Nosotros, el moderado y el viejo resistente





Debe ser dif铆cil encontrar un mejor ejemplo de artificialidad y la puerilidad del debate p煤blico en Portugal que las recientes disputas sobre las corridas de toros. Inmediatamente, todo el mundo se puso a adoptar un papel, exhibiendo su propia virtud. En el lado de los defensores de las corridas de toros, Manuel Alegre en primer lugar. En un art铆culo en el P煤blico, "Carta abierta a Ant贸nio Costa", el del "viejo resistente" que descubri贸 ser ahora "llegada la hora de enfrentar cultural y c铆vicamente el fanatismo de lo pol铆ticamente correcto" en nombre de "una tradici贸n cultural y social que es parte integrante de nuestra civilizaci贸n. En el lado de sus opositores, el primer ministro, en un art铆culo del mismo peri贸dico, "Querido Manuel Alegre", decidi贸 encarnar la figura de la "moderaci贸n", del reformista que teme las revoluciones. No sin, por supuesto, declararse "chocado" (con la transmisi贸n televisiva de corridas de toros por la RTP y protestar contra la "cultura de la violencia o de disfrute del sufrimiento animal".





Manuel Alegre aparentemente necesit贸 el episodio de las corridas de toros para descubrir el "totalitarismo" (expresi贸n de 茅l) subyacente al "pol铆ticamente correcto". 驴Por d贸nde habr谩 andado el celebrado vate en estas 煤ltimas d茅cadas? 驴Y cree verdaderamente que el 煤nico foco del Mal es el solitario diputado del PAN? Nadie alrededor de 茅l, ni siquiera en el BE, enuncia con justicia furiosa, prop贸sitos semejantes? Y el dulce apego a las "tradiciones" es garante de alguna legitimidad indiscutible? Ahorro contra-ejemplos. Y Ant贸nio Costa (para quien, criticando a Alegre, "el nuevo pol铆ticamente correcto es ser pol铆ticamente" incorrecto ") se sinti贸 en la necesidad de, para defender la utilizaci贸n de la palabra" civilizaci贸n "por la ministra de Cultura, recurrir a un truco aparentemente sutil , destinado a demostrar su "moderaci贸n", que consist铆a en postular que "afirmar que una cierta opci贸n es una cuesti贸n de civilizaci贸n no significa descalificar al oponente como incivilizado". Y, por supuesto, no resisti贸 a dar el ejemplo del "di谩logo de civilizaciones". Ant贸nio Costa sabe perfectamente que el recurso a la palabra "civilizaci贸n" por la ministra implicaba para cualquier duda considerar los otros "incivilizados". Pero no se resisti贸 al truco. Nunca resiste un truco.

En medio de todo esto, nadie not贸 a qu茅 punto la cuesti贸n de las corridas de toros es relativamente insignificante. No ciertamente porque la cuesti贸n del sufrimiento animal y de los mal llamados "derechos de los animales" sea despreciable, pero precisamente por no serlo. Es una cuesti贸n que plantea problemas decisivos en cuanto a la manera en que concebimos nuestra vida en sociedad y c贸mo nos respetamos unos a otros: la manera en que tratamos a los animales revela mucho sobre c贸mo entendemos la vida y nuestra humanidad. La cuesti贸n de las corridas de toros es relativamente insignificante porque hay un sin n煤mero de otros casos con el tratamiento de los animales que son incomparablemente m谩s importantes: las condiciones de su creaci贸n industrial, los medios de su transporte a los mataderos, la propia organizaci贸n de los mataderos, y por ah铆. Mucho por ah铆.

El centrado en la cuesti贸n simb贸lica de las corridas de toros es muy revelador de las pobres condiciones de nuestro debate p煤blico, no s贸lo en lo que se refiere al tratamiento de los animales, sino, m谩s generalmente, a las cuestiones de la sociedad en general. Como si, lidiando con lo que aparece revestido con un potencial simb贸lico, la soluci贸n del resto vendr铆a m谩gicamente por arrastre. S贸crates (recuerdan el "Magallanes"?) Fue s贸lo uno de los muchos a participar en esa convicci贸n disparatada. Sin embargo, sucede que no es as铆. La sucesi贸n de cat谩strofes, peque帽as o grandes, que nos van sucediendo, o la inexorable degradaci贸n de los servicios p煤blicos est谩n ah铆 a la vista de todos para mostrarnos que lo simb贸lico cuenta poco, por no decir nada.

Por lo menos para el grueso de la poblaci贸n que aguanta en el d铆a a d铆a, pr谩cticamente inerme, las agrias de un Estado que no la sabe proteger y que, por sistema, a cada desastre, afirma ignorar los peligros en que ella vive, como sucedi贸 recientemente en el caso de la carretera de Borba. Para la clase pol铆tica que ahora tenemos, la cosa es ciertamente diferente. 驴Entonces no tenemos Alegre, el hist贸rico "viejo resistente" que se atreve naturalmente a decir "no"? Y tenemos Costa, el hombre de la "moderaci贸n" que incluso dentro de Portugal, propicia "di谩logo de civilizaciones"? Ellos son 贸ptimos, simb贸licamente 贸ptimos. Nosotros, pobres pobre que no damos la debida atenci贸n a los s铆mbolos y que s贸lo podemos detectar en el espect谩culo un colosal ejercicio de hipocres铆a, es que no los merecemos.





Nacho Vega

Nacho Vega. Nac铆 en Cuba pero resido en Espa帽a desde muy peque帽ito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes茅 por el periodismo y la informaci贸n digital, campos a los que me he dedicado 铆ntegramente durante los 煤ltimos 7 a帽os. Encargado de informaci贸n pol铆tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:聽https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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