Teatro de los Sue√Īos









Siento la ligera brisa en mi piel y el calor de la luna plateada cuando cruzo las puertas de piedra de Santa Mar√≠a. Las √°reas comunes y al aire libre del hospital ahora est√°n salpicadas de humanidad, sue√Īos envueltos en envolturas de carne y huesos. Escucho, como siempre, el ruido cacof√≥nico de las sirenas de las ambulancias, y las banderas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Lisboa, del Instituto de Medicina Molecular, de la ciudad de Lisboa y de la Rep√ļblica Portuguesa. Ahora percibo el ritmo de la sucesi√≥n de pasos de aquellos que me pasan. Es po√©tico Soy m√©dico por esto. Luch√© y lucho por esto. Luchamos y luchamos por esto. Luchamos y luchamos por la gente de Lisboa, luchamos y luchamos por los portugueses, luchamos y luchamos por los seres humanos. No hay otro lugar para nosotros. Aqu√≠ es donde tenemos que estar, en nuestro teatro de sue√Īos.

Suavizo las imperfecciones de los rasgos corporales que cubren el torso y las extremidades con la gruesa tela verde oscuro del uniforme del hospital, camuflo las anfractuosidades de la cara con la máscara perlada y, como siempre, permito que el cordón de agua tibia y las pompas de jabón esféricas disuadan las biopelículas. costras bacterianas, virales o grupos esporulados restantes. Cruzo, cuando salgo del vestuario, con parte del equipo de enfermería del sector de la unidad de aislamiento donde trabajo. Confirmo la ocupación completa de prácticamente todos los sectores de la unidad por pacientes con infección confirmada. Metabolizo la información corriendo a través de la cascada de escalones de mármol hacia un nivel inferior, el que corresponde a la sala de observación del servicio central de emergencias.

Quienes dirigen la emergencia en esta cálida noche de mayo me informan que me asignarán a la sala de observación para pacientes con infección por SARS-CoV-2 sospechada o confirmada.

Me sumerjo en el intrincado laberinto de corredores con la memoria como el hilo de Ariadne. Finalmente alcanzo la manija de metal y la puerta blanca que abren la entrada a la habitación que tengo como destino.

Este gran espacio abierto corresponde a la recepción del hospital central. El atrio, una vez lleno de vida y chisporroteante de vida, poblado por voces y pasos, ahora está habitado por la quietud solo desgarrada por el silbido incesante de las máquinas, por los gemidos y lamentos de aquellos que pueden lamentarse y por las palabras intercambiadas entre médicos, enfermeras y asistentes operativos. Las salas de espera se llenaron con el plástico azul de las sillas, el área de servicio rodeada de pintura en colores pastel que cubre los adoquines correspondientes a los mostradores, y el largo pasillo flanqueado por la cal que recubre las paredes fueron borradas. En su lugar hay dieciséis refugios numerados, limitados por la forma de la placa de yeso, en la que se puede colocar una cama, un monitor con un esfigmomanómetro y un oxímetro incorporados, y una mesa de soporte. En el suelo, una línea carmesí separa el espacio de circulación, que se dice que está limpio, del capullo individual, que se dice que está sucio. Por muy dantesco que sea el escenario, es imposible no admirar la velocidad y la eficiencia con las que se ha adaptado y convertido un espacio noble, antes de esperar y circular, en una amplia sala de observación, ahora de actividad continua y brindando atención médica diferenciada, ofreciendo comodidad y privacidad a quienes pasan.

Mientras me dirijo al escritorio donde mi colega espera que cambie de puesto, fotografío con los conos y las huellas de varillas, momentos, fragmentos. El tono verdoso que fluoresce, bajo el fondo negro del monitor, el rastro eléctrico en la cama trece (fibrilación auricular con respuesta ventricular controlada), la lesión de piel violeta en el lado anterior de la pierna que se asoma a través de la blancura de las sábanas en la cama diez ( da la apariencia de eritema nodular), la forma en que la panícula adiposa del paciente se eleva y cae de la cama cuatro (el paciente es ciertamente polinémico, será uno de los primeros en ser evaluado), la sangre que ensucia la compresa con la que la enfermera comprime el sitio de punción a nivel de la extremidad superior derecha del paciente en la cama uno (se debe evaluar el valor de coagulación y recuento de plaquetas).





Tomo el turno, dándome cuenta de que una buena parte de las vacantes ya están ocupadas, y que ya hay tres pacientes en proceso de ser enviados desde la tienda a esta misma sala de observación.

Priorizo, junto con colegas que comparten la noche en esta misma topografía, tareas. Observo y hablo, tanto como sea posible, con los pacientes de los que estamos a cargo.

Escuch√©, a trav√©s de la respiraci√≥n r√°pida y superficial de un paciente de mediana edad, que √©l estaba all√≠ solo debido al aburrimiento de su hija y que toda esta situaci√≥n no es m√°s que una exageraci√≥n total y completa. Se esfuerza por decirme, incapaz de completar la oraci√≥n, que todo esto es una conspiraci√≥n. No me opongo, no me opongo, me importa y solo me importar√°. Ah√≠ estoy y aqu√≠ estoy como m√©dico, all√≠ estoy y aqu√≠ estoy para lidiar con sue√Īos envueltos en envolturas de carne y hueso, all√≠ estoy y aqu√≠ estoy para dar vida a la vida.

Escucho, a trav√©s de la respiraci√≥n tranquila y profunda de una paciente anciana (que vive en un hogar), ahora estabilizada, que ni siquiera es mala aqu√≠ y que soy muy similar a su nieto que no ha visto desde febrero. Yo sonr√≠o. Ah√≠ estoy y aqu√≠ estoy como m√©dico, all√≠ estoy y aqu√≠ estoy para lidiar con sue√Īos envueltos en envolturas de carne y hueso, all√≠ estoy y aqu√≠ estoy para dar vida a la vida.

Durante doce horas, se siguen descompensaciones clínicas, ingresos, hospitalizaciones, éxitos y fracasos. Celebramos silenciosamente cada mejora de gas, cada potasio corregido, cada ritmo convertido, cada estabilización del cuadro clínico. Ofrecemos, siempre que sea posible, la comodidad de la palabra amortiguada por el polipropileno de la máscara, el tacto recubierto por el nitrilo y el látex del guante, y la apariencia filtrada por el policarbonato de la visera.

Al final del turno, me doy cuenta de que las carpas, siempre llenas de humanidad plurifac√©tica y m√ļltiple, vierten aqu√≠ gran parte de lo que hay dentro. Y que tambi√©n aqu√≠, nosotros los astronautas (que no somos m√°s que terr√≠colas en traje), que queremos traer luz (de las estrellas) a la tierra, podemos mostrarle las estrellas a los terr√≠colas que necesitan esa luz para verlos.

En este teatro de sue√Īos hay porosidades e intersticios, heraldos de la esperanza, Plateros cotidianos, africanos y africanos, recuerdos y cruces que son pasaportes e incendios que derriten sellos, ecos que perduran y perdurar√°n, inc√≥gnitos guardianes de la patria y mucha masa cr√≠tica. Geogr√°ficamente fuera de su per√≠metro, pero emocionalmente dentro de su cosmos, hay Billies que se preocupan y est√°n vacantes, como siempre, son temporales.

Miro a trav√©s del cristal de la recepci√≥n central al cielo que comienza a arder (podemos adivinar el amanecer) y a las banderas que contin√ļan cubriendo y s√©, en ese instante, eso, entre m√°scaras y estetoscopios y pipetas y microscopios. , llegar√° el verano que insiste en persistir.

Me dirijo hacia la manija met√°lica y la puerta blanca que da acceso al exterior de la habitaci√≥n con la certeza de que la tela a√ļn no se ha ca√≠do y nunca caer√° en el teatro de los sue√Īos.

En Inceptum Finis Est.

PD: Final Hope

Existen m√ļltiples l√≠neas de ataque, orquestadas por la mente de aquellos que realmente piensan en la ciencia, y potencialmente ejecutadas por varios agentes de lopinavir / ritonavir, remdesivir, favipiravir o tocilizumab. Se cree que es en inmunomodulaci√≥n que puede residir el Santo Grial de mitigar los efectos de esta enfermedad. Hay muchas esperanzas que recaen en el plasma convaleciente y su utilidad. Una vacuna segura y efectiva tambi√©n llegar√° a mediano plazo. Esp√≠ritu abierto, permeable a la novedad y ciencia de calidad, siempre cr√≠tico.

Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

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