Seguimos viviendo la infancia de las relaciones entre Brasilia y Beijing





De la larga lista de tonter√≠as que caracterizan las acciones del gobierno, pocas son tan da√Īinas para los intereses nacionales como los ataques a China.





Las explicaciones de este comportamiento repetido parten de la premisa de que Beijing dependería de la soja del Medio Oeste y, por lo tanto, no tendría más remedio que tolerar los insultos en Brasilia.

Una caricatura de la realidad, probablemente formulada por un pensador arcaico del bolsonarismo, que trazó un paralelo erróneo con las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudita, que la geopolítica del petróleo hizo mutuamente dependiente durante casi un siglo.

Si la haza√Īa industrial de la agroindustria brasile√Īa es dif√≠cil de replicar, otros pa√≠ses est√°n creando nichos de calidad competitivos. Durante las pr√≥ximas dos d√©cadas, China ciertamente seguir√° aliment√°ndose de la soja brasile√Īa y movi√©ndose con el aceite de Angola. Sin embargo, ese momento de la larga historia extractiva del Atl√°ntico Sur tambi√©n se disipar√° alg√ļn d√≠a.

En lugar de repetir el error del pasado reciente y asentarse durante un ciclo económico ventajoso, Brasil debería correr para adaptarse a la nueva era. Nadie duda de que los dilemas éticos e industriales que rodean la introducción de nuevas tecnologías como 5G y la vacuna Coronavac serán la norma en prácticamente todos los sectores de la economía.

Pero sucede lo contrario. A pesar de algunas islas raras de calidad en las universidades p√ļblicas y privadas, el estudio de China sigue siendo muy insuficiente.

La brillantez vanguardista de mujeres como Tatiana Prazeres, Adriana Abdenur y Rosana Pinheiro Machado no es suficiente para compensar la flagrante ausencia de especialistas. Los peri√≥dicos y televisores brasile√Īos enfrentan dificultades para cubrir el pa√≠s de manera sistem√°tica.





Los pocos avances vienen por golpes de genio, como Observa China, lanzado recientemente por un grupo de j√≥venes obstinados. En el contexto de la pol√≠tica institucional, la discrepancia entre el conocimiento de los funcionarios p√ļblicos chinos y brasile√Īos es simplemente vergonzosa.

Los diplom√°ticos que dominan el mandar√≠n se cuentan con una mano. Hemos continuado durante a√Īos constituyendo la comunidad intelectual necesaria para tratar con nuestro socio comercial m√°s grande.

La ignorancia nos impide preparar el futuro y explicar el presente. Después de todo, una de las paradojas más emocionantes del momento político actual es que el bolsonarismo, histéricamente anti-Beijing, es producto de la transformación de la economía por las inversiones chinas.

De Londrina a Cuiab√°, pasando por Goi√Ęnia, una parte significativa de la sociedad brasile√Īa se sumergi√≥ de lleno en el siglo chino en la √ļltima d√©cada.

Mientras tanto, seguimos gastando nuestras energ√≠as interpretando los estallidos de Dudu y Ernesto, la diplomacia en su forma m√°s primitiva. En el campo de las ideas, a√ļn vivimos la infancia de las relaciones Brasil-China.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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