Sin ética e igualdad, las vacunas Covid-19 no contendrán la pandemia





Deben formularse abiertamente dos preguntas a los formuladores de planes de distribución. vacunas para el coronavirus. Estas preguntas no solo involucran aspectos económicos y logísticos. Permean la ética y, simultáneamente, la epidemiología. Son ellas:





  1. ¬ŅLlegar√°n las dosis a los pa√≠ses y poblaciones m√°s pobres?
  2. ¬ŅSe controlar√° la pandemia si estas poblaciones no se vacunan?

En la b√ļsqueda por inmunizar a sus ciudadanos, los pa√≠ses ricos disfrutan, como en otras epidemias, de la primac√≠a en la compra de vacunas. En esta l√≥gica, los pa√≠ses con pocos recursos y las personas m√°s vulnerables ser√°n los √ļltimos en vacunar a sus ciudadanos, o incluso en hacerlo.

Cabe recordar que estas poblaciones se encuentran geográficamente dispersas, muchas de las cuales se ubican en zonas de difícil acceso, especialmente en naciones con grandes extensiones territoriales. Y, en el mundo actual, han mostrado una gran movilidad, aunque para eso ponen en riesgo su vida, ya sea en aventuras por los océanos o en el transporte terrestre, donde las condiciones asfixiantes ya han producido repetidas tragedias. Otro punto a considerar es que los países pobres también reciben visitantes por razones humanitarias o económicas.

Es decir, de una forma u otra, la no vacunación de estas poblaciones favorece la intensa diseminación del coronavirus y sus variantes. Hay que concluir, por tanto, que la prioridad de inmunizar a un pueblo por el criterio de la riqueza es absolutamente inaceptable desde un punto de vista ético. Esto aumenta la desigualdad y amplía la brecha de pobreza en la que se encuentran las personas más vulnerables.

El miedo parece provocar un bloqueo mental que exacerba el individualismo, al olvidar que el privilegio relega los valores colectivos y sociales. Pero en una situación de pandemia, el individualismo no protege a nadie. Un país rico que vacuna a buena parte de sus habitantes, pero que deja a sus vecinos pobres sin dosis ni siquiera para los profesionales de la salud, seguramente sufrirá consecuencias.

La pandemia de Covid-19 no se controlará sin que la vacunación se universalice, lo que permitirá un acceso rápido, equitativo y eficaz a todos, ricos y pobres. Es un problema mundial que solo se resolverá mediante el consenso entre los gobiernos y las entidades privadas que suministran las vacunas. Los órganos multilaterales serán el foro más adecuado para transmitir soluciones consensuadas. Estas discusiones guiarán las decisiones sobre dónde deben ir las dosis, qué precios se deben cobrar por ellas y cómo operar una logística tan complicada.





Es el momento de abandonar la ceguera del individualismo, romper con el bloqueo del miedo y converger de inmediato en un plan al servicio de todos. Si la ética ya nos lleva por este camino, el dominio de la pandemia obligará a todos a seguirlo, hasta que llegue a su fin.

* Celso Cl√°udio de Hildebrand e Grisi, presidente del Consejo de √Čtica del Instituto de √Čtica Sa√ļde

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Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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