Rita en el llamado país de las maravillas …





«No importa lo que alguien te diga, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo ”, Keating – The Dead Poets Society





Al comienzo de la designada temporada tonta, ya que soy de los que considero que corremos el riesgo de vivir para siempre en este, espero con ansias bañarme en el mar mientras todavía me enfrento a múltiples despidos, violaciones al secreto de la justicia, sucesivos nombramientos entre familiares. y muertes inexplicables con carros ministeriales de alta velocidad. Ya nada de esto asusta a los ciudadanos, solo sirve como lema para algunos chistes.

Sin embargo, cuando el polvo se asienta, el sentimiento que permanece es la total impunidad de quienes, habiendo prometido cumplir con las funciones para las que fueron elegidos, solo las utilizan para gobernarse a sí mismos.

En el país de Costa, estamos ganando la batalla de Covid, aunque solo sea a expensas de bazucas de millones, mientras que las empresas bajo la égida de Pedro Nuno Santos están peligrosamente cerca de la insolvencia, con la pérdida de puestos de trabajo. Hay quienes aplauden sin saber nada del asunto y mostrando solo una envidia casi morbosa por los sueldos que les gustaba ganar. Para los demás, permanece la indiferencia total, siempre y cuando no los toques. Sin embargo, un trabajador murió en contornos inexplicables y nadie es responsable tampoco.

En el país que tenemos, pasar de bestia a bestia puede suceder en una fracción de segundo, sin siquiera estar seguros de que se imputen los hechos. La justicia ha pasado de hacerse en los tribunales a sernos servida en debates en la cena, cada uno de nosotros actuando como jurados en un juicio popular contra la versión que alguien decida presentarnos.

En estos días, no distinguimos la ficción de la realidad y nadie parece querer saber realmente nada, excepto si pueden convertir cualquier evento en una especie de telenovela de la vida real o en otro cromo de la anécdota nacional.

La pregunta ya no es si creemos en los cuentos de hadas, sino si estamos dispuestos a fingir que vivimos en una realidad alternativa, al menos hasta el día en que nos toque a uno de nosotros, cuando la revuelta se apodere y pasemos a exigir la justicia que tenemos. nunca reclamó para otros.





Por mi parte, entre los sueños de felicidad imposible y la verdad, siempre elegiré el segundo porque los primeros tienden a desvanecerse.

Aún con el mar a la vista y el sol calentando nuestra alma, vivimos en una profunda crisis de valores, sin ningún cambio en la forma de mirar las cosas, solo porque nos es más fácil creer en el viaje soñado, aunque el el barco se está hundiendo claramente.

Debo ser uno de los pocos en cuestionar todo pero aprendí que debemos pensar en nuestras cabezas y hacerlo con todos los datos posibles. Hasta entonces prefiero no embarcarme en itinerarios previamente definidos porque las mejores sorpresas son las que descubrimos en nuestros propios senderos.

Este es el desafío que dejo, no sin saber que la marea no es favorable para quienes se atreven a abrirse camino solos, aunque sean conscientes del destino de los demás.

El autor escribe según la ortografía antigua.

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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