Seattle es una ciudad de utopía necesaria





Viviendo en los Estados Unidos, pasando tiempo fuera de este horror de Brasil en este momento. Habla inglés por mucho tiempo hasta que te canses de escuchar ese idioma por las calles de California. Ya tuve esta experiencia, en el terrible momento del gobierno de Collor (1990-1992).





Fue abatido all√≠ por la universidad estadounidense, avergonzado (pero no por ser brasile√Īo), teniendo que tragarse los comentarios en broma de los extranjeros sobre la podredumbre de la pol√≠tica brasile√Īa, de la vehemente ¬ęrep√ļblica de Alagoas¬Ľ.

Viviendo en los Estados Unidos, con la diferencia de que hoy ellos (al menos una parte de los estadounidenses) tambi√©n est√°n avergonzados, como cualquier brasile√Īo consciente de la devastaci√≥n que contin√ļa afectando al pa√≠s: all√≠, el populismo de extrema derecha de Donald Trump; aqu√≠, su imitaci√≥n torpe, el fascismo bolsonarista, loco y genocida.

Vivir en los Estados Unidos: el idioma inglés es atractivo, tiene una sensación de tienda, un producto que siempre es nuevo. Estados Unidos sabe a plástico, huele a ropa impermeable de cosmonauta.

Vive en Estados Unidos y regresa a Seattle, la ahora zona autónoma de Capitol Hill, a seis cuadras del vecindario declarado libre de policía durante las protestas por el asesinato del negro George Floyd por un policía blanco en Minneapolis a fines de mayo. La militancia allí es buena, es grave, las protestas son un ejemplo. La propia policía de Seattle entregó el poder a los ciudadanos.

Pas√© 15 d√≠as en Seattle en 1992, en una especie de aclimataci√≥n de ese pa√≠s, camino a California, justo en la ola ¬ęsub pop¬Ľ, de la actitud y est√©tica ¬ęgrunge¬Ľ: la forma de ¬ęno me importa una mierda¬Ľ Me importa un bledo) ser, vestir (descuidado e indiferente) y hacer m√ļsica como la de las bandas Nirvana y Pearl Jam, entre otras. Ciudad interesante, siempre a la vanguardia, donde aprend√≠ a comer comida tailandesa, con cilantro y leche de coco, como en el noreste de Brasil, y cangrejo gigante, llamado ¬ęcangrejo real¬Ľ por gringos.

Sub√≠ a la cima de Space Needle, una torre de observaci√≥n de 184 metros de altura, un punto de referencia de Seattle que parece un cohete que se dirige hacia el cielo. Estados Unidos conoce el espacio exterior. Un privilegio pasar por Seattle desde aquellos tiempos de contracultura. Pero, entonces, no lo sab√≠a: me sent√≠a raro, un extranjero del quinto mundo, un perdedor: compr√© una camiseta negra en las calles de la ciudad, con la inscripci√≥n, justo en el centro, en letras blancas y may√ļsculas, ¬ęPERDEDOR¬Ľ, que significa perdedor. Fui yo all√≠. Soy yo. Todav√≠a llevo la prenda hasta el d√≠a de hoy. Estados Unidos conoce una malla buena y duradera.





Vivir en los Estados Unidos: porque la persona aquí, en Brasil, alcanza el agotamiento golpeando amargamente el golpe (contra el gobierno de Dilma, en 2016), tragándose gobiernos siniestros del crecimiento político llamado Michel Temer al hoy fascista Bolsonaro y tantos gobernantes de derecha perversos .

Vivir en los Estados Unidos: porque en Brasil, las estatuas de falsos héroes no se caen. Nuevamente desde la muerte de George Floyd, las estatuas de los invasores blancos, símbolos de la opresión colonial, exterminadores de los pueblos nativos, han sido derrocados en todo el mundo.

En los Estados Unidos, fue el del general Lee, quien defendi√≥ a los estados esclavistas estadounidenses en la Guerra Civil. Tambi√©n en ese pa√≠s, la estatua de Crist√≥bal Col√≥n en California fue llevada al suelo. En Nueva Zelanda, la estatua del militar brit√°nico John Hamilton, un asesino de ind√≠genas maor√≠es, fue retirada de la plaza p√ļblica de la ciudad de Hamilton.

En Inglaterra, un monumento fue demolido en honor del comerciante de esclavos Edward Colston. En B√©lgica, se retir√≥ la estatua del rey Leopoldo 2¬ļ, cuyas tropas exterminaron a millones de personas en el Congo.

En S√£o Paulo, en ocupaciones de escuelas p√ļblicas en 2015, los estudiantes de secundaria hicieron un movimiento para derrocar las estatuas de los bandeirantes asesinos de los ind√≠genas Fern√£o Dias Paes y Borba Gato, entre otros. Fracasaron, tratados con bastones.

Este √ļltimo, Gato, incluso fue objeto de un ¬ęjuicio¬Ľ popular en 2008. El 19 de abril, D√≠a de los Indios, actores, productores culturales y activistas del movimiento social organizaron un jurado popular para Borba Gato. Un cartel al pie de la estatua, ubicado en el barrio de Santo Amaro, dec√≠a: ¬ęviolador, asesino, explorador no merece una estatua¬Ľ, seg√ļn lo descrito por Tha√≠s Chang Waldman en su investigaci√≥n ¬ęEntre bautismos y Degolas: (Des) Caminhos Bandeirantes en S√£o Paulo¬Ľ .

Para vivir en los Estados Unidos, para ir entre ese tipo de personas predominantemente blancas, alienadas y llenas de s√≠ mismas, furiosas, armadas hasta los dientes, se matan entre ellas, en escuelas, en plazas y centros comerciales. . ¬ŅPero y aqu√≠? La persona est√° cansada de ver a tantos ni√Īos y j√≥venes negros asesinados por la polic√≠a en la oscuridad de la noche en barrios marginales y periferias gigantes.

Ahora, Seattle tiene una especie de utop√≠a, la utop√≠a necesaria: ¬ęEste espacio ahora es propiedad de la gente de Seattle¬Ľ, se lee en una pancarta en la entrada de la zona aut√≥noma. Tambi√©n crearon la Cooperativa Nada de Pol policias (¬ęNo Cop Co-op¬Ľ). Viviendo en Seattle Sal de aqu√≠. No me importa un comino. Si a√ļn fuera posible.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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