Otra epidemia para las organizaciones.





Rumores, noticias falsas, informaci√≥n err√≥nea, teor√≠as de conspiraci√≥n, manipulaci√≥n de informaci√≥n, ¬ęnoticias falsas¬Ľ y ¬ęfalsas profundas¬Ľ, han sido parte de nuestra vida por m√°s o menos tiempo. Ahora han obtenido los medios para propagarse mucho m√°s r√°pidamente con la creaci√≥n de redes sociales digitales, as√≠ como la globalizaci√≥n ha permitido m√°s f√°cilmente un estado pand√©mico.





Todos somos objetivos potenciales y todos somos portadores potenciales. Las reputaciones pueden destruirse, las empresas pueden ver colapsar sus negocios, los mercados y la econom√≠a pueden tener enormes p√©rdidas debido a su efecto nocivo, mientras que otros ¬ęnegocios¬Ľ pueden incluso proliferar m√°s a su costa. El p√°rrafo anterior podr√≠a ser sobre Covid-19, su virus y c√≥mo se manifiesta.

La forma en que proliferan las ¬ęnoticias falsas¬Ľ tiene cierta similitud con la forma en que se propagan los virus. Utilizan a las personas y sus creencias para difundirse y la proximidad de estas personas en grupos de amigos y en relaciones cercanas o intereses compartidos hace que se propague m√°s r√°pidamente porque ese grupo compartir√° una base de creencias com√ļn. Si algunas de estas personas comparten lo mismo una y otra vez, llegar√°n a muchas otras muy r√°pidamente.

Adem√°s, el efecto de la repetici√≥n aumenta la percepci√≥n que las personas tienen sobre la verdad de esta ¬ędesinformaci√≥n¬Ľ compartida, siempre que exista alg√ļn trasfondo de verdad. Por ejemplo, en Facebook, cuanto m√°s ve la informaci√≥n en su feed, m√°s lo cree. Lo mismo para un rumor: cuanto m√°s escuchamos la repetici√≥n de un rumor, de diferentes fuentes, m√°s creemos en √©l. El contexto, la cultura y las personas y sus comportamientos son decisivos para que las ¬ęnoticias falsas¬Ľ tengan √©xito.

Al igual que ciertos virus, en los que todos podemos estar infectados, pero la forma en que se manifiestan en nosotros puede no ser exactamente la misma, y ‚Äč‚Äčalgunas de nuestras caracter√≠sticas pueden ser debilidades que permiten que el virus tenga m√°s √©xito, tambi√©n con ¬ęnoticias falsas¬Ľ ¬ęEsto puede suceder.

No hay tipos de personas que crean hechos falsos o teor√≠as de conspiraci√≥n y otros que no. Todos podemos tarde o temprano creerlos y replicarlos. Sin embargo, ciertos rasgos de personalidad t√≠picamente descritos como m√°s paranoicos, parecen aumentar la probabilidad de que alguien crea en las ¬ęnoticias falsas¬Ľ. Las personas que sienten que tienen poco control sobre sus vidas tambi√©n son m√°s susceptibles al contagio.

Estas ¬ęnoticias¬Ľ aprovechan nuestras caracter√≠sticas, la forma en que tomamos decisiones (c√≥mo los virus replican su material gen√©tico utilizando nuestras c√©lulas) y los prejuicios a los que todos estamos sujetos, incluso siendo especialistas. Veamos, nuestra fuente de noticias, est√° sesgada desde el principio con las acciones de personas en nuestra red. Estas acciones no son una muestra v√°lida de la realidad y, adem√°s, lo que se nos muestra est√° de acuerdo con los comportamientos que tenemos en l√≠nea y que son recopilados por las redes sociales y los motores de b√ļsqueda.





Este efecto se agrava y agrava, la cantidad de informaci√≥n que circula dentro o alrededor del alimento, lo cual es un desaf√≠o a las limitaciones de atenci√≥n que tenemos como seres humanos y que nos obliga precisamente a utilizar procesos menos racionales, pero m√°s r√°pidos, aunque por esta raz√≥n a√ļn m√°s sujeto a ciertos sesgos, sol√≠a difundir ¬ęnoticias falsas¬Ľ.

Los procesos, la comunicaci√≥n y el perfil de las personas, son variables a tener en cuenta en la forma en que reducimos el riesgo de contagio por ¬ęnoticias falsas¬Ľ en el √°mbito de la toma de decisiones en una organizaci√≥n.

Detener esta epidemia de ¬ęnoticias falsas¬Ľ depende de nuestro comportamiento (en este caso no implica lavarse las manos). Algunos autores se refieren al desarrollo del alfabetismo metal√ļrgico como una prevenci√≥n para las ¬ęnoticias falsas¬Ľ. En otras palabras, debemos cuestionar la validez de la informaci√≥n de cualquier fuente de informaci√≥n, no privilegiando una sobre otra, particularmente cuando hay alguna preferencia personal m√°s.

Adem√°s de esto, es importante comprender lo que sentimos cuando leemos cualquier noticia, porque cuando lo que sentimos es una aproximaci√≥n a lo que leemos y cuando lo que leemos est√° de acuerdo con nuestras creencias, tendemos a profundizar en la informaci√≥n. Preg√ļntanos menos al respecto y ac√©ptalo m√°s autom√°ticamente como verdadero

Otros investigadores proponen algo como una vacuna, una inoculaci√≥n, lo antes posible, que nos permite integrar los mecanismos de creaci√≥n y replicaci√≥n de ¬ęnoticias falsas¬Ľ y, por lo tanto, estar m√°s protegidos contra el riesgo de contagio. En ausencia de uno y de otro, y en tiempos todav√≠a de gran incertidumbre y con flujos de informaci√≥n cada vez m√°s r√°pidos, no compartir lo que no tiene una fuente confiable es v√°lido como comportamiento preventivo en cualquier caso.

Me gustaría una reflexión del 1 de abril sobre cómo podemos usar la Psicología, como describí aquí, para combatir esta epidemia, también en nuestras organizaciones.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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