¿Solo un clic para comunicarse?





Covid-19 está intrínsecamente vinculado a cambios rápidos y categóricos en la vida de las empresas. En los últimos meses, hemos experimentado una aceleración de varias medidas y decisiones y hemos sido testigos, con cierta incertidumbre, de nuevas realidades.





Uno de ellos, bastante evidente, está relacionado con el tamaño de las oficinas / sedes centrales de muchas empresas. Con la llegada del trabajo remoto, impuesto en la primera fase debido al encierro y hecho opcional más recientemente, las administraciones se dieron cuenta de que, después de todo, es posible trabajar con menos metros cuadrados disponibles, con menos empleados simultáneamente en la oficina y, obviamente , con otras formas de comunicación.

Muchas de estas empresas ya están buscando nuevas oficinas, más pequeñas y acordes con la nueva realidad que es, como ya hemos visto, el nuevo presente / futuro: el trabajo remoto se generalizará y muchos de nosotros trabajaremos todas las semanas, por al menos unos días, desde casa o desde otro lugar que elijamos.

Las oficinas sin lugares designados u oficinas asignadas no son una realidad nueva. EL escritorio caliente Es una práctica común en muchas empresas de todo el mundo, así como el trabajo remoto. De tal manera que compañías como Yahoo, Bank of America e IBM lo adoptaron en el pasado y, después de algunos años, decidieron retirarse en la decisión. Pero ahí vamos. Lo curioso es que este concepto estuvo, durante varios años, asociado (quizás erróneamente) con empresas tecnológicas, con entornos y funciones muy informales que lo permitieron.

No me voy a centrar en los pros y los contras de escritorio caliente y trabajo remoto, sino más bien sobre los desafíos que esto conlleva, desde el momento en que se toma esta decisión y nuestra oficina se convierte prácticamente en cualquier lugar, en términos de comunicación.

Está científicamente comprobado que somos criaturas sociales y, como tal, tenemos que vivir y tener relaciones con otras personas, incluso cuando estamos físicamente distantes. El secreto radica en contradecir una de las conclusiones del MIT que dijo en un estudio que «la distancia física puede convertirse en distancia psicológica». También sabemos que el ser humano es creativo y que le gusta contribuir a lo que es nuevo e impactante.

Con esto en mente, lo que tenemos que hacer es combinar la flexibilidad asociada con el trabajo y la forma en que nos comunicamos con los empleados internamente y también con otras audiencias. Todo esto en una ecuación teóricamente fácil de resolver: con altos niveles de compromiso, manteniendo la cultura, haciendo todas las actualizaciones sobre el negocio, asegurando que todos permanezcan virtualmente conectados entre sí.





Parafraseando a algunos entrenadores de fútbol, ​​será necesario mantener, a través de plataformas virtuales, la moral en alza. Esta nueva realidad ciertamente complacerá a las generaciones más jóvenes, con necesidades diferentes a las generaciones anteriores: están acostumbradas al entorno virtual y a un menor contacto físico, con horarios marcados y rígidos. Por otro lado, la era del café en la cafetería de la compañía, los ‘buenos días’ en el ascensor, el debate de ideas cara a cara y la lectura del lenguaje corporal de nuestro interlocutor son y serán diferentes a partir de ahora.

Del mismo modo, las promociones de productos que tuvieron lugar en las empresas, la oferta de la lata de jugo o el nuevo producto que rejuvenece la piel a bajo costo, que se deja en el escritorio de cada empleado, necesariamente tendrá otro enfoque. Activaciones de marca; los eventos, el ayuntamientos; reuniones de equipo; Los grandes anuncios de la casa. Honestamente, me parece que tendremos una nueva realidad. De hecho, ya estamos experimentando esta nueva realidad en las empresas nacionales. EL móvil, con toda su amplitud, tendrá una misión esencial.

Hay un aspecto fundamental en toda esta ecuación que debería centrar gran parte de nuestra atención, que son los estímulos neurológicos que crea el consultorio físico, en las diversas interacciones y rituales que ya he descrito. Si creemos que las empresas que han regresado o regresarán a la oficina solo tendrán un porcentaje de sus empleados presentes, ese estímulo puede perderse y, con ello, la vitalidad de nuestros empleados.

Ya hay estudios que muestran esas horas frente a una computadora, en llamadas interminable, crea fatiga y desgaste. Las conversaciones TED solo duran 18 minutos porque después de ese tiempo nuestro cerebro se apaga. La necesidad de reducir la distancia entre lo virtual y lo real debe encontrar un punto medio, con un equilibrio que, por un lado, fomente una mayor productividad, menos ausentismo y una mayor predisposición y, por otro lado, evite la soledad, falta de colaboración y / o comunicación.

La oficina más pequeña, con una mayor rotación de sus empleados, dará lugar a más plataformas internas y medios de comunicación disponibles: canales de televisión internos, redes sociales internas, entre otras plataformas digitales. Las comunicaciones internas, en lugar de dirigirse a todos los empleados a la vez, deberán segmentarse, tal como lo hacemos en las campañas externas. Tendremos varias audiencias internas, con diferentes perfiles y características, comenzando con los diferentes horarios / días que estarán presentes en la oficina.

Fue la dificultad en esta gestión y en el estrechamiento entre lo físico y lo virtual (entre otros aspectos) lo que llevó a los gigantes de todo el mundo que mencioné anteriormente, con mucha experiencia en comunicación y grandes presupuestos, a retirarse en el tema del trabajo remoto y en el camino comunicado internamente, volviendo a un, digamos, un escenario más tradicional. Es decir, más en persona. ¡Pero también hay muchos casos en todo el mundo que viven bien con la distancia física y la ausencia de una oficina!

Puede parecer una conclusión de sentido común, pero su aprendizaje será esencial: habrá formas / formatos de comunicación e interacción que funcionarán en algunas empresas y no en otras. El secreto será la flexibilidad de la comunicación, de la innovación, de la forma en que mantenemos involucrados, interesados ​​y no aburridos o cansados ​​a los interesados ​​internos. Otra es contrarrestar la tendencia a comunicarse solo a través de un clic: comunicarse con un clic no significa que un clic sea suficiente para que algo llegue al otro lado. Recordemos la fórmula esencial: cautivar, involucrar, satisfacer (Atraer, involucrar, deleitar)

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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