No llame a una mujer de mi √°ngel





No conozco a muchas mujeres que tengan vocación para ser ángel. No muchos hombres, en realidad. Creo que sólo los ángeles tienen vocación para ser ángel. Sin embargo, algunos no tienen una performance muy buena, sobre todo en el área de los ángeles de la guardia, que han dejado mucho que desear en el siglo XXI.





Vuestras u otras nuestras madres todav√≠a nos llaman mi √°ngel. No es frecuente, tal vez nuestra cara ya ha cambiado demasiado, pero a veces todav√≠a sucede. Ocurre que los √ļnicos que tienen permiso para eso siguen siendo ellas, nuestros abuelos y nuestros padres- que raramente lo hacen- mejor as√≠.

En la misma l√≠nea del "mi √°ngel" tenemos tambi√©n el "mi bien" y la "mi hermosa". "Mi querida" y "mi hija" no se quedan atr√°s. Todas estas formas de tratamiento tienen el p√©simo h√°bito de aparecer en momentos inoportunos, venidos de la boca de personas con quienes no tenemos ning√ļn tipo de relaci√≥n que autorice ese tipo de discurso.

La cuestión es: sólo llame de su bien, de su hermosa, de su querida o de su hija aquellas mujeres que sean efectivamente su bien, su hermosa, su querida y su hija. Las otras no, porque ellas no lo son y probablemente no lo quieren ser. Es una lógica bastante simple.

Creo que el hombre no sabe cuál es la sensación de estar trabajando, de estar dando su mejor como abogada, médica, camarera, enfermera, cocinero de cocina, economista, camarera, conductor, ingeniera, escritora, vendedora y ser rebajada a mi ángel- con todo el respeto que los ángeles merecen.

Nosotros o√≠mos "mi √°ngel" en la maestr√≠a, del colega que juzga, naturalmente, saber mucho m√°s que una mujer. "O√≠mos" mi √°ngel "de la maniobra en el garaje, con miedo de que no sepamos aparcar nuestro coche en la ola sin arrancar el retrovisor del vecino. Escuchamos "mi √°ngel" cuando tratamos con clientes que no saben, o peor, que lo saben cu√°n agresiva es esa forma cari√Īosa de tratamiento puede ser.

Volvemos, una vez m√°s, al famoso machismo cari√Īoso. Que, por considerarse inofensivo, bien humorado o casi afectuoso, sobrepasa serenamente las l√≠neas de la cordialidad, pasando a crear una incomodidad absolutamente evidente para las mujeres que se ven en esas condiciones.





Es mucho m√°s f√°cil llamar a una mujer por su nombre. O de ti. O de ti. O de se√Īora. Sea lo que sea, llamarla lo que es normal y m√≠nimamente aceptable, sin querer crear la sensaci√≥n de una proximidad no autorizada. Reserve sus tratamientos "cari√Īosos" para quien tenga ganas de recibirlos. Y aseguro que esas personas no son mujeres desconocidas, sobre todo aquellas que est√°n en sus puestos de trabajo.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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