¬ŅSon los medios votantes de Joe Biden?





Qué diferencia en 72 horas. El ex vicepresidente Joe Biden había salido de la abrumadora derrota ante Bernie Sanders en las primarias del estado de Nevada el 22 de febrero, como el tigre de papel, el favorito que no pudo despegar.





A Biden le bastó llegar a Carolina del Sur, el sábado pasado (29), con el impulso de los votantes negros, y la estampida de comentarios políticos para su bando fue notable.

Con el respaldo inesperado y electrizante de tres dem√≥cratas moderados, los ex candidatos previos Pete Buttigieg, Amy Klobuchar y Beto O’Rourke, en la v√≠spera del S√ļper Martes en las primarias, gran parte de la prensa liberal que considera a Sanders una amenaza existencial y un facilitador La reelecci√≥n de Donald Trump dej√≥ de disfrazarse y explor√≥ diligentemente todos los escenarios probables en los que Biden podr√≠a sacar a Sanders de la carrera.

Desde el punto de vista de la evaluaci√≥n editorial, es cierto que el Phoenix Joe Biden surgiendo de las cenizas de la incompetencia constante demostrada en la tercera campa√Īa presidencial en 32 a√Īos es una noticia. Tambi√©n es cierto que la mayor√≠a de los votantes dem√≥cratas se declaran moderados.

Pero, y esto es poco examinado, hay una diferencia entre el votante que se declara genéricamente liberal y, cuando la encuesta de opinión consulta sobre iniciativas específicas en salud o educación, respalda la plataforma del candidato que dice rechazar como izquierdista.

La prensa pol√≠tica estadounidense, cuya relaci√≥n incestuosa con el poder en el eje Washington-Nueva York no es nueva ni sorprendente, parece haber olvidado la √©pica siesta de 2016. El a√Īo en que un desvalido, un forastero burlado, ridiculizado por el establishment republicano, impidi√≥ coronaci√≥n de la favorita dem√≥crata Hillary Clinton.

Ninguna de las cualidades anteriores se aplica al senador independiente Bernie Sanders. Su pose externa que se niega a unirse al Partido Demócrata no resiste la prueba de décadas de carrera política.





Lo que Sanders puede tener en com√ļn con Donald Trump es el hecho de que ha tomado el pulso de un electorado que los jefes del partido son reacios a reconocer. Incluso la plataforma del moderado Joe Biden, el amigo de los grandes donantes, que no calma a Wall Street y los monopolios de Silicon Valley, se ha desplazado hacia la izquierda bajo la presi√≥n de Bernie Sanders.

El socialista dem√≥crata, que rara vez usaba la plataforma para distinguirse de un socialista puro, todav√≠a estaba en una buena posici√≥n para acumular ventaja en los delegados en el Colegio Electoral antes del cierre de esta columna. Pero la queja gru√Īona de Sanders sobre su trato en los medios no puede descartarse como la amargura de un potencial mal perdedor.

El problema no se reduce al espacio dedicado a cubrir Sanders. La senadora Elizabeth Warren, quien tiene el mayor derecho a quejarse a este respecto, formuló la plataforma política más detallada de todos los candidatos previos y fue eliminada rápidamente de las noticias. El problema es el papel deformado de la información política.

Hay varios ciclos de campa√Īas presidenciales, y el proceso electoral estadounidense ha recibido un tratamiento period√≠stico cada vez m√°s apropiado para las carreras de caballos.

La elegibilidad, un concepto abstracto, las variaciones en las encuestas y los estados de √°nimo entre los grupos de votantes dominan la cobertura en detrimento del servicio p√ļblico b√°sico del periodismo, explicando con mayor detalle lo que promete cada candidato, cu√°nto cuesta y examinando las posibles consecuencias.

Es más atractivo arruinar las etiquetas de los alarmistas en Bernie Sanders que exponer el alto costo de sus programas populistas y, finalmente, explicar al votante cómo y por qué no pasarían por el Congreso.

El lunes (2), por la noche, uno de los presentadores m√°s conocidos de la televisi√≥n por cable estadounidense, Chris Matthews, de 74 a√Īos, renunci√≥ al aire y termin√≥ su programa Hardball, creado en 1997, y mostrado hace 21 a√Īos en MSNBC, El m√°s identificado con el Partido Dem√≥crata y los pol√≠ticos liberales.

La gota que colmó el vaso fue el artículo de un periodista en la revista Esquire sobre el comportamiento inapropiado de Matthews cuando fue invitada a Hardball, con elogios por su apariencia y pistas sexuales. Pero la periodista misma dejó en claro que él no era su jefe ni un hombre con el poder de destruir su carrera.

Lo que puso a Matthews en los titulares hace unos días fue su sorprendente reacción a la victoria de Bernie Sanders en Nevada. Comparó la marcha de Sanders con la candidatura del Partido Demócrata a la capitulación de Francia ante los nazis.

Si el comentario fue grotesco, también fue un acto imperfecto que reveló otro establecimiento, el de aquellos que monopolizan la narrativa política en los medios estadounidenses.

Los cambios demogr√°ficos provocados por el aumento de la diversidad √©tnica y la llegada de nuevas generaciones al proceso electoral son inexorables. Pero los comentaristas que dominan el debate pol√≠tico estadounidense a√ļn no han sacudido su nostalgia por el siglo XX.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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