"No he visto a mis hijos en casi cinco a√Īos". Cuatro historias de secuestro parental





Rui gan√≥ en la corte, pero los ni√Īos permanecen en Rumania. Marco intent√≥ ver a S. y finalmente fue arrestado en Finlandia. En los primeros 7 meses del a√Īo, 28 casos de sustracci√≥n parental ya se han abierto en Portugal.





Rui Ara√ļjo a√ļn dorm√≠a cuando, en la ma√Īana del 18 de octubre de 2018, alrededor de las 8 a.m., escuch√≥ que su tel√©fono celular se√Īalaba la entrada de un mensaje. Todav√≠a con sue√Īo, abri√≥ Messenger y vio que era Miriam, la prima de sus hijos, quien le escribi√≥. Luego ley√≥ la frase que se le apareci√≥ en rumano y se despert√≥ de una vez por todas: ¬ęSunt√© a Ana¬Ľ. ¬ęSoy Ana¬Ľ. Era la primera vez desde mayo de 2016 que hab√≠a estado en contacto con su hija en el momento de 8 a√Īos. – o que ella lo contactar√≠a.

Con la ayuda del traductor de Google, las clases de rumano que una vez tuvo no eran tan frescas como esa, habl√≥ con ella durante aproximadamente una hora. No se arriesg√≥ a hacer una videollamada, solo escribi√≥. Preguntado por Ioachim, el hijo m√°s joven, hoy con 6; Dijo que su abuelo, su padre, hab√≠a muerto hace tres meses, extra√Īando a sus nietos; Quer√≠a saber c√≥mo fue la escuela. Ana le dijo que lo echaba mucho de menos y le envi√≥ una fotograf√≠a que mostraba a su hermano y primo Miriam, due√Īo de la cuenta de Facebook: "Ioachim ahora es grande".

Entonces, tan repentinamente como comenz√≥, la comunicaci√≥n ha sido cortada. "M√°s tarde supe por el padre de su primo que descubrieron y castigaron a las ni√Īas, creo que las golpearon y todo, y ahora Miriam ya no tiene Facebook", dice el t√©cnico de doctorado e investigaci√≥n en el CESEM (Centro de Estudios Sociolog√≠a y est√©tica) para el observador unos 10 meses despu√©s.

2013 fue el a√Īo en que naci√≥ Ioachim. Tambi√©n fue el a√Īo en que las cosas entre Rui Ara√ļjo y Mara Fortu, la investigadora y profesora de m√ļsica rumana que hab√≠a conocido seis a√Īos antes en los corredores del CESEM en Lisboa, comenzaron a salir mal. ‚ÄúCuando la conoc√≠, Mara era normal, amigable y de buen humor. Ella hablaba portugu√©s perfectamente, ense√Īaba en escuelas p√ļblicas, estaba integrada. En un momento, comenz√≥ a llevarse bien con el personal de la Iglesia ortodoxa rumana y comenz√≥ a tener un discurso intolerante, diciendo que Portugal era un pa√≠s inmoral y depravado porque permit√≠a el matrimonio homosexual, que todos los hombres eran psic√≥patas, ped√≥filos y agresores Fui a la iglesia y yo, ateo, me qued√© afuera con los ni√Īos: Ana ten√≠a unos tres a√Īos y medio, Ioachim era un beb√© ‚ÄĚ, recuerda Rui, que ahora tiene 46 a√Īos.

"Cuando la conoc√≠, Mara era normal, amigable, bien dispuesta. Hablaba perfectamente portugu√©s, ense√Īaba en escuelas p√ļblicas, estaba integrada. En un momento, comenz√≥ a reunirse con el personal de la Iglesia Ortodoxa Rumana y comenz√≥ a dar un discurso. intolerante, dijo que Portugal era un pa√≠s inmoral y depravado, porque permit√≠a el matrimonio homosexual, que los hombres eran todos psic√≥patas, ped√≥filos y agresores ".





Rui Ara√ļjo, padre de Ana e Ioachim, de 9 y 6 a√Īos.

Ioachim naci√≥ en Lisboa a las 2:57 pm del 23 de mayo. El 5 de junio, a las 11:45 am, llamaron a PSP a la casa donde Rui y Mara viv√≠an con sus hijos peque√Īos en Oeiras para presentar una denuncia de violencia dom√©stica. V√≠ctima: Rui Alexandre Fernandes de Ara√ļjo. "Despu√©s de un desacuerdo con su esposa, ella fue agredida por ella con varios crujidos y golpes en la espalda", puede leerse en el oficial de polic√≠a adjunto al certificado de la causa penal, mientras tanto abierto por el DIAP de Lisboa. "Nuestro hijo ten√≠a 15 d√≠as, me golpe√≥ a golpes y patadas, rompi√≥ una tableta, tuvo que salir de la casa y todo", recuerda Rui. Dos meses despu√©s, estaba abordando un avi√≥n con su esposa e hijos para unas vacaciones en B√Ęrlad, la ciudad norte√Īa de Rumania, cerca de la frontera de Moldavia, de la cual Mara era nativa. Ser√≠a el principio del fin.

Aunque los cuatro ten√≠an boletos de ida y vuelta, solo Rui regres√≥ al final de las vacaciones: Mara se qued√≥ con los ni√Īos, supuestamente para apoyar a su hermana, que se estaba divorciando. ‚ÄúComo Ruman√≠a, a pesar de ser una Uni√≥n Europea, no es parte del √Ārea Schengen, firm√© un poder para que Mara pueda regresar con ellos en septiembre. Y tambi√©n hicimos pasaportes rumanos. Mara me dijo que era m√°s barato all√≠ que aqu√≠, y no me molest√≥ en absoluto que los ni√Īos tuvieran doble nacionalidad ‚ÄĚ, dice el m√ļsico e investigador.

Un mes después, cuando la convocaron para hacer declaraciones en el caso de violencia doméstica, pensó que era mejor no hablar si no fuera por la mujer regresar al país con sus hijos.

El caso ha sido archivado. Pero antes de marzo del a√Īo siguiente, Mara no regresar√≠a a Portugal. Traje Ioachim, luego 10 meses. Ana, de casi 4 a√Īos, se qued√≥ con su abuela: "Lo que estaba despierta era que regresar√≠a en abril, durante las vacaciones de Pascua, con su abuela, pero nunca dio. Primero los viajes eran muy caros, luego la abuela estaba enferma y no pod√≠a viajar. Hasta que lleg√≥ el momento en que su abuela fue hospitalizada con un linfoma, y ‚Äč‚ÄčMara me dijo que ten√≠a que regresar, porque Ana estaba sola (la enfermedad era real, su madre muri√≥ en diciembre de 2016). Como ya hab√≠amos comprado viajes de Navidad y Nochevieja a Ruman√≠a, √≠bamos al 17 de diciembre y todos regres√°bamos el 6 de enero, acept√© y ella fue con Ioachim a Ruman√≠a el 5 de noviembre de 2014. Ni ella y mis hijos ya no han regresado a Portugal ‚ÄĚ.

"No he visto a mis hijos en casi cinco a√Īos", se queja Rui Ara√ļjo, padre de Ana e Ioachim.

El 26 de diciembre de 2015, Mara Fortu, que no estaba disponible para hablar con el Observador, expuls√≥ al marido inm√≥vil de la casa familiar. ‚ÄúEra de noche y hac√≠a menos 20 grados, as√≠ que tuve que ir a buscar una pensi√≥n. Me somet√≠, no quer√≠a dejar de estar con mis hijos ‚ÄĚ, justifica el portugu√©s, que hab√≠a viajado a Rumania cargado de regalos y garbanzos. ‚ÄúQuer√≠a hacer bacalao, quer√≠a que mis hijos tambi√©n probaran nuestra tradici√≥n, para agregar a la suya: √≠bamos a comer sarmales, que est√°n hechos de carne picada con arroz envuelto en hojas de parra y ensalada rusa con carne. Tan pronto como vio las cosas, comenz√≥ a gritar. "¬°Esto no es tradici√≥n rumana!" Era Navidad, y ella me golpe√≥ con una escoba delante de los ni√Īos. Luego me tir√≥: "¬°Vete, toma tus cosas y vete!"

Tan pronto como regresaste a Portugal, se quej√≥ ante la Autoridad Central de que, en virtud de la Convenci√≥n de La Haya sobre los aspectos civiles del secuestro internacional de ni√Īos, que re√ļne a 101 estados y tiene la intenci√≥n de acelerar y promover el "retorno r√°pido" de "ni√Īos secuestrados o detenidos ilegalmente" a sus pa√≠ses de origen, comenz√≥ el proceso de repatriaci√≥n de ni√Īos.

Fue efectivamente r√°pido: en enero de 2016, los ni√Īos estaban ubicados en Rumania y ese mismo mes se le notific√≥ a Mara Fortu que regresara voluntariamente a Portugal con los ni√Īos. Cuando no respondi√≥, comenz√≥ la demanda y el 8 de julio en Bucarest, se pronunci√≥ la sentencia que ordenaba el regreso de los ni√Īos, Ana e Ioachim. Como tanto la madre como el fiscal rumano apelaron la decisi√≥n, se celebr√≥ un nuevo juicio en octubre. "La sentencia final e inapelable se pronunci√≥ el 7 de noviembre de 2016, rechazando las apelaciones y confirmando la decisi√≥n del tribunal de primera instancia", recuerda Rui Ara√ļjo. En otras palabras, los ni√Īos realmente tuvieron que regresar a Portugal.

‚ÄúJoaquim tiene 6 a√Īos y Ana tiene 9. Ya he perdido la infancia de mis hijos. Joaquim era un beb√© cuando lo vi por √ļltima vez, ni siquiera sabe qui√©n es su padre, me dijo Ana. Mis hijos est√°n en B√Ęrlad, a 300 kil√≥metros de la capital de Rumania, en la parte m√°s pobre de toda la Uni√≥n Europea. Viven en una casa que no tiene saneamiento. Todo lo que s√© sobre ellos es a trav√©s de la p√°gina de Facebook del abuelo ".

Rui Ara√ļjo, padre de Ana e Ioachim, de 9 y 6 a√Īos.

Casi 5 a√Īos despu√©s vio a sus hijos Ana e Ioachim dos veces: Los d√≠as 17 y 31 de mayo de 2016 cuando, despu√©s de ir a Bucarest para dos audiencias en la corte, viaj√≥ a B√Ęrlad para verlos. ‚ÄúNo tengo absolutamente ninguna expectativa en absoluto. En los tribunales gano todo, el problema es ejecutar las oraciones. Despu√©s de tres a√Īos sin que ella cumpliera con ninguna decisi√≥n de la corte, no hubo consecuencias y las habr√° ‚ÄĚ, confiesa al Observador.

A√ļn as√≠, tambi√©n admite que no puede dejar de pelear: en 2018, cuando descubri√≥ que el Tribunal de Cascais hab√≠a presentado el caso que le daba la custodia temporal de los ni√Īos antes de aprobar la decisi√≥n final, trat√≥ de encontrar una manera de abrir un nuevo caso. en la corte de Sintra; escribi√≥ a los eurodiputados portugueses en Bruselas para denunciar el estado rumano; se reuni√≥ con los grupos parlamentarios BE y PCP, quienes a su vez desafiaron al Gobierno sobre la situaci√≥n.

Al final, nada funcion√≥ y ahora est√° en el mismo lugar que hace casi cinco a√Īos. O en un lugar a√ļn peor: ‚ÄúJoaquim tiene 6 a√Īos y Ana tiene 9. Ya he perdido la infancia de mis hijos. Joaquim era un beb√© cuando lo vi por √ļltima vez, ni siquiera sabe qui√©n es su padre, me dijo Ana. Mis hijos est√°n en B√Ęrlad, a 300 kil√≥metros de la capital de Rumania, en la parte m√°s pobre de toda la Uni√≥n Europea. Viven en una casa que no tiene saneamiento. Todo lo que s√© sobre ellos es a trav√©s de la p√°gina de Facebook del abuelo y todas las im√°genes que muestran est√°n en liturgias y en la iglesia ".

‚ÄúEl objetivo de la Convenci√≥n de La Haya es garantizar que no haya movimientos il√≠citos de ni√Īos desde el estado de residencia habitual a los pa√≠ses signatarios. La Convenci√≥n establece un mecanismo que debe implementarse a cierta velocidad; el plazo mencionado es seis semanas para una decisi√≥n judicial. El problema est√° en los asuntos pr√°cticos, a menudo estos procesos no pueden realizarse en tan poco tiempo, comenzando en la ubicaci√≥n de los ni√Īos ‚ÄĚ, explica el observador Ant√≥nio Jos√© Fialho, el representante portugu√©s en la Red Internacional de Jueces de la Conferencia de La Haya de Derecho. Privado Internacional.

"Hay una serie de excepciones planificadas, seg√ļn las cuales el estado puede rechazar el regreso del ni√Īo, y luego hay estados que, desde el principio, se sabe que tomar√°n mucho tiempo, porque el poder judicial en s√≠ funciona m√°s lentamente". Brasil, por ejemplo, no resuelve ning√ļn caso sin pedir experiencia psicol√≥gica, que, a su vez, no se hace en menos de un a√Īo."Contin√ļa el magistrado. ‚ÄúEl tiempo de regreso para los ni√Īos a nivel europeo ha sido de 150 d√≠as. Ahora es evidente que hay situaciones que duran m√°s. Recuerdo un caso que incluso termin√≥ con una condena de la madre en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, donde los ni√Īos nunca pudieron ser encontrados. La madre fue encontrada en Alemania, pero no los ni√Īos. M√°s tarde result√≥ que, dado que ella viv√≠a en una zona fronteriza, su madre ten√≠a una residencia en Alemania, pero para que nadie pudiera encontrar a los ni√Īos, los llev√≥ a Suiza ".

En el caso de Rumania, el problema es diferente, dice Rui Ara√ļjo: ‚ÄúSe ve claramente que las autoridades no est√°n interesadas en absoluto en el proceso o en hacer cumplir las decisiones judiciales. Y no es solo en mi caso. Conoc√≠, sin embargo, a otro padre en la misma situaci√≥n.. Mihai es rumana, pero tiene ciudadan√≠a portuguesa y vive en Portim√£o. La ex esposa desapareci√≥ con su hijo en 2014, se encontraba en Rumania ese a√Īo y la decisi√≥n final de ordenar un regreso a Portugal es marzo de 2016. Es 2019 y todav√≠a no ve a su hijo. En abril, la Autoridad Central inform√≥ que ella y su hijo se mudaron a Alemania. Habl√© con √©l hoy y me dijo que ya hab√≠an enviado documentaci√≥n para comenzar otro proceso de secuestro internacional ahora en Alemania ".

‚ÄúEl tiempo de regreso para los ni√Īos a nivel europeo ha sido de 150 d√≠as. Ahora es evidente que hay situaciones que duran m√°s. Recuerdo un caso que incluso termin√≥ con una condena de la madre en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, donde los ni√Īos nunca pudieron ser encontrados. La madre fue encontrada en Alemania, pero no los ni√Īos. M√°s tarde result√≥ que, dado que ella viv√≠a en una zona fronteriza, su madre ten√≠a una residencia en Alemania, pero para que nadie pudiera encontrar a los ni√Īos, los llev√≥ a Suiza ".

António José Fialho, Representante portugués en la Red Internacional de Jueces de la Conferencia de La Haya

Rui cree que todo podr√≠a ser diferente si interviene el estado portugu√©s. ‚ÄúPor parte de las autoridades portuguesas existe una gran indiferencia hacia casos como el m√≠o, como el nuestro. Estamos hablando de mis hijos, que son menores y ciudadanos portugueses. El Estado portugu√©s ten√≠a la obligaci√≥n de velar por sus intereses."√Čl acusa. En octubre de 2018, en respuesta al cuestionamiento del caso por parte del MPP, la oficina del Ministro de Relaciones Exteriores simplemente respondi√≥ que no ten√≠a informaci√≥n sobre el asunto y remiti√≥ el caso a la Autoridad Central, donde, Recuerde, Rui Ara√ļjo comenz√≥ el proceso de recuperaci√≥n infantil a fines de 2015.

Seg√ļn la Direcci√≥n General de Servicios de Prisi√≥n y Reinserci√≥n (DGRSP), que es en Portugal la Autoridad Central responsable de los aspectos civiles de la sustracci√≥n internacional de menores y tambi√©n de la ejecuci√≥n de las decisiones sobre responsabilidad parental, Para 2019, solo al 31 de julio, ya se han presentado 28 casos de secuestro en virtud del Convenio de La Haya, y solo 5 se han resuelto.. En el a√Īo anterior, seg√ļn las cifras proporcionadas por el DGRSP al Observador, se registraron 28 casos en total, 9 permanecen sin resolver. En cuanto al incumplimiento de las responsabilidades parentales en los pa√≠ses de la UE, incluidos los casos de desplazamiento il√≠cito de ni√Īos, el DGRSP registr√≥ 222 casos en 2018 (51 todav√≠a est√°n en curso) y 135 al 31 de julio de 2019 ( 107 a√ļn est√°n pendientes).

‚ÄúEs esencial ir al pa√≠s donde est√° el ni√Īo, contratar a un abogado local y tratar directamente con el sistema judicial, de lo contrario ser√° muy complicado resolver la situaci√≥n. El problema es que hay quienes no pueden pagarlo ‚ÄĚ.

Ricardo Sim√Ķes, presidente de la Asociaci√≥n portuguesa para la igualdad de los padres y el derecho del ni√Īo

A pesar del aumento en el n√ļmero de casos, Ricardo Sim√Ķes, presidente de la Asociaci√≥n Portuguesa para la Igualdad de los Padres y el Derecho del Ni√Īo (APIPDF), asegura que fueron mucho m√°s: "Hay dos variantes en estos casos: nacionales, en los que la persona se va deliberadamente del pa√≠s para sacar al padre o la madre; y luego est√° la realidad de las parejas de diferentes pa√≠ses que despedido durante la crisis financiera, especialmente los de Brasil y los pa√≠ses de Europa del Este. En ese momento, la situaci√≥n era muy clara, ahora tenemos la sensaci√≥n de que no hay tantos casos ".

Por supuesto, solo uno ser√≠a otro caso, dice Ricardo Sim√Ķes: ‚ÄúCuando hay un desplazamiento il√≠cito de ni√Īos, es necesario informar al SEF (Servicio de Extranjeros y Fronteras) de inmediato, para que no se lleve fuera de Portugal. La gente no lo sabe, pero las autoridades solo pueden hacer algo si existe una oposici√≥n expresa. Por supuesto, solo controlan las fronteras a√©reas, solo conducen a Espa√Īa y desde all√≠ toman un avi√≥n para que nadie tenga problemas, incluso pueden mostrar el papel de la regulaci√≥n parental, nadie lo leer√° en portugu√©s ‚ÄĚ.

“Me levanto todos los días a las 4 am, 5 am o 6 am pensando en cuándo tendré una relación normal con mis hijos. Todos los días veo el portal de justicia de Rumania, para ver si ha abierto más casos, estoy constantemente pensando en cómo voy a resolver esto ".

Rui Ara√ļjo, padre de Ana e Ioachim, de 9 y 6 a√Īos.

En caso de secuestro consumado, y a pesar de todas las prerrogativas legales existentes en estos casos, el presidente de APIPDF advierte: desde la distancia, es poco probable que se resuelva el caso. ‚ÄúEs esencial ir al pa√≠s donde est√° el ni√Īo, contratar a un abogado local y tratar directamente con el sistema judicial. Si no, ser√° muy complicado resolver la situaci√≥n. El problema es que hay quienes no pueden pagarlo ‚ÄĚ.

Rui Ara√ļjo, por ejemplo, dice que ya gast√≥ unos 10.000 euros, en costas judiciales y abogados, en Portugal y Rumania, y en viajes a Bucarest o B√Ęrlad, para asistir a audiencias o ejecuciones de sentencias ejecutorias a las que la ex esposa nunca asiste.

A√ļn as√≠, dice, lo peor no es el dinero: ‚ÄúMe levanto todos los d√≠as a las 4 am, 5 am o 6 am pensando en cu√°ndo tendr√© una relaci√≥n normal con mis hijos. Todos los d√≠as veo el portal de justicia rumano, para ver si ha abierto m√°s casos, estoy constantemente pensando en c√≥mo voy a resolver esto. Por otro lado, reconstru√≠ mi vida y me volv√≠ a casar hace aproximadamente un mes. Es importante mostrar que podemos continuar con nuestra vida, porque en cualquier momento tendr√© que demostrar que puedo permitirme estar con mis hijos. No tiene ning√ļn sentido, pero la persona que pierde a sus hijos tiene que demostrar que puede ser padre. Incluso llegu√© a tener que decirle a la corte rumana que no era homosexual, porque Mara insiste en que soy gay, ped√≥fila y sat√°nica, porque escucho m√ļsica rock y porque mi abogado me dijo que era una acusaci√≥n muy seria. all√≠ ".

El pasado 11 de agosto, cuando vio aparecer la camioneta de la polic√≠a de J√§rvenp√§√§, Marco Mour√£o estaba satisfecho. Hab√≠a estado en la puerta de la casa durante varios minutos ahora que la madre de su hijo hab√≠a inscrito en los documentos entregados al Tribunal de Familia de Versalles en Francia como su hogar en Finlandia, pero nadie abri√≥ la puerta. A√ļn no eran las 2pm. A partir de las 10 de la ma√Īana, el momento en que la visita a S. deber√≠a haber ocurrido, la primera desde el 23 de febrero, hab√≠a estado presente.

Primero hab√≠a ido a la estaci√≥n de polic√≠a m√°s cercana, pero estaba cerrada: era domingo, tendr√≠a que esperar al d√≠a siguiente para presentar una queja de no presentaci√≥n. Luego, desesperado, regres√≥ a su hogar, que no ten√≠a forma de saber si era correcto: el nombre debajo de la campana no coincid√≠a, no hab√≠a juguetes visibles, el jard√≠n estaba en malas condiciones, No ser√≠a la primera vez que la madre del ni√Īo le hab√≠a dado informaci√≥n intencionalmente incorrecta. Esper√≥ a que pasaran los vecinos y pidi√≥ ayuda, pero nadie le confirm√≥ que una madre con un ni√Īo de tres a√Īos viv√≠a all√≠.

Ya estaba pensando que había hecho el viaje desde las afueras de París en vano y que, una vez más, no pude encontrar a Katia Carvalho, que durante meses dejó sin respuesta los correos electrónicos en los que, semana tras semana, intentaba combinar el visitas de los padres ordenadas por la corte francesa cuando finalmente apareció la camioneta de la policía de Järvenpää, a 40 kilómetros de Helsinki.

Les indic√≥ que se detuvieran: los agentes iban a salvarlo no solo el viaje del d√≠a despu√©s de la estaci√≥n de polic√≠a, sino tambi√©n la noche de espera. Incluso comenz√≥ a tratar de explicarse en ingl√©s. Cuando se encontr√≥, los brazos lo agarraron y lo arrojaron a la camioneta. Antes de ser transportado a una estaci√≥n de polic√≠a en funcionamiento, todav√≠a pod√≠a ver a Katia Carvalho en la puerta a la que hab√≠a llamado insistentemente toda la ma√Īana: "Despu√©s de todo, ella viv√≠a all√≠", concluye Marco, de 46 a√Īos, originario de Portalegre que vive en Francia desde 2015, en conversaci√≥n con el observador.

Marco Mourão viajó a Finlandia para tratar de ver a su hijo. Fue arrestado un día después de aterrizar

Una vez en la estaci√≥n de polic√≠a, estaba encerrado en una celda, no ten√≠a derecho a comer, beber o hacer la llamada telef√≥nica a la que ten√≠a derecho legalmente. ‚ÄúMe dijeron que iba a pasar la noche en prisi√≥n. Trat√© de mostrarles el documento sobre regulaci√≥n parental, que dice que Katia y yo compartimos las responsabilidades parentales y que tengo derecho a visitas los s√°bados y domingos, pero no sab√≠an: ¬ę¬°No nos importa una mierda eso, est√° en franc√©s!¬Ľ. Les rogu√© que llamaran a la embajada, a los servicios sociales finlandeses, que me dieran un cigarrillo y me llevaran al hospital; deb√≠an de ser alrededor de las 10 p.m. o las 11 p.m. cuando comenc√© a tocar la puerta, estaba en p√°nico, ten√≠a un ataque de ansiedad. . Pero nadie vino. Pas√© la noche atrapado, fr√≠o y sin comer. A las 8 de la ma√Īana me liberaron, me dijeron que se hab√≠a presentado una queja contra m√≠ y que los servicios sociales, con quienes hab√≠a estado en contacto y hab√≠a estado siguiendo el caso durante meses, hab√≠an dicho que no me conoc√≠an. M√°s tarde me di cuenta de que hab√≠an llamado a una l√≠nea directa permanente en lugar del trabajador social que me ha estado ayudando ‚ÄĚ, resume el portugu√©s.

Seg√ļn el informe policial al que tuvo acceso el observador, Katia Carvalho pidi√≥ ayuda a las 1:53 pm de ese domingo, alegando que su ex esposo, quien la hab√≠a golpeado previamente, estaba en el patio trasero de su casa amenazando con golpearla y sacar a su hijo.. En la denuncia, Katia tambi√©n explic√≥ que varias veces se hab√≠a visto obligada a refugiarse con su hijo en refugios, informaci√≥n que los servicios sociales han confirmado. ‚ÄúLa prisi√≥n ha sido considerada la forma m√°s f√°cil de asegurar que no ocurra ning√ļn desorden o crimen. El 11-8-2019 a las 19h00 se consult√≥ al Superintendente Riku Korpela. Permanece (la prisi√≥n) hasta la ma√Īana siguiente para que la familia pueda proporcionar un lugar seguro donde quedarse ‚ÄĚ, lee el documento, certificado por la polic√≠a finlandesa.

Para el observador, Marco Mour√£o asegura que todo es mentira y que, antes del 10 de agosto, nunca hab√≠a pisado suelo finland√©s: ‚ÄúLo √ļnico cierto es que ella realmente hizo estas quejas. Estos y muchos otros. Anteriormente en Francia hab√≠a tenido suficiente para acusarme. Estaba todo archivado. Tambi√©n es cierto que incluso estabas en refugios, aprend√≠ de los servicios sociales. No s√© qu√© piensa hacer con √©l, pero es f√°cil demostrar que antes de agosto nunca hab√≠a estado en este pa√≠s ".

Katia Carvalho, de 38 a√Īos, nacida en Francia, hija de un padre portugu√©s y una madre finlandesa, jura, en ingl√©s y por tel√©fono, que Marco es un agresor. Y dice que a pesar de eso, nunca le impidi√≥ ver a su hijo, S. ‚ÄúEran las 3:30 am cuando lo vi en mi ventana, por eso llam√© a la polic√≠a. Cuando le ped√≠ permiso al tribunal para mudarme a Finlandia, √©l no estaba en contra, y podr√≠a haberlo estado. No apareci√≥ durante seis meses para ver a su hijo porque no quer√≠a, si quer√≠a verlo, siempre era posible, pero en una instituci√≥n. Casi me mata a m√≠ y a mi hijo muchas veces durante el embarazo y despu√©s. Tengo m√°s de mil correos electr√≥nicos de √©l diciendo que me destruir√°, que me matar√° ".

Para el observador, Katia Carvalho no explic√≥ la diferencia horaria entre su versi√≥n de los hechos y la de su antigua compa√Īera, y se neg√≥ a proporcionar ning√ļn tipo de documento que pudiera probar las acusaciones que hace. Marco Mour√£o, a su vez, envi√≥ copias de quejas, pruebas, decisiones judiciales, registros policiales, testimonios e intercambios de correos electr√≥nicos con la madre del ni√Īo.

‚ÄúLo √ļnico que quer√≠a hacer era ver a mi hijo, estar con √©l. Ella lo tom√≥ a las tres semanas y solo me volvi√≥ a ver a los siete meses, pero tan pronto como nos reunimos, supo de inmediato que yo era su pap√°. Luego comenz√≥ a caminar, y cada vez que fui a verlo, tan pronto como el trabajador social dej√≥ caer su mano, corri√≥ hacia m√≠ gritando "Pap√°". No lo he visto en seis meses, y lo que me asusta es no saber cu√°ndo lo volver√© a ver. Hay una decisi√≥n judicial, es contra la ley, pero fui arrestado ".

Marco Mour√£o, padre de S., 3 a√Īos.

Hecho: S. tiene residencia legal con su madre en Finlandia. Hecho: las responsabilidades parentales de S. son compartidas por igual entre padre y madre. Hecho: desde el cambio de pa√≠s, teniendo en cuenta los gastos inherentes al derecho de visita, el padre ya no est√° obligado a pagarle a la madre el subsidio de mantenimiento de 230 euros por mes. Hecho: Marco tiene, hasta finales de agosto, el derecho de visitar a su hijo cada quince d√≠as, los s√°bados y domingos, entre las 10 a.m. y las 6 p.m., despu√©s de esa fecha, tiene derecho a alternar los fines de semana con S ., de 6pm viernes a 6pm domingo. Hecho: El fallo del Tribunal de Familia de Versalles que dictamin√≥ todos los puntos anteriores es v√°lido en Finlandia. Realidad: sin que la justicia de ese pa√≠s apruebe la ejecuci√≥n de la sentencia, las autoridades francesas, finlandesas o incluso portuguesas (la Direcci√≥n General de Asuntos Consulares y las Comunidades portuguesas, a quienes Marco Mour√£o tambi√©n recurri√≥) explicaron en un comunicado correo electr√≥nico al que el Observador tuvo acceso, ‚Äúque las autoridades portuguesas no son competentes en este asunto, ya que tanto los padres como el ni√Īo residen en el extranjero‚ÄĚ) – pueden hacerlo para reunir a padre e hijo en contra de la voluntad de la madre. Hecho: desde febrero, Marco no ha visto a su hijo (que cumpli√≥ 3 de julio pasado), ni personalmente ni en fotograf√≠a.

Marco y Katia no es una historia particularmente feliz, todo lo contrario, pero eso no importa, porque si, en mayo de 2015, no, si se hubieran encontrado en el restaurante de Alfama donde trabajaba y ella fuera todos los días, S. existiría, se apresura el portugués a decir.

Se conocieron en mayo, en octubre se mudaron a Francia. Vivieron durante dos meses en la casa de la madre de Katia en las afueras de Par√≠s, luego se mudaron a la zona fronteriza suiza, donde Marco fue a trabajar, a limpiar. All√≠ estaban cuando, al final del a√Īo, descubri√≥ que estaba embarazada. En agosto de 2017, tres semanas despu√©s del nacimiento del beb√©, se separaron: "Un d√≠a, cuando regres√© del trabajo, mi casa estaba vac√≠a".

Atr√°s quedaron 15 meses de estr√©s, discusiones, agresiones, llamadas telef√≥nicas de la polic√≠a y quejas de violencia dom√©stica. Desde entonces, Marco ha estado luchando para ser parte de la vida de S. "Lo √ļnico que quer√≠a hacer era ver a mi hijo, estar con √©l. Ella lo tom√≥ a las tres semanas y solo me volvi√≥ a ver a los siete meses, pero tan pronto como nos conocimos, pronto supo que yo era su pap√°. Luego comenz√≥ a caminar, y cada vez que iba a verlo, tan pronto como el trabajador social bajaba la mano, corr√≠a hacia m√≠ y gritaba: "Pap√°". No lo he visto en seis meses, y lo que me asusta es no saber cu√°ndo lo volver√© a ver. Hay una decisi√≥n judicial, es ilegal, pero fui arrestado. Es cuesti√≥n de tiempo, pero tambi√©n me da miedo. Me temo que, cuando se d√© cuenta de que est√° en un callej√≥n sin salida, har√° algo dr√°stico contra mi hijo, pensando que si S. no puede quedarse con ella, tampoco se quedar√° conmigo ", se queja el portugu√©s, que mientras tanto Decid√≠ quedarme en Finlandia para estar m√°s cerca de S. e intentar acelerar el proceso.

Ricardo Sim√Ķes, de la Asociaci√≥n Portuguesa para la Igualdad de los Padres y el Derecho del Ni√Īo (APIPDF), explica que la cuesti√≥n del tiempo es muy importantePor lo tanto, los padres deben, adem√°s de tratar de resolver estos casos en el pa√≠s donde se llevaron a sus hijos, hacer todo lo posible para acelerar los procedimientos legales. ‚ÄúEl proceso de devoluci√≥n debe completarse dentro de un m√°ximo de un a√Īo, de lo contrario ser√° un hecho consumado, que es que el ni√Īo ya est√° integrado nuevamente. Entonces, lo que generalmente sucede es que, aunque se reconoce que fue un desplazamiento il√≠cito, se aconseja que el ni√Īo permanezca donde est√°. Es decir, se favorece al delincuente ‚ÄĚ, explica.

"Existe una recomendaci√≥n de la red de jueces de que los procesos penales, incluso si se trata de casos de violencia dom√©stica, se suspendan cuando se lleven a cabo estos procesos de sustracci√≥n internacional, de modo que los padres est√©n en igualdad de condiciones para discutir si deben regresar o no. del ni√Īo ".

António José Fialho, Representante portugués en la Red Internacional de Jueces de la Conferencia de La Haya

Sobre las denuncias supuestamente falsas que tanto Rui Ara√ļjo como Marco Mour√£o dicen fueron atacadas: Rui fue acusado de ser ped√≥filo, homosexual y sat√°nico, Marco de agredir violenta y repetidamente a la mujer, incluso durante el embarazo. – El presidente de la asociaci√≥n que apoya a los padres dice que ellos son los modus operandi actual. ‚ÄúTenemos tantos casos de este tipo, es el tema eterno de la falsa denuncia de la violencia dom√©stica. A menudo da resultados. En Brasil, entonces, el caso se vuelve extremadamente complicado, debido a la Ley Maria da Penha, que es solo contra los hombres y que prev√© el encarcelamiento inmediato. Simplemente alguien ha sido acusado, pone su pie en Brasil y pronto es arrestado ‚ÄĚ, dice Ricardo Sim√Ķes.

En muchos otros casos, tales quejas falsas o verdaderas no serán de ninguna utilidad, explica el juez António José Fialho: “Existe una recomendación de la red de jueces de que los procesos penales, incluso si son casos de violencia doméstica, siguen siendo suspendido cuando se llevan a cabo estos procedimientos de sustracción internacional para que los padres estén en igualdad de condiciones para discutir si su hijo regresará o no ".

B√°sicamente, de esto se trata: la igualdad del padre y la madre en la toma de decisiones importantes en la vida de sus hijos, explica el juez. "Un cambio de residencia que implique un cambio significativo en el r√©gimen de vida del ni√Īo siempre debe ser decidido conjuntamente por los dos padres, esto es cuando la regulaci√≥n de las responsabilidades parentales es conjunta, lo que ha sido la norma desde 2008."

Y esto es cierto tanto en los casos en que dicho cambio de residencia se realiza a otro pa√≠s como dentro del pa√≠s: no solo se llama secuestro internacional de ni√Īos, sino que de hecho se ajusta al mismo marco penal que el de secuestro de menores, castigado con prisi√≥n de hasta dos a√Īos. Seg√ļn las √ļltimas estad√≠sticas internacionales, 73% dos processos iniciados em 2015 ao abrigo da Conven√ß√£o de Haia dizem respeito a crian√ßas raptadas pelas pr√≥prias m√£es ‚ÄĒ 24% foram levadas pelos pais e 3% por av√≥s, institui√ß√Ķes ou outros familiares.

‚ÄúUma mudan√ßa de resid√™ncia que implique uma altera√ß√£o significativa do regime de vida da crian√ßa deve ser sempre decidida em conjunto pelos dois progenitores ‚ÄĒ isto quando a regula√ß√£o das responsabilidades parentais for conjunta o que, desde 2008, √© a¬†regra.‚ÄĚ

António José Fialho, representante português na Rede Internacional de Juízes da Conferência de Haia

No passado dia 13 de agosto, ter√ßa-feira, J√ļlio Ferreira saiu de casa assim que acordou e deixou a mulher com o filho, A., de apenas 3 anos. N√£o lhe disse onde ia nem o que ia fazer ‚ÄĒ apesar de estarem juntos h√° oito anos e de morarem no mesmo apartamento, em Aveiro, desde h√° cinco, h√° pelo menos dois meses e meio que tinham decidido que n√£o havia outra solu√ß√£o sen√£o separarem-se. Por isso mesmo, al√©m de dormirem em camas diferentes, j√° faziam vidas praticamente separadas.

‚ÄúTrat√°vamos do nosso filho em conjunto e, √†s vezes, at√© passe√°vamos juntos, para que ele n√£o percebesse o que estava a acontecer, mas era s√≥ isso. Infelizmente, depois do nascimento do nosso filho, a nossa rela√ß√£o foi-se degradando um pouco, come√ß√°mos a ter algumas discuss√Ķes. Nada de grave, pelo menos at√© ao dia em que eu decidi acabar com a rela√ß√£o: tivemos um mal-entendido em frente ao meu filho, a m√£e tentou dar-me um pontap√©, eu agarrei-lhe a perna, ela caiu ao ch√£o e ele assustou-se e come√ßou a chorar. Peguei nele, fui p√ī-lo a dormir e, quando ele adormeceu, disse-lhe que estava tudo acabado e que nunca mais iria sujeitar o meu filho a uma cena daquelas‚ÄĚ, conta J√ļlio, 35 anos, ao Observador. "No dia em que arranjei advogado, disse-lhe que ia pedir guarda partilhada com resid√™ncia alternada. Moramos num apartamento alugado, mas, como tenho uma casa de fam√≠lia a 15 ou 20 quil√≥metros de Aveiro, propus-lhe mudar-me para l√°. Eu sa√≠a e ela, que √© professora e est√° colocada a cerca de 40 km de Aveiro, ficava. Disse-me sempre que n√£o, que pegava no meu filho e que se ia embora para o Porto, onde moram os pais e de onde ela √©‚ÄĚ, continua o engenheiro de telecomunica√ß√Ķes.

"Esperou que eu sa√≠sse de casa e, em duas horas, esvaziou completamente o meu apartamento. Com requintes de malvadez: as √ļnicas coisas que deixou em casa foram as minhas roupas e os brinquedos que eu e a minha fam√≠lia demos ao nosso filho. Nem com um prato fiquei para comer uma sopa. Liguei-lhe e ela atendeu, disse que estava bem e que o filho estava bem tamb√©m, mas que a situa√ß√£o ¬ęera insustent√°vel¬Ľ. Foram quatro minutos de conversa em que ela n√£o me disse sequer onde estava, quando desligou entrei em desespero¬†completo."

J√ļlio Ferreira, pai de A., de 3 anos

Apesar de tudo, diz que nunca pensou que a ameaça fosse para levar a sério. Tanto que, naquele dia, quando regressou a casa, cerca de três horas depois de ter saído, e a encontrou completamente vazia, a primeira coisa que lhe passou pela cabeça foi que tinha sido assaltado.

‚ÄúE fui, em certa parte fui roubado. Estava de f√©rias, tirei f√©rias para estar com o meu filho e ela esperou por isso. Esperou que eu sa√≠sse de casa e, em duas horas, esvaziou completamente o meu apartamento. Com requintes de malvadez: as √ļnicas coisas que deixou em casa foram as minhas roupas e os brinquedos que eu e a minha fam√≠lia demos ao nosso filho. Nem com um prato fiquei para comer uma sopa. Liguei-lhe e ela atendeu: disse que estava bem e que o filho estava bem tamb√©m, mas que a situa√ß√£o ¬ęera insustent√°vel¬Ľ. Foram quatro minutos de conversa em que ela n√£o me disse sequer onde estava. Quando desligou, entrei em desespero completo‚ÄĚ, conta ao Observador, exatamente uma semana depois dos acontecimentos.

Em p√Ęnico, J√ļlio come√ßou por telefonar ao advogado, que tinha contratado dois meses antes. Como ele n√£o atendeu, foi sozinho apresentar queixa por subtra√ß√£o de menores na esquadra da PSP mais pr√≥xima. ‚ÄúNo in√≠cio, n√£o queriam aceitar, tive de insistir. ¬ęIsso n√£o √© subtra√ß√£o de menores, a m√£e foi √© passar o dia com o filho a qualquer lado!¬Ľ, foi o que me disseram‚ÄĚ.

“Vivemos numa sociedade muito progressista mas quando chegamos a estes assuntos parece que nunca há igualdade, o pai é sempre o elo mais fraco. Não carreguei o meu filho no corpo durante nove meses mas isso é biologia! Desde que ele nasceu faço tudo, tudo, tudo: fui eu quem lhe mudou a primeira fralda, eu é que lhe dei o primeiro banho e foi comigo que ele deu os primeiros passos."

J√ļlio Ferreira, pai de A., de 3 anos

S√≥ soube onde estava o filho tr√™s dias depois, na sexta-feira, quando a mulher lhe enviou um sms a dizer que tinha mesmo ido para casa dos pais, no Porto. ‚ÄúInformei a pol√≠cia, que entrou em contacto com ela, e tenho desde ent√£o tentado chegar a acordo para ir ver o meu filho. Pedi-lhe ‚ÄĒ pedi-lhe n√£o, exigi-lhe! ‚ÄĒ que me deixasse ir buscar o meu filho. Ela diz-me que posso v√™-lo, mas s√≥ na casa dos pais, coisa que eu n√£o aceito. O pai dela √© uma pessoa conflituosa, tenho a certeza de que n√£o daria bom resultado. Estou, desde ent√£o, a aguardar que o tribunal de fam√≠lia e menores se digne a tratar-me do caso. A senhora que me atendeu disse-me que n√£o era um caso grave, grave era se a m√£e fosse drogada. Entretanto, h√° oito dias que n√£o sei nada do meu filho.‚ÄĚ

Contactada pelo Observador, Susana Barroso, 38 anos, professora de matem√°tica e de ci√™ncias, n√£o se mostrou dispon√≠vel para comentar o caso. J√ļlio Ferreira, que entretanto pediu ajuda √† Associa√ß√£o Portuguesa para a Igualdade Parental, n√£o se conforma com o facto de a PSP, que o acompanhou recentemente a casa dos sogros, em mais uma tentativa para ver o filho, nada possa fazer contra a mulher. ‚ÄúVivemos numa sociedade muito progressista, mas, quando chegamos a estes assuntos, parece que nunca h√° igualdade ‚ÄĒ o pai √© sempre o elo mais fraco. N√£o carreguei o meu filho no corpo durante nove meses, mas isso √© biologia! Desde que ele nasceu, fa√ßo tudo, tudo, tudo: fui eu quem lhe mudou a primeira fralda, eu √© que lhe dei o primeiro banho e foi comigo que ele deu os primeiros passos. Por muito magoado que possa estar, consigo compreender a posi√ß√£o da m√£e. A fam√≠lia est√° no Porto e ela n√£o estava numa rela√ß√£o feliz, percebo que se quisesse ir embora. Mas tinha de me comunicar o que queria fazer e ambos t√≠nhamos de ficar com o A.. Agora, assim n√£o!‚ÄĚ

Em 2015, a taxa de regresso aos pa√≠ses de origem nos processos abertos ao abrigo da Conven√ß√£o de Haia fixou-se nos 45% ‚ÄĒ o que significa que mais de metade dos menores levados, naquele ano, ilicitamente por um dos pais para um pa√≠s estrangeiro n√£o regressou a casa. Ainda assim, em alguns pa√≠ses a percentagem de regressos efetivados foi consideravelmente mais elevada: na Nova Zel√Ęndia, 93% dos processos abertos resultaram em regresso, taxa que no Reino Unido se fixou nos 64%, na Turquia nos 60% e na Austr√°lia nos 58%.

‚ÄúH√° pa√≠ses que concentram todas as compet√™ncias necess√°rias para resolver estes processos e que fazem tudo mais r√°pido, como a Holanda, que tem apenas um Tribunal de Fam√≠lia sediado em Haia, ou Inglaterra, que tem um conjunto muito restrito de ju√≠zes de fam√≠lia, o que faz com que os crit√©rios sejam mais uniformes e com que haja uma maior efic√°cia de decis√£o. S√£o 18 ao todo, enquanto em Portugal, por exemplo, h√° 200 e tal ju√≠zos‚ÄĚ, contextualiza o juiz Ant√≥nio Jos√© Fialho. Joaquim Oliveira, pai de Alexander, de 14 anos, confirma que, nestes casos de rapto internacional, h√° pa√≠ses e pa√≠ses: ‚ÄúDentro do azar, tive mesmo muita sorte‚ÄĚ.

Joaquim, agora com 60 anos, n√£o poder√° nunca dizer que a m√£e de Alexander n√£o lhe deu um aviso. Um m√™s antes de o beb√© nascer, ‚Äúnaquela altura em que as companhias a√©reas j√° nem aceitam que as gr√°vidas voem‚ÄĚ, Mar√≠lia Venceslau, ent√£o com 42 anos e j√° m√£e de um rapaz de 9, de uma rela√ß√£o anterior, informou-o de que tinha comprado um bilhete de avi√£o e que ia para os Estados Unidos. ‚ÄúQueria que ele nascesse l√°, acho que o objetivo era que o beb√© fosse o green card dela‚ÄĚ, recorda Joaquim ao Observador.

Joaquim procurou Alexander em dois continentes, tem a guarda do filho desde 2012

Guia tur√≠stica, Mar√≠lia tinha amigos e familiares na Florida ‚ÄĒ e foi para l√° que, menos de um m√™s antes do parto, voou, para Fort Myers, via Dusseldorf. Quando Alexander nasceu, em Sarasota, Joaquim j√° l√° estava, a tentar chamar a mulher, com quem vivia h√° seis anos, √† raz√£o ‚ÄĒ e de volta a Portugal.

‚ÄúComo, ao segundo dia, continuava a teimar em n√£o vir, pedi apoio ao consulado em Washington e, aos 17 dias de vida, o Alexander veio comigo para Portugal. Ela acabou por vir tamb√©m, tinha um visto tur√≠stico e havia uma den√ļncia, nunca poderia l√° ficar. Ainda vivemos juntos alguns meses, mas, passado um tempo, ela saiu de casa com o beb√© e pediu-me que n√£o a procurasse. Como √© l√≥gico, n√£o aconteceu, n√£o se abdica de um filho. Meti o processo em 2005. A primeira confer√™ncia de pais foi em 2009‚ÄĚ, recorda o empres√°rio, que, √† data, tamb√©m j√° era pai, de um rapaz de 19 anos.

Durante os dois primeiros anos de vida, Alexander viu o pai ‚Äúalgumas vezes‚ÄĚ, sempre √† porta de casa da av√≥ materna. Depois, a partir dos dois anos e meio, come√ßou a passar os s√°bados com o pai, sempre sem grande regularidade ‚ÄĒ ‚ÄúEra a bel-prazer da m√£e‚ÄĚ. Com a regula√ß√£o do poder parental, passou a ter direito de visita√ß√£o de 15 em 15 dias, sem pernoitas, dada a idade de Alexander: ‚ÄúEra pai e passei a visita. O primeiro momento de aliena√ß√£o que senti, al√©m do que a m√£e me imp√īs, foi esse, no Tribunal de Fam√≠lia e Menores. Quando o Alexander tinha quase 5 anos, consegui um fim de semana de 15 em 15 dias, mais um dia de semana. A m√£e morava em Set√ļbal e eu em Lisboa, fiz muitos milhares de quil√≥metros em v√£o: ¬ęHoje n√£o o podes levar porque est√° constipado¬Ľ, ¬ęHoje foi a uma festa de anos¬Ľ, ¬ęHoje n√£o me apetece¬Ľ‚ÄĚ.

Ainda assim, havia problemas mais graves: Alexander, que s√≥ tinha come√ßado a falar com 3 anos, apresentava dificuldades de aprendizagem, de leitura, de c√°lculo e escrita. ‚ÄúFui alertado primeiro pela educadora e depois pela professora prim√°ria que ele n√£o estava a conseguir seguir o programa escolar. Houve um barramento tal na primeira inf√Ęncia ‚ÄĒ a m√£e n√£o o estimulava, s√≥ falava com ele em ingl√™s e estavam sempre em casa ‚ÄĒ que muitas compet√™ncias nunca chegaram a desenvolver-se‚ÄĚ, explica Joaquim, que, na altura, continuava a poder ver o filho apenas 8 dias por m√™s, mas mantinha na justi√ßa a pretens√£o de o trazer para morar consigo.

‚ÄúDe carro, fui ao Luxemburgo, √† Su√≠√ßa e √† Alemanha. Fui a Genebra, a Dusseldorf e a Frankfurt, onde ela tinha estado a trabalhar para o ICEP, fui a todas as cidades onde ela tinha familiares ou conhecidos. N√£o o encontrei. Percorri os Estados Unidos, de Rhode Island √† Florida, e nada. No tribunal, disseram-me para ter calma: ¬ęDeixe estar, ele est√° com a m√£e e est√° bem, um dia h√°-de aparecer¬Ľ. Depois, um dia, consegui localiz√°-la em Londres. Fui para l√°, vigiei a ag√™ncia para onde ela tinha trabalhado e, ao oitavo dia,¬†encontrei-a."

Joaquim Oliveira, pai de Alexander, de 14 anos

No final de 2011, tudo mudou: uma nova ju√≠za foi nomeada para o processo e tudo levava a crer, garante Joaquim, que a guarda da crian√ßa ia ser invertida: ‚ÄúTivemos uma audi√™ncia no dia 15 de dezembro. Foi nesse dia que a ju√≠za percebeu que havia uma clara manipula√ß√£o por parte da m√£e‚ÄĚ. Alexander tinha 7 anos e a batalha legal pela sua cust√≥dia, que durava desde o nascimento, parecia que ia finalmente chegar ao fim. Depois, no dia 31 de dezembro de 2011, a menos de meia hora do novo ano, Mar√≠lia Venceslau desapareceu. E Alexander desapareceu com ela.

Entre janeiro e abril de 2012 Joaquim Oliveira n√£o fez outra coisa que n√£o procurar o filho. Deixou o stand de autom√≥veis de que √© propriet√°rio entregue aos funcion√°rios, e partiu em busca de Alexander. ‚ÄúDe carro, fui ao Luxemburgo, √† Su√≠√ßa e √† Alemanha. Fui a Genebra, a Dusseldorf e a Frankfurt, onde ela tinha estado a trabalhar para o ICEP, fui a todas as cidades onde ela tinha familiares ou conhecidos. N√£o o encontrei. Percorri os Estados Unidos, de Rhode Island √† Florida, e nada. No tribunal, disseram-me para ter calma: ¬ęDeixe estar, ele est√° com a m√£e e est√° bem, um dia h√°-de aparecer¬Ľ. Depois, um dia, consegui localiz√°-la em Londres. Fui para l√°, vigiei a ag√™ncia para onde ela tinha trabalhado e, ao oitavo dia, encontrei-a. Fiquei mais tarde a saber que atravessou de barco de Calais para Dover, no √ļltimo dia de 2011, √†s 23h35. O Reino Unido n√£o √© Espa√ßo Schengen, at√© h√° fronteiras, mas n√£o lhe pediram nada. Devia estar tudo a preparar-se para abrir o champanhe.‚ÄĚ

Depois de apresentar queixa, de Mar√≠lia Venceslau ser detida e sujeita a apresenta√ß√Ķes peri√≥dicas, e de Alexander, que estava em casa sem frequentar a escola, ser colocado num col√©gio cat√≥lico, Joaquim Oliveira voltou para Portugal e tratou de acionar a Conven√ß√£o de Haia. ‚ÄúNa Autoridade Central, disseram-me que podia demorar de 9 meses a um ano at√© poder trazer o meu filho de volta. Pedi ajuda √† Associa√ß√£o Portuguesa para a Igualdade Parental, que, no mesmo dia, me p√īs em contacto com a cong√©nere inglesa. Um m√™s e meio depois, o processo estava resolvido. Houve um julgamento sum√°rio em Covent Garden, a m√£e disse que tinha fugido para l√° porque eu era violento ‚ÄĒ √© uma coisa que de alguns anos para c√° os advogados come√ßaram a instruir os pais guardi√Ķes a dizerem. Tenho umas vinte falsas den√ļncias contra mim, todas arquivadas. No fim, deram √† m√£e 72 horas para trazer o Alexander de volta a Portugal ou para mo entregar. No dia 29 de junho de 2012, seis meses depois de ter sa√≠do do Pa√≠s, o meu filho regressou. No dia 5 de julho, veio viver definitivamente comigo‚ÄĚ, recorda o empres√°rio, agora com 60 anos.

Diz que, quando reencontrou Alexander, teve dificuldades em reconhec√™-lo: estava muito magro, p√°lido, desorientado e num misto de emo√ß√Ķes que acabou por fazer com que o primeiro encontro entre ambos, sob o olhar de um agente da Pol√≠cia Metropolitana de Londres, levasse mais de uma hora a arrancar. ‚ÄúFoi um processo muito doloroso e dif√≠cil de superar, ele sorria e, ao mesmo tempo, tinha medo e agarrava-se √†s pernas da m√£e. Foi preciso uma hora e um quarto at√© ele sentir finalmente confian√ßa para estar comigo. Agora falo disto com alguma ligeireza, mas durante muito tempo n√£o foi assim. Lembro-me de estar a trabalhar e de n√£o me conseguir conter, assinava cheques e chorava. "

‚ÄúNa Autoridade Central, disseram-me que podia demorar de 9 meses a um ano at√© poder trazer o meu filho de volta. Pedi ajuda √† Associa√ß√£o Portuguesa para a Igualdade Parental que, no mesmo dia, me p√īs em contacto com a cong√©nere inglesa. Um m√™s e meio depois o processo estava resolvido, houve um julgamento sum√°rio em Covent Garden, a m√£e disse que tinha fugido para l√° porque eu era violento, √© uma coisa que de alguns anos para c√° os advogados come√ßaram a instruir os pais guardi√Ķes a¬†dizerem."

Joaquim Oliveira, pai de Alexander, de 14 anos

Depois de, entre os 7 e os 10 anos, n√£o terem tido qualquer contacto, recentemente houve uma reaproxima√ß√£o e, nas f√©rias da P√°scoa deste ano, Alexander regressou a Londres, para passar uma semana com a m√£e. ‚ÄúVoltou um pouco perturbado e manipulado, com algumas perguntas e muitas d√ļvidas, mas, dois dias depois, j√° lhe tinha passado tudo‚ÄĚ, resume Joaquim. ‚ÄúAgora est√° l√° outra vez, a passar as f√©rias de ver√£o, com a m√£e e o irm√£o, que j√° tem 23 anos. Est√° l√° h√° um m√™s e uma semana e n√£o sei quando regressa, j√° estou com alguma impaci√™ncia, confesso‚ÄĚ.

Depois de ter estado matriculado no 2¬ļ ano durante tr√™s anos seguidos e de s√≥ ter aprendido a ler aos 9, Alexander tem tido sempre o acompanhamento de uma professora de ensino especial e vai come√ßar agora o 8¬ļ. ‚ÄúTem sido um her√≥i. √Č um menino feliz, muito brincalh√£o, tranquilo, dorme perfeitamente todas as noites e tem imensos amigos. Temos piscina, a nossa casa est√° sempre cheia de mi√ļdos‚ÄĚ, descreve o pai. Que, com o seu caso resolvido, fez quest√£o de devolver a ajuda que, na altura em que mais precisou, outros pais lhe deram. ‚ÄúHoje sou membro da dire√ß√£o da Associa√ß√£o para a Igualdade Parental, fa√ßo parte do Conselho Fiscal e estou mandatado para acompanhar as visitas de dois meninos com os pais. √Č a minha forma de contribuir para que outros pais consigam exercer a parentalidade. "

Texto de T√Ęnia Pereirinha, ilustra√ß√£o de Raquel Martins.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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