Nueva fase de rivalidad entre Estados Unidos y China tiene potencial para desencadenar una nueva guerra fría





Si bien los llamados a la reapertura de las economías están ganando impulso, los líderes mundiales enfrentan una creciente presión para equilibrar adecuadamente las preocupaciones sobre la salud, las economías nacionales y su propio futuro político.





Esto se aplica al presidente estadounidense Donald Trump, quien se dirige a su campa√Īa de reelecci√≥n en noviembre de este a√Īo, pero un nombre inesperado que se agregar√° a esta lista de l√≠deres mundiales vulnerables es el del presidente chino Xi Jinping.

Esta nueva realidad podría llevar a Estados Unidos y China a la inminencia de una guerra fría.

Se supon√≠a que Xi era inmune a este tipo de presi√≥n pol√≠tica. China no es una democracia, y Xi ha pasado sus a√Īos liderando el pa√≠s hasta ahora consolidando su poder a un ritmo impresionante. Incluso una costosa guerra comercial con Estados Unidos hizo poco por da√Īar su estatura pol√≠tica en su pa√≠s.

Pero el encubrimiento inicial del virus permitió la propagación en la Gran China y el resto del mundo, provocando reacciones negativas sin precedentes contra el liderazgo chino, tanto en el país como a nivel internacional.

La decisión de China de no ser clara sobre lo que sabía y cuándo no ganó muchos amigos, y lo mismo puede decirse de su intento de hacer diplomacia en la crisis, obstaculizada por equipos médicos defectuosos.

Y eso fue antes de que Beijing comenzara a amenazar a los países que impulsaron una investigación internacional sobre los orígenes del virus. El coronavirus dejó a Xi en una situación política más incómoda que nunca antes, dentro o fuera de China. Por primera vez, se escuchan rumores de Beijing de que a Xi no se le otorgaría un tercer mandato.





No es que el liderazgo estadounidense tenga mucho de qu√© jactarse. En las primeras etapas de la pandemia, Trump pas√≥ mucho tiempo minimizando el peligro del virus. Estados Unidos a√ļn no ha logrado su objetivo declarado de instituir un r√©gimen de prueba integral, un requisito previo para reabrir la econom√≠a en condiciones seguras.

Y aunque China al menos trat√≥ de indicar cierta preocupaci√≥n por el resto del mundo, la administraci√≥n Trump hizo a√ļn menos: Estados Unidos ni siquiera se molest√≥ en asistir a una conferencia virtual sobre vacunas esta semana.

Para Trump, sin embargo, lo m√°s preocupante de todo es la devastaci√≥n a corto plazo de la econom√≠a estadounidense, cuya fortaleza fue vista como el elemento fundamental de su campa√Īa de reelecci√≥n. Trump est√° perdiendo ante Joe Biden en la disputa en estados cr√≠ticos, seg√ļn encuestas internas de su propia campa√Īa.

Sin embargo, si bien Xi y Trump sienten los efectos negativos de sus errores iniciales con el coronavirus, el virus en realidad fortalece a los Estados Unidos y China en el resto del mundo a largo plazo. Y esta combinación de presión política en el país y fuerza adicional en el exterior es una mezcla explosiva.

Para China, gran parte de su poder internacional está vinculado a la posición crítica que ocupa en las cadenas de suministro mundiales, además de su importancia general en los mercados internacionales de crédito y comercio del siglo XXI.

El papel clave que desempe√Īa el pa√≠s en la cadena de suministro mundial de equipos m√©dicos significa que ser√° esencial en la lucha contra el coronavirus, suavizando las cr√≠ticas internacionales de Beijing. Y China est√° en una mejor posici√≥n para salir econ√≥micamente de la crisis en menos tiempo, gracias a su dominio de las t√©cnicas de vigilancia y aislamiento que no funcionan igualmente bien en las democracias.

En otras palabras, China es indispensable para el reinicio de la economía global. Y, en un momento en que más y más cosas en el mundo están sucediendo en línea, el inminente lanzamiento de su tecnología 5G solo aumenta su huella geopolítica.

Este √ļltimo punto es crucial y destaca una ventaja similar en los Estados Unidos: mientras que algunas de las compa√Ī√≠as de tecnolog√≠a mejor preparadas para ayudar al mundo a lidiar con el bloqueo y nuestra nueva realidad de separaci√≥n social son chinos, muchos m√°s son estadounidenses, y Ning√ļn otro pa√≠s se acerca.

Los aliados estadounidenses que sospechan de la tecnolog√≠a china no tendr√°n m√°s remedio que aceptar los est√°ndares de Washington, porque las compa√Ī√≠as de tecnolog√≠a de las que dependen tambi√©n tendr√°n que hacerlo.

Cuando se incluye la independencia alimentaria y energ√©tica en esta √©poca de creciente nacionalismo, sin mencionar el continuo dominio del d√≥lar estadounidense como un refugio seguro en tiempos de crisis econ√≥mica, vemos que es probable que Estados Unidos emerja despu√©s de esta crisis a√ļn m√°s. fuerte, al menos en comparaci√≥n con sus aliados.

Esta combinaci√≥n de la fragilidad pol√≠tica a corto plazo de los l√≠deres y la fortaleza estructural a largo plazo de sus pa√≠ses aumenta a√ļn m√°s las posibilidades de que Xi y Trump se ataquen entre s√≠ para evadir las amenazas pol√≠ticas en sus pa√≠ses, y lo har√°n desde sus puestos. fuerza internacional

Por difícil que sea creer esto, es posible que el coronavirus sea solo el comienzo de los problemas geopolíticos del mundo.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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