Preguntas a Rui Moreira sobre una represalia en curso





La destitución, por la Cámara de Porto, de la presidenta de la Comisión de Protección de Niños y Jóvenes (CPCJ) Porto Central, Célia Carvalho, dos meses después de haber sido elegida presidenta de esa Comisión por unanimidad, ha dejado a mucha gente perpleja. No es para menos. La historia huele mal de una punta a otra y cuanto más se sabe, peor se queda. En la hipótesis más benévola, es un gesto de humillación y de autoritarismo de Fernando Paulo, un concejal reclutado por Rui Moreira al equipo de Valentim Loureiro, que trajo a Oporto el peor del estilo del mayor de Gondomar, y que, por lo que se ve , no está a la altura de las funciones y de las responsabilidades que el cargo le confiere. En la hipótesis menos benévola, a la que sugirió el economista Ricardo Paes Mamede, es un episodio de una operación más amplia de intimidación y de persecución política a una de las voces más importantes del combate a la pobreza y de la denuncia de las desigualdades en Oporto, el asistente social José António Pinto, el Chalana.





En un caso como en otro, se trata de un error grave, de quien parece no conocer el Puerto. Si algún concejal piensa que la ciudad es su jardín, si el Ejecutivo de la Cámara cree que la protección de los niños puede ser puesta en riesgo por sus paranoias político-partidarias, si alguien juzga que la ciudad aceptará que intentan callar sus voces críticas, está muy equivocado. No, no estamos dormidos, ni nos quedamos en silencio ante la prepotencia.

El caso se describe al detalle en esta carta abierta a Rui Moreira, de García Pereira, abogado de Célia Carvalho. En resumen, el concejal Fernando Paulo comunicó la decisión de sustituir a Celia Carvalho de sus funciones en una reunión para la que convocó a varias entidades y en que, al no haber explicitado los fundamentos técnicos o políticos de esa decisión, usó en contrapartida un tono intimidatorio y de humillación. El concejal invoca el "poder discrecional" que la ley le confiere en la designación de los representantes de la autarquía en las CPCJ como fundamento para tomar la decisión. No avanza pues cualquier argumento relacionado con el trabajo desarrollado por aquella técnica. Se percibe por qué: no tenía qué apuntar. La persona en cuestión acababa de ser reelegida en junio pasado para presidir a la Comisión, tras un mandato de tres años elogiado por todos los socios sin excepción.

¿Qué justifica entonces esta decisión abrupta y aparentemente indeseable? Fernando Paulo ensayó, en un segundo momento, un argumento: las elecciones para la presidencia de aquella comisión fueron convocadas "de forma abusiva" e "irregular" porque la técnica no le había comunicado ni solicitud autorización. Como es evidente, la elección es un acto autónomo de la propia CPCJ, que no carece de autorización camarera. En un dictamen de la autoría de los servicios jurídicos de la Comisión Nacional de Protección, distribuido al Ejecutivo de la Cámara, se defiende tácitamente eso: "no hubo ninguna ilegalidad, o, mucho menos, irregularidad, ausencia de buena práctica o falta de comunicación" en relación a la autarquía.

En el marco de la comunicación social, Fernando Paulo sacó de la cartulina una nueva justificación: habría un documento de Rosário Farmhouse, presidente de la Comisión Nacional de Protección de los niños y jóvenes, a la que sólo el concejal habría tenido acceso, con un entendimiento jurídico diferente de los servicios jurídicos de la Comisión a los que presta la propia granja. Todo lo atacado y bizarro: hasta ahora, nunca el documento ha sido mostrado y Farmhouse nunca lo ha confirmado.

En resumen: las razones para el alejamiento son otras. Es aquí que parece entrar a José Antonio Pinto (o Chalana, como es conocido), el asistente social de Campanhã, que recibió un premio de Derechos Humanos en la Asamblea de la República en 2013, que es una piedra en el zapato para cualquier presidente de la Cámara y que es casado con Célia Carvalho. Chalana denunció, en un artículo en el Público, la pobreza existente en la ciudad y la inacción de Rui Moreira. Desde entonces, se sabe, no ha dejado de sentir la prepotencia y amenazas veladas.

Todo esto es lamentable y completamente excusado. El Puerto que no se reconoce en este tipo de comportamientos mezquinos debe tomar posición. Y sí, el Dr. Rui Moreira, esto es también consigo, porque preside a la Cámara de nuestra ciudad. ¿Concuerda con su concejal o está dispuesto a revertir este gesto? ¿Cauciona esta persecución o condena? ¿Planeó esta venganza o demarcarse de ella?





Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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