace algunos años y exactamente en esta misma área, es decir, en el área militar, que los expertos afirman detectar los más significativos avances tecnológicos del Imperio del Imperio, Medio, no limitándose a la reingeniería del material adquirido principalmente a Rusia, como antes, pero incluso mucho más allá.

Y, como se informa de varios medios de información, China en este momento no sólo tiene planes para la construcción de otros 3 a 4 portaaviones, disponiendo de tecnología equiparable, según se comenta, al USS Nimitz, para la construcción el nuevo Destroyer, eventualmente comparable al Zumwalt, como de nuevos y igualmente sofisticados aviones furtivos conocidos por la designación Chengdu J-20, siendo todavía reconocidos importantes avances en la Inteligencia Artificial y computación cuántica.

La distancia aún será significativa, pero es, y el hecho, susceptible de ser acortada y el poder efectivo de una nación nunca respeta tan sólo estricta y exclusivamente a la dimensión militar.

En este sentido, junto al refuerzo de la capacidad militar más pura y dura, China no ha dejado de buscar también a lo largo de los últimos años una creciente influencia económica y diplomática en todo el mundo, siendo el más perfecto ejemplo de ello la conocida y genéricamente designada iniciativa «Una franja, una ruta»no dejando emular en parte lo que Estados Unidos ha venido haciendo desde hace décadas, disponiendo hoy, por ejemplo, las más de 700 Bases Militares que mantienen dispersas por más de 60 países en todo el mundo.

A pesar de que hay quien prevea el fracaso de la iniciativa «Una franja, una ruta», en gran medida incluso por las astronómicas inversiones implicadas, el hecho es que hasta ahora se está ampliando y ha permitido no sólo de acentuar la capacidad de influencia de Pekín en términos económicos como servir, incluso, en algunos casos, de instrumento de presión política, o político-económica, como sucedió en el caso de Sri Lanka, obligado a ceder el control del puerto de Hambantota por contrapartida de deudas anteriormente contraídas a empresas chinas, mayoritariamente estatales, naturalmente.

Volveremos a la cuestión.

Sin embargo, entre la Potencia Actual y la Potencia Desafiante, hay siempre, naturalmente, Rusia, Potencia Exponente, en recuperación de su pretérito poder pero aún en una posición relativamente debilitada tras el derrocamiento del Imperio Soviético y los días en que disputaba la supremacía mundial con Estados Unidos, decayendo a continuación, hasta el punto de que hoy se ha visto ya superada por China como la segunda Potencia Militar del mundo.

Sin embargo, a pesar de ser económicamente más débil, tanto respecto a Estados Unidos como a China, muy dependiente de las exportaciones de hidrocarburos, no ha dejado sin embargo de perseguir una consistente modernización de sus Fuerzas Armadas y, una vez más, con especial énfasis en la Marina, desarrollando y construyendo no sólo nuevos y submarinos, tanto sofisticados submarinos nucleares como no menos sofisticados e innovadores submarinos electrodiesel, así como, en diferente pero correlato plano, los más sofisticados buques rompehielos, incluyendo buques rompehielos nucleares, únicos, afirmando también, por razones sobre las cuales no valdrá quizá la pena ahora mucho más elaborar, una supremacía en el Ártico inimaginable todavía hace un par de años, aspecto al que regresar también más adelante.

Además, no dejando de seguir poseiendo el mayor arsenal atómico del mundo, Rusia no deja nunca de verse, de querer verse y ser reconocida como una de las Grandes Potencias del mundo, como, hasta cierto punto, su dimensión territorial, no deja de ser comprensible, pudiendo así suspender momentáneamente la producción y el desarrollo de los nuevos tanques por razones de orden económico, pero no de proseguir el desarrollo y construcción de nuevos y más sofisticados cazas furtivos como los SU-.57, bombarderos TU-22M3M, nuevos submarinos, como ya se mencionó, y misiles, de los SS-400 a los KH-32, anunciados por Putin como un arma inigualable, a un ritmo que no sólo no ha disminuido como hasta ha venido, según algunos entendidos, a acentuarse.

En brevísima síntesis, este es el panorama actual en lo que se refiere a los desarrollos más significativos, sobre todo en términos militares, en relación a las mayores Potencias del mundo, siendo exactamente con estas Potencias que el mundo de hoy cuenta y tiene que contar, no nos puede olvidar también sus principales y consecuentes intereses estratégicos y geoestratégicos.

Esto no significa, por supuesto, tan sólo las naciones pertinentes en la actualidad y que otros actores igualmente significativos, de Irán a Turquía, pasando por Afganistán y Pakistán, para no mencionar ya el caso de Corea del Norte que se plantea en un plano diferente, no contiene, así como una India que no deja de tender a vencer a China en casi todos los aspectos, de la dimensión poblacional a la pujanza económica, del desarrollo tecnológico incluso, si es así, a la eventual capacidad militar, no manifestando sin embargo, en este momento, al menos, de querer transformarse en una Potencia Global, manteniéndose, por lo tanto, en una posición siempre un poco más retrocedida, en la sombra, salvo, naturalmente, en su más directa área de influencia tanto desde un punto de vista territorial, tanto en relación con Pakistán, con respecto a China, así como, por supuesto, en términos marítimos, en lo que Océano Índico donde la misma China no deja de afirmar tanto su creciente interés, como su presencia y marcada influencia en muchos casos ya.

De todos modos, el juego, en este momento, es entre Estados Unidos, China y Rusia,

En esa perspectiva, regresando al punto de partida, si nos interrogar sobre cuál podrá ser la mayor pesadilla para quien mira al Globo desde los Estados Unidos, tal vez mucho no erramos si admitir que la mayor pesadilla será incluso ver una excesiva aproximación en conjugación de la conjugación intereses, esfuerzos y acciones entre Rusia y China, como en muchos aspectos ha venido y ya está sucediendo.

De hecho, mirando el mundo desde Estados Unidos, la primera gran preocupación debe ser, sin lugar a dudas, la militarización verificada en el Mar del Sur de China donde Pekín no reconoce ningún otro derecho, aunque se arrogue como derecho internacional, lo que defiende son sus prioritarios derechos históricos en esa área, como quedó patente, por lo demás, en la absoluta desconsideración votada a la decisión del Tribunal Arbitral de La Haya en relación a la disputa mantenida con las Filipas en esa cuestión, continuando construyendo verdaderas bases militares en las pequeñas las islas, o incluso sólo los arrecifes, ubicados exactamente en las zonas marítimas en disputa con varias naciones de la región, como sucede en las Spratly, Paracels o Woody Island, ni se cohibe de intensificar las advertencias a toda la navegación aérea y marítima para abandonar sus rutas cuando se entiende que están superados los límites de lo que es unilateralmente determinado como zon la marítima y aérea bajo exclusivo jurídico del Imperio del Medio.

Defendiendo lo que consideran que, en virtud del derecho internacional, las zonas internacionales y, por consiguiente, de libre navegación, los Estados Unidos han marcado de forma vehemente su posición, navegando libremente en las mismas áreas pero no sin el riesgo de que puedan encontrarse con situaciones, como mínimo, más equívocas.

La cuestión, sin embargo, es compleja porque no sólo se trata de una mera medición de fuerzas bilaterales, sino también la necesidad de defensa de las naciones de la región en disputa con Pekín, como el Brunéi, Taiwán, Malasia y Vietnam, además de las ya mencionadas Filipinas sin ninguna posibilidad de confrontación con el gigante vecino, así como, en diferente ángulo, tanto Corea del Sur como, muy específicamente, Japón.

De hecho, la misma tendencia hegemónica hacia el Mar del Sur de China se ha aplicado también a Pekín, aunque sigue en diferente escala, al Mar de Japón, donde mantiene igualmente la disputa sobre las islas Senkaku / Diaoyu, pero no dejando obligar a Tokio a cambiar su tradicional doctrina de Defensa ya acelerar nuevos planes de refuerzo de su Marina, y sobre todo cuando, a Norte, la disputa por las Curilas con Rusia no deja de mantenerse igualmente activa.

Como no será difícil de percibir, mirando desde Washington, toda esta situación en un punto tan estratégico como el Mar del Sur de China y todo el Sudeste Asiático, no dejará de ser, muy probablemente, la mayor preocupación actual de la Diplomacia de los Estados Unidos, y tanto más cuanto desde el punto de vista geoestratégico, la aproximación entre China y Rusia en el Ártico, no sólo por los proyectos desarrollados conjuntamente en la Península de Yamal para la extracción de gas natural, sino más seria y gravemente por la creciente militarización de la región con la construcción de nuevas bases Militares Rusas en Novaya Zemlya, en el Mar de Kara, al Norte del Mar de Barents y no muy lejos de Noruega, no eximiendo siquiera a la instalación de los más recientes y sofisticados misiles SS-300 y SS-400.

La importancia estratégica, o geoestratrégica, del Ártico, hoy, ya no ofrece ninguna duda, ya sea por los recursos disponibles, sobre todo en relación a los hidrocarburos, ya sea por las nuevas rutas marítimas que ya proporciona, y por el retraso que los Estados Unidos tienen en la región con respecto a Rusia que dispone ya de medios muy superiores a sus rivales desde rompehielos nucleares a todo tipo de vehículos terrestres, con una efectiva ocupación por fuerzas debidamente preparadas y listas para entrar en acción en las más heladas e inhóspitas condiciones, por consiguiente, una superioridad que no dejará, por cierto, de preocupar a Washington y muy en particular al propio Pentágono, no sorprendiendo, por eso mismo, el creciente incremento del número de militares y ejercicios que Estados Unidos ha estado estacionando y realizando en Alaska, así como en diferente ámbito, es decir, en el marco de la OTAN, en el norte de Noruega.

Después del Mar del Sur de China y del Sudeste Asiático en general, la preocupación con el Ártico no dejará de ser, ciertamente, otra de las mayores preocupaciones de Estados Unidos, ya que incluso afirman temer encontrarse en este momento exactamente en estos más gélidos ambientes del globo, los más ardientes y explosivos puntos críticos de la actualidad.

En este marco, si recordamos que China es ya observador permanente del Consejo de Ártico, no se excluye siquiera la realización de importantes ejercicios militares conjuntos con Rusia en la región, aún mejor se pueden percibir las preocupaciones de los Estados Unidos, más aún cuando a todo esto juntamos igualmente las gestiones de Pekín, sin ninguna implicación en las disputas de límites territoriales que se oponen a la Región, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos y Rusia, en establecer alianzas con otras naciones con interés o conexión directa a la región, como una Finlandia, Noruega o Groenlandia, donde algunas de sus empresas mineras, en asociación con terceras empresas europeas, como la británica London Mining, buscan la explotación de metales no férreos como el cinc, el uranio y las tierras raras, así como el establecimiento y el desarrollo de relaciones cada vez más estrechas con una Islandia, región donde los E los Estados Unidos ya no poseen ninguna base permanente, pero que no deja de seguir constituyéndose como uno de los puntos más críticos y decisivos de paso entre el Ártico y el Atlántico.

Otras áreas críticas como el Oriente Medio, una vez derrotado el ISIS, con su activo compromiso, han perdido, naturalmente, alguna importancia estratégica tal como se ha tenido anteriormente, para los Estados Unidos.

No es que sus intereses en Oriente Medio hayan desaparecido completamente, pero la aproximación puede ser, y es hoy otra.

Aunque ha pasado relativamente desapercibido, uno de los resultados más importantes de la última Cumbre entre Trump y Putin en Helsinki fue precisamente el acuerdo establecido para un alto el fuego permanente entre Siria e Israel, negociado por Estados Unidos, Rusia e Israel, teniendo como contrapartida el mantenimiento de Bashar al-Assad en el poder.

Una solución importante para la región, naturalmente, que ha recibido todo el apoyo tanto de Arabia Saudita como de los Emiratos Árabes Unidos, según se informó también, así como de Turquía, dado tanto la creciente aproximación como la misma influencia de Moscú sobre Ankara.

Es decir, en este panorama, no olvidando los ejercicios militares conjuntos realizados por China y Rusia tanto en el Mar Báltico como en el Mediterráneo, no sorprenderá mucho admitirse como una preocupación primordial de los Estados Unidos una excesiva aproximación entre China y Rusia, la Potencia Desafiante y la Potencia Exponente, como antes referido, buscando así, diplomáticamente, acentuar los intereses divergentes que ambas, sin embargo, mantienen y que, se imagina, así se esperará que siga siendo.

En esta perspectiva, una estrategia posible parece ser precisamente la de evitar que el Kremlin se siente muy acosado, permitiéndose una cierta libertad de movimiento y acción en defensa de lo que puede considerarse como su área natural de influencia, seguridad e interés estratégica.

La Rusia de hoy no es la Unión Soviética de ayer pero hay intereses, perspectivas y doctrinas que permanecen, como, más allá de Ucrania, es el caso de Georgia donde el Kremlin no deja de ir conquistando terreno paso a paso, y cuya posible la entrada en la OTAN sigue siendo considerada por Moscú como casus bellicomo permanece la rivalidad de siglos, no sin su emulación también, en relación a Europa, no dejando nunca de hacer todo lo posible para debilitarla, pero no siendo, cuánto importa ahora considerar.

La situación de equilibrio no deja, sin embargo, de ser, evidentemente, delicada. En algunos casos, incluso muy delicada, pero el hecho es que también está entrando en una nueva era, como las celebraciones del Día de la Armada rusa, realizadas simultáneamente en San Petersburgo, Vladivostok y en el puerto de Sirio de Tartous, no dejan, de modo que, de señalar, así como la presente demostración de fuerza con el Ejercicio Vostok 2018 llevado a cabo por Moscú, involucrando, como ampliamente noticiado, números en el orden de los 300 mil militares, más de mil medios aéreos, entre aviones, cazas, helicópteros y VANT (Vehículos aéreos no tripulados), unos 80 buques y unos 36.000 medios terrestres, divididos entre tanques y varios medios blindados de transporte de tropas y logística, que se celebrarán en tres mares, mar de Japón, Mar de Bering y Mar de Okhotsk o Ocóstsqui, en la que China y la Manchuria se harán representar y participar oficialmente con una pequeña delegación militar.

De hecho, atendiendo y revisando todo lo que pasa actualmente en el mundo, no parecerá exagerado si afirmamos estar viviendo el fin de un Ciclo que no es más que el fin del Ciclo de la Revolución Francesa, si así podemos decir.

Lo que también sucede en estos momentos de transición es que, entre el final de un Ciclo y la entrada en una Nueva Era, la tendencia natural es para atravesar un período confuso en el que, a pesar de afirmarse con relativa nitidez algunas de las nuevas tendencias, todo no siempre es susceptible de ser inmediata y completamente aprehendido dada la propia naturaleza del proceso en consecuencia acelerada mutación y evolución en busca de nuevas constantes y, quizás, de una nueva estabilidad hasta.

En el caso, sin embargo, algunas de las nuevas tendencias parecen ser perfectamente perceptibles, razón que justifica y legitima poder estar hablando, de hecho, del final de un Ciclo, como el Ciclo de la Revolución Francesa, y en la entrada en una Nueva Era, aunque no sepan perfectamente como a designar todavía.

Para lo que aquí debe considerarse, sin embargo, la primera y quizás más importante tendencia respeta el regreso de la idea de Nación como principio fundador de la existencia y organización común, dando así una determinante prioridad a la defensa de los intereses nacionales en abandono de la preocupación por la diseminación e imposición de los mismos ideales universales, tal como fue concebido por la Revolución Francesa, a toda la Humanidad.

En ese marco y en un momento dominado por un nuevo realismo político, a la par de un extremo pragmatismo, tiene como cosa casi natural el primado casi absoluto conferido a la economía, casi todo justificándose y legitimando igualmente en su nombre.

Ahora bien, cuando se habla de economía, se piensa, acto inmediato, en recursos, a empezar, evidentemente, en este marco, por los recursos naturales, sean recursos energéticos, ante todo, como recursos alimentarios, una preocupación siempre, no obstante, hoy , como desde hace pocas décadas, la humanidad logró alcanzar la capacidad de producir, por primera vez en la historia, la cantidad suficiente de alimentos para, teóricamente, suplir todas sus necesidades, así como recursos minerales, por razones ambientales, en un caos, por agotamiento en otros, de explotación cada vez más compleja, difícil o incluso imposible en tierra firme, así como, crecientemente más importante todavía y signo de los nuevos tiempos así como de la presente evolución científica y tecnológica, recursos biológicos, decisivos en áreas tan críticas como las biotecnología, biogenética, farmacología, nutracéutica o biomateriales, para referirnos sólo a algunas de las más significativas ac ya presentes y del futuro más próximo.

En parte, en parte, de este nuevo marco, así como de una cierta estabilización tanto posible en el ámbito político, de las fronteras terrestres, como del progresivo agotamiento de muchos de estos recursos minerales en tierra, así como de la necesidad de avanzar decididamente para la investigación , la recogida y explotación de nuevos recursos biológicos marinos, la tercera gran tendencia a marcar la nueva era es precisamente la disputa por la conquista de nuevos territorios, en este caso, marítimos.

El punto crítico de lo que pasa en el Mar del Sur de China, en el Mar de Japón, en el Ártico, como en el Atlántico, es el mismo.

Extrañamente, sin embargo, ni Europa, como Unión Europea, ni nosotros, como primera Nación Marítima que debería ser consciente de lo que es, no parece prestar suficiente atención a nada de ello o atribuir siquiera la importancia al Atlántico que el Atlántico tiene , y seguirá teniendo, a diferencia de los Estados Unidos, que, como en reciente editorial, también hemos escuchado la atención, no cometen el mismo error, como el anuncio de reactivación de su II Escuadra, a tener su sede en la Base Naval de Norfolk, El Estado de Virginia y sede del ACT de la OTAN, es particularmente manifiesto y significativo, sobre todo cuando las incursiones y la creciente demanda de influencia tanto por parte de China como de Rusia en toda la dimensión del Atlántico son también en vez de arrojadas, y notables.

Europa, la Unión Europea como personificación de la actual Europa, Potencia en Decadencia, cuenta poco ya y, desde un punto de vista estratégico, parece completamente perdida, no valiendo mucho la pena ni siquiera estar muy a la hora de elaborar más sobre la total ausencia de verdadera política sobre temas tan diversos como el disparate de la Moneda Única, desde el modo y razones como fue creada hasta la forma en que ha sido gestionada, al patético de la evolución y constantes tergiversación a lo largo de las supuestas negociaciones para una posible integración de Turquía, ya no referir la permanente incongruencia e inconsistencia en las relaciones con Rusia, la incomprensión de las Primaveras Árabes, el descalabro en el modo de lidiar con el problema de las migraciones o la incapacidad de comprender, primero, y saber gestionar, después, el Brexit, para referirnos el mínimo de ejemplos.

La misma Europa que aún hoy se muestra más preocupada en elogiar a Barack Obama, olvidando los tremendos errores cometidos, sea en relación a Irak, a Siria o incluso a la propia Europa y la Unión Europea y al Atlántico, pero no cansándose de perder tiempo a verberar alegremente o penteado de Donald Trump, demonstrando plenamente não só não conseguir compreender nada de quanto mais importante está a ocorrer verdadeiramente no mundo como pouco ter a oferecer ao mundo que existe realmente muito para além do velho do eixo Paris-Berlim, efectivamente, cada vez mais decadente e trôpego.

A menos, evidentemente, que alguma subtileza da política Alemã ainda surpreenda e infirme tudo quanto aqui dito, o que se afigura importante à Europa compreender é que Donald Trump é muito mais do que Donald Trump, mas o representante, o actual e efectivo Presidente dos Estados Unidos.

Para nós que não somos cidadãos Norte-Americanos, não é a figura de Donald Trump que nos deve preocupar, muito menos o seu penteado, mas exactamente o seu papel enquanto Presidente dos Estados Unidos, para todos os efeitos, ainda a maior Potência do Mundo e, por consequência, em torno do qual o mesmo Mundo ainda gira, bem como o sentido da respectiva política, sobretudo em termos internacionais, porque não compreender a mesma política no sentido mais marcadamente geoestratégico, conduz, naturalmente, a não compreender o que realmente se passa hoje no mesmo mundo, não deixando tal incompreensão de vir a poder gerar e ter as mais graves, senão mesmo dramáticas, consequências.

Neste enquadramento, independentemente da errância estratégica da Europa, ou até mesmo por causa disso, Portugal tem uma oportunidade extraordinária para se afirmar como a verdadeira Nação Marítima da Europa, i.e., como a Nação que, pela afirmação da sua Visão Marítima, poderá conduzir a própria Europa a um novo e mais elevado plano de consciência geopolítica e geoestratégica marítima, a começar exactamente pelo Atlântico.

Com isto, não estamos nem queremos, ou podemos sequer, diminuir a importância, consciência e efectivo contributo de outras nações da União Europeia têm tido, e têm, no desenvolvimento de uma consciência e consequente acção marítima.

Se criticamos o modo como foi gizado, preparado e lançado o embrião de uma possível futura verdadeira Guarda Costeira Europeia através da subtileza da actual Agência Europeia da Guarda de Fronteiras e Costeira, tal crítica implica, naturalmente, o reconhecimento a outras nações europeias de um propósito que não pode deixar de significar um mínimo de consciência marítima, sem o que nada teria sentido.

Para além disso, é igualmente impossível não reconhecer e assinalar os inegáveis esforços, com escassa ou mesmo nula repercussão, do Presidente François Hollande para conjugar esforços no sentido de tornar possível delinear uma efectiva política europeia para o Mar do Sul da China, para onde chegou a enviar o Porta-Aviões Charles de Gaulle, tal como Inglaterra não deixou de enviar igualmente em missão algumas das suas Fragatas, para reafirmação do entendimento Europeu no que respeita ao exercício da liberdade de navegação em águas internacionais, ou até a decisão da Dinamarca de se tornar uma Nação Oceânica, desfazendo-se, há anos já, dos famosos Patrulhas de Costa Stanflex para aquisição de novos Patrulhas Oceânicos, além da continuidade de desenvolvimento da capacidade de construção de navios militares por parte de Itália, França e Alemanha, mantendo mesmo, neste caso, independentemente de todas as relutâncias em relação ao desenvolvimento de uma efectiva Política de Defesa Europeia, uma das mais avançadas tecnologias no que respeita à construção de submarinos, para referirmos apenas alguns casos mais notáveis.

Não, o queremos dizer e significar é que, não existindo uma verdadeira visão Europeia, global, coerente e integrada, Portugal tem todas as condições para a conceptualizar e, por consequência, liderar, sobretudo no que respeita ao Atlântico que deverá ser o elemento decisivo de toda a Política Marítima Europeia e em função da qual todas as demais se deverão orientar e, de algum modo, subordinar.

Curiosamente, algumas iniciativas, desde a aproximação a Cabo Verde ao projecto do Air Centre nos Açores e ao estreitamento das relações com os Estados Unidos para tornarem Sines no porto de referência para a recepção de LNG Norte-Americano na Europa, podem ser vistas como um bom prenúncio mas ainda falta uma visão de conjunto a agregar todas essas mesmas iniciativa, não permitindo que se percam como iniciativas desgarradas, singulares, únicas, sem que cheguem verdadeiramente a constituir-se como os elementos mais visíveis de um todo muito mais amplo, determinante e decisivo.

Esse é o desafio. E a questão a saber agora é se temos condições e se queremos, efectivamente, seguir tal desígnio ou se preferimos continuar a discutir o penteado de Donald Trump, confundindo o essencial com o acessório.

Diretor do Jornal da Economia do Mar

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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