¬ęNo hay dictadura sanitaria¬Ľ, porque …





A √ļltima hora de la tarde del lunes, este d√≠a dif√≠cil. Escane√© las redes sociales (este lugar donde tanta gente, incluido yo mismo, escribo sobre todo y sobre nada) cuando not√© una conmoci√≥n generalizada por la frase de protesta citada en el t√≠tulo de este texto, impulsada por la ignorancia / descuido gramatical y la sabidur√≠a popular. ortogr√°ficamente infectado. Con tanta gente (virtual) hablando de ello, incluso podr√≠a conmoverme con esa comuni√≥n.





Vayamos al contexto. Todo esto se debi√≥ a las protestas, en Lisboa y Oporto, organizadas por un grupo de personas que involuntariamente afirmaron que no hay dictadura sanitaria en Portugal, cuando realmente quer√≠an oponerse, entiende el grupo, a una ¬ędictadura sanitaria¬Ľ a la que tenemos entregado desde que comenz√≥ esta pandemia. Dicho esto, y habiendo analizado las fotograf√≠as y la deconstrucci√≥n que realiz√≥ el Pol√≠grafo, mi l√°stima empez√≥ a aumentar cuando pens√© que estas personas son v√≠ctimas de la falta de libros durante una pandemia o la ausencia de herramientas de escritura.

Ajenos, salieron de las ‘c√°rceles’ donde los malvados ‘autoritarios’ los hab√≠an colocado y decidieron escribir algo un a√Īo y medio despu√©s. Y, en una revuelta contra el distanciamiento, la prevenci√≥n del contagio general y el estrangulamiento definitivo del Servicio Nacional de Salud, gritaron para que todos oyeran (unos cientos en Lisboa y Oporto): ‚Äú¬°No hay dictadura de la salud!‚ÄĚ. C se ha vuelto inmensa.

Pero vayamos a las preguntas que probablemente estos nuevos libertadores quisieron hacer pero no pudieron articular: 1) ¬ŅQui√©n no est√° saturado de pandemias, mascarillas, alcohol-gel? 2) ¬ŅQui√©n no est√° harto de follar en lugar de abrazos? ¬ŅQui√©n no cuenta los d√≠as para dejar de intentar sustituir un almuerzo familiar (con padre, madre, hermanas, sobrinas, cu√Īadas y t√≠as, todos conversando al mismo tiempo y alegremente con media docena de patatas asadas en la le√Īa? horno) para una videollamada llena de cortes?

¬ŅQui√©n no est√° harto de las clases a distancia con las c√°maras apagadas mientras algunos de los presentes se encuentran en la m√°s profunda ausencia de un sue√Īo ligero? ¬ŅQui√©n no quiere vacunarse y volver a una especie de libertad de movimiento sin correr tantos riesgos?

Hay d√≠as en los que el deseo es mandarlo todo a las ortigas y entrar en la misma negaci√≥n de los integrantes de la protesta de la sentencia con el error ortogr√°fico m√°s sabio de los √ļltimos tiempos. Pero no. Ignorando este maldito virus con nombre de corona y mayor de edad, que sigue flotando feliz en la vida, para metamorfosearse sin mucho sacrificio y perder el respeto por mi vida y por la vida de las personas que conviven conmigo en esta tierra. no es la soluci√≥n.

Por tanto, queridos se√Īores de esa protesta, que solo llam√≥ la atenci√≥n, en fin, por un error tan tonto como la protesta misma, no hay, en realidad, dictadura de la salud. Hay, m√°s bien, una crisis de salud (que esperamos que pase) y otra crisis econ√≥mica (de la que no conocemos ni la mitad de la misa).





A√ļn as√≠, y para no quedarme fuera de la conmoci√≥n nacional, me dej√© llevar por la ola. Y le√≠ los muchos escritos -o jerogl√≠ficos- sobre esta frase, sobre el desconocimiento de los autores y el desconocimiento de los acusadores. Desde la cr√≠tica feroz, con lengua portuguesa negativa, hasta la negaci√≥n de los negadores, le√≠ (o intent√© entender) un poco de todo. Y no faltaron los comentarios sexistas, mis√≥ginos, homof√≥bicos, racistas, xen√≥fobos y clasistas. Apagu√© todo por temor a un posible contagio y me emocion√©.

En un ataque socr√°tico, confirm√© que solo s√© que no s√© nada cuando s√© que hay tanta gente que no sabe nada, pero que dice mucho con convicci√≥n. Este es otro tipo de ignorancia. Esto no est√° escrito en el camisetas de los libertadores de Lisboa y Oporto, pero est√° esparcido, compartido y consumido en abundancia por un n√ļmero cada vez mayor de personas. Esta ignorancia me conmueve. El que ni siquiera se da cuenta, pero que tiene tanta fuerza. Incluso pol√≠tica. Es la ignorancia lo que se presenta como el lenguaje informativo orwelliano de la contemporaneidad. Existe y circula por estas redes sociales digitales a una velocidad mucho mayor que la del coronavirus versi√≥n 2. Me conmueve este desconocimiento: porque es tan ignorante como peligroso.

Finalmente, y asumiendo la ambig√ľedad que muchas veces siento estos d√≠as, justo cuando critico la forma y el contenido de estas protestas en Portugal, me emocionaron las im√°genes del d√≠a de la libertad en Inglaterra (fin de las restricciones pand√©micas). ¬ŅComo no? Hab√≠a verdad en los abrazos, alegr√≠a en los reencuentros y espacios llenos de gente dispuesta a celebrar. Esta ambig√ľedad finalmente da como resultado una esperanza: que seremos vacunados lo antes posible y que seremos libres nuevamente en condiciones de seguridad. Y, no lo olvide, en buen portugu√©s. ¬ŅS√≠?

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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