No hay mujeres gordas en el gimnasio





Aqu√≠ un par de meses en una conferencia en los EE.UU., que se present√≥ con una presentaci√≥n de alguien cuyo trabajo es poco conocido en Portugal, pero cuyos objetivos son admirable. La obra se llama "Girls Who Code" y la presentaci√≥n fue de su impulsora Reshma Saujani. La obra pretende retirar a las ni√Īas del agujero donde la sociedad (o la educaci√≥n, o la naturaleza, no interesa) las coloc√≥, un ghetto cultural donde las matem√°ticas, la tecnolog√≠a y la programaci√≥n no entran. S√≥lo entran cosas para las ni√Īas. Hoy la obra es algo admirable que lleva a la programaci√≥n a cientos de miles de chicas en todos los estados de los Estados Unidos, siendo que desaf√≠o quien me lee a buscar m√°s (saber m√°s en el siglo XXI es escribir Girls Who Code en la barra desde arriba …).





En medio de la presentaci√≥n, Reshma, deja escapar dos n√ļmeros, "las mujeres s√≥lo se postulan a un puesto si cumplen el 100% de los requisitos, los hombres se postulan si cumplen el 60%". A m√≠ me pareci√≥ que esos n√ļmeros cayeron del cielo y, por lo que percib√≠ despu√©s, cayeron. A lo que percib√≠, el n√ļmero procede de una encuesta interna del gigante estadounidense de tecnolog√≠a, HP, que pas√≥ a una consultora que, en un informe sobre desigualdad de g√©nero, pas√≥ a la prensa y la prensa al mundo. No hay una base cient√≠fica para esos n√ļmeros, ni siquiera en las "ciencias" de metodolog√≠as m√°s "liberales".

Pero yo estaba rodeado de colegas femeninos, mujeres de incuestionable √©xito en sus empresas, envueltas hasta el cuello en tecnolog√≠a, que concordaron de inmediato con la idea transmitida: las mujeres s√≥lo buscan la perfecci√≥n y eso es un obst√°culo en la vida, al contrario de lo que es propalado. Y eso es lo que me llam√≥ la atenci√≥n. No tanto los n√ļmeros, sino la forma en que las mujeres all√≠ presentes corroboran la idea que ellos transmit√≠an.

Y luego los ejemplos comenzaron a brotar. Es perfectamente vulgar que los hombres se unen con los amigos para jugar al f√ļtbol, ‚Äč‚Äčen un campo que ni siquiera tiene las medidas correctas, con balizas que no tienen red, envergando equipos cuyos colores no combinan y con camisetas que no se pueden estirar para cubrir toda la barriga que, sin embargo, fue creada a lo largo de una d√©cada desde que salieron de la escuela. Ninguno de ellos se confunde con el Ronaldo, porque ninguno juega nada de manera. Es importante que a ninguno caiga una gota de molestia por eso. ¬°Jugar a la pelota porque les gusta! Por otro lado, empec√© a observar a las mujeres que comparten conmigo el gimnasio donde voy y me doy a descubrir una cosa perfectamente admirable: ¬°no hay mujeres gordas en el gimnasio!

Las mujeres que me est√©n leyendo que me disculpan la crudeza de las observaciones, pero perm√≠tanme decirles que en el gimnasio hay hombres de todos los hechones. Grasos, delgados, altos, bajos, nuevos, viejos, panecillos y musculosos. Casi todos vestidos de acuerdo con la funci√≥n, una camiseta nojenta hecha para absorber sudor, unos pantalones cortos que sirvieron hace 4 a√Īos y unos zapatos que no combinan con nada (tal vez por eso estuvieran en saldo …). Las mujeres s√≥lo hay magras, vestidas impecablemente y no tratan de percibir si la risa de los zapatos combina con el tono de la camiseta, porque combina de certeza. Si alguna considera que las dimensiones de su trasero exceden la norma, trae una camiseta para enrollar en la cintura que sirve para cubrir ese "enorme defecto" que se averg√ľenza de mostrar. Y hoy estoy razonablemente seguro de que el gran impulsor del deporte femenino de ocio fue la invenci√≥n de los pantalones oscuros de licra.

Si le pregunta a un hombre lo que recuerda a la esposa cuando la conoció, él responde "estaba linda"; si se pregunta a una mujer dirá "ni me ha gustado mucho". Mis colegas mujeres en la empresa no aparecen sin estar maquilladas, a pesar de que no existe ninguna regla, explícita o implícita, de que deben aparecer maquilladas. Por cierto, estoy seguro de que nadie va a reparar si vienen o no. Y podríamos encontrar cientos de otros ejemplos, ya que mi experiencia me dice que a esta hora las lectoras mujeres ya están inventando dos o tres.

Y hasta aqu√≠ todo esto suena como semi-anecd√≥tico. Pero uno de los m√°s graves de los problemas econ√≥micos que tenemos hoy est√° relacionado con estos peque√Īos detalles. Es sobre eso que la obra de Reshma Saujani se centra y que todos nosotros que de alguna manera estamos involucrados en la producci√≥n de riqueza debemos preocuparnos. En art√≠culos anteriores, mostr√© datos que suger√≠an que el problema de la inclusi√≥n plena de las mujeres en la econom√≠a no estar√≠a en la empresa, sino en casa. Lo que la "Girls Who Code" apuesta es que est√° en la educaci√≥n de las chicas y en la imagen que se transmite de un programador, una imagen diametralmente opuesta de la princesa "barbiesca" con que las chicas son educadas. Un programador es un sujeto vestido de forma andrajosa, que vive encerrado en una habitaci√≥n de donde s√≥lo sale para su ba√Īo semanal. Esto a pesar de saber que la programaci√≥n va a representar para nuestros hijos lo que el saber ingl√©s represent√≥ para nuestros padres. Alguien que no va al gimnasio porque el trasero es mayor, no ser√° atra√≠do por esa imagen de certeza.





Obviamente, ni siquiera es razonable pensar que las chicas son limitadas frente a los chicos en lo que son las actividades m√°s ligadas a la l√≥gica, como matem√°ticas, ingenier√≠a o ciencia. Creo que ya todos tenemos la noci√≥n de que s√≥lo pensar en eso es, en s√≠ mismo, est√ļpido. Pero mirar los n√ļmeros y encogerse de los hombros no me parece menos. Ya que sabemos que este puede ser un problema importante, entonces debemos reaccionar porque los costos econ√≥micos de estar quieto son gigantescos. La consultora PWC hizo un estudio en las j√≥venes estudiantes del Reino Unido donde s√≥lo el 27% de ellas considerar√≠a una carrera en tecnolog√≠a y unos chocantes el 3% dijeron que esa ser√≠a su primera elecci√≥n. Tal vez porque el 78% no pod√≠a nombrar a una mujer que les sirviera de modelo a trabajar en tecnolog√≠a. Dir√≠a que la imagen del javardolas del programador tal vez no ayude por ah√≠ m√°s all√°.

Una cosa, por lo menos, la obra de "Girls Who Code" logró descubrir: que las chicas cuando intentaban programar Рy la programación es una actividad que implica errar mucho para aprender Рtenían tendencia a desistir. Y cuando pedían ayuda, presentaban al monitor una hoja en blanco como si no hubieran siquiera intentado, cosa que el monitor descubría después ser mentira, que habían intentado y mucho. Las chicas simplemente no admitían no ser perfectas.

Puede no ser la causa para las varias, muchas, situaciones de desigualdad de g√©nero. Pero me parece una pista. Y una pista para las causas es una pista para la soluci√≥n. La √ļnica cosa para la que puedo contribuir es intentar conseguir arreglar los modelos que el 78% dec√≠a no encontrar e intentar mostrar a mi hija que las mujeres gordas pueden y deben ir al gimnasio (a pesar de ser una delgada), que es mucho m√°s valioso ser astrof√≠sica que princesa y, como dec√≠a a Ruth Manus hace unos d√≠as, se puede sentar de piernas abiertas si le apetezca. Y, sobre todo, para todo en la vida, no tiene que ser perfecta para nada. Tal vez si todos los padres lo hacen, nuestro problema econ√≥mico desaparecer.

El problema despu√©s son las madres …

Co-Fundador de Closer, vicepresidente de Datos Asociación Portuguesa de Ciencias, Profesor e Investigador

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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