tener hijos que criar





En las últimas semanas ha sido recurrente la noticia de que los servicios de obstetricia de varios hospitales públicos estaban trabajando en condiciones muy por debajo del nivel aceptable. En algunos hospitales estos servicios estuvieron (y están) cerrados durante algún tiempo. Todos sabemos que los nacimientos en Portugal han bajado, y mucho, en las últimas décadas, ya estamos en menos de la mitad de los valores de hace 40 años.





Este declive es conocido, documentado y no ocurre en el vacío: llegamos a este estado porque las condiciones socioculturales y contextuales nos llevaron hasta aquí. Es más, llegamos aquí porque, independientemente de los diversos diagnósticos que se han hecho a lo largo de los años, las políticas públicas de natalidad son inadecuadas o están equivocadas. Sí, y todos los gobiernos tienen una responsabilidad en este asunto.

Si bien los proyectos familiares de cada persona son, precisamente, elecciones personales, hay situaciones, y todos conocemos algunas, en las que las personas esperan a tener una situación más estable, económicamente hablando, para formar una familia. Esta es la lógica de la mayoría de la gente. Ahora, con un grupo de edad joven (y los menos jóvenes mayores de 40 años) con trabajos cada vez más precarios, esperar que los ciudadanos en edad fértil sigan teniendo hijos solo puede ser una ilusión.

De hecho, somos conscientes del impacto que la crisis económica y financiera iniciada hace poco más de diez años tuvo en el aplazamiento de la maternidad y la paternidad, especialmente en los países más afectados por ella –los del sur de Europa–, destacando Portugal. por el negativo.

Sin embargo, no es necesario tener conocimientos económicos muy específicos para entender que la no renovación de la población es una catástrofe absoluta para Portugal a medio y largo plazo. Si consideramos que, además, la integración al mundo del trabajo, con condiciones que sabemos son aún más dañinas para las madres, donde la pobreza es absolutamente inevitable para las familias monoparentales, ¿cómo podemos pedir a nuestros jóvenes que sean padres?

Muchos de nosotros recordamos cómo, en muchas situaciones laborales, no es raro mencionar que alguien tiene “hijos que criar”. Pero mi pregunta es ¿quién se arriesga, hoy en día, a tener hijos que criar en nuestro país? Luego, a las mujeres portuguesas en edad fértil se les pide que asuman riesgos cada vez más extremos: en un revés indescriptible, se les pide que decidan arriesgarse a convertirse en madres.

Un país que se olvida de sus hijos porque ha descuidado a sus madres y padres, pero sobre todo a sus madres, es un país que ha renunciado a su futuro.





El autor escribe según la ortografía antigua.

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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