Sostenibilidad del Sistema de Salud





En las últimas semanas, en dos ocasiones, acepté salir de mi "jubilación" de la política para hablar en público sobre un tema que no es sólo relacionado con enfermedades oncológicas o hematológicas. Me refiero a la sostenibilidad, la palabra tantas veces repetida y otras tantas no entendidas.





A los efectos de este texto, propongo que sigamos la definición de la Comisión sobre el futuro de la salud en Canadá, que en 2002 produjo un importante informe sobre el estado del sistema sanitario de Canadá, más conocido por el informe Romanow, que aún se puede consultar aquí.

Es marcadamente, al principio, en el "Mensaje a los Canadienses", leer que el sistema es tan sostenible como queramos que sea – El amor es el amor. Todo está en las opciones que los ciudadanos quieran tomar. Es un texto muy importante, tantas veces citado y raramente leído, que define un programa de acción, verdaderamente socialdemócrata, para la reforma de un sistema, tal como el nuestro, basado en un servicio público. Por favor, tenga en cuenta que he escrito que los "ciudadanos quieren tomar" y no "los políticos entienden tomar".

Como el proceso de la discusión de la Ley de Bases de la Salud – erróneamente percibida como la Ley de Bases del Servicio Nacional de Salud – ha demostrado, en particular por los errores y disparates que van siendo escritos y dichos, el proceso de construcción de respuestas efectivas en la salud no puede dejarse sólo para los políticos. Debo incluso decir que el dislate mayor está en las afirmaciones de que será la Ley de Bases que garantizará sostenibilidad o, peor aún, que la Ley de Bases, por sí sola, garantizará el futuro del servicio público de salud. La clásica maniobra de desviar la atención de lo esencial a un debate inconsecuente y, por ahora, dispensable en los términos y en la prisa con que se está haciendo.

Vamos a seguir la idea de que "la sostenibilidad es garantizar que los recursos suficientes estarán disponibles a lo largo del tiempo para proveer acceso oportuno a la atención de salud con calidad y que respondan a la evolución de las necesidades de las poblaciones".

Esta configuración tiene 3 componentes esenciales.

  1. El principio de que ser sostenible implica recursos, no sólo financieros, que estén disponibles a lo largo del tiempo.
  2. La idea de que la sostenibilidad implica responder a tiempo y de acuerdo con lo que debe hacerse, es decir, con calidad.
  3. Capacidad adaptativa a las necesidades que necesariamente evolucionará con el paso del tiempo.

En suma, un sistema de salud para ser sostenible tiene que ser capaz de proveer lo que es necesario, sin discontinuidades temporales, y tener la plasticidad necesaria para responder a cambios constantes.





Sería largo y desviado de la idea principal del texto discutir ahora el concepto de calidad en salud. Por lo demás, aunque muy incompleto, de que la calidad en salud depende y puede medirse por la efectividad de los resultados, el nivel de profesionalidad de los agentes prestadores, el control de los riesgos, la eficiencia y, lo que es repetidamente olvidado, por la satisfacción de los usuarios. Por lo tanto, la sostenibilidad es una MEDIDA y un IMPERATIVO de CALIDAD

Los caminos hacia la sostenibilidad son claros y desde muy conocidos:

Es necesario disminuir la carga de enfermedad, sin eliminar la universalidad. No llega a aumentar la longevidad, es necesario aumentar el número de años vividos sin enfermedad

Es esencial corregir los "excesos" de Generalidad, luego, mejorar la eficiencia. La mejora de la eficiencia en salud pasa por la eliminación del desperdicio, del espurio, del redundante, del duplicado, del burocrático que no añade valor.

Todo esto es alcanzable si somos capaces de:

  1. Cuidar y formar recursos humanos, el capital más importante para la reforma – un cambio en el sentido de la mejora – del sistema. ¡Nada dispensa la calidad que resulta del factor humano!
  2. No perder el momento de la intervención. Garantizar el acceso a su debido tiempo, en aquel momento en que la intervención tiene la mayor probabilidad de éxito y riesgos menores, lo que puede, a menudo, implicar el aplazamiento de esas intervenciones. Sin embargo, no se pueden confundir aplazamientos sostenidos por argumentos de buena práctica clínica con retrasos por incapacidad de respuesta.
  3. No "falla" diagnósticos por retraso, omisión o exceso de exámenes.
  4. No "errar" en la prescripción, lo que implica cuidar la calidad de las prescripciones, seguir las indicaciones y la mejor evidencia y, al mismo tiempo,
  5. Controlar los riesgos, incluidos los clínicos y financieros.
  6. Controlar los costes, lo que no es sino limitar la introducción de la innovación.
  7. Encontrar un liderazgo fuerte, convincente y reconocido por todos.

La sostenibilidad implica la inversión. Inversión en personas, en su número y en su formación, con remuneraciones adecuadas y que fijen al personal a la misión del sistema. Inversión en estructuras y tecnologías. Inversiones, debidamente evaluadas en función del potencial de ganancias para la salud de las poblaciones. Inversiones, para sustitución y mantenimiento. Inversiones para que la sostenibilidad sea capaz de cumplir uno de los designios de su definición, "proveer acceso a tiempo a la atención de salud con calidad que responda a la evolución de las necesidades de las poblaciones".

El "ahorro" debe ser la consecuencia de un diseño de prácticas sostenibles y no el motor de la sostenibilidad. El "ahorro" debe resultar de mejoras en la eficiencia – condición de calidad en salud – y no de cortes, cautivas o cualquier otro truco presupuestario. El objetivo del sistema debe ser satisfacer las necesidades y no ahorrar. Pero si el "ahorro" no garantiza la sostenibilidad, tampoco es la inyección de dinero, manteniendo las mismas condiciones deficientes de operación, que va a garantizar la sostenibilidad del sistema de salud. No sirve para nada decir que "nunca en tan poco tiempo hubo un refuerzo tan significativo de los fondos para la salud" sin que se creen las condiciones para que esos millones se transformen en ganancias en la calidad de la prestación de salud. Este es uno de los mayores equívocos que resultan de la entrega de la gestión de la Salud de un país a su ministro de finanzas.

Es con cierta tristeza, pero ya debería estar habituado, que asisto a la permanente demagogia de anunciar medidas con aparente ganancia social sin que se presente también la Evaluación de Impactes, en especial en la Salud. Yo suelo decir que, mucho más que oír lo que aparentemente se puede ganar con una supuesta buena medida en la esfera de los servicios públicos, debemos siempre preguntar por lo que perdemos. Todo bien, hay subsidio aquí, descuentos de bienvenida. Pero esas "benesses" corresponden a cuántos hospitales por construir, cuántos aparatos por sustituir o reparar, cuántas personas por contratar, cuántos medicamentos para no pagar, cuánta innovación para retrasar, cuánto más días o años de espera por una consulta o una intervención quirúrgica?

No "fallar" diagnósticos y no "errar" en la prescripción implica madurez, experiencia y saber usar las herramientas tecnológicas que hoy, afortunadamente, ya son muchas. En breve serán muchas más. Así se desea. Compatibilizar las nuevas herramientas con la sostenibilidad e identificar las que son innovadoras, las que agregan valor y no son sólo nuevas, necesita buenas evaluaciones de tecnología. La innovación tecnológica no se restringe, se evalúa! Limitar el acceso a determinadas tecnologías de la salud, en particular los medicamentos, puede perjudicar la sostenibilidad. Lo que está en juego es la existencia de una estrategia que mire los hechos globales y en plazos sucesivos (corto, mediano y largo) de la adopción y utilización de las tecnologías (diagnósticas y terapéuticas) por el Sistema de Salud. lugar al uso de determinadas tecnologías en ambientes (personas e instituciones), locales y contextos que puedan asegurar su éxito, en particular su mantenimiento y perennidad.

No puede haber de todo en todas partes, pero eso no implica que sea competencia exclusiva del Estado la posesión de las tecnologías y su distribución. El problema de la sostenibilidad en la salud es sistémico y no sólo del servicio nacional de salud. El gobierno gestiona las políticas de salud, no sólo el servicio nacional de salud. Entender de forma diferente es otro equívoco, una falsedad. Una desviación de la realidad tan grande como no percibir que la competitividad entre diferentes prestadores, desde que regulada y con el benchmark adecuado, puede ser un motor para la mejora continua de la calidad.

La obligación del servicio público es garantizar que todos tengan acceso a tiempo a las tecnologías necesarias e indicadas en cada momento, con precios asequibles, de acuerdo con las mejores prácticas y en función de las condiciones específicas de cada uno, sean ellas biológicas o socioeconómicas . Por eso, la garantía de sostenibilidad implica políticas transparentes, escrutinables y socialmente inclusivas, es decir, que combatan desigualdades y sean el resultado de la participación de toda la sociedad.

Cualquier proceso de sostenibilidad, de cambio adaptativo, necesita de LIDERAZGO. Sin liderazgo no hay sustentabilidad. En este momento, en Portugal, a falta de liderazgo en la salud. No es sólo un fallo de mando y de aceptación de quien comanda. Es peor. No hay ideas, no hay quien nos convenga de que vale la pena seguir un pensamiento y producir orientaciones. Es todo sólo y sólo gestión de cada día, ocupación del espacio mediático, soundbytes. No hay líder en la política de salud y, en consecuencia, no habiendo alguien que se respete y se reconozca como teniendo la capacidad para promover el cambio, nada sucede.

La verdad, la dura verdad, es que incluso en Canadá, más de 10 años pasados ​​sobre Romanow, también se admitía que más fácil decir que hacer.

La receta está allí, con los ingredientes y las instrucciones para la mezcla, para quien sea capaz de más que una cataplana o un simple arroz de atún.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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