¬ŅPor qu√© Bolsonaro no sigui√≥ a Orb√°n?





En Hungría, Viktor Orbán fue facultado para gobernar por decreto, por tiempo ilimitado. Incluso las decisiones de los alcaldes pasan ahora al primer ministro.





El filipino Rodrigo Duterte, que se ha referido a la constituci√≥n de su pa√≠s como un ¬ępedazo de papel higi√©nico¬Ľ, tiene la autoridad para castigar a cualquiera que ¬ędifunda informaci√≥n falsa¬Ľ.

En la Turqu√≠a de Recep Tayyip Erdogan, cientos de personas, incluidos m√©dicos, ya han sido detenidas por publicar ¬ęprovocaciones¬Ľ sobre Covid-19. Tailandia instituy√≥ la censura de la prensa.

¬ŅC√≥mo mueren las democracias? Quiz√°s coronavirus.

Incluso los reg√≠menes democr√°ticos considerados fuertes, en las √ļltimas semanas, han adoptado medidas para frenar las libertades que antes eran impensables.

El Parlamento brit√°nico le otorg√≥ al gobierno el derecho de encarcelar y aislar a las personas indefinidamente, un dispositivo denominado ¬ęPoderes de Henry 8¬Ľ, en referencia al monarca Tudor, que fue tutor de la legislatura.

Israel ha legalizado la vigilancia en línea de todos sus ciudadanos por el servicio de inteligencia interno. Y un domingo por la noche, Binyamin Netanyahu anunció el cierre de los tribunales. Increíble coincidencia: el primer ministro estaba a punto de ir a juicio por corrupción.





Hay una pregunta que no se hace sobre el pa√≠s de Jair Bolsonaro. Por qu√© en Brasil, donde parte del gobierno siente tanta nostalgia por la dictadura, habla tanto sobre AI-5, sobre el cuerpo y el soldado cerrando el STF, la bomba at√≥mica cayendo en el Congreso y en la guerra con la prensa, todav√≠a no hemos visto ning√ļn ataque importante contra la democracia desde el comienzo de la pandemia?

La respuesta parece pasar por tres factores complementarios.

La primera, y quizás más importante, es la debilidad política de Bolsonaro. Un presidente que ni siquiera tiene la capital para despedir a un ministro, como en la disputa de esta semana con Luiz Henrique Mandetta, es algo sin precedentes en nuestra historia (el maestro Elio Gaspari nos recordó recientemente los casos de Dilson Funaro, Golbery do Couto e Silva y Sylvio Flota, todos inadmisibles que terminaron siendo despedidos).

El poder de Bolsonaro sobre el Congreso de Rodrigo Maia y Davi Alcolumbre es casi nulo. STF parece dispuesto a contener las tonterías del presidente en la pandemia, como lo demostró la decisión, garantizando a los estados el derecho a imponer el aislamiento social.

Mientras tanto, la aprobación de Bolsonaro permanece estacionada entre un cuarto y un tercio de la población, y la popularidad de los gobernadores y alcaldes crece.

El segundo factor tiene que ver con la lucha que Bolsonarism decidi√≥ comprar. De Orb√°n a Netanyahu, ninguno de ellos intent√≥ convencer a la poblaci√≥n de que Covid-19 era un ¬ęresfriado¬Ľ y que el aislamiento no era patri√≥tico.

El camino era todo lo contrario: inmediatamente d√© a los cient√≠ficos una raz√≥n, reconozca la gravedad de la amenaza y luego √ļsela para concentrar el poder. El terraplanismo sanitario domin√≥ la agenda de Bolsonaro.

Finalmente, hay una cuestión subjetiva: el miedo de la población a la pandemia. En todo el mundo, el miedo generalizado ha sido un factor decisivo en la imposición de medidas restrictivas, buenas y malas.

Brasil parece mucho menos preocupado en comparación con otros países: el contraste, por ejemplo, con nuestros vecinos sudamericanos es enorme.

Seg√ļn Datafolha, el 33% de los brasile√Īos quiere la reapertura inmediata del comercio. En Colombia, esta cifra es del 10%; en Chile y Argentina, 5% o menos.

Estos tres factores forman un equilibrio inestable. Pueden cambiar rápidamente, especialmente considerando que Brasil está experimentando el comienzo de la pandemia y la debacle económica.

Es necesario un mayor poder del estado para combatir el virus. El debilitamiento de la democracia, en el mundo y en Brasil, será una opción política.

Las opiniones expresadas anteriormente no reflejan necesariamente la posición del Consejo de las Américas.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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