Reformas y pensiones: un chorrillo de mentiras





Sólo hay dos cosas sobre las pensiones en Portugal: una es la preocupación constante del actual gobierno con la necesidad política – la más urgente a medida que se acercan las elecciones – para asegurar algún tipo de aumento en el electorado de los diversos tipos de pensionistas; la otra, supuestamente legitimadora de la primera, es ocultar la imposibilidad de mantener a medio a largo plazo el actual sistema de pensiones, anunciando día-sí día-no aumentos que, en muchos casos, nunca vendrán a tener lugar, pues no habrá dinero para al mismo tiempo que prolonga en el papel la fecha de la reforma, pero después no la aplica.





Hoy día, el mismo ministro, Vieira da Silva, que creó en 2007 el llamado «factor de sostenibilidad» para disminuir las futuras pensiones con el pretexto de que la esperanza de vida haya aumentado bastante, el mismo ministro, decía yo, admite ahora la «ampliación de este factor de sostenibilidad» …

Ahora bien, si es exacto que la esperanza de vida media ha aumentado regularmente, también el índice de envejecimiento no deja de aumentar, disminuyendo la relación entre la población activa e inactiva. Ahora bien, tan importante es que se mantenga una enorme desigualdad ante la esperanza de vida entre «pequeños» y «grandes» pensionistas. Se traduce esto de este modo: mientras un «pequeño» pensionista vivirá en promedio, digamos, 10 años con un ingreso anual medio de 5.000 €, un pensionista de la Función Pública vivirá unos 20 años con una pensión media anual de 15.750 euros, lo que significa más que seis «pequeños» juntos!

Los servicios gubernamentales que se ocupan de las reformas y las pensiones conocen estos hechos mejor que nadie. El primer ministro nos hace reír cuando pretende convencernos de que está preocupado por las desigualdades sociales. En Portugal, como en los países más desarrollados mínimamente, las desigualdades se miden principalmente por los ingresos obtenidos anualmente por cada estrato social y su mejor medida es el índice de Gini (con 33,5 puntos, Portugal fue el quinto peor de la UE 2007). Además de las desigualdades fiscales agravadas por el gobierno cada vez que aumenta los impuestos indirectos (IVA) en lugar de los directos (IRS), como ocurrió en los últimos años, las desigualdades se acentuó brutalmente en la reforma debido a la iniquidad de la esperanza de vida entre los ciudadanos más ricos y los más pobres.

Es bueno recordar que, contrariamente a lo que está escrito en varias ocasiones y se ha fijado en este mismo diario más de una vez, el número de pensionistas en Portugal es de unos 2,5 millones de dólares: una cuarta parte de la población que recibe algo como 3, 5 millones de pensiones de tipos diferentes, en particular las mujeres, que a través de la viudez acumulan a menudo dos y más pensiones.

Ahora bien, esta vieja disposición del tiempo de la dictadura de no desamparar totalmente a las mujeres casadas que quedaban sin rendimientos en el caso, entonces corriente, de no obtener ningún salario o rendimiento, se mantiene hoy como si estuviéramos todavía en el tiempo de la guerra colonial, cuando en España, por ejemplo, la automatización de la asignación de este tipo de pensión por muerte del cónyuge ya se ha revisado dos veces después de la crisis de 2007 y se sustituye por una subvención en caso de necesidad demostrada por el nivel de ingresos del beneficiario, en particular, el salario o la reforma, el viudo ejerce o ha ejercido una profesión, como es hoy en día el caso de gran parte de la fuerza de trabajo femenina.

La acumulación de pensiones a las que no corresponden ninguna contribución previa sólo multiplica las desigualdades sociales, pero no se oye a ningún gobernante preocuparse por ello: tienen miedo de perder votos pero no se afligen con la iniquidad de este sistema fallido. Otra fuente de crecientes desigualdades es dictada, como ya vimos, por la desigual esperanza de vida entre las diferentes capas sociales, a la que se tendrá que añadir la diferencia de otros seis años de vida entre los sexos (6 años de diferencia en 2016).





Ahora bien, habida cuenta de que el llamado «factor de sostenibilidad», con el que el ministro justificó la disminución de las pensiones, pasó del 8% al 14,5% en menos de diez años, es necesario tener en cuenta, desigual esperanza de vida de las diferentes clases sociales y con el sexo de los pensionistas. La equidad, sin embargo, es lo que está más lejos del pensamiento de nuestros gobernantes y, en la capa más vieja, hay más electoras que electores. En cambio, aunque el actual ministro ha subido la edad de la reforma a 66 años y 4 meses de edad, la verdad es que la edad media con que las personas se reforman efectivamente es muy inferior a ese supuesto límite … Pero no hay partido que se ¡atreva a moverse en esto, sobre todo en vísperas de elecciones!

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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