Prueba de fuego de Europa





As铆 como nadie pudo anticipar el comienzo, o incluso la posibilidad real, de la invasi贸n rusa de Ucrania, tampoco es posible anticipar la duraci贸n de la guerra actual. Sin embargo, pase lo que pase, definitivamente marca un punto de inflexi贸n que Europa no puede ignorar, ya que ha expuesto algunas vulnerabilidades internas.





En primer lugar, es imposible disimular las inclinaciones tecnocr谩ticas de los gobiernos europeos a la hora de resolver todo tipo de problemas. Para hacer frente a la guerra en curso, cabe se帽alar c贸mo los l铆deres europeos mantienen una confianza exclusiva en el poder disuasorio de las sanciones econ贸micas como forma de debilitar al rival. Adem谩s de revelar la falta de preparaci贸n para la guerra y la falta de alternativas, la aplicaci贸n masiva de sanciones demuestra que los l铆deres europeos descuidan la fuerza de las motivaciones irreductibles y la disposici贸n mental de las personas para soportar el castigo. Sobre todo si tales sanciones no dejan lugar a negociaci贸n y son percibidas como una humillaci贸n intolerable por parte de quienes las sufren. Pero aun suponiendo que puedan tener un efecto de debilitamiento del oponente, teniendo en cuenta las particularidades rusas, no significa que este m茅todo vaya a funcionar siempre, ante otras posibles amenazas.

Como ejemplo de obsesi贸n tecnocr谩tica no disimulada, ver c贸mo se ha utilizado el flagelo de la guerra para impulsar el discurso pol铆tico sobre la transici贸n energ茅tica y la llamada 鈥渄escarbonizaci贸n鈥.

Existe consenso en que los europeos se encuentran en una posici贸n de extrema dependencia energ茅tica y que el deterioro de las relaciones con Rusia supondr谩 elevados costes a corto plazo, por lo que es imperativo crear alternativas a las fuentes minerales y energ茅ticas rusas. Sin embargo, ser铆a recomendable cierta sobriedad en el discurso pol铆tico y una priorizaci贸n m谩s sensible al drama que presenciamos en las aterradoras im谩genes de mujeres y ni帽os huyendo y de las ciudades ucranianas devastadas. Tambi茅n porque la dependencia energ茅tica est谩 lejos de ser una novedad.

En segundo lugar, Europa tambi茅n revela vulnerabilidad por la falta de grandes objetivos de civilizaci贸n y por descuidar los compromisos pol铆ticos a largo plazo. La indiferencia ante el declive demogr谩fico es un claro ejemplo de la falta de vocaci贸n al servicio de los intereses de las generaciones futuras. La coherencia interna basada en ideales 煤nicos, representativos y movilizadores es un elemento clave que permitir谩 a Europa salir de la indefinici贸n y la desmoralizaci贸n en la que se encuentra. La supervivencia y la resistencia de un pueblo dependen en gran medida de su autoestima y unidad, como se puede ver en el ejemplo del pueblo ucraniano.

驴Podr铆a explicarse la r谩pida empat铆a de los europeos por la causa ucraniana por su deseo de ser parte de una causa mayor? Alejados de los grandes objetivos colectivos y centrados principalmente en los logros personales y la autoexpresi贸n, los europeos tienen ahora la oportunidad de expresar su altruismo ante el sufrimiento de los ucranianos, pero a煤n tienen la oportunidad de ponerse en contacto con su patriotismo.

Los europeos han sido los beneficiarios de un largo per铆odo de paz, por lo que es comprensible que muestren un comportamiento contradictorio, a veces incluso temerario, cuando la sombra de la guerra se cierne tan repentinamente sobre el territorio europeo. Una guerra retransmitida diariamente en todos los medios puede sacar lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros. Lo mejor de todo es que la guerra puede revivir un sentido de pertenencia entre los europeos que se ha materializado, hasta ahora, en la gran ola de solidaridad dirigida hacia los miles de ucranianos cuyas vidas fueron interrumpidas sin piedad de la noche a la ma帽ana.





Por otro lado, el desarrollo de un conflicto muy publicitado y la creaci贸n de cierta animosidad en la opini贸n p煤blica puede derivar en un comportamiento humillante o incluso en una agresi贸n contra la poblaci贸n rusa. Es fundamental ser consciente de la volatilidad de la opini贸n p煤blica y el deber de no hacer de la guerra un objeto de entretenimiento cotidiano. En estos aspectos, los representantes pol铆ticos tienen una responsabilidad a帽adida de tratar de no incitar al resentimiento, de ahorrarnos sus posibles impulsos belicistas entre bastidores y de no polarizar la opini贸n p煤blica. Es en estos momentos que se mide la madurez de una sociedad.

El autor escribe seg煤n la ortograf铆a antigua.

Ana Gomez

Ana G贸mez. Naci贸 en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a帽os. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi茅n me considero una Geek, amante de la tecnolog铆a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:聽https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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