PPP? Solo con la privatizaci贸n de riesgos.





El modo de Asociaciones P煤blico-Privadas (PPP) est谩 vinculado a la tercera ruta "Blairista", siendo el Reino Unido uno de los pa铆ses que en alg煤n momento ha adoptado la vinculaci贸n entre el sector p煤blico y el privado. Los argumentos a favor de las PPP dicen que hay sectores econ贸micos que no se pueden entregar completamente al mercado, pero que tambi茅n tienden a funcionar mal si son administrados 煤nicamente por el estado.





De este modo, al redactar un acuerdo de asociaci贸n entre el Estado y el sector privado, en el que las partes distribuyen las tareas, los derechos y los deberes, se lograr谩 un equilibrio 贸ptimo, aprovechando lo mejor que el sector p煤blico tiene. y lo que es mejor para el sector privado.

Esta es la teor铆a. La pr谩ctica ha sido bastante diferente.

Al observar la realidad de las PPP, resulta que lo que la teor铆a promet铆a a menudo no suced铆a. Con demasiada frecuencia, se han implementado PPP que son perjudiciales para los intereses del Estado y al mismo tiempo confieren negocios fabulosos para el sector privado.

Cuando el Estado delega sus funciones (en salud, educaci贸n, en infraestructuras p煤blicas) a las privadas, a trav茅s de la conclusi贸n de contratos en los cuales el Estado se compromete a pagar un precio fijo por la prestaci贸n privada de estos servicios, garantizando a menudo cierto retorno a lo privado. , lo que conlleva riesgos y, sin los esfuerzos de inspecci贸n adecuados, el resultado tiende a ser malo.

Una vez que se concluya el contrato, el sector privado ya no tendr谩 el incentivo de ser eficiente, ya que no sufrir谩 competencia o supervisi贸n seria. M谩s bien, est谩n en posesi贸n de un verdadero "negocio chino". El caso de las PPP viales portuguesas es uno de los m谩s dram谩ticos, ya que el Estado asumi贸 todos los riesgos y proporcion贸 un negocio de retorno de tasa fija muy alto a los inversores privados.

Sin embargo, no existen retornos muy altos, excepto en casos de monopolios y similares, o negocios il铆citos, siempre en situaciones en las que este retorno abusivo se gana a expensas de la p茅rdida de otros. En este caso, el Estado.





Tambi茅n en educaci贸n (con contratos de asociaci贸n) o en salud, muchos han sido situaciones de contratos mal dise帽ados y operaciones descontroladas, que llevan a abusos por parte de los privados y a costos por parte del Estado m谩s altos que los que ser铆an en el caso de gesti贸n p煤blica.

Es cierto que el problema no est谩 en la PPP "en s铆", sino en la forma espec铆fica en que se dise帽an los contratos. Sin embargo, existe un gran riesgo de que los tomadores de decisiones p煤blicos que participen en la negociaci贸n de estos contratos sean capturados por las partes privadas, actuando en nombre del inter茅s privado en lugar del inter茅s p煤blico que se supon铆a que deb铆an defender.

Entonces, si queremos utilizar las PPP, debemos asegurarnos de que haya un escrutinio p煤blico de los contratos que se est谩n redactando (sugiero que deban ser aprobados por el parlamento, no solo por el gobierno); que los contratos son de tal manera que los riesgos est谩n en la esfera de lo privado y que el rendimiento fijo de la inversi贸n nunca est谩 garantizado (despu茅s de todo, esta es la raz贸n por la cual la iniciativa privada sirve, arriesga y no se re煤ne); que el precio que debe pagar el Estado es inferior al que tendr铆a en el caso de una acci贸n puramente p煤blica; que la duraci贸n de los contratos nunca debe exceder de diez a帽os y que debe haber un monitoreo regular de su cumplimiento, a fin de crear presi贸n sobre las partes privadas que los alientan a cumplir.

Si, con estas condiciones, ninguna persona privada est谩 interesada, entonces debe hacerse una gesti贸n p煤blica.

Notas finales: 1. A pesar de presentarse como una soluci贸n t茅cnica, las APP comienzan a partir de un prejuicio b谩sico: el Estado, a diferencia de los privados, no es competente para administrar. Es curioso, adem谩s, que se acusa de sesgos ideol贸gicos (sospechando la benignidad de la gesti贸n o la inversi贸n privada) que se oponen a las PPP, cuando este tipo de esquema contractual es el primero en asumir, ideol贸gicamente, que el estado es incompetente en ciertas acciones;

2. Los l铆mites de deuda consagrados en los tratados europeos tambi茅n empujaron a los Estados hacia las APP. La contrataci贸n de inversi贸n privada en bienes p煤blicos (como carreteras o puentes), a cambio de otorgar la gesti贸n de estas infraestructuras durante per铆odos muy largos, que garantizaban el retorno de la inversi贸n, era una forma de escapar de un aumento inmediato de la deuda. . Sin embargo, los costos a mediano y largo plazo son enormes, con consecuencias para el d茅ficit y la deuda. Es decir, fue una mala soluci贸n.

El autor escribe seg煤n la ortograf铆a antigua.

Ana Gomez

Ana G贸mez. Naci贸 en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a帽os. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi茅n me considero una Geek, amante de la tecnolog铆a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:聽https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *