Tiempo para los hijos. El sue√Īo y la lucha de estas madres





Por los hijos cambiaron de trabajo, hicieron cuentas, echaron marcas, arreglaron tiempo. Cuatro madres, en la primera persona, que intentan conciliar la realización profesional y una maternidad menos frenética.





Comenc√© como periodista. Estagiei en la revista boga y fui contratada por la GQ, ten√≠a 23 a√Īos. Sin embargo la direcci√≥n cambi√≥ y yo misma quise salir. Poco despu√©s surgi√≥ la hip√≥tesis de trabajar en abastecimiento. Trabaj√© en esa √°rea durante tres a√Īos, era el brazo derecho de la cocinero Mar√≠a Fernandes Thomaz. Ella es hermana del padrino de mi hijo, la adoro, pero cuando naci√≥, empec√© a percibir que no iba a dar para continuar, porque ten√≠a una vida completamente loca. Trabajaba noches, fines de semana, cuando era altura de bodas sal√≠a s√°bado a las seis de la ma√Īana y volv√≠a en la madrugada del domingo siguiente. Lunes ya estaba trabajando otra vez, con otros eventos, presupuestos. Esto ya embarazada de Pedrito, trabaj√© hasta los siete meses.

Cuando naci√≥, empec√© a estar angustiada, pensando que no iba a ser capaz de ponerlo en una guarder√≠a tan peque√Īita, y que no iba a dar para continuar con la vida loca que ten√≠a. Y empec√© a ver qu√© otra cosa es que pod√≠a hacer. Como siempre me ha gustado la moda y siempre quise tener mi negocio, percib√≠ que lo que le gustaba era que ten√≠a una oferta para ni√Īos, que fuera diferente de lo que hab√≠a, con calidad, y al mismo tiempo importante para su comodidad y el ambiente. Fue ah√≠ donde empec√© a pensar crear una marca de algod√≥n org√°nico para beb√©s, porque aqu√≠ no se ve√≠a mucho. Lanc√© la marca cuando Pedro ten√≠a seis meses, no fue f√°cil porque al principio no hac√≠a siesta, s√≥lo dorm√≠a al cuello. Tambi√©n no fue f√°cil encontrar una f√°brica que quisiera trabajar conmigo. Las que encontraba estaban acostumbradas a trabajar hacia fuera, s√≥lo con grandes cantidades, y yo no ten√≠a inversi√≥n para eso.

Lanc√© cuatro piezas a la experiencia y me sorprendi√≥ porque empec√© a tener inmensos pedidos y la gente empez√≥ a elogiar la calidad. En la segunda colecci√≥n – yo llamo colecci√≥n, pero las piezas se quedan para siempre, porque son modelos b√°sicos que en el fondo voy a√Īadiendo – cre√© el sitio web y empec√© a vender en los mercados. En ese momento intent√© volcarme tambi√©n hacia afuera y empec√© a mandar cosas para bloggers. Hubo un d√≠a en que recib√≠ un mensaje e-mail la boga que me invitaba a entrar en la revista, y eso me abri√≥ inmensas puertas. Despu√©s de boga ha venido a Tatler y la marca comenz√≥ a crecer.

Nunca habr√≠a lanzado a Petit Chiffon si no hubiera tenido hijos, porque todo lo que cre√© fue pensando siempre lo que me faltaba. Desde el principio soy yo quien trata de todo: dibujo las piezas, hago la contabilidad, hablo con los proveedores, trato de las sesiones fotogr√°ficas. Trabajo solo, hasta porque tengo una marca peque√Īa.





Rita con los dos hijos, ambos vestidos con ropa de su marca, Le Petit Chiffon. © Gonçalo F. Santos

Pedro s√≥lo entr√≥ en la guarder√≠a a los tres a√Īos. Hasta entonces me qued√© con √©l en casa, as√≠ que todo esto fue siempre con √©l a la pierna. Cuando ten√≠a que ir a Oporto, visitar las f√°bricas, √©l iba conmigo. Tambi√©n iba conmigo a los correos a tratar de los pedidos. Si voy a planchar una pieza que est√° arrugada antes de enviar, √©l va a buscar su plan para tambi√©n planchar cualquier cosa.

Antes de tomar esta opci√≥n, pens√© en dos cosas: quiero ser madre / educadora y quiero tener mi marca, quiero caminar con las dos cosas hacia adelante. S√© que esto es injusto de decir y que hay personas que no tienen la oportunidad que he tenido, pero para tener hijos … no me apetece tener hijos para dar a los dem√°s para educar, al menos en los primeros tres a√Īos, de la llamada primera infancia. Por eso, pens√©: ya que tengo esta suerte, voy a agarrar en ella y voy a dar a mi hijo lo que muchos inmersos quisieran dar e inmensos hijos quisieran tener y desafortunadamente no pueden.

Al principio fui criticada. Antiguamente √≠bamos con tres a√Īos para la escuela, pero hoy en d√≠a no es as√≠ y muchas personas no entend√≠an. Dice que a lo que Pedro necesitaba ir a socializar, y yo ten√≠a pronto a mi madre, que es psic√≥loga de ni√Īos, a decir que los beb√©s hasta los dos a√Īos y tal no socializan, est√°n muy orientados hacia s√≠ mismos. Me sent√≠a criticada, pero nunca pens√© hacer otra cosa, porque para m√≠ lo importante era aquello, era mi hijo estar en casa. Atenci√≥n que el estar en casa significa que tenemos que estar disponibles, no es estar en casa y meterlo delante de una televisi√≥n todo el d√≠a porque no nos apetece o tenemos otras cosas que hacer. Por eso es que digo que tener hijos no es s√≥lo hacer visto, hay que querer, estar emocionalmente disponible para ellos. Creo que un d√≠a m√°s tarde, el tipo de personas que van a ser tambi√©n tiene mucho que ver con la infancia que tuvieron.

Hasta los dos a√Īos el Pedrito nunca vio la televisi√≥n, nunca le di un regalo tableta. Porque est√° demostrado que no es bueno que un ni√Īo con menos de dos a√Īos tenga tanto contacto con las pantallas. Mis amigas quedaron admiradas y siempre me preguntaron qu√© era lo que hac√≠a con √©l todo el d√≠a. A veces yo misma me sorprende, porque nunca he tenido ninguna forma para las artes y he hecho esto [agarra numa guitarra el√©trica em espuma, azul e vermelha].

Desde el principio siempre he jugado con √©l y trat√© de estimularlo. Comenc√© a leer sobre varios m√©todos pedag√≥gicos de los que me gusta y que creo que son los adecuados para los ni√Īos – Montessori, Waldorf y el Movimiento de la Escuela Moderna – y trat√© de estimularlo en la pintura, la m√ļsica, los libros … Cuando se empez√≥ sentarme un mini-parque infantil en el balc√≥n y almorzamos all√≠, hac√≠amos picnics, pint√°bamos all√° afuera. Hay d√≠as en que no apetece jugar, o la paciencia es menor, pero √≠bamos al jard√≠n o hac√≠amos un pastel. Cuando √©l era peque√Īito, le√≠ un libro que hasta fue mi madre que me dio, Educar con Mindfulnessde la Mikaela √Ėv√©n, y empec√© a percibir que era importante aprovechar los momentos todos en el presente, y no estar pensando en lo que puede suceder, en el "y se". Espero que siga funcionando bien con mi negocio porque quiero hacer lo mismo con Mar√≠a Clara, que naci√≥ el 3 de enero.

Creo que s√≥lo gan√≥, se ve en el d√≠a a d√≠a. Hasta diciembre del a√Īo pasado nunca hab√≠a estado enfermo, nunca hab√≠a tomado un antibi√≥tico. Y es un chico super seguro, s√ļper agradecido. Cari√Īoso, siempre est√° alabando, a decir que nos adora. Y aun con la hermana: todos los d√≠as de ma√Īana entra en mi cuarto y dice una cosa diferente: hola mis mu√Īecas, hola mis queridas. √Čl siente la suerte de la vida que tuvo y que sigue teniendo, porque como yo trabajo desde casa y mi marido est√° en el negocio inmobiliario, ambos podemos gestionar nuestro horario y vamos juntos a ponerlo a la escuela, cenamos todos en casa , tomamos el desayuno en las tranquilas. Como no tenemos horario de entrada no lo abdicamos.

Nunca pensé en dejar de trabajar. Creo que para sentirnos hechos también necesitamos algo. Fuera de eso, un día los hijos crecen, se van y no tenemos nada. Me da mucho gozo tener mi marca. En Portugal, a veces es difícil y por eso siempre trato de hacer cosas nuevas y me tire por ahí, pero era la pena más grande de mi vida si un día esto tenía que terminar.

Financieramente ten√≠a alg√ļn dinero para invertir y mi madre, como siempre me anim√≥, acab√≥ por entrar en este proyecto conmigo. Pero hay que hacer opciones: olvidar las empleadas, olvidar las compras, olvidar los lujos. Saber que si quiero esto, voy a tener que abdicar de las otras cosas, y para m√≠ las otras cosas no eran importantes. Pido a las madres para hacer cuentas, si quisieran hacer lo mismo. Son una guarder√≠a, otra empleada, m√°s una prolongaci√≥n o alguien que tienen que tener en casa porque no consiguen ir a buscar a sus hijos a tiempo. Lo suman todo y ve si de hecho tiene sentido, se compensa.

Otro consejo: si consiguen cambiar un poco la vida – no estoy diciendo para ir todos a crear marcas, sino vamos todos al fondo y nadie tiene dinero para comprar [risos] – pero si consiguen adaptar algo … Quiz√° hay formas, quiz√° hay d√≠as en que no hay que salir tan tarde, incluso puede darse para buscar otra cosa, o tener un trabajo en tiempo Parcial, uno de los padres. No es vivir en funci√≥n de los hijos, sino pensar que ellos necesitan un poco de eso.

Antes de hacer mu√Īecas trabajaba en biolog√≠a molecular, en un laboratorio. He obtenido qu√≠mica aplicada en el √°rea de biotecnolog√≠a y al mismo tiempo siempre he estado ligada a una empresa de mercadeo. Cuando la Madalena naci√≥, tuve una propuesta para ir a esa empresa como gestora de recursos humanos y de clientes. Y fue ah√≠ donde empec√© a pensar que ese tipo de horario muy r√≠gido, de las nueve a las seis, que acababa de ser de las nueve a las siete, era imposible de mantener. Lleg√°bamos siempre tarde a casa, ella estaba siempre enferma y hasta creo que ten√≠a que ver con eso estr√©s. No ten√≠amos tiempo. La Magdalena era de las primeras en entrar y de las √ļltimas a salir. Y, aun as√≠, en la escuela de ella hab√≠a muchos ni√Īos a salir a√ļn m√°s tarde, fue una cosa que me empez√≥ a preocupar mucho.

Cuando me embarcé de Inés, decidimos que esto tenía que llevar una vuelta y empecé a reducir el horario. Negocié y hacía sólo medio tiempo. Fue el comienzo del cambio.

Al cabo de seis meses despu√©s de que naci√≥ la naciente, surgi√≥ la oportunidad de volver al laboratorio y trabajar con alcornoques en biolog√≠a molecular, que es mi pasi√≥n. Pero r√°pidamente volv√≠ al horario completo, sin margen de maniobra, y estuve as√≠ hasta nacer a Luisa, cuando decid√≠ hacer una pausa en la bolsa. En ese momento, ya estaba haciendo mu√Īecas.

Comenc√© a hacerlas cuando me qued√© embarazada de la Madalena, hace 13 a√Īos. Lo que quer√≠a era una cosa s√≥lo a base de materiales naturales, lana y algod√≥n, y manual. Me fui a buscar, pero no encontr√© nada. O encontr√©, pero industrial. Y por eso empec√© a hacer para ella. No ten√≠a ninguna formaci√≥n, pero mi madre me ofreci√≥ una m√°quina de coser y comenc√© a hacer moldes y ropas. Normalmente, quien hace este tipo de mu√Īecas Waldorf tiene formaci√≥n en artes pl√°sticas, sabe esculpir, pero en mi caso fue todo autodidacta. Despu√©s fue un proceso muy simple: empec√© a ofrecer las mu√Īecas a mis sobrinas ya poner algunas en la tienda PR21, en el Pr√≠ncipe Real. Las mu√Īecas fueron muy bien aceptadas, abr√≠ la tienda online en Etsy y las tantas ya no ten√≠a manos para los pedidos. Es decir, cuando fui a terminar el trabajo de la bolsa, ya fue con la idea de no volver ni al laboratorio ni a la empresa de mercadeopero dedicarme completamente a las mu√Īecas ya mis hijas, que estaban desesperadamente a precisar. Por cierto, est√°bamos todos.

Marta, las tres hijas y algunas mu√Īecas. ¬© Gon√ßalo F. Santos

Cuando par√© -la Luisa ten√≠a un a√Īo- no par√© con la perspicacia de nunca volver al laboratorio, o nunca m√°s volver a trabajar fuera. Era lo que necesit√°bamos en ese momento. Pasado unos a√Īos fui contactada para volver al laboratorio y fue ah√≠ donde me di cuenta de que ya no quer√≠a. En ese momento, las mu√Īecas ya estaban corriendo muy bien, era una cosa que estaba creciendo y que me daba mucho placer. Adem√°s, a nivel familiar dejamos de tener la problem√°tica que la mayor√≠a de las familias tienen: ir a la escuela, necesitar tener apoyo o incluso contratar a alguien. Pero no siempre fue f√°cil: el a√Īo pasado, cada una en su escuela, cada una con su horario, y yo parec√≠a el autob√ļs. Este a√Īo felizmente est√° m√°s tranquilo y la Madalena ya va sola.

Cuando empecé a trabajar en casa, uno de los mayores problemas que tuve fue el de la organización. Porque es difícil, hay siempre cosas que hacer. Tuve que aprender a crear rutinas y ahora hago casi un horario de nueve a cinco sin haber pedido, porque salen a las 17h30 [risos].

En un d√≠a normal voy a dejarlas a la escuela y, cuando vengo a casa, esto funciona como mi. taller. Cuando salen, tenemos nuestro tiempo, ya veces despu√©s de acostarse todav√≠a vuelvo a las mu√Īecas m√°s un poco. En la casa, y hasta para no volver al pasado, tenemos la regla de no trabajar el fin de semana. Y es un trabajo en equipo: cuando mi marido, que es profesor de ense√Īanza secundaria, estaba haciendo el doctorado, era yo quien asegura casi todo. Cuando hay picos de pedidos, en alturas como la Navidad y la Pascua, en que a√ļn por encima de ellas est√°n de vacaciones, cambiamos y es el padre que sostiene el barco.

Dejamos de correr y eso cambi√≥ todo. Antiguamente √©ramos acelerados, ahora somos mucho m√°s tranquilos. No tienen ni idea de ello, pero lo que ganamos fue tiempo y con el tiempo viene la calidad de vida. A veces son esas peque√Īas cosas: poder cocinar con ellas al final del d√≠a, poder ir a buscarlas m√°s temprano e ir a dar un paseo, o acostarse en la cama a conversar. Esta disponibilidad y esta facilidad para gestionar los horarios son muy importantes. Creo que tambi√©n hemos mejorado en la alimentaci√≥n, porque empezamos a hacer una serie de cosas que antes eran imposibles. La Madalena era un ni√Īo que s√≥lo lloraba, no com√≠a, ten√≠a inmensas alergias, y con Luisa fue todo mucho m√°s tranquilo.

Claro que hubo implicaciones financieras. Por un lado dej√© de recibir un ordenado fijo y tuvimos que reajustar nuestro presupuesto. Al principio, cuando a√ļn no estaba todo rotinado y a√ļn no pod√≠a predecir lo que iba a conseguir poner a la venta, financieramente fue un gran golpe. Pasamos de una situaci√≥n en la que no ten√≠amos que hacer cuentas para una situaci√≥n mucho m√°s restringida. Estuvimos para salir de la casa donde viv√≠amos porque la renta no era comportable a largo plazo. Hubo muchos reajustes: las cenas fuera, los caf√©s, las compras … Todav√≠a hoy. Ellas son tres, hay muchos gastos, es todo m√°s controlado. Es una cuesti√≥n de prioridades, de pensar en lo que es importante. No comprar todo y apostar en la calidad en lugar de la cantidad, lo que con ni√Īos peque√Īos puede ser complicado porque son bombardeados con publicidad por todas partes – es siempre m√°s, m√°s, m√°s, quieren porque es nuevo. Para m√≠ es al rev√©s: es importante que ellas valoren las cosas, el trabajo de quien hizo, el tiempo que tarda.

Cada vez m√°s intento huir para el manual, para lo que se hace artesanalmente, y trato de evitar cajas enormes que traen juguetes min√ļsculos. Y la verdad es que, por m√°s cosas que tengan, ellas acaban por volver siempre a lo b√°sico: a los dibujos, a los legos, a los libros, a la cocina de jugar. Por supuesto que le gustan tableta y la televisi√≥n – la Madalena tiene 13 a√Īos y le gusta estar en el WhatsApp -, pero ellas mismas vuelven a estos juegos m√°s imaginativos, m√°s que propiamente a aquellos juegos en los que ya est√° todo predeterminado y es s√≥lo cargar un bot√≥n. Y las mu√Īecas siguen siendo un √©xito.

Las pruebas que hago van a quedarse para ellas. Porque no quiero vivir solo de pedidos ni quiero volver al trabajo rutinario, tambi√©n me gusta ir probando novedades. El noventa y cinco por ciento de mis ventas son hacia fuera. Ahora que la log√≠stica de la escuela es m√°s tranquila, estoy tratando de juntar alguna producci√≥n para poder hacer al menos un mercado donde las personas puedan ver y tocar las mu√Īecas, para percibir esta cuesti√≥n del manual y de los materiales. S√≥lo no trabajo con plazos apretados porque no quiero volver al sistema de no tener tiempo para m√≠ ni para ellas.

Tendr√© una licenciatura en imagiolog√≠a, antigua radiograf√≠a, no tiene nada que ver con lo que hago ahora. Bueno, era fotograf√≠a del cuerpo humano. A√ļn trabaj√© dos a√Īos en un hospital de Lisboa y luego me invitaron a dar una formaci√≥n en el equipo. Me gust√≥ m√°s de esa parte – fue a trav√©s de eso que conoc√≠ a mi marido, Juan – pero llegaba a pasar tres semanas en Alemania. √Čl tambi√©n estaba a menudo fuera y casi no nos ve√≠a, por eso cuando hubo una reestructuraci√≥n en la empresa y dispensaron a las personas contratadas hace menos tiempo, confieso que sent√≠ un alivio.

Sin embargo, hice dos talleres de fotograf√≠a con Catarina Macedo Ferreira. Fue ah√≠ donde se dio doblemente el clic. Ya me gustaba escribir, pero percib√≠ que ten√≠a una vena creativa y no quer√≠a volver a estar cerrada en una habitaci√≥n, sin ventanas, a hacer TAC y resonancias, a veces un d√≠a entero sin ver el sol. Fue un error de recorrido haber sacado ese curso y fue lamentado haberme percibido tantos a√Īos despu√©s, pero al menos me apercib√≠.

Nunca me gust√≥ estar sentada en un sitio de las nueve a las seis, as√≠ que cuando empec√© a buscar trabajo intent√© encontrar algo que me diera flexibilidad de horario. Vi una propuesta en el campo de los cosm√©ticos cuidado de la piel para el representante de ventas en el distrito de Lisboa, y fui elegido. En los primeros d√≠as me ha gustado estar all√≠, pero r√°pidamente el √°rea de Lisboa pas√≥ a incluir tambi√©n la regi√≥n del Alentejo. Y luego tambi√©n el Algarve. Y ah√≠ ten√≠a que estar una semana fuera porque no compensaba ir y venir el mismo d√≠a. Sin embargo, me cas√© con Juan y la primera conversaci√≥n de mi director fue: "Pero no vas a tener ya hijos, ¬Ņno? "Tienes que aprovechar el matrimonio." Un lavado psicol√≥gico muy infeliz.

Joana Diogo en el cuarto de Sebastião. © Gonçalo F. Santos

Cuando me quedé embarazada, surgieron otros problemas: a pesar de estar combinado un horario flexible, si tenía una ecografía a las tres de la tarde me pedía que comprobara que había estado en la consulta, empezaron a marcarme reuniones a las cinco y las seis, y aquello estaba a desgastarme mucho. Comencé a estar tan ansiosa que poco después de la ecografía morfológica, a mitad del embarazo, mi médico vio que el Sebastião estaba con un percentil muy bajito y me mandó a casa más temprano.

√Čl naci√≥ sano, corri√≥ todo bien, y gozaba la licencia de maternidad. Tom√© ocho meses, para posponer al m√°ximo la ida de Sebasti√°n a la guarder√≠a, y mi idea era volver al trabajo. No soy de desistir de las cosas f√°cilmente. Pero al regresar comenz√≥ mi fase infeliz. Dejaba de ma√Īana, a la prisa, me marcaban reuniones por la tarde, quer√≠a ir a recogerlo a las cuatro y acababa por no conseguirlo. Muchas veces hac√≠a el camino a llorar, porque sent√≠a que estaba fallando, tanto en el trabajo como con √©l.

Pasados ‚Äč‚Äčtres meses me desped√≠.

Fox y June empez√≥ a ganar forma durante la licencia. Al principio, las house tours hasta que fueron al fin de semana y extra√Īamente, a pesar de estar abandona de dos o tres horas en familia, ya no me sent√≠a culpable. Lanc√© el camino sitio web con Francisca, nos conocimos a trav√©s de los blogs que ambos ten√≠amos. Ella hab√≠a sido compa√Īera de Juan en la escuela y fue empat√≠a inmediata: tambi√©n estaba infeliz en el trabajo, tambi√©n quer√≠a tener nuevas experiencias. Nos dimos cuenta de que ten√≠amos el mismo sentido est√©tico y quer√≠amos lo mismo: uno sitio web inspirador para hablar de slow living, maternidad, viajes, decoraci√≥n, sitios a visitar.

la sitio web fue lanzado en abril de 2018 y ha crecido gradualmente, pero la inversi√≥n sigue siendo todo personal. En el primer a√Īo, nuestro objetivo era conquistar un espacio y una audiencia, ahora lanzamos un servicio de home staging para casas de alquiler de larga duraci√≥n, en las que la idea es hacerlas m√°s atractivas y tener fotograf√≠as con calidad. Tenemos muchas otras ideas.

A trav√©s del Fox & June fui contactada por una empresa de dos dise√Īadores que hacen remodelaciones de casas. Ellos quieren que empiece a fotografiar sus proyectos. Es una cosa palpable. Adem√°s de estar mucho m√°s feliz desde que tom√© esta decisi√≥n, parece que el Universo conspira y las cosas est√°n corriendo mejor.

No s√© a d√≥nde me llevar√°. Espero que a alg√ļn sitio. No quiero es que el Sebasti√°n mire hacia atr√°s, cuando ya tenga edad para tomar decisiones, y piense que tiene que ir para una sola cosa porque todo el mundo dice que s√≠. Todav√≠a hay mucha presi√≥n, incluso de la familia cercana. Yo tuve que trabajar a mis padres y mis suegros para tomar esta decisi√≥n. Yo, una mujer adulta.

Juan siempre fue la primera persona en decirme: si no est√°s feliz, te vas. T√ļ tienes talento, l√≠brate. Nos sentamos, hicimos cuentas, abdicamos de mucho. Tengo mucho apoyo familiar, pero hay d√≠as en que estoy de acuerdo y pienso "¬Ņqu√© estoy haciendo?". No siempre es f√°cil sentirme ligera con la decisi√≥n que tom√©. Antes se ve√≠a avergonzada cuando me preguntaban lo que hac√≠a. Ahora respondo que empec√© un proyecto, que estoy construyendo un camino. Ya no tengo ninguna verg√ľenza.

Hoy en d√≠a voy a dejar el Sebasti√°n a las 9:30 y voy a recogerlo alrededor de las 16h. Hay padres que los van a buscar a las 19h. Algunos est√°n all√≠ desde las 8h. Beb√©s peque√Īos. Desde que lo voy a buscar hasta que lo deito, no hago nada m√°s, me impuse a m√≠ mismo: pongo el tel√©fono en el silencio, boca abajo, y no abro el ordenador delante de √©l. No quiero que √©l mire a nosotros y nos vea siempre a mirar a las pantallas. Muchas veces atrapado en nuestra perra y vamos a pasear. O vamos a la arena o al parque infantil. En casa me siento en el suelo con √©l jugando, lo pongo en un banco al pie de m√≠ a hacer la sopa, vemos media hora de dibujos animados, elegimos la ropa del d√≠a siguiente juntos. Estoy disponible para √©l, y eso es de las cosas que m√°s paz me da.

Hubo una frase que me dijeron hace un tiempo y que me hizo mucho sentido: "Si√©ntate frente a tu jefe. Y piensa: dentro de diez a√Īos, quieres ser como √©l? Si quieres, est√°s en el lugar correcto. Si no, empieza a trabajar en tu camino.

Tardé enfermería en Oporto, pero como no conseguí pronto empleo, cinco meses después de terminar el curso fui a Londres. Tenía una amiga y cuando llegué hubo un problema con los papeles de la Orden de los enfermeros de allí, así que todavía trabajé en una tienda de galletas. También sirvió para familiarizarse con la lengua y la moneda. A pesar de que mi madre era profesora de inglés, siempre fui una mancha.

Estuve all√≠ seis a√Īos, pero siempre vine mucho aqu√≠, porque el Z√©, mi marido, se qued√≥ en Oporto. De una de las veces en que vine qued√© embarazada, no fue planeado y descubr√≠ ya en el hospital, en uno de los turnos de la noche. Recuerdo que fue el 28 de abril, a las cuatro de la ma√Īana, despu√©s de haber comido el mismo pan con tomate de siempre y de haber encontrado que estaba bien. A nivel profesional estaba muy bien, en un hospital privado en el √°rea de la cardiolog√≠a, pero fue el pretexto que faltaba para volver. No hay dinero que pague llegar a casa despu√©s del trabajo y t√©rminos a nuestra familia.

Rita Matos, Benedicto y el bulto francés Nabo. © Luís Ferraz

Benedicto naci√≥ a medianoche del 1 de enero de 2017, fue la ni√Īa del a√Īo, apareci√≥ en todas partes. Yo estaba arregl√°ndome para una fiesta de paso de a√Īo en casa de amigos cuando me reventaron las aguas. Todav√≠a me ba√Ī√©, puse unas pesta√Īas postizas, me maquillaba … Mi madre siempre me hab√≠a dicho: "t√ļ te ponga bonita para despu√©s no te quedes con aquel aire enfermo". Cuando llegu√© fue s√≥lo el tiempo de llevar la epidural y ella naci√≥ a medianoche y diez segundos. En el d√≠a siguiente aparecieron las televisiones, los peri√≥dicos … Y el consejo de mi madre result√≥: yo estaba con la cara cuadrada pero se notaban las pesta√Īas.

Ella ya ten√≠a un a√Īo y medio cuando volv√≠a a trabajar. Por opci√≥n surgi√≥ esta oportunidad de estar en un laboratorio de an√°lisis cl√≠nicos y de ex√°menes, s√≥lo por la ma√Īana. Me levanto todos los d√≠as a las seis pero s√≥lo trabajo hasta las 11.30. Se trata de los recibos verdes pero como no hab√≠a cobrado aqu√≠ en Portugal, en el primer a√Īo todav√≠a estoy libre de todo, por lo que paga m√≠nimamente. Hay ciertos lujos que he dejado de tener, pero prefiero este tiempo extra para ella, para m√≠, incluso para la p√°gina de Instagram [@13.thirteen.treze] y para las alianzas que voy haciendo y que tambi√©n me dan alg√ļn rendimiento.

Alrededor de las cuatro y media, a veces más temprano, voy a recogerla a la guardería y si está bien tiempo vamos a dar un paseo, vamos a pie hasta Foz, ver el mar, a veces da para poner los pies en la arena. Es raro ver a otros padres a hacer lo mismo, la gente sale cada vez más tarde. Si está mal tiempo vimos a casa, le gusta jugar con los legos y juega mucho con Nabo, nuestro perro.

Mi marido trabaja en una empresa de eventos, está a menudo fuera y llega siempre tarde a casa. Eso era lo que me asustaba más en la perseverante de continuar en un hospital: perder la cena, los fines de semana, la Navidad. Después del verano voy a tener que empezar a buscar otra cosa, pero me gustaba que se diera para seguir conciliando todo. Cuando digo que no quiero volver a hacer turnos, me preguntan cuál es el problema de dejar la Benedicta con mi madre. Pero yo pienso que no voy a estar allí para oír decir las primeras cosas.

Art√≠culo originalmente publicado en la revista Observador Lifestyle n¬ļ 3 (marzo de 2019).

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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