Sobre la belleza de matar fascistas





Pido a Tiago Rodrigues, a los actores y actrices ya todos los involucrados en la obra “Catarina y la belleza de matar fascistas” que me perdonen por escribir esta crónica. No soy crítico de teatro, no conozco teatro, fui al teatro a ver tu obra y me fui asombrado.





Me fui con asombro porque pocas veces tenemos el placer de ver un texto tan bueno, tan consistente, en el que nunca sentimos que se está haciendo una caricatura; porque pocas veces vemos una escenografía tan simple, tan buena y tan llena de detalles; porque pocas veces vemos una pieza con semejante chiste (el personaje que siempre nos habla de Brecht es el que interrumpe el texto y habla al público rompiendo la cuarta pared); porque son pocas las veces que una obra de teatro escandaliza de esa manera al público (decenas gritaron, hubo manifestaciones, consignas, hubo quienes salieron a protestar sin ver el final); porque rara vez vemos una pieza haciendo tantas preguntas, y mucho menos haciendo preguntas para las que no tenemos respuesta.

Y que pregunta. La pregunta de nuestro tiempo que ya se había dicho: “¿y no se puede exterminar?”.

Sin embargo, una perplejidad. Aquellos que matan a fascistas ya lo hacen por tradición, buscan justificación en los textos antiguos, como si estos textos fueran escrituras y su misión litúrgica. Y quienes se resisten a hacerlo utilizan argumentos que se contradicen entre sí. Los que matan no quieren hacerlo, pero lo hacen por buenas razones; quien no mata es débil en los argumentos que usa para no hacerlo; la contradicción, siempre la contradicción.

“- Te amo Catarina, mi hermana. Pero no te entiendo.

– Yo tampoco.»

Pero no en el fascista. Las contradicciones en él se convierten en poder. Su discurso insidioso va creciendo, conquistando a un público imaginario que no está en ese teatro. Habla de un mundo nuevo, critica la corrupción, critica a las élites, critica a las minorías, como si uno y otro no fueran antónimos. Como si fuera de los que matan fascistas defender a los corruptos y las élites y fuera de él tener un mundo nuevo que nacerá ahora, ahora mismo.





«¿No es curioso lo rápido que el mundo empeora, pero lleva tanto tiempo mejorar?» – dicen los que matan a los fascistas.

¿Y quién faltaba en la trama? El pueblo. No aparece, solo se la conoce como masa de votación. Se mencionan mis miedos y sus anhelos, pero solo una vez. El pueblo está lejos, las ideas de progreso se han convertido en tradición y, por tanto, ya no movilizan. El miedo lo hace.

Pero la obra no solo contiene la pregunta. La respuesta está ahí, no depende de los fascistas denunciar la corrupción, depende de nosotros. Y no nos toca a nosotros defender los recortes en nuestra salud, en nuestra educación por parte de las élites, al contrario, esta es nuestra herencia. Y el nuevo mundo que queremos imaginar juntos y juntos es nuestro, la Revolución es nuestra.

Gracias Tiago Rodrigues. Gracias a todos y a todos los que dieron a luz esta pieza por hacernos pensar que «Se van a acabar los días malos / No se teme el contraataque / Si todos se juntan».

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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