Portugal necesita aprender a quererse





La posición de Portugal en el ranking internacional, que puede ser decisivo para atraer inversión extranjera, se debe mucho a nuestra imagen de nosotros mismos. Por muchos problemas que Portugal pueda tener, nadie cree que nuestros tribunales sean peores que los de algunos países africanos, o que nuestra burocracia nos coloque al nivel de ciertas naciones sudamericanas. Pero así es como Portugal es retratado en estudios internacionales como el Índice de Competitividad Global, que se publica anualmente en base a estadísticas oficiales y encuestas realizadas con empresarios y gerentes. Curiosamente, nuestro lugar en el ranking ha mejorado desde hace unos años, el componente estadístico comenzó a pesar más que la evaluación subjetiva resultante de las encuestas, pasando del puesto 43 en 2014 al 34 en 2019.





¿Son nuestros empresarios demasiado pesimistas sobre el país? ¿Son ellos, como dijo la ministra Siza Vieira hace unos días, excesivamente «queirozianos» en su evaluación de la calidad de los servicios públicos o la proverbial lentitud de la justicia? La respuesta será «sí» y «no» al mismo tiempo.

Es «sí», porque después de tres siglos en los que hemos internalizado nuestro atraso hacia el norte de Europa, decir que lo malo de Portugal sigue siendo visto como una demostración de inteligencia, cultura y «mundo». Ya sea en el grupo de amigos, en la crónica del periódico o en respuesta a una consulta internacional, al portugués le gusta señalar lo que está mal, a menudo basado en «conjeturas» y, si es posible, culpar a alguien que no sea él mismo. , su familia o club de fútbol (por supuesto, según esta lógica, ni este texto ni su autor escaparán de este destino). Como aquellos que saben un poco sobre el resto del mundo saben que comparamos muy bien en áreas como Salud, infraestructuras, la capacidad de innovación de algunas empresas, la apuesta por las energías renovables. Además de ser un pueblo tolerante y pacífico, que vive en un país hermoso y seguro.

Sin embargo, la respuesta también es «no», porque Portugal tiene muchos problemas que resolver, como la lentitud de la justicia, ver los casos de BES y Marqués, la corrupción, la burocracia que impide el crecimiento, el mal uso de los recursos públicos. y desigualdades sociales.

Al final, quizás el secreto para lidiar con nuestra angustia existencial crónica es aceptar estas diferentes dimensiones, valorando lo que es bueno y, con eso, ganando fuerza para resolver lo que es malo. Para cambiar el destino, Portugal tiene que comenzar aprendiendo a quererse.

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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