Ni√Īos venezolanos viven de limosnas en las calles de Cuiab√°





Las familias con beb√©s y carteles mendigando en las calles se han convertido en una escena com√ļn en Cuiab√°. Los sem√°foros cercanos a los centros comerciales son las regiones preferidas de los grupos, formados principalmente por venezolanos que, desde 2018, llegan a Mato Grosso todos los d√≠as.





Solo en 2019, el estado recibi√≥ a m√°s de 1,000 inmigrantes del pa√≠s vecino. La mayor√≠a trajo a sus hijos. Diariamente, los ni√Īos a menudo corren entre autom√≥viles, mientras que los padres recogen la ayuda que ofrecen los conductores.

Desde noviembre pasado, los menores indígenas Warao, también del país vecino, se han unido a los otros que han huido del caos económico y político.

Para el Ministerio P√ļblico del Estado, la situaci√≥n de estos ni√Īos est√° en alto riesgo. La agencia ha guiado a los consejeros tutelares para que se acerquen a las familias y les piden que no saquen a los ni√Īos a la calle.

¬ęPero la mayor√≠a de los adultos huyen asustados, debido a la dificultad de comunicaci√≥n, cuando los ven. Y en las escuelas de Cuiab√° no hay lugares para todos¬Ľ, dice Davino Mario de Arruda, coordinador general de los concejales de la ciudad.

¬ęTener un hijo al lado es m√°s sensibilizante, y ya hemos presenciado situaciones en las que los menores son hijos de conocidos, no de los adultos que estaban con ellos.

La fiscal Valnice Silva dos Santos, quien cre√≥ el grupo de trabajo para acompa√Īar a los ni√Īos venezolanos, reconoce que las acciones de orientaci√≥n son insuficientes. ¬ęEs necesaria una pol√≠tica p√ļblica para los migrantes¬Ľ, dice.





Entre los inmigrantes que recurren a la mendicidad, los pueblos ind√≠genas est√°n en mayor n√ļmero. Solo en un campamento cerca de la estaci√≥n de autobuses hay cinco hijos del pueblo Warao, originarios del delta del r√≠o Orinoco, en el norte de Venezuela.

¬ęTodos somos de la misma familia. Estoy con mi suegra y mis t√≠os, llegamos de Manaus¬Ľ, dice Diana Warao, una de las l√≠deres del grupo.

Los ni√Īos, de diferentes edades, pasan el d√≠a entre las calles y las redes armadas en el lugar improvisado, y todos est√°n fuera de la escuela. ¬ęNo tenemos documentos¬Ľ, dice Diana.

¬ęAy√ļdenme, soy venezolano, necesito trabajo y comida¬Ľ, fue la frase, en portugu√©s, escrita en un p√≥ster por Germano Warao, quien, con gran dificultad en la comunicaci√≥n, explica que tiene poco conocimiento del espa√Īol.

Dirige a un grupo de ind√≠genas que permanecen diariamente en un viaducto cerca de la UFMT (Universidad Federal de Mato Grosso), en una avenida concurrida. ¬ęNadie nos emplea¬Ľ, explica, cuando se le pregunta sobre la mendicidad. ¬ęSolo tenemos la ‘recaudita'¬Ľ, dice, en referencia a la limosna.

Solo un refugio recibe venezolanos que llegan a Cuiabá, la Casa do Migrante. El lugar, sin embargo, está lleno. En Navidad, había una cola y algunos dormían en la calle por falta de lugares. Actualmente hay 120 refugios; La capacidad es de 100 camas.

La casa existe desde hace tres décadas y fue construida con dinero de Caritas Pastoral do Migrante para servir a los extranjeros en situaciones de exilio.

En 2019, más de 1,000 venezolanos pasaron por el refugio. La capital de Mato Grosso ha sido un punto de bienvenida para los venezolanos desde 2018, cuando, a pedido de la ONU, ingresó a la lista de ciudades que pueden recibirlos.
¬ęEstamos buscando recursos para construir un segundo refugio, pero todav√≠a es un proyecto¬Ľ, explica Eliane Vitalino, la coordinadora del sitio.

El regreso a las calles es un fantasma para quienes est√°n protegidos con ni√Īos. ¬ęIncluso caminamos a los ni√Īos durante m√°s de 300 km a trav√©s del desierto ecuatoriano para llegar a Per√ļ. Uno de mis hijos naci√≥ en las calles¬Ľ, dice el venezolano Keny Ottoniel Esteves Navarro, padre de Samuel Abraham, de 3 a√Īos, y Aaron Ottoniel, 1. La familia pas√≥ por tres pa√≠ses antes de llegar a Brasil.

Las personas refugiadas est√°n en una carrera por donaciones. ¬ęMi esposo consigui√≥ un trabajo, pero necesitamos estructura y nos vamos del refugio ma√Īana¬Ľ, dice Majuri Rivas Bernais, madre de un beb√© de 10 meses. ¬ęAhora solo necesito dos camas. Ya tenemos todo¬Ľ.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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