Portugal oscuro





En medio del fragor del debate político sobre los Presupuestos del Estado, un pequeño escándalo pasó entre las gotas de lluvia. La historia se cuenta en pocas palabras. La Asamblea de la República autorizó al Gobierno a modificar la Ley de Competencia y la Ley de Prácticas Comerciales Individuales en asuntos de fuerte impacto en la política de competencia. Nada extraño, si no fuera porque dichas autorizaciones iban en una dirección diametralmente opuesta a la de las normas europeas, a años de práctica consolidada por parte de la Autoridad de Competencia, la Comisión Europea y los tribunales nacionales y europeos.





El lector puede pensar, ciertamente, que el Proyecto de Ley explica las buenas razones de tan manifiesta desviación. La verdad es que no. Ni siquiera una palabra. O que se habrá escuchado previamente a la Autoridad de Competencia (AdC). La verdad es que tampoco. Sin embargo, aunque no se escuchó, la AdC, por iniciativa propia, luego de conocer la Propuesta de Ley (en el sitio web de la Asamblea de la República), elaboró ​​una recomendación para asesorar la eliminación de la normativa en cuestión.

Ante esto, el lector pensará que los partidos políticos han marcado el rumbo. Tampoco. Según información en el sitio web de la Asamblea de la República, la autorización legislativa en cuestión fue aprobada con votos a favor del PS y BE, voto en contra del PCP y abstención del resto. Nadie habrá presentado las enmiendas pertinentes. Si asumimos, como podemos suponer, que las normas europeas de competencia protegen el libre funcionamiento del mercado y que los cambios en cuestión lo perjudican, sigue siendo una caricatura que el PCP esté votando en contra.

Ahora bien, aunque nadie parece haberse dado cuenta o preocuparse por lo que sucedió, existen buenas razones para las mayores perplejidades. Dejando las complejidades legales del asunto – y los cambios en sí mismos – a otro lugar, no es posible evitar una gran preocupación por el proceso.

¿Cómo es posible que la Asamblea de la República autorice al Gobierno a legislar contra la ley de la Unión Europea en materia de política de competencia, sin dar una explicación al respecto e ignorando la opinión contraria de la Autoridad de Competencia, también sin una palabra? Como también es posible que el período de transposición de una Directiva europea que cambiará más profundamente la Ley de Competencia esté en marcha (y cerca de su final), los cambios legislativos se permiten de manera errática e intrascendente. ¿Cómo puede suceder todo esto sin debate público, explicaciones o explicaciones públicas y sin transparencia?

Episodios como este nos recuerdan que en Portugal puede ser normal que los diputados decidan ignorar opiniones e ir contra la legislación de la Unión Europea sin dar explicaciones a nadie. Cuando pensábamos que estábamos en el siglo XXI, esto nos hace temer que seamos solo un pequeño país atrasado en la periferia de Europa, desorganizado, sin cultura democrática, sin transparencia en el proceso legislativo, sin la necesaria sindicación de decisiones legislativas, sin respeto. instituciones y sin la sensación de estar en la Unión Europea. Es una pena. Merecíamos más y mejor.





Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *