No solo el azúcar: el tipo de dieta La grasa también es importante para los diabéticos





Cada diabetes Usted sabe que necesita controlar su consumo de azúcar para evitar picos de glucosa en la sangre. He aquí, el trabajo reciente de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos refuerza que también es necesario elegir bien las grasas presentes en el menú para reducir el riesgo de muerte por la enfermedad.

El estudio evaluó la dieta de más de 11,000 hombres y mujeres con diabetes. Fueron seguidos durante un promedio de 11 años; cada cuatro años respondieron cuestionarios que incluían preguntas sobre alimentos.

Para analizar el efecto del menú de forma aislada, el estudio pronto excluyó a las personas con antecedentes de enfermedad cardiovascular y cáncer antes del diagnóstico de diabetes. Después de todo, probablemente habrían aumentado la mortalidad. Las personas que consumieron muchas calorías fuera de la curva (más o menos) también fueron excluidas.

Al analizar las muertes durante el período, los investigadores encontraron que los participantes que comían más grasas saturadas y trans tenían un mayor riesgo de morir a causa de una enfermedad cardiovascular. Aquellos que preferían las grasas poliinsaturadas, encontradas en peces de agua fría, aceites vegetales y lino, tenían menos probabilidades de tener una enfermedad cardíaca fatal.

Grasa y diabetes

El exceso de grasa (o lípidos, como dicen los expertos) no provoca tanta glucosa en la sangre como el consumo de azúcar. Aún así, puede ser peligroso para los diabéticos.





"Estos pacientes ya tienen un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares también debido al síndrome metabólico que generalmente acompaña a la enfermedad", dice el endocrinólogo Bruno Halpern, coordinador del Departamento de Obesidad de la Sociedad Brasileña de Diabetes.

El síndrome metabólico es un conjunto de problemas que involucran resistencia a la insulina, hipertensión, niveles altos de triglicéridos, desequilibrios de colesterol y aumento de peso en el abdomen. La grasa, una fuente importante de calorías, se asocia con un aumento en las escalas y, por lo tanto, un factor más para el empeoramiento de la condición.

Es decir, exagerar las dosis de cualquier subtipo de grasa sería algo así como arrojar gasolina a una fogata. Pero eso no justifica rascarse el nutriente en el menú. "Los grandes estudios muestran que uno de los principales problemas de la reducción de los lípidos es que terminan siendo reemplazados por carbohidratos", señala Halpern.

De hecho, ese trabajo estadounidense indica que cuando hay un aumento expresivo en la ingesta de carbohidratos, el riesgo de mortalidad también aumenta.

La diferencia entre grasas saturadas e insaturadas.

El estudio en cuestión es observacional. Es decir, solo relaciona diferentes factores (en este caso, el consumo de grasas saturadas con mayor riesgo de mortalidad), pero no prueba que una cause directamente la otra.

"Pero es más evidencia, entre muchas otras, que dar grasas poliinsaturadas puede ser mejor para los diabéticos y para la población en general", dice Halpern.

Esta subcategoría de lípidos, cuando se ingiere sin grandes exageraciones, ayuda a reducir la formación de placa en las arterias, lo que conduce a la obstrucción.

"Ya los saturados se asientan más fácilmente en los vasos sanguíneos y están relacionados con el aumento del colesterol LDL", destaca el médico.

Sin embargo, la grasa saturada no necesita ser excluida de la dieta porque tiene un papel en el cuerpo y está presente en alimentos nutritivos como la leche, el yogur, el queso, el coco, etc.

Por el momento, la recomendación para los diabéticos es la misma que para la población general: favorecer al grupo de los insaturados, administrar los saturados y evitar la trans (sepa cuánto consumir de cada tipo aquí). Recordando que el problema radica en el exceso, en las combinaciones y en las elecciones de las fuentes de cada nutriente.

"Podemos comer grasas, incluso saturadas, pero debemos concentrarnos en las verduras, los productos lácteos y el pescado fresco, no en galletas saladas, alimentos salados y compañía", dice Halpern.

Cabe señalar que tanto la versión saturada como la trans están muy presentes entre los alimentos ultraprocesados, productos cuya exageración aumenta el riesgo de problemas de salud.

Reemplazar un poco de grasa ya ayudaría

Los autores de Harvard simularon los efectos de cambios dietéticos discretos relacionados con las grasas. Estimaron que comerciar solo el 2 por ciento de las calorías diarias de grasa saturada grasa saturada reduciría el riesgo de morir en un 13 por ciento. "Esta cuenta tiene sentido, porque los cambios pequeños son más fáciles de aplicar en la vida real", dice Halpern.

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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