& # 039; Pensaron que estaba muerta & # 039 ;: la viuda del presidente haitiano recuerda asesinato





Con el codo destrozado por los disparos y la boca llena de sangre, la Primera Dama de Haití se desplomó en el suelo junto a su cama, incapaz de respirar cuando los asesinos invadieron la habitación.





¬ęLo √ļnico que vi antes de que lo mataran fueron sus botas¬Ľ, dijo Martine Mo√Įse sobre el momento en que su esposo, el presidente haitiano Jovenel Mo√Įse, fue baleado a su lado. ¬ęAs√≠ que cerr√© los ojos y no vi nada m√°s¬Ľ.

Escuch√≥ mientras saqueaban la habitaci√≥n, buscando met√≥dicamente los archivos de su esposo en busca de algo, dijo. ¬ę‘No es eso. No es eso'¬Ľ, record√≥ repetidamente lo que dijeron en espa√Īol. Entonces, despu√©s de todo: ¬ę‘Esto es'¬Ľ.

Los asesinos han huido. Uno de ellos te pis√≥ el pie. Otro le ilumin√≥ los ojos con una linterna, aparentemente para comprobar que estaba viva. ¬ęCuando se fueron, pensaron que estaba muerta¬Ľ, dijo.

En su primera entrevista desde el asesinato del presidente el 7 de julio, Martine Mo√Įse, de 47 a√Īos, describi√≥ el dolor insoportable de ver a su esposo, con quien vivi√≥ durante 25 a√Īos, asesinado frente a ella.

No quer√≠a recordar el tiroteo mortal, las paredes y ventanas temblorosas, la certeza aterradora de que matar√≠an a sus hijos, el horror de ver el cad√°ver de su esposo o c√≥mo luch√≥ por ponerse de pie despu√©s de que los asesinos se hubieran ido. ¬ęToda esa sangre¬Ľ, dijo en voz baja.

Pero necesitaba hablar, dijo, porque no cre√≠a que la investigaci√≥n sobre la muerte de su esposo hubiera respondido a la pregunta principal que la atormenta a ella y a muchos haitianos: ¬Ņqui√©n orden√≥ y pag√≥ por su asesinato?





La polic√≠a haitiana ha detenido a una amplia gama de personas vinculadas con el asesinato, incluidos 18 colombianos y varios haitianos y haitianos estadounidenses, y contin√ļa buscando a otros.

Los sospechosos incluyen personal militar colombiano retirado, un ex juez, un vendedor de equipos de seguridad, un corredor de seguros de Florida y dos comandantes del equipo de seguridad del presidente.

Seg√ļn la polic√≠a haitiana, el elaborado complot gira en torno a un m√©dico y pastor, Christian Emmanuel Sanon, de 63 a√Īos, quien presuntamente conspir√≥ para contratar mercenarios colombianos para matar al presidente y tomar el poder pol√≠tico.

Pero los críticos de la explicación del gobierno dicen que ninguna de las personas nombradas en la investigación tenía los medios para financiar el complot por su cuenta. Y Martine Moise, como muchos haitianos, cree que debe haber un cerebro detrás de ellos, dando las órdenes y proporcionando el dinero.

Quiere saber qu√© pas√≥ con los 30 o 50 hombres que generalmente estaban apostados en su casa cuando su esposo estaba all√≠. Ninguno de los guardias muri√≥ ni result√≥ herido, dijo Moise. ¬ęNo entiendo c√≥mo nadie result√≥ herido¬Ľ, dijo.

En el momento de su muerte, Jovenel Mo√Įse, de 53 a√Īos, se encontraba en medio de una crisis pol√≠tica. Los manifestantes lo acusaron de permanecer en el cargo m√°s all√° de su mandato, controlar bandas criminales y gobernar por decreto mientras se vaciaban las instituciones del pa√≠s.

Moise también estaba en una batalla con algunos de los oligarcas más ricos del país, incluida la familia que controla la red eléctrica nacional.

Si bien muchas personas describieron al presidente como un l√≠der autocr√°tico, Martine Mo√Įse dijo que sus compatriotas deben recordarlo como un hombre que se enfrent√≥ a los ricos y poderosos.

Y ahora quiere saber si uno de ellos lo hizo matar. ¬ęS√≥lo los oligarcas y el sistema podr√≠an matarlo¬Ľ, dijo.

Vestida de negro, con el brazo, ahora paralizado y quizás incapacitado para siempre, dice, envuelto en vendas y un cabestrillo, Moise concedió una entrevista en el sur de Florida al New York Times, con la condición de que no revelara su ubicación.

Junto con sus hijos, guardias de seguridad, diplom√°ticos haitianos y otros asesores, a menudo hablaba en susurros.

Ella y su esposo estaban dormidos cuando el sonido de los disparos les hizo empezar a levantarse, record√≥. Moise dijo que se apresur√≥ a despertar a sus dos hijos, ambos de 20 a√Īos, y les pidi√≥ que se escondieran en un ba√Īo, la √ļnica habitaci√≥n sin ventanas. All√≠ se refugiaron con su perro. Su esposo tom√≥ el tel√©fono y pidi√≥ ayuda.

¬ęLe pregunt√©, ‘Cari√Īo, ¬Ņa qui√©n llamaste?'¬Ľ, Dijo. ¬ęDijo: ‘Encontr√© a Dimitri H√©rard; encontr√© a Jean Laguel Civil'¬Ľ, record√≥, citando los nombres de dos funcionarios a cargo de la seguridad presidencial. ¬ęY me dijeron que iban a venir¬Ľ.

Pero los asesinos entraron a la casa r√°pidamente y no parecieron encontrar obst√°culos, dijo. Jovenel Moise le dijo a su esposa que se tumbara en el suelo para no lastimarse.

¬ę‘Creo que entonces estar√°s a salvo'¬Ľ, record√≥ lo que √©l le hab√≠a dicho. Una r√°faga de disparos atraves√≥ la habitaci√≥n, dijo, y la golpe√≥ primero. Herida en la mano y el codo, Martine Moise yac√≠a inm√≥vil en el suelo, convencida de que ella y toda su familia estaban muertas.

Ninguno de los asesinos hablaba criollo o franc√©s, dijo. Los hombres solo hablaban espa√Īol y se comunicaron con alguien por tel√©fono mientras registraban la habitaci√≥n. Parece que encontraron lo que buscaban en un estante donde su esposo guardaba los archivos.

¬ęEstaban buscando algo en la habitaci√≥n y lo encontraron¬Ľ, dijo Moise. Dijo que no sabe qu√© era.

¬ęEn ese momento, sent√≠ que me estaba asfixiando porque ten√≠a sangre en la boca y no pod√≠a respirar¬Ľ, dijo. ¬ęEn mi opini√≥n, todos estaban muertos, porque si el presidente pudiera morir, todos los dem√°s tambi√©n podr√≠an haber muerto¬Ľ.

Los hombres a los que su esposo había llamado para pedir ayuda, dijo, las autoridades a cargo de su seguridad, ahora están bajo custodia en Haití.

Y aunque expres√≥ su satisfacci√≥n por el hecho de que varios acusados ‚Äč‚Äčde conspiraci√≥n est√©n detenidos, no est√° nada contenta.

Moise quiere que agencias de seguridad internacionales como el FBI, que registró casas en Florida esta semana como parte de la investigación, rastreen el dinero que financió el asesinato.

Los mercenarios colombianos que est√°n presos, dijo, no vinieron a Hait√≠ para ¬ęjugar al escondite¬Ľ, y quiere saber qui√©n pag√≥ por todo esto.

Moise espera que el dinero lleve a los ricos oligarcas de Haití, cuyas vidas se han visto interrumpidas por los ataques de su esposo a sus lucrativos contratos, dijo.

Mo√Įse dijo que est√° considerando seriamente postularse para la presidencia luego de someterse a m√°s cirug√≠as en su brazo lesionado. Ha tenido dos y los m√©dicos ahora planean implantar nervios de sus pies en su brazo, dijo. Es posible que nunca recupere el uso de su brazo derecho y solo pueda mover dos dedos, explic√≥.

¬ęEl presidente Jovenel tuvo una visi√≥n¬Ľ, dijo. ¬ęY los haitianos no la vamos a dejar morir¬Ľ.

Traducción de Luiz Roberto M. Gonçalves

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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