Si no estamos en la √©poca de S√≥crates, parece …









1 Era 1985. Pocos d√≠as despu√©s de asistir a una conferencia sobre periodismo con Don Hewit (creador del programa de investigaci√≥n CBS ’60 minutos ‘), Ben Bradlee, director del Washington Post, recibi√≥ una carta de un colega de un peque√Īo peri√≥dico en el Estado de Colorado que no le gust√≥ lo que escucharon. ¬ęQu√© ir√≥nico fue ver a Bradlee y Hewit mostrar su arrogancia cuando criticaron la credibilidad de un estudio que revela que el p√ļblico ve a la prensa como arrogante¬Ľ. Bradlee, que no era un hombre de palabras, respondi√≥ de inmediato: ‚ÄúLos directores corren el riesgo de parecer arrogantes cuando deciden no estar de acuerdo con alguien que los llama arrogantes. Suenas como uno de esos directores que tiene como objetivo complacer a sus amigos en la comunidad y darles lo que quieren. Nadie te llamar√° arrogante. Pero nadie lo va a llamar periodista tampoco ¬ę. * *

Record√© esta breve historia de Ben Bradlee, uno de los mejores periodistas de la historia, sobre el apoyo p√ļblico del estado a los medios en forma de una compra extraordinaria de publicidad institucional. M√°s espec√≠ficamente, con respecto a las reacciones que la negativa del Observador a recibir ese apoyo despert√≥ entre las almas m√°s sensibles de la sociedad portuguesa.

Comencemos con evidencia. En una sociedad que históricamente le gusta depender del Estado, alguien que es independiente (y que demuestra que lo es diariamente) generalmente está mal visto. Particularmente si es un periódico como The Observer y mucho más si el PS está en el poder.

La relaci√≥n entre los socialistas y los medios es, adem√°s, hist√≥ricamente curiosa. El PS fue el √ļnico partido en el arco de gobierno que cre√≥ y financi√≥ directamente peri√≥dicos (¬ęA Luta¬Ľ y ¬ęPortugal Hoje¬Ľ, en la d√©cada de 1970) que se presentaron como ¬ęindependientes¬Ľ y no partidistas. Justo como quer√≠a crear, bajo la fuerte influencia del entonces presidente M√°rio Soares, un grupo de medios en la d√©cada de 1980 a trav√©s de la empresa Emaudio para aprovechar las oportunidades de negocios creadas por la liberalizaci√≥n del sector de medios decidido por el Gobierno de Cavaco Silva. Los socialistas nunca fueron suficientes para ser protegidos y defendidos en las redacciones. Siempre quisieron tener un control casi formal del sector que supuestamente analiza las autoridades p√ļblicas.

Después del fracaso de Mário Soares con Emaudio (disuelto después de estar involucrado en dos casos de corrupción), fue precisamente este control formal el que José Sócrates intentó y logró en gran medida entre 2005/2011.

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En este oscuro per√≠odo de socratismo, no hubo compra de publicidad institucional, pero hubo presiones directas y violentas sobre los periodistas que no aceptaron la l√≠nea oficial del PS de S√≥crates. No hubo Emaudio, pero s√≠ Controlinveste de Joaquim Oliveira, En curso de Nuno Vasconcelos y Rafael Mora y Grupo Lena de Carlos Santos Silva que se unieron a RTP y RDP en una especie de asociaci√≥n p√ļblico-privada contra la libertad de prensa. No hab√≠a Emaudio pero s√≠ el socr√°tico Rui Pedro Soares en PT tratando de comprar TVI para callar a Manuela Moura Guedes, Armando Vara en BCP tratando de cerrar el semanario Sol de Jos√© Ant√≥nio Saraiva y el propio S√≥crates sugiriendo a Paulo Azevedo un comprador para El p√ļblico entonces dirigido por Jos√© Manuel Fernandes, precisamente los tres principales medios de comunicaci√≥n que m√°s criticaron al Gobierno.

Ant√≥nio Costa no es Jos√© S√≥crates, es m√°s inteligente y m√°s h√°bil. Por lo tanto, ejecute su plan de una manera m√°s reservada y sutil. No tiene brasas como Rui Pedro Soares pero tiene el mejor amigo por siempre Diogo Lacerda Machado en la administraci√≥n del grupo M√°rio Ferreira, el empresario que compr√≥ el 30% de TVI y que adquiri√≥ un puesto en Cofina. No hay Joaquim Oliveira, pero hay un Daniel Proen√ßa de Carvalho que nunca es malo con el poder. E incluso tiene el lujo de dar entrevistas a Correio de Manh√£, al mismo tiempo que el peri√≥dico decide despedir a Andr√© Ventura por razones a√ļn no reveladas.

Es cierto que el modelo de compra de publicidad institucional es opaco (mezcla informaci√≥n con entretenimiento usando f√≥rmulas de c√°lculo que a√ļn no se conocen en detalle y p√ļblicamente hoy), injusto (no se perciben los valores de, entre otros, medios como el Grupo da R√°dio Renascen√ßa) y no estricta (Como se ve por el error en el observador). Sin embargo, el punto esencial no es esta opci√≥n en s√≠ misma, sino lo que revela para el futuro.

Por ahora, estaban involucrados 15 millones de euros, pero, como ya han dicho el ministro Gra√ßa Fonseca y el secretario de Estado Nuno Santos Silva, el Gobierno est√° preparando un paquete de emergencia m√°s amplio para apoyar a los medios. Y aqu√≠ preguntamos: si una simple compra de PUB institucional no respetaba los criterios de equidad, transparencia y neutralidad, ¬Ņimagina un programa extendido con m√°s fondos y capacidad de intervenci√≥n? ¬ŅSe dise√Īar√° espec√≠ficamente para salvar a algunos amigos de grupos de comunicaci√≥n de la bancarrota inevitable?

3 La crisis de los medios no comenz√≥ ayer. Tiene ra√≠ces profundas a principios de 2000, tan pronto como fue posible, comenz√≥ a difundir contenido gratuito de medios abiertos y, en consecuencia, las ventas de peri√≥dicos en papel comenzaron a disminuir de manera sostenida. Como tambi√©n tiene que ver con la forma en que Google y Facebook comenzaron a tomar del 70% al 80% de los ingresos por publicidad digital, lo que provoc√≥ una fuga en los ingresos de las compa√Ī√≠as de medios.

Sin embargo, hubo muy pocos medios que enfrentaron este nuevo desafío e intentaron innovar ante las oportunidades que surgieron. Y aquí tenemos que compartir las responsabilidades entre las administraciones (que no tenían gerentes a la altura de los diferentes momentos de esta crisis que ya es larga) y los propios periodistas.

Adem√°s de la resistencia al movimiento hacia el periodismo digital, una buena parte de los periodistas portugueses sigue pensando que alguien tiene la obligaci√≥n de financiar la existencia de las redes sociales, independientemente de los resultados presentados. Lo que, en √ļltima instancia, significa que el Estado tendr√° esa obligaci√≥n.

Y es esta intervenci√≥n p√ļblica la que cada vez m√°s periodistas solicitan, con la valiosa ayuda del presidente Marcelo Rebelo de Sousa. Inexplicablemente, mis colegas parecen perder un momento en que el Estado mantuvo hasta 1991 el Jornal de Not√≠cias, el Di√°rio de Not√≠cias, La Capital, el Di√°rio Popular, etc. y los sucesivos gobiernos del PS y el PSD destituyeron y nombraron juntas editoriales de acuerdo con su voluntad pol√≠tica y conveniencia.

Seamos claros: es materialmente imposible depender financieramente del apoyo p√ļblico y poder mantener la independencia del poder pol√≠tico. Incluso sin dinero p√ļblico directamente involucrado en el ruido, el legado de Jos√© S√≥crates ya ha demostrado este asunto a fondo.

* ¬ęYours in Truth – A Personal Portrait of Ben Bradlee¬Ľ, Jeff Himmelman (Random House, 2012)

Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

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