Portugal: c√≥mo el pa√≠s se convirti√≥ en un destino popular para los jubilados brasile√Īos





Hasta mediados de 2015, a Patrícia Martins nunca se le había ocurrido salir de Brasil. Divorciada y con dos hijos adolescentes, llevó una vida estable en São Paulo, donde trabajó para una de las empresas de tecnología más grandes del país. Luego vino la grave crisis política y económica que culminaría, en ese momento, con el juicio político de la entonces presidenta Dilma Rousseff.





‚ÄúMe di cuenta de que todo iba cuesta abajo. Fue entonces cuando comenc√© a interesarme por la posibilidad de migrar al exterior despu√©s de jubilarme‚ÄĚ, dice.

En cuanto el deseo se convirtió en un plan concreto, Portugal también se convirtió en una alternativa coherente: encajaba en sus ingresos, no requería el dominio de otro idioma y, sobre todo, era conocido por ser un lugar seguro.

Un a√Īo despu√©s, ya jubilada, estaba en el avi√≥n con un billete de ida a Lisboa. ¬ęLos que me vieron en S√£o Paulo, en un coche de lujo, no me reconocen cuando llegan aqu√≠. Es una vida mucho m√°s digna¬Ľ, explica. ¬ęNo voy a volver a Brasil¬Ľ.

Es un punto de partida similar al de Telma Facina, 71, de Río. Retirada de la ex Empresa de Electricidad del Estado de Río de Janeiro (CERJ) desde finales de la década de 1990, no pensó en vivir fuera de Brasil hasta 2016, cuando tuvo que correr a Europa por un caso de enfermedad en su familia.

Como Portugal era el √ļnico que ofrec√≠a una visa especial para jubilados, el pa√≠s era, en ese momento, m√°s una soluci√≥n que un proyecto, una relaci√≥n que cambi√≥ con los a√Īos.

¬ęHab√≠a ido a una reuni√≥n con el c√≥nsul portugu√©s en R√≠o de Janeiro y √©l hab√≠a hecho un anuncio maravilloso sobre vivir el retiro aqu√≠¬Ľ, dice desde su casa en Almada, al otro lado del r√≠o Tajo, la postal de Lisboa. ¬ęCuando lo necesit√©, vi que era, de hecho, el visado m√°s f√°cil¬Ľ, a√Īade.





Tras el difícil momento familiar, encontró la forma de volver a reunir a la familia: se llevó a su hija y a su nieto a vivir con ella en suelo portugués. A punto de recibir la ciudadanía del país, no quiere regresar.

Facina y Martins expresan un fen√≥meno migratorio reciente en Portugal. Alguna vez un destino para estudiantes y j√≥venes profesionales brasile√Īos atra√≠dos por una experiencia europea y una mejor calidad de vida, el pa√≠s ahora vive con una ola de personas que definitivamente dejan Brasil para disfrutar de sus a√Īos de jubilaci√≥n en territorio portugu√©s, o que llegan all√≠ con solo un pocos a√Īos para jubilarse.

¬ęEs un fen√≥meno con un perfil diferente: son personas mayores, generalmente con buenos ingresos, y que no siempre tienen planes de regresar¬Ľ, explica la investigadora Nilcelene Biasutti, que acaba de defender una tesis de maestr√≠a sobre el tema en la Universidad de Lisboa.

Los datos del Servicio de Extranjer√≠a y Fronteras (SEF) del Gobierno portugu√©s ilustran bien esta situaci√≥n: hasta 2014, la proporci√≥n de personas que desembarcaron en Portugal solicitando una visa D7, principalmente destinada a jubilados, rondaba el 2% entre todas las llegadas brasile√Īas. Cuatro a√Īos despu√©s, esta tasa ya era del 10,9%.

La pandemia Covid-19, que provocó que los vuelos intercontinentales estuvieran restringidos durante meses, frenó esa demanda hasta principios de 2021, cuando volvió en vigor.

‚ÄúHoy, el perfil mayoritario de nuestros clientes es una vez m√°s el de aquellos que quieren pasar aqu√≠ su jubilaci√≥n‚ÄĚ, dice el abogado Andr√© Pacheco, que trabaja en una de las sucursales portuguesas del bufete de abogados Hofstaetter Tramujas y Castelo Branco, especialista en migraci√≥n. Procesos.

Dice que todav√≠a hay casos de brasile√Īos que, contrariamente al perfil com√ļn, necesitan complementar sus ingresos para que su residencia sea aceptada.

Seg√ļn las normas locales, quienes soliciten la visa D7 deben mover alrededor de R $ 52.000 – el equivalente a un a√Īo del salario m√≠nimo en Portugal (665 euros) – en una cuenta bancaria en el pa√≠s, monto que asciende a R $ 78.000 si el cambio se realiza con un c√≥nyuge. Si los ni√Īos tambi√©n est√°n en la aplicaci√≥n, cada uno de ellos representa un aumento del 30% en el requisito.

Durante su investigación, Biasutti también se encontró con otras situaciones, como personas indocumentadas que regresaron a Brasil para jubilarse y luego solicitaron una visa portuguesa; o de los que perdieron ingresos y tuvieron que volver a trabajar ya en Portugal para complementarlo.

¬ęEsto le pas√≥ a mucha gente que alquil√≥ una propiedad y emigr√≥. Cuando el real se devalu√≥, tuvieron que volver a trabajar, porque el costo de vida subi√≥ mucho¬Ľ.

Tanto Telma Facina como Patrícia Martins han sentido los efectos del tipo de cambio. En el caso del primero, principalmente porque solo tiene ingresos de jubilación.

¬ęTuve que dejar de viajar por Europa por completo¬Ľ, dice Facina.

Por eso tambi√©n, seg√ļn Pacheco, a pesar de la demanda, incluso personas con mayor poder adquisitivo han renunciado al proyecto de jubilarse en Portugal este a√Īo.

Desde enero de 2020 hasta ahora, el euro ha subido un 44%. A mediados de noviembre, la moneda se cotizaba a R $ 6,51. ¬ęEsto hizo que esta posibilidad fuera m√°s restringida para quienes ya tienen altos ingresos en Brasil y quieren salir del pa√≠s de todos modos¬Ľ, observa el especialista en procesos migratorios.

Claudney Neves, de 49 a√Īos, de R√≠o de Janeiro, es uno de ellos. Retirado del ej√©rcito hace un mes, tiene todo listo para trasladarse a Portugal con su esposa desde 2017, cuando su retiro estaba cerca de completarse.

¬ęEn ese momento, nuestras cuentas mostraban que mis ingresos nos permitir√≠an vivir c√≥modamente all√≠¬Ľ, dice.

Animada, la pareja viaj√≥ al pa√≠s europeo hace dos a√Īos para ingresar documentos y abrir una cuenta bancaria, para depositar la cantidad necesaria para la visa D7.

Incluso decidieron d√≥nde vivir√≠an: Espinho, un peque√Īo pueblo de 31.000 habitantes cerca de Oporto.

Luego vino la pandemia y luego la escalada de la moneda europea, que pospuso los planes indefinidamente.

‚ÄúHoy, haciendo el mismo c√°lculo, no es posible vivir como quisi√©ramos. Tendr√≠amos que complementar los ingresos llegando‚ÄĚ.

trabajar para jubilarse

Si muchos brasile√Īos llegan ya retirados, hay otro contingente que llega a territorio portugu√©s precisamente con el plan de retirarse all√≠.

Para ello, cuentan con el apoyo de un convenio de seguridad social firmado entre Brasil y Portugal en 1995 que, entre otras cosas, permite contabilizar conjuntamente el tiempo de trabajo tanto allí como aquí en el momento de la jubilación.

De acuerdo con las reglas, el candidato debe haber cotizado durante al menos 15 a√Īos de su vida laboral. En este caso, recibir√° la cantidad proporcional a este per√≠odo pagado por el gobierno portugu√©s.

Luís Eduardo Afonso, profesor de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad de São Paulo (FEA-USP), observa, sin embargo, que el tiempo de contribución, en sí mismo, no debe orientar la decisión de jubilarse en Portugal.

¬ęHay que prestar atenci√≥n a las reglas de su sistema de pensiones, que son diferentes al nuestro. Este es el caso de la edad de jubilaci√≥n y el per√≠odo de cotizaci√≥n, por ejemplo¬Ľ.

Seg√ļn la legislaci√≥n portuguesa, una persona debe tener al menos 66 a√Īos y 6 meses para poder jubilarse. En Brasil, hay varias reglas, aunque la base m√°s com√ļn es 62 a√Īos para hombres y 57 para mujeres.

Seg√ļn la abogada Miranda Ferreira, quien tambi√©n ayuda a los migrantes que buscan establecerse en Portugal, las diferencias en la ley son generalmente favorables al sistema de seguridad social brasile√Īo, que paga mejores valores y tiene un sistema m√°s flexible.

Seg√ļn el acuerdo bilateral, cuando llega el momento de jubilarse, la regla que se aplica es la del pa√≠s donde se encuentra la persona. En otras palabras: un brasile√Īo que ha cumplido con los requisitos de cotizaci√≥n all√≠ tambi√©n se jubila dentro del sistema de pensiones portugu√©s, incluso lo recibe en moneda local y tiene los mismos derechos que un ciudadano del pa√≠s.

Afonso también advierte sobre la imposibilidad de jubilarse solo por el período de cotización, como era posible en Brasil hasta la más reciente reforma de la seguridad social.

En 2019, un cambio en la legislaci√≥n (Enmienda Constitucional 103/2019) defini√≥ que la jubilaci√≥n brasile√Īa tambi√©n depende del per√≠odo de cotizaci√≥n y un requisito de edad m√≠nima, al igual que en Portugal.

‚ÄúEl punto fundamental es que existe un derecho. Lo reconoce la persona que migr√≥. Los detalles del mismo, sin embargo, dependen mucho de cada convenio de seguridad social‚ÄĚ, explica.

Por otro lado, existe una forma de jubilarse en suelo portugu√©s solo en funci√≥n de la edad, es decir, sin el tiempo m√≠nimo de cotizaci√≥n de 15 a√Īos. Esta es, de hecho, la modalidad con m√°s beneficiarios en el sistema del pa√≠s.

Llamada all√≠ la pensi√≥n social de vejez, requiere que la persona tenga reconocida la residencia en el pa√≠s y tenga al menos 66 a√Īos y 6 meses. El piso de beneficio es de 275 euros (alrededor de R $ 1.780).

¬ŅPor qu√© jubilarse en Portugal?

Cuando comenz√≥ a investigar el fen√≥meno de los jubilados en Portugal, Nilcelene Biasutti se dio cuenta de que, en la prensa portuguesa, el tema siempre se trataba desde la perspectiva de la inseguridad p√ļblica en Brasil.

¬ęExist√≠a este estereotipo de que la gente no pod√≠a usar sus joyas en R√≠o de Janeiro y, por lo tanto, cambiaron¬Ľ. Sin embargo, tan pronto como entr√≥ en el campo, descubri√≥ diferentes motivaciones.

De hecho, la presencia brasile√Īa ha llamado la atenci√≥n de los portugueses durante a√Īos. No es de extra√Īar: en el √ļltimo informe de la SEF, de 2020, por ejemplo, Brasil domina pr√°cticamente todas las estad√≠sticas: representa la mayor comunidad en el exterior en suelo portugu√©s (184.000 personas), la que recibi√≥ m√°s ciudadan√≠as (20.800) y, en el al contrario, el que registr√≥ m√°s expulsiones a lo largo del a√Īo (160).

Seg√ļn los datos, el 28% de la poblaci√≥n extranjera en Portugal hoy proviene de Brasil.

Seg√ļn Biasutti, la mayor√≠a de los casos se refieren a familias separadas que deciden volver a vivir juntas, como en el caso de Telma Facina.

Son ni√Īos que estudian o trabajan en Europa y atraen a sus padres jubilados al continente, por ejemplo. Como no hablan otro idioma, deciden instalarse en territorio portugu√©s.

En el informe SEF 2020, el 47% de los brasile√Īos que llegaron entran en esta categor√≠a, denominada reunificaci√≥n familiar.

Todavía hay muchas personas para las que el país portugués no era la primera opción.

‚ÄúEscuch√© a muchos brasile√Īos que quer√≠an jubilarse e irse a Miami, a Estados Unidos, o bien a Canad√°. Sin embargo, como los ingresos que exigen estos pa√≠ses son m√°s altos, Portugal era donde pod√≠a ir‚ÄĚ, revela.

El abogado Andr√© Pacheco se√Īala que, incluso con los beneficios fiscales -algunos tipos de visas ofrecen exenci√≥n de impuestos- y con la ley de igualdad entre ciudadanos, el factor de seguridad pesa mucho en la decisi√≥n de migrar.

¬ęSon personas que quieren envejecer en un lugar menos peligroso que las ciudades brasile√Īas. Portugal es, de hecho, un pa√≠s muy seguro¬Ľ, explica.

Eso fue lo que pesó en la decisión de Claudney Neves, incluso antes de su jubilación.

¬ęR√≠o de Janeiro es una guerra. Me han asaltado, mis amigos se han ido, la gente ha muerto en la calle de su casa. Ya no es posible¬Ľ, dice.

Si bien el tipo de cambio no cede, permanece a la espera, haciendo planes para su vejez en Portugal.

¬ęDe repente, volvemos a intentarlo en 2022¬Ľ.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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