Olavo de Roble en el jardín de la generalización





Lamento que a veces los pequeños placeres personales se oponen al bienestar de la población. Para tristeza mía, Olavo de Carvalho, el gran intelectual de esta nueva derecha brasileña no será eterno y sus vídeos no se multiplicarán hasta el infinito. Tengo esta pecha, aprecio humor, pocas cosas me conmueven más que una buena anécdota, una broma bien contada. Aunque la población sufra con la ignorancia de quien sobre todo el asunto perora, aunque sea peligroso pormos nuestro futuro en las manos de quien no sabe y odio quién sabe, mi corazón llora por presentir que el fenómeno Olavo de Carvalho acabe un día. Uno de mis últimos vicios ha sido ver y comentar sus vídeos en YouTube.





Fue un amigo carioca quien por primera vez me presentó la obra de este vasto brasileño. "Se trata del más inteligente de estos partidarios de Bolsonaro", oí, y nada dijo en contra, por no tener idea de quién era Olavo de Carvalho. Nunca había oído hablar. No sé si Olavo es inteligente. Parece culto. Escribe bien. En el caso de las mujeres, la mayoría de las veces, la mayoría de las veces, la mayoría de las veces, la mayoría de las veces, El autodidacta no es necesariamente inútil en términos intelectuales. La mejor historiador portugués, Oliveira Martins, aprendió la historia por sí mismo. La brecha de Olavo de Carvalho es odiar inmenso, pensar que cualquier tema pueda ser tratado con la ligereza de un puntapié.

Comentemos aquí un solo vídeo de este intelectual. Un vídeo en el que Olavo de Carvalho se dispone a acusar a aquellos que disparatadamente enumeran los maleficios del tabaco. Como sabemos, este intelectual brasileño fuma mucho, nunca dice una palabra sin antes chupar en el cigarrillo o en la pipa. Este es uno de los elementos de su persona que nos despiertan la risa. El humo constante. Eso y las camisas de franela, aquel aire de taxista fascista a quien le dieron una tribuna de un millón de visitantes diarios. Con su cinismo habitual, Olavo acusa al médico de haber mentido al hacer promesas que no podía cumplir: un infarto o una muerte prematura. Dice que fuma va a cincuenta años, y que su salud sólo parece mejorar. Aquí sucede algo muy típico de Olavo de Carvalho: como él no murió por fumar, quien se preocupa por los maleficios del tabaquismo está equivocado. Y quien está equivocado es burro.

Ser burro es la condenación de quien discrepa de Olavo de Carvalho. Este es su argumento supremo. El tabaquismo no hace daño porque no lo mató. Esta evidencia destruye a cualquier científico que se dedique a estas temáticas. Olavo identifica a los responsables de la promoción de estas patrullas y mentiras sobre el tabaco: los globalistas-cuando oigo la palabra globalista, inmediatamente me acuerdo de Steve Bannon, otro genio que pretende liberar a América de las fake news. Fijemos este nombre: George Soros. Según la derecha estadounidense, Soros tiene una agenda secreta para traer a todos los hispanos a América. Oí recientemente que Soros estaba financiando la caravana inmigrante que partió de Honduras hacia la frontera estadounidense. Es este nuestro mundo, habituado por taxistas que escriben en periódicos. Olavo apunta también el dedo a Soros por varios motivos. Uno de ellos es el tabaco. George Soros y el Rockefeller dominan la industria farmacéutica y, por eso, les conviene promover mentiras sobre el tabaco. Fantástica, la forma de ver la realidad de este gurú intelectual brasileño.

George Soros es un estúpido rico, de acuerdo con las opiniones emitidas por Olavo de Carvalho. ¿Por qué? Porque, un día, Olavo estuvo con él, le apretó la mano y vio una frase idiota ser soplada por su boca. Este es el esquema mental del brasileño: he hablado con Soros, Soros dijo algo estúpido (lea algo con lo cual no estoy de acuerdo), Soros es burro. En consecuencia, el globalismo (código de la extrema derecha para la globalización) es estúpido y demoníaco.

Termino con una visión alternativa: mi tío fumaba mucho, mi tío murió, mi tío era estúpido. Luego, la culpa es de Olavo de Carvalho, que decía que el tabaco no hacía mal. ¿Para qué leer Kant o ir al médico?

Doctor en Historia por la Facultad de Letras de Lisboa; Escritor y Profesor de Literatura en la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill





Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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