Proceso constituyente y pueblos indígenas en Chile





Hace un a√Īo, esta semana, el llamado Acuerdo de Paz fue firmado por casi todos los partidos pol√≠ticos en el Congreso y traz√≥ el camino constitucional actual que recorre Chile. Es importante se√Īalar que este Acuerdo fue producto de las masivas movilizaciones que se han producido en todo el pa√≠s desde octubre de 2019.





El Acuerdo estableció que se celebraría un referéndum para consultar a los ciudadanos si optaban por derogar la actual constitución, impuesta por la dictadura, o no. También se deberían decidir dos opciones si la alternativa a cambiar la constitución actual tuviera éxito: mediante una convención constitucional (elegida íntegramente por voto popular); y una convención mixta (la mitad compuesta por parlamentarios y la otra elegida por los ciudadanos).

Las opciones triunfaron en gran medida: cambiar la constituci√≥n de Pinochet mediante una convenci√≥n constitucional. Para ello se asegur√≥ la paridad de g√©nero, pero no se reservaron esca√Īos para los pueblos ind√≠genas.

La semana pasada se suspendi√≥ nuevamente la discusi√≥n sobre los esca√Īos reservados a los pueblos originarios en la Convenci√≥n Constitucional. Esto ha causado problemas pol√≠ticos, ya que el mismo d√≠a que se pospuso la votaci√≥n de los esca√Īos reservados, el nuevo ministro del Interior, Rodrigo Delgado -el tercero desde el inicio del gobierno de Sebasti√°n Pi√Īera- viaj√≥ con el presidente Sebasti√°n Pi√Īera a la regi√≥n. Araucan√≠a, en el sur del pa√≠s.

La visita oficial busc√≥ una vez m√°s utilizar el conflicto centenario entre el Estado chileno y el pueblo mapuche como contexto para demostrar la fuerza y ‚Äč‚Äčel control que ha perdido vergonzosamente desde el levantamiento de octubre pasado.

Esta situaci√≥n puede parecer, a priori, como de costumbre, o incluso l√≥gica en t√©rminos de procedimientos parlamentarios o gubernamentales. Sin embargo, representa las √ļltimas expresiones de una relaci√≥n colonial que el Estado ha establecido con los pueblos ind√≠genas.

Un imaginario establecido desde la consolidaci√≥n territorial de Chile como pa√≠s y en el que nunca se consider√≥ la presencia, y mucho menos la influencia, de los pueblos ind√≠genas que, eventualmente, fueron fagocitados por la idea de un estado para una naci√≥n. El estado uninacional, unicultural y asimilacionista del siglo XIX a√ļn persiste, sin haber cambiado de sustancia.





Es una relación asimétrica de dominación con manifestaciones concretas, una naturalización de las jerarquías territoriales, raciales y epistémicas en términos de la institucionalidad del país. Esta situación tiene su expresión política en la falta de experiencias sistemáticas de participación indígena en la vida política del país. Un análisis de las autoridades nominadas o electas en el país desde 1990 hasta la actualidad muestra que la presencia indígena en cargos importantes es marginal, con pocas y ocasionales excepciones.

Por tanto, las sucesivas suspensiones de votaciones en esca√Īos reservados a los pueblos ind√≠genas no son de extra√Īar. Esta actitud no solo responde a los relatos coyunturales y electorales de los parlamentarios, sino que tambi√©n es expresi√≥n de una continuidad en cuanto a la forma de relacionarse con los pueblos ind√≠genas que est√°n constantemente relegados a posiciones secundarias, simb√≥licas y sin impacto real.

Esto, a pesar de que, seg√ļn el √ļltimo censo de 2017, el 12,8% de la poblaci√≥n se identifica como miembro de algunos pueblos originarios existentes en el pa√≠s. Aun as√≠, nunca fueron reconocidos constitucionalmente.

Este punto de inflexión en el debate constitucional debe ser una oportunidad, no solo para el reconocimiento tardío de los pueblos indígenas, sino, como han propuesto varias organizaciones indígenas, para debatir el reconocimiento de Chile como Estado plurinacional.

Una forma de contribuir a esto, pero no obviamente la √ļnica, es aprobar y asegurar la participaci√≥n de los diez pueblos ind√≠genas del pa√≠s a trav√©s de asientos reservados.

Por ahora, esta discusi√≥n est√° estancada. A pesar de que, el 30 de octubre, la comisi√≥n constitucional del Senado aprob√≥ la propuesta de la oposici√≥n de crear 24 esca√Īos reservados que se sumar√≠an a las 155 convenciones generales aprobadas en el plebiscito de octubre. Para que la propuesta sea aprobada se necesitan 26 votos, pero la oposici√≥n solo tiene 24.

Queda por ver cuál será el resultado. Si se alcanzan los votos necesarios, o si la oposición cede a las demandas de la coalición gobernante cuyos líderes utilizan argumentos falaces, como el presidente de la UDI (partido de derecha y oficial) que dice que si se dan cuotas a los pueblos indígenas, también deben ser entregado a la iglesia evangélica.

Esta mirada colonialista y racista, sin duda, desconoce la deuda histórica que tiene el Estado con los pueblos originarios por la expropiación a la que fueron sometidos. Esta visión también ignora que son naciones diferentes, sujetas a derechos colectivos reconocidos por el derecho internacional.

Hay voces disonantes de otras organizaciones, particularmente mapuche, que no están de acuerdo con alguna de las propuestas. Afirman que no necesitan ser reconocidos por el Estado y que no participan del proceso constituyente porque no lo entienden como una nueva forma de asimilación, ya que no se considera la autonomía. Estas facciones dicen que continuarán su lucha en sus territorios del sur.

Hay varios aspectos del proceso que pueden criticarse. Como el hecho de que el plebiscito se vot√≥ sin haber establecido previamente los detalles de los esca√Īos reservados, la falta de participaci√≥n de algunas organizaciones en el debate, o incluso los c√°lculos electorales que los partidos pol√≠ticos est√°n haciendo estrat√©gicamente.

Pero, por otro lado, se puede argumentar, como dice el historiador mapuche Fernando Pairican, que lo que est√° en juego es ¬ęuna profundizaci√≥n de un poder pol√≠tico ind√≠gena aut√≥nomo de las naciones originarias¬Ľ. La presencia de voz y voto ind√≠gena proporcional a su poblaci√≥n en la Asamblea Constituyente representar√≠a un cambio significativo.

La encrucijada abierta en octubre de 2019 representa un potencial cambio de paradigma en la forma en que el Estado se relaciona con los pueblos indígenas. Y aunque la historia reciente y pasada no es muy alentadora, puede ser un punto de inflexión. Esto, a pesar de la catastrófica sombra de la transición (cambio para permanecer) que se cierne sobre el proceso constituyente.

Traducción de Maria Isabel Santos Lima

www.latinoamerica21.com, un proyecto pluralista que difunde contenidos producidos por especialistas en América Latina.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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