Porque el Pilar existe





Hoy escribo porque el Pilar existe, pero sobre todo porque hay muchos otros como ella. La Pilar tiene 23 años y acaba de entrar en la formación en Alfabetización Digital para el Mercado de Trabajo, en la Escuela Superior de Educación del Instituto Politécnico de Santarém. Ella y otros 10 jóvenes, ya que será los primeros estudiantes de esta formación pionera en Portugal. Aparentemente nada extraordinario.





Once jóvenes que optan por estudiar en el Politécnico de Santarém no harían historia si no tuvieran una característica común: todos tienen más de 18 años y un déficit cognitivo igual o superior al 60%. Y sólo por eso, quedan automáticamente fuera de la enseñanza superior, sea en las universidades o institutos politécnicos. Y no hay derecho a que alguien sea excluido por tener un simple cromosoma más.

Los padres de hijos con T21 saben bien de lo que son capaces, pero también conocen la frustración y los retrocesos con los que están obligados a lidiar porque el sistema de enseñanza no les da apertura a partir de los 18 años, ni provee cursos con salidas profesionales para jóvenes que no consideran iguales.

Debo decir que detesto casi toda la terminología asociada a personas con algún tipo de diferencia y condicionamientos internos o externos. Detesto, por encima de todo, la palabra 'deficiente'. La considero abominable e injustificable. Leído regularmente con adultos, jóvenes y niños que han sido etiquetados por caminar en sillas de ruedas, por tener enfermedades o circunstancias específicas que condicionan sus movimientos y su aprendizaje, pero es justamente por estar tan cerca de estas personas que las encuentro aún más capaces que las llamadas 'normales'.

Si son algo y tienen que tener alguna etiqueta, entonces que sea 'super-eficientes'. Esto, porque incluso partiendo con alguna desventaja, consiguen muchas veces más y mejor que nosotros, los considerados normales. Consiguen, desde luego, tener un resistencia a toda la prueba y una resiliencia inusual, pues no hay hora ni día de sus vidas en que no estén obligados a superar obstáculos, a rodear barreras, a lidiar con prejuicios humillantes y estigmas reductores.

A decir verdad, la palabra "normalidad" es, en sí mismo, una anormalidad. Una aberración que se deriva de una lectura sesgada de la realidad, pues nadie a la cara de la tierra se puede considerar completamente 'normal'. Todos tenemos nuestras limitaciones, fragilidades y patologías. Eso sí, es normal. Es normal que sean diferentes, unos más eficaces que los demás, pero nunca juzgados como eficientes o deficientes por ser portadores de enfermedades, por tener alguna incapacidad innata o adquirida.

Volviendo al Pilar y al grupo de 11 magníficos caloiros que van a comenzar las clases el próximo jueves 11 de octubre, en Santarém, me alegra que este inicio de año lectivo también esté marcado por buenas noticias. Esta noticia debe hacerse hincapié en que la apertura de un nuevo curso en Portugal representa un paso significativo en el respeto de la Convención de Derechos Humanos y, de manera especial para los derechos de las personas con discapacidades. Este respeto exige que se creen condiciones para el acceso y la frecuencia a la enseñanza, en condiciones de efectiva igualdad entre ciudadanos. En esta lógica y con este propósito, esta formación, pionera es una excelente medida y un primer pequeño-gran paso.





Estuve hace unos días en una reunión conducida por el mismo pilar del que hablo, a quien se le pidió que orientar los trabajos de más de una decena de personas. Menos de la mitad de los presentes tenía, como ella, Trisomía 21. Los otros eran los tales 'normales' como se suele decir, pero creo la expresión igualmente detestable. Si ahora traigo esa reunión a la colación, por así decirlo, es porque fue muy bien dirigida y muy fecunda. Era necesario exponer ideas y reflexionar sobre conceptos abstractos. A cierta altura se hacía necesario resumir esas mismas ideas, compartir experiencias y reflexiones. Todo este proceso fue admirablemente conducido por la Pilar y lo digo sin ningún favor, pues no fui la única a notar su increíble capacidad de liderar y orientar.

En España, aquí mismo al lado, hay profesionales con Trisomía 21 en casi todas las áreas de especialidad y hasta en la política. Me hace sentir que así sea, ya que muchos de ellos son personas extraordinariamente capaces de asumir ciertas tareas con todo el profesionalismo y las competencias que las mismas requieren. Por cierto, este entrenamiento que ahora comienza en Portugal existe desde hace más de una década en Madrid y nosotros, portugués sólo son 17º S para importar y hacer la transferencia de conocimiento que este curso se basa desde que fue creado.

La formación en alfabetización digital para el mercado de trabajo es una réplica modelo que funciona desde hace 12 años en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el concepto de que el / IP Santarém UNO propone ahora a los estudiantes portugueses es implementar la formación que dura 2 años lectivos. Es decir, cuatro semestres académicos con unidades curriculares adaptadas a nuestra realidad, a partir de los programas cedidos por la UAM.

En el marco del Plan Nacional de Lectura de la enseñanza superior 2018, esta formación consta del "Plan Estratégico para el área de la Ciencia, Tecnología y Enseñanza Superior – Lecturas Ciencia y Conocimiento", en el punto que refiere "La Educación para la Inclusión". Todo esto representa una enorme conquista, pero es a la vez francamente insuficiente para dar una respuesta cabal a todos los jóvenes elegibles para asistir a este tipo de cursos, que son miles.

Esta vez hubo 18 candidatos para 11 vacantes, pero los jóvenes que no entraron ya están en el canal para el próximo año. El curso se destina a jóvenes con dificultad intelectual y desarrollada con un grado de incapacidad hasta el 60% y es un programa innovador y solidario cuya particularidad más relevante es ser el primer modelo de formación de educación inclusiva en contexto de enseñanza superior para discapacidad intelectual ".

Todos los alumnos van a entrenar o adquirir competencias que les permiten resolver problemas y tomar decisiones estratégicas en contexto laboral. Para ello tendrán que estudiar y trabajar en equipo a lo largo del curso, pero también tendrán que aprender a lidiar con las nuevas tecnologías, sin las cuales nadie puede tener éxito en el futuro.

Gracias a los múltiples apoyos que llegaron de muchos lados, 8 de los 11 alumnos tendrán transporte diario garantizado y hasta el aula en la Escuela Superior fue estratégicamente pensada para mejor acogernos e integrar. Tendrán clases en la sala que queda en el centro de la escuela, con puerta abierta al patio donde circulan todos los alumnos y profesores de los diferentes cursos.

Mucho más habría para decir sobre este curso y estos alumnos, pero por más que escribiera dejaría siempre de fuera a alguien que creyó e hizo que otros creyera que era posible crear condiciones para que estos y otros alumnos pudieran estudiar y aprender a ser autónomos. Sin querer hacer del Pilar un ídolo y tomando sólo como punto de partida para el lanzamiento del curso, cuento que fue ella que un día levantó el brazo e hizo un pedido expreso a los padres y familiares:

– ¡Yo quiero estudiar!

Y es porque el Pilar existe y hay muchos otros como ella, que este curso también pasó a existir.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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