Se necesitan moderados





La situación de impasse político que afronta el país, con las encuestas que apuntan a una gran dificultad para obtener un gobierno estable a partir de las elecciones del 10 de marzo, tiene su génesis en la quiebra de Portugal tras el fin del consulado de José Sócrates.





Fue en ese momento cuando se dio el primer paso hacia el actual clima de polarización ideológica y creciente dificultad para construir el consenso necesario para que la democracia funcione y sobreviva, con el ascenso de populismos de izquierda y derecha que no están interesados ​​en comprensión- con aquellos que piensan diferente.

Me explico: la quiebra del último gobierno de Sócrates señaló no sólo la incapacidad del país para pagar los salarios de los funcionarios públicos y las pensiones de los jubilados, sino también la quiebra de un modelo de desarrollo económico que existía desde mediados de los años 1980. Todo un universo que colapsó en ese momento, con profundas consecuencias para la sociedad, la economía y el sistema político.

El PSD y el CDS llegaron al poder con el país en quiebra y tomaron medidas que, para bien o para mal, sacaron al país de la quiebra y sentaron las bases para el crecimiento económico a lo largo de la década siguiente. Pero el precio de estas políticas fue extremadamente alto: los costos humanos y sociales de la austeridad significaron que el PSD perdió el apoyo de importantes sectores del electorado que lo habían apoyado desde los tiempos de Sá Carneiro y Cavaco Silva, a saber, funcionarios públicos, jubilados y la clase media baja.

El PSD, que durante el cavaquismo logró dos mayorías absolutas gracias a políticas que permitieron mejorar las condiciones de vida y la movilidad social de millones de portugueses, de repente empezó a ser percibido por muchos como el partido de la austeridad, los recortes y “ir más allá de la troika”. Una gran parte de este electorado se pasó al PS y difícilmente volverá a votar por el PSD, porque los recortes siguen vivos en la memoria de muchos.

Fue en este clima de polarización ideológica, confrontación social y cansancio con las políticas de Passos Coelho y la Troika que António Costa logró formar su primer gobierno, incluso sin ganar las elecciones. Fue la primera mayoría negativa en la historia de la democracia portuguesa. Y, con este precedente, el camino hacia la estabilidad política ha sido cada vez más estrecho, porque, aparentemente, ya no vale la pena ser moderado.

Sin embargo, la democracia necesita urgentemente líderes moderados, que sean capaces de tender puentes con otras fuerzas políticas y alcanzar soluciones de consenso que permitan, como ocurría hasta 2015, gobernar al partido con más votos.





Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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