Somos lo que comunicamos





La pandemia causada por Covid-19 fue, en esencia, altamente transformadora y disruptiva para las empresas nacionales. Y el retrato más curioso, pero a la vez realista de todo esto, es una caricatura que ha estado circulando en las redes sociales y pregunta: “¿Quién más aceleró la transformación digital en 2020? – ¿El CEO, el CTO o el coronavirus? ”. La respuesta a esta pregunta no califica para un premio. Y la explicación está en la evidencia que todos hemos enfrentado en los últimos meses.





Encierro, trabajo remoto, despidos, cierres y muchas medidas de ajuste que llevaron a las empresas y su gente a adaptarse a la nueva realidad o, como todos sabemos, a la nueva normalidad.

La comunicación, interna y externa, es un pilar fundamental en cualquier empresa. Eso no es noticia. Pero su ausencia, particularmente en un período como el que estamos viviendo, es lo mismo que tener piezas de un rompecabezas que no sabemos cómo armar.

Dijo recientemente, en uno de los muchos seminarios web que caracterizan esta nueva normalidad, que el responsable de Comunicación tuvo que esforzarse al máximo para encontrar plataformas y formas que permitieran, durante la distancia física impuesta, mantener a los colaboradores involucrados y socialmente unidos. Se entiende que la distancia física y social tiene diferentes significados. Y lo que vimos, y bueno, en muchas compañías fue un gran esfuerzo para mantener a su gente relacionada, aunque sea virtualmente.

Así que hablemos de lo que hiciste y realmente marca la diferencia en estos días. Los equipos de comunicación han hecho un trabajo fantástico, a pesar de que la misión es compleja. Decir un «hola» en persona es diferente de decir «hola» frente al monitor de la computadora, así como compartir el café en la oficina con un compañero de trabajo era imprescindible en la era anterior a Covid. Entonces, ¿qué tuviste que cambiar y adaptar?

Era necesario alentar y guiar a las personas en un proceso de aprendizaje a la nueva realidad a distancia, haciendo que esta experiencia sea lo más cercana posible. El desafío fue y continuará siendo eliminar cualquier tipo de obligación de convivencia virtual, es decir, los empleados deberán ser alentados a hacerlo voluntariamente, para relajarse, para sentirse cómodos.

Las empresas han sido creativas en la medida de lo posible y también para la imaginación: han aparecido podcasts internos, informales y personales, que han escapado del alcance más institucional. Era necesario brindar calidez a los corazones del público interno, lanzando campañas internas pero también externas, donde se hablaba menos de las empresas y más de las personas. Se ha acelerado y, en algunos casos, se han creado nuevos programas de responsabilidad social; asistencia mutua entre colegas; Apoyo a personas externas que necesitaban ayuda.





Se compartieron cientos de lugares de trabajo remotos: las tablas de planchar se veían como un escritorio; perros y gatos para participar llamadas diario; niños para interrumpir a sus padres para preguntar «¿quiénes son sus compañeros de clase?» o simplemente pidiendo ir al baño. Había cafeterías y regalos virtuales; Conversaciones informales sobre la situación de las empresas. Se habló y se conocieron mejor que antes, probablemente no los conocíamos.

En un análisis muy pragmático, esta crisis deconstruyó algunas certezas absolutas que teníamos: desde el principio, que incluso es posible encontrarse virtualmente con un Interesado importante. Del mismo modo que es posible que toda la empresa, según el sector de actividad, trabaje de forma remota.

Durante el confinamiento, la comunicación era, como siempre debería ser, sobre la creación y el refuerzo de las relaciones entre las personas y las conversaciones, cruzado y adaptado a las necesidades de partes interesadas, con la comunicación interna tener que correr más rápido para encontrar formas de mantener a sus empleados conectados.

Más que nunca, era esencial escucharlos, compartir sus incertidumbres y dudas y demostrar que nosotros, los profesionales de la comunicación y las Comisiones Ejecutivas, también los teníamos. Se hizo necesario apoyarlos profesional y personalmente para que se cumpliera la misión principal: que nunca nos separemos socialmente. Y la Comunicación sirvió solo como una guía práctica para armar este rompecabezas. El montaje de las piezas, y la creación de la imagen final, fue obra de los colaboradores.

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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