Pedofilia en la Iglesia: la luz al fondo del t√ļnel





Hay un nombre que es de obligatoria referencia cuando se habla de la lucha de la Iglesia católica contra el abuso de menores por sacerdotes y religiosos: el del cardenal de Boston. Además de capuchino y arzobispo de una de las más importantes diócesis norteamericanas, Sean O'Malley es también uno de los principales consejeros del Papa Francisco, a quien ha secundado en sus esfuerzos para erradicar de la Iglesia esta horrible plaga.





En el seno de lo que ya hab√≠an hecho sus predecesores, sobre todo Benedicto XVI y San Juan Pablo II, el Papa Francisco se empe√Ī√≥, desde el inicio de su pontificado, en resolver este horrible esc√°ndalo. Con este fin promovi√≥ el mes pasado una cumbre en el Vaticano sobre la protecci√≥n de menores en la Iglesia, en la que se dio voz a las v√≠ctimas y en la que participaron, entre otros obispos y superiores de √≥rdenes religiosas, a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo mundo, especialmente el portugu√©s, dirigido y representado por el cardenal D. Manuel Clemente, patriarca de Lisboa.

Por lo tanto, estaba en muy buen momento que la Conferencia Episcopal Portuguesa invitó cardenal Sean O'Malley para predicar su retiro anual. Esta ocasión fue aprovechada para el lanzamiento de otro libro del cardenal de Boston:Busco amigos y lavadores de pies", Que las Pauline y que el Observador dio noticia en su edición del pasado día 16.

A pesar de ser un tema recurrentemente referido en estas cr√≥nicas, no ser√° excesivo a volver una vez m√°s para reafirmar lo que siempre se ha dicho a este prop√≥sito, pero ahora por la voz autorizada de uno de los m√°s valientes prelados de la Iglesia. A pesar de su condici√≥n cardenalicia, hace gala en presentarse con su pobre h√°bito de capuchino, que es elocuente signo de pobreza y de su modo tan aut√©ntico y radical de testimoniar p√ļblicamente su consagraci√≥n religiosa. Desde que asumi√≥ responsabilidades episcopales, Frei Sean O'Malley siempre exigi√≥ y practic√≥ la total transparencia en cuestiones de esta materia, cuando a√ļn no era esa la pr√°ctica seguida por todo el episcopado. Fue tambi√©n pionero en dar prioridad absoluta a las v√≠ctimas y en la responsabilizaci√≥n, civil y eclesial, de los culpables, cualquiera que fuera su estatuto.

Los primeros cargos pastorales de O'Malley fueron con los inmigrantes lusos y sudamericanos, en la capital de Estados Unidos. Desde entonces su excelente conocimiento del idioma portugués, que habla perfectamente, y su amistad con nuestro país, que visita de vez en cuando.

"Los veinte a√Īos de trabajo con inmigrantes lusos y sudamericanos en Washington, fueron la luna de miel de mi sacerdocio y una alegr√≠a absoluta. Yo estaba a gusto tanto de mi vida, que Dios, con su sentido del humor, me hizo obispo. Mi primera di√≥cesis fue las Islas V√≠rgenes, que antes de 1917 eran conocidas como las Indias Occidentales o las Antillas danesas. Cuando me dijeron que iba a ser enviado all√°, me qued√© sorprendido y porque nunca all√≠ hab√≠a estado, fui a tener un sacerdote que conoc√≠a bien las islas para saber lo que me esperaba. √Čl, maliciosamente, me respondi√≥: 'Las Islas V√≠rgenes son como las Islas Canarias – no tienen canarios'".

Es siempre con mucha gracia, espiritual y humana, que el cardenal O'Malley Рque, por usar su hábito religioso con el solidario cardenalicio, bien se podría designar, con todo el respeto, por 'capuchino rojo' Рse refiere, con franciscana simplicidad, a su vida y ministerio.





En 1992 tiene su primer contacto con la realidad de la pedofilia en la Iglesia, cuando fue "nombrado obispo de Fall River, en el Estado de Massachusetts, tambi√©n conocida como la d√©cima isla de las Azores". "Fue enviado a esa di√≥cesis poco despu√©s de all√°"que hab√≠a sacudido un esc√°ndalo terrible, porque un sacerdote, el padre James Porter, un ped√≥filo en serie, hab√≠a abusado y violado a centenares de ni√Īos".

Al contrario de lo que entonces era costumbre hacerse en estos casos, tanto en las instituciones eclesiales como civiles – recuerde, entre nosotros, el no menos terrible caso Casa Pia – O'Malley no s√≥lo no ocult√≥ el caso como le dio la mayor visibilidad : ".En cuanto llegu√©, organiz√© un encuentro con las v√≠ctimas y sus familias. [‚Ķ]En verdad, estoy muy agradecido por haber tenido la oportunidad de escuchar personalmente a cada persona ya sus familias, cuyas vidas han sido devastadas por el abuso sexual por parte del clero. Para m√≠, era incomprensible que ese problema pudiera haber quedado oculto por tanto tiempo. Por m√°s dolorosa y penosa que sea la atenci√≥n de los medios, colocando un foco sobre el abuso sexual clerical, eso prest√≥, en verdad, un gran servicio a la Iglesia. Nos oblig√≥ a reconocer nuestros cr√≠menes y pecados, que causaron tanto da√Īo a ni√Īos y personas vulnerables".

Cuando Sean O'Malley fue trasladado a la archidiócesis de Boston, tuvo que enfrentarse a una situación mucho más grave: la abundancia de casos había llevado a la archidiócesis a la quiebra, que incluso de la casa episcopal se tuvo que deshacer para pagar indemnizaciones a las víctimas. Por otro lado, "nuestros sacerdotes y nuestro pueblo estaban profundamente desmoralizados. Muchos se volcaron a la fe y dejaron a la Iglesia, tan grande fue su dolor y desilusión".

El cardenal arzobispo de Boston tuvo entonces una dif√≠cil misi√≥n a cumplir: hacer frente a esos casos, que la incurable de sus predecesores en la di√≥cesis no hab√≠a sabido resolver, y relanzar al mismo tiempo la pastoral de su archidi√≥cesis, previniendo nuevos abusos. Una vez m√°s, gracias a Dios, su oraci√≥n y su trabajo no fueron en vano, como el propio ahora reconoce:En el caso de los abusos sexuales de menores, fueron momentos tremendamente exigentes para todos en la Iglesia, pero el resultado de los esfuerzos para desarrollar protocolos cuidadosamente pensados, adoptados e implementados por todas las di√≥cesis result√≥ en una enorme quiebra en el n√ļmero de casos de abuso sexual de menores. En Boston, la √ļltima denuncia fue en 2006. Algunas di√≥cesis no tuvieron un solo caso desde 2003. Esto muestra que, si los obispos no improvisan, pero tienen una estrategia bien pensada para la protecci√≥n de los ni√Īos, eso har√° una enorme diferencia. Los brit√°nicos tienen un dicho: "Un gramo de prevenci√≥n vale un kilo de curaci√≥n" ".

Despu√©s de d√©cadas de sufrimiento, sobre todo de las v√≠ctimas y de sus familias, pero tambi√©n de los cl√©rigos y laicos, que sufrieron la humillaci√≥n de ser equiparados a los que, por sus horribles cr√≠menes, no eran dignos de la condici√≥n sacerdotal, ni cristiana, se ve ahora alguna luz en el fondo del t√ļnel, que ilumina tambi√©n otras iglesias cristianas, que pasaron por situaciones an√°logas, y otras religiones hasta. Seg√ļn el cardenal O'Malley, "la Iglesia tiene hoy la posibilidad de proporcionar un ambiente seguro para los ni√Īos y los adultos vulnerables. Muchas otras iglesias cristianas y congregaciones de otras religiones est√°n interesadas en aprender de la experiencia de la Iglesia, adoptando nuestros procedimientos".

San Pablo escribi√≥, a los cristianos de Roma, que "todo contribuye al bien de aquellos que aman a Dios"(Rm 8, 28). Tambi√©n los primeros fieles pasaron por innumerables verg√ľenzas-desde la del traidor a ser uno de los ap√≥stoles, hasta la triple negaci√≥n del primer Papa, pero de todas ellas resurgi√≥ una Iglesia m√°s humilde y m√°s fuerte, porque purificada de los pecados de sus miembros.

El capuchino, que es cardenal de Boston, escribi√≥:de la verg√ľenza y el dolor de nuestra historia reciente, Dios puede hacer nacer algo bueno: una Iglesia y una sociedad que coloquen la protecci√≥n de los ni√Īos entre las m√°s altas prioridades". Si, en lo que concierne a la Iglesia, la cuesti√≥n de la protecci√≥n de los menores parece ya estar en v√≠as de soluci√≥n, lo mismo no se puede decir todav√≠a de la sociedad civil.

La prensa tuvo un papel loable, y ciertamente determinante, en la denuncia de los casos de pedofilia en la Iglesia. Ahora es necesario arremeter contra las redes de prostituci√≥n infantil y juvenil, el abuso de menores por personas cercanas y en instituciones civiles, los lugares de turismo sexual en que impunemente se practica la pedofilia y los sitios que, en la red, promueven la pornograf√≠a y la explotaci√≥n de menores. Si lo mejor del mundo son los ni√Īos, las pol√≠ticas de prevenci√≥n de la pedofilia deben ser una prioridad de la legislaci√≥n y la gobernanza de los Estados y de la acci√≥n social de las organizaciones mundiales.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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