¬ŅQu√© tal ser nosotros a hablar de nosotros?





Pertenezco a la primera generaci√≥n de "negro", el grave, nacido en Portugal. Nac√≠ en el verano c√°lido de 1975. A√Īo en que Mozambique se qued√≥ libre el 25 de junio y Angola el 11 de noviembre. Las tierras de mis padres. Hubo todo Portugal. Siempre me sent√≠a libre. Al final era hija de las Independencias y cre√≠ que esa estrella me protege. A los 8 a√Īos llego a casa de mi abuelo desilusionado. Despu√©s de haber andado en la Voz del Obrero, fui a una escuela p√ļblica en la Alameda Dom Afonso Henriques y me llamaron negra. Mi abuelo, negro de ojos azules y criado en el Barrio Obrero en Luanda, Angola, se sent√≥ conmigo y me explic√≥ nuestro origen. Yo era ni√Īo y nunca hab√≠a visto colores en las personas. "Yo no soy negra, soy casta√Īo", dijo. Me mostr√≥ la enorme mapa que estaba en su oficina y todo el camino que nuestra familia hab√≠a hecho el barco (el de avi√≥n) para llegar a Lisboa a principios del 60. A partir de ese d√≠a que comenz√≥ a estar m√°s orgulloso de mi color una vez que, seg√ļn mi abuelo, yo era especial. Fue con ese estatuto que me fue inculcado en casa, a la primera reacci√≥n de otro ni√Īo a mi raza, que fui a trav√©s de mi camino. Nunca hubo all√≠ en casa discurso contra quien o contra lo que fuese, ni la victimizaci√≥n de que nos acusan por estos d√≠as.





Camin√© los "mejores" escuelas secundarias en Lisboa como Felipa de Lancaster, Pedro Nunes o la reina do√Īa Leonor. Yo no recuerdo haber visto negro en estas escuelas, a partir de 75 padres de negro de mi edad, nacido en Portugal y los repatriados que decidieron abandonar las antiguas colonias – vecinales que se reunieron en Lisboa porque mi abuela estaba all√≠ la peluquer√≠a – fueron arrojados a la periferia de la capital.

En ese momento, mi abuelo trabaj√≥ con ARNi – Soporte Instituto Nacional de Retorno – organismo creado en Portugal despu√©s de la Revoluci√≥n del 25 de abril de 1974 en el fin de proporcionar apoyo a las personas que regresan o huy√≥ las antiguas colonias portuguesas. Luego, all√° en casa, nunca lidiamos con colores, pero con gente. Mi abuelo fue de los primeros diputados negros de la Asamblea Nacional en un momento en que la Libertad a√ļn estaba a a√Īos luz y los movimientos de liberaci√≥n en √Āfrica no se hab√≠an iniciado de forma musculosa. S√© que siempre fui una negra privilegiada. Nac√≠ y crec√≠ en el Barrio de los Actores, mi abuelo era Comendador por la Orden de San Silvestre en 1968 y por eso no "nos mov√≠an" mucho con nosotros. Sin embargo, el racismo camuflado siempre existi√≥. Siempre que alguien se preguntaba por el n√ļmero de mi puerta en el barrio y calle en que mi madre y t√≠os jug√≥ desde temprana edad, dec√≠an que "la √ļnica familia de color s√≥lo pod√≠a ser del (…)" Nunca fue motivo de melindre y en casa jug√°bamos con eso. Eso que llamo ignorancia.

Este crecimiento y la conciencia de lo que soy y lo que represento en la sociedad portuguesa, siempre estuvo acompa√Īada y no incitaron. Mis educadores ten√≠an tiempo, lo que me prepar√≥ para este regalo. Por desgracia, no todos los ni√Īos y adolescentes nacidos en Portugal negros tienen lo que suerte hoy llamada. Las madres y los padres salen a trabajar de madrugada y los ni√Īos se entregan a s√≠ mismos oa una t√≠a que est√° desempleada o acaba de llegar y a√ļn no se enmarca en una sociedad que no acepta que somos de aqu√≠ y no tenemos que ir hacia la " nuestra tierra ". Durante a√Īos no tuve tierra. En las vacaciones de verano es que me he dado cuenta de esta realidad. Todos mis amigos iban a Viseu, Alentejo y otras localidades y nosotros para nuestro chalet en Bucelas o para las termas de Monte Real. Hemos hecho nuestra historia por aqu√≠ y con buenas memorias. Con Fiesta, m√ļsica y ciudadan√≠a. Somos as√≠, nosotros los africanos, y no tenemos que esconderse.

En la adolescencia pas√© a tener amigos negros ya visitar sus casas. Entonces percib√≠ la diferencia. Lisboa 90 no es esto. Hab√≠a barrios de lata incluso en serio, peores que Jamaica. Me acuerdo de ir a la discoteca Lido en Amadora, pero antes de lanzar en casa de una amiga cabo verde. Para llegar all√≠ sub√≠amos un cerro y ten√≠amos que saltar de charco en pozo para entrar en casa. Incluso con esta vida dura, "las se√Īoras all√° de casa" eran felices. Pero no se puede exigir preparaci√≥n cuando no se da dignidad humana, vivienda justa, equidad profesional, que es lo que est√° sucediendo. El prop√≥sito del ser humano es ser respetado y de la misma forma que se condena la violencia dom√©stica, debe condenarse la ausencia de condiciones habitacionales y oportunidades legales. Quiz√° ya podr√≠amos pensar en un sistema de cuotas como tienen Brasil y Sud√°frica para que la raza no sea un impedimento para crecer y so√Īar. ¬ŅC√≥mo puede haber un chef Africana de Moura Cova que va a llegar al gusto 10 veces m√°s de lo que puede estar en la cocina del mejor restaurante portugu√©s sin ser exc√©ntrico o afiliada con los intereses "de moda"?

Es un punto que debe estar sobre la mesa, junto con el racismo y la violencia policial que ataca a los m√°s desfavorecidos socialmente y por el color de la piel. Es lo que impide las mentes brillantes de realizarse profesionalmente.

Inteligentemente, acepté desafíos profesionales que no me dejaron dudas de que mi camino era el correcto. Me gusta de ello, de comunicar.





Me di cuenta de que en Portugal la mayor parte de las oportunidades profesionales que no hubiera sido por mi color de piel. A pesar de las sonrisas y aceptarme para pr√°cticas en mi corta edad, el hecho de ser negro no me dejaba mover en las redacciones de los medios de comunicaci√≥n portugueses. No porque no supiera escribir. Incluso hoy, siendo yo experto en comunicaci√≥n para √Āfrica, sigue siendo quien no entiende nuestra cultura que nos comunica, quien produce contenidos sobre nosotros. Si nos atrevemos a protestar, somos monos.

A los 28 a√Īos fui a la "mi tierra" y conoc√≠ finalmente mis ra√≠ces. Como mi edad anda con las independencias es m√°s f√°cil hacer cuentas. Renasci como africana en Mozambique y Angola y viaj√© por toda una √Āfrica subsahariana que est√° pulsando. Sin embargo, sigo sintiendo a Alfacinha. De vuelta en Lisboa es de verg√ľenza que observo ahora este rev√©s promovido por seudo avance de las redes sociales. Condeno todo y cualquier tipo de violencia, ya sea de la sociedad civil ("ellos" como aqu√≠ est√°n llamados), as√≠ como la de las autoridades policiales y la de los partidos de que extremo son. Esta violencia verbal no me pasa al lado y es preocupante.

El color de la piel ya no me interesa y me gustaba que mis patrices creyeran en sí cada vez más, incluso con todas las batallas que tenemos que frenar. Batallas sin violencia y con inteligencia. Así tenemos futuro. Y ahora os planteo un desafío para la promoción del diálogo positivo: que acepten que se trata de hablar de nosotros?

All About Content and Public Relations

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *