Testimonio: durante el encierro en Mil√°n, los juegos acompa√Īan el impacto de la pandemia





El mu√Īeco 1 encuentra al mu√Īeco 2 y camina hacia √©l: ¬ęHola amigo, ¬Ņc√≥mo est√°s?¬Ľ, ¬ę¬°Todo! ¬ŅY t√ļ?¬Ľ. Cortar. ¬ęMami, haz una pausa para bromear. ¬ŅFingemos que no tienes el virus y que te pueden saludar a besos?¬Ľ, Me pregunta Rosa, 6, habiendo vivido con el coronavirus por m√°s de 300 d√≠as.





Sus juegos acompa√Īan el impacto de la pandemia en nuestra rutina, pero en la fantas√≠a, ella es la jefa. En ese universo blindado, tus criaturas pueden divertirse, dormir en las casas de los dem√°s, viajar.

Muy diferente a los d√≠as reales, cuando necesitas pasar m√°s de siete horas con una mascarilla quir√ļrgica dentro del aula, no puedes invitar o visitar amigos, hacer una fiesta de cumplea√Īos, recibir a tus abuelos o incluso planificar tu viaje a Brasil.

Esa ni√Īa que, como escrib√≠ aqu√≠ en marzo, estaba descontenta con el cierre de los patios de recreo, al comienzo de la cuarentena obligatoria en Italia, diez meses despu√©s, parece estar experimentando el ir y venir de las restricciones con resiliencia. Aunque, a veces, ante alg√ļn ¬ęno podemos¬Ľ, se enfada: ¬ęOdio este virus¬Ľ.

El viaje hasta aqu√≠, sin embargo, fue largo. En v√≠speras de despertarnos, el 21 de febrero, con la noticia de que el virus circulaba por el norte del pa√≠s, hab√≠amos pasado la velada en casa de un colega que ten√≠a cinco a√Īos. Unos 15 ni√Īos y algunos padres se api√Īaron en la calidez de una peque√Īa habitaci√≥n cerrada.

Las escenas de encierro de Wuhan en China parecían demasiado surrealistas para entrar en nuestras vidas. Y sin embargo, dos días después, la región de Lombardía, donde se encuentra Milán, anunció la suspensión de clases, actividades culturales y deportivas. Dos semanas más y estaríamos 60 millones sin poder salir de casa.

Primero, vino el miedo y la incomprensión. Fue la fase más aguda porque, incluso sin comprender la magnitud de lo sucedido, intentamos explicar los peligros y por qué necesitábamos protegernos y obedecer las reglas.





Para ella, el desorden y el entusiasmo de unas ¬ęvacaciones¬Ľ inesperadas dieron paso, quince d√≠as despu√©s, al letargo, una falta repentina de energ√≠a y las ganas de jugar. Despertados por el hecho de que esta no ser√≠a una situaci√≥n breve, reajustamos los horarios para despertar y dormir, comer, hacer algo creativo y algo sobre la marcha.

Despu√©s de Pascua, la escuela abri√≥ un programa en l√≠nea incluso para los m√°s peque√Īos. No ser√≠an clases did√°cticas, sino reuniones diarias por la ma√Īana y por la tarde con la intenci√≥n de mantener el v√≠nculo entre los ni√Īos y los suyos con los ¬ęprofesores¬Ľ.

Fue un punto de inflexión. Rosa odiaba, antes de la pandemia, hablar en cámara. Yo era tímido, corriendo debajo de la mesa. Con la clase, se soltó y aprendió a levantar la mano, abrir el micrófono y participar en los juegos; el bingo virtual fue un éxito.

Ver a los peque√Īos como ella, todos en casa, y hablar de los ni√Īos, olvidar un poco las enfermedades, tuvo el efecto de una explosi√≥n creativa. Comenz√≥ a dibujar y pintar con entusiasmo, inventar disfraces, crear juguetes con cinta adhesiva, construir chozas posmodernas.

Impresionado por el p√°rrafo final de Natalia Ginzburg en el primer texto del libro ¬ęLas peque√Īas virtudes¬Ľ, trat√© de vivir los d√≠as sin intentar imaginar lo que vendr√≠a despu√©s. El italiano, al escribir sobre una experiencia real durante la Segunda Guerra Mundial, muestra que el futuro puede ser peor.

As√≠ comenz√≥ la fase de cenas tem√°ticas: velada elegante, picnic en el suelo del sal√≥n, fiesta sorpresa incluso sin cumplea√Īos. Otro que se volvi√≥ cl√°sico fue ¬ęcenar en el asiento del avi√≥n¬Ľ, sentarse en una tumbona reclinable, con un auricular y una tableta y el plato en una bandeja: dos horas de paz, porque los adultos necesitan vivir.

Tras la reapertura, en los meses de verano, cuando pr√°cticamente se despejaban contagios y muertes, corrimos a resolver los asuntos pendientes acumulados, ponernos al d√≠a con las citas m√©dicas y volver a parques, museos y conocer a otros ni√Īos al aire libre, siempre en el combo de distancia-m√°scara. -alcohol en gel.

El espacio p√ļblico y la libertad de circulaci√≥n que tanto faltaba en el primer semestre se pudo recuperar, antes del furor de la segunda ola, con n√ļmeros tr√°gicos y m√°s restricciones. Cerramos de nuevo en casa. Todo junto, vino la aprensi√≥n de volver a la escuela y extra√Īar a los abuelos, a quienes no vemos desde hace un a√Īo.

En la escuela, el primer grado va bien y comienza a leer y escribir sus palabritas, un logro emocionante. Aunque Lombard√≠a tuvo las mayores limitaciones de esta fase, la escuela permaneci√≥ abierta, al menos para los m√°s peque√Īos, lo que marca una diferencia brutal para ellos y sus padres.

Son muchos los cuidados, seguro que no vive al máximo la experiencia de este inicio, pero ahí están garantizados sus momentos de aprendizaje, juego y convivencia. Desde septiembre, solo una persona de la clase ha sido infectada y todos han estado en cuarentena obligatoria durante dos semanas, sin mayores consecuencias.

En contraste, la distancia con los familiares en Brasil es m√°s dif√≠cil de resolver ahora. Lo m√°s cerca que estuvimos fueron los d√≠as de vacaciones en la regi√≥n de Molise, en julio, con nuestra amiga y su padre, que nos mim√≥ mucho. Rosa vio en √©l la figura de un abuelo cari√Īoso y a√ļn hoy comenta cuando le ofreci√≥ ¬ęrefresco de naranja¬Ľ por primera vez. Todav√≠a no he tenido el valor de decir que, cuatro meses despu√©s, muri√≥ de Covid-19.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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