Todavía el tabaco y la mala legislación


El ejercicio de la gobernanza es un proceso complejo que debe ser orientado por sentido común, sentido de la realidad y gran honestidad. La honestidad de un gobernante tiene que abarcar las opciones ideológicas, una indefinible coherencia y la mejor evidencia científica disponible. Una de las partes más importantes del proceso gubernativo es, dentro de las competencias legalmente atribuidas, la elaboración de normas, incluyendo legislación. La producción de legislación exige rigor, atención al detalle, claridad y de conformidad con el marco legal ya existente. No siempre es fácil y sé bien cuánto cuesta, personal y políticamente, tener que enmendar un diploma por constatar errores o inconformidades con lo deseado o con lo posible. Sucede a todos. El último despacho del señor Secretario de Estado Adjunto y de la Salud (SEAS), sobre el tabaco, aunque es de intención loable, es el ejemplo de un texto que podría tener algunos problemas que carecer de aclaración jurídica.


En primer lugar hay que subrayar la intención manifestada de hacer que el SNS libre de humo de tabaco para 2020. Falta que el Estado, a través de su poder legislativo, en particular por el uso de las competencias de la Asamblea de la República (AR), cree una estrategia firme y factible hacer Portugal libre de humo de tabaco en un plazo no superior a quince, idealmente en diciembre No es utópico, no es imposible. Otros países están en el mismo camino y sólo la influencia de los intereses económicos en la política portuguesa puede explicar la timidez permanente con respecto a la lucha contra el humo del tabaco y la industria que lo soporta. La actual mayoría parlamentaria, debe reconocerse, ha sido de las más acomodaticias frente a los intereses tabaqueros a pesar de querer dar una imagen diferente. En 2007, bajo la égida del PS, la AR ya había destruido las mejores intenciones del ministro de salud en ejercicio y acabó por aprobar una ley tímida y llena de defectos que han sido difíciles de quitar.

Por otra parte, por más que se haya intentado restringir las oportunidades para fumar, las tres versiones sucesivas de la Ley nº 37/2007 de 14 de agosto (ley del tabaco) acabaron siempre por contemplar espacios para fumadores, aunque de forma muy restringida y de acuerdo con un conjunto de normas, previstas en el apartado 1 del artículo 5, que tardan en ser reguladas. En este contexto, no pretendiendo desde ahora la eliminación completa de espacios para fumadores, hay que reconocer, con humildad, que ha habido la necesidad de hacer ceder políticas en 2015 para lograr la progresiva prohibición de fumar en lugares de trabajo como restaurantes, bares, casinos (aunque sólo parcialmente) y espacios de diversión nocturna. Fue un paso limitado, el de 2015, necesariamente sujeto a un plazo de aplicación ampliado en virtud de las disposiciones legales vigentes desde 2007, pero fue un paso determinante.


El actual Gobierno ha intentado sin éxito -lo que demuestra cómo el abrazo de las tabaqueras es tan grande que abarca a toda la izquierda del hemiciclo- imponer la prohibición de fumar a una distancia de 100 metros de las ventanas de los edificios donde se preste atención de salud. Medida justa en las intenciones, técnicamente difícil de implementar y, consecuentemente, plomada. Debería haber propuesto la eliminación de la posibilidad de fumar en el espacio exterior de las instituciones de salud, es decir, en el perímetro del espacio destinado a fines de salud – hacia dentro de la "cerca" del hospital o centro de salud – o, de forma más amplia, considerar un espacio libre de humo alrededor de los edificios. Ya lo he escrito, entiendo que el ministerio de salud no ha hecho el "trabajo de casa" político que debería haber hecho para conseguir todas las enmiendas que se proponía conseguir, pero tengo noción de las dificultades y respeto el esfuerzo de negociación a que otros ministerios y la AR, siempre reivindicativa de más derecho a la salud y obstinadamente defensora de las noxas más comunes, obligan.

Dicho esto, llegamos al despacho nº 7431/2018 del 31 de julio del SEAS. Choca que el primer número sea una contradicción. El documento propone, después de un preámbulo interminable e inconsecuente, acabar con el humo de tabaco en el SNS – en cuyas instituciones ya está prohibido fumar – para después, en forma de despacho y sin norma habilitante, proponer la instalación de espacios para no fumadores en las zonas al aire libre. Ahora bien, la ley vigente no sólo permite que se pueda fumar en las zonas al aire libre de las instituciones de salud -excepción a la prohibición prevista en el apartado 3 del artículo 5 de la ley- como no prevé que se construyan zonas para no fumadores en cualquier el área específica de las instituciones de salud, excepto en las previstas en el apartado 1 del artículo 5 – "podrán crearse salas exclusivamente destinadas a pacientes fumadores en hospitales y servicios psiquiátricos, centros de tratamiento y rehabilitación, unidades de internamiento de drogodependientes y de alcohólicos, de acuerdo con lo establecido en el apartado 1 del artículo 4 de la Convención de las Naciones Unidas sobre la protección de los derechos de las personas con discapacidad, permite el mantenimiento de una presión negativa, definida en función de la cantidad, tamaño y localización de la sala y autónomo del sistema ger al de climatización del edificio, a reglamentar por decreto a aprobar por los miembros del Gobierno responsables de las áreas de la economía, del ambiente y de la salud ". Cabe señalar que todas las áreas de no fumadores deberán obedecer los preceptos enumerados en el artículo 5 de la Ley, estén donde estén y, de ahí, la aún mayor urgencia en la elaboración de la Ordenanza.

Por lo tanto, el despacho ahora en aprecio, el del 31 de julio del SEAS, prevé espacios para fumadores que no se percibe ser "redis" al aire libre, terrazas de cafés para usuarios y trabajadores o cubículos que todavía tendrán que ser regulados. Convengamos que se exigiría mayor rigor.

Sin embargo en la actualidad hay hospitales, ya que la salida a bolsa de Lisboa, que comprendió la promulgación como un espacio libre de humo de tabaco en todo el perímetro. Excelente decisión. No tiene sentido asistir al espectáculo degradante de profesionales de la salud, enfermos y sus acompañantes, sorbiendo beatas a la puerta de los lugares donde se tratan problemas que muchas veces son debidos al consumo de tabaco. Peor aún, un verdadero insulto al servicio nacional de salud, a quien lo paga ya las instituciones que tratan cáncer – de forma muy mayoritaria asociada al tabaco – sería seguir permitiendo que se fumase dentro de los IPO. La decisión de prohibir fumar en el interior de todo el perímetro de la salida a bolsa de Lisboa, que parece entrar en conflicto con las disposiciones del párrafo 3 del artículo 5 de la ley del tabaco, en su última versión, está perfectamente justificado bajo bb párrafo) del artículo 4 que dice que está prohibido fumar "en cualquier otro lugar donde, por determinación de la gerencia, de la administración o de otra legislación aplicable, en particular en materia de prevención de riesgos ocupacionales, se prohíba fumar". La gestión de la salida a bolsa de Lisboa, en defensa de la salud pública ha decidido prohibir fumar dentro del espacio que posee. Ni podría ser de otra manera cuando la obligación de una institución de salud es prevenir las enfermedades, incluida la debida al humo del tabaco, y promover la deshabituación tabáquica.

No tiene sentido haber escrito que "los establecimientos del Servicio Nacional de Salud (SNS), independientemente de la respectiva naturaleza jurídica, definan y prosigan en el ámbito de las respectivas instituciones, incluidas las áreas exteriores dentro del perímetro, una estrategia para hacer que los establecimientos del SNS, libres de humo de tabaco "para luego añadir que es objetivo" crear espacios propios para fumadores, en el exterior de los establecimientos, con las condiciones adecuadas, salvaguardando la imagen de quienes los utilizan – tendrá que ser en callejón oscuro y lejos de las miradas de acuerdo con el artículo 4 de la Ley nº 37/2007, de 14 de agosto, en la redacción dada por la Ley nº 63/2017, de 3 de agosto "- es decir, remite a la ordenanza que no existe.

Ahora, a raíz del elocuente y verborreico despacho del SEAS, no faltará quien venga a exigir que se monten tiendas, delimiten espacios, levanten muros, para que se pueda fumar en lugares donde, paradójicamente, se anuncia querer "libres de humo". En el caso de que se produzca un cambio en las condiciones de fumar al aire libre en las instituciones de salud, y de la elaboración, finalmente, de la ordenanza reguladora, como ya he notado, el auto nº 7431/2018 del 31 de julio carecía de otra revisión de la ley del tabaco, restringiendo las oportunidades para fumar al aire libre en las instituciones de salud, de los espacios destinados a los fumadores.

Es el caso para decir que más valía el SEAS haber estado quieto y seguras la pulsión de firmar legislación, la misma pulsión que le llevó a firmar el estulto diploma de los croquetas y pelotas de Berlín. Tal vez venga ahora una aclaración gubernamental y se imponga la creación en el SNS de zonas al aire libre donde podamos empanzinar de pasteles de bacalao o nata, legalmente y sin tener que ir al café de la esquina.


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Nacho Vega
Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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